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Emoción y política: Andy Kusnetzoff pidió empatía con las personas con discapacidad

Gabriel Rolón respaldó sus palabras y habló de la necesidad de empatía.

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El conductor radial se emocionó al referirse a la situación de las personas con discapacidad y cuestionó las medidas del Gobierno nacional. El intercambio se produjo en medio del debate por el veto presidencial a leyes que ampliaban derechos y prestaciones para este sector, una decisión que el Congreso rechazó.

Un llamado a la empatía

Durante la emisión de su programa, Andy Kusnetzoff expresó:

«Está bien que recule el Presidente, que diga ahí voy a ver si lo de discapacidades y universidades, porque eso no es la grieta, eso no es los kukas, eso es tener en cuenta lo importante que es nuestro país y el orgullo que nos da tener nuestra educación pública, tener nuestros hospitales públicos para la gente que no tiene una obra social, no puede ir a ningún lado».

El conductor se mostró especialmente conmovido al reflexionar sobre las familias que deben cuidar a una persona con discapacidad:

«Ojalá no te pase porque la vida es más fácil si no tenés discapacidad, es mucho más difícil tener a alguien con discapacidad y tener que ocuparte toda tu vida de eso, y el día mañana cuando seas grande, esta persona creció por ahí con discapacidad, decís no sé cómo se la va a arreglar cuando yo no esté».

La reacción de sus invitados

Gabriel Rolón, presente en el estudio, acompañó la emoción del conductor:
«Es tremendo, pero está bien que nos duela Andy, está bien que nos duela, digo a mí me preocupa si no te duele eso, a veces uno no puede hacer nada, pero por lo menos que tengas eso, no es más que empatía que te duela».

Otro de los invitados, que había planteado el tema de las personas con discapacidad, se disculpó al ver el impacto en el conductor:

«Me siento responsable por esto, pero no era mi intención Andy».

Kusnetzoff respondió con calma: «No, tranquilo Maestro, no sos responsable, quedate tranquilo». Visiblemente afectado, cerró con un breve «Perdón, me angustia».

Contexto político

El intercambio ocurrió mientras el Congreso rechazaba el veto del presidente Javier Milei a leyes que ampliaban derechos y prestaciones para personas con discapacidad. De esta manera, el Ejecutivo quedó obligado a implementar las mejoras aprobadas por el Parlamento.

Cultura

Murió Carlos Alonso, el pintor que hizo de la memoria una herida abierta

Tenía 97 años y falleció en Unquillo, Córdoba, donde vivió durante décadas. Con una obra que atravesó el expresionismo, la denuncia política y el dolor de la dictadura que desapareció a su hija, Alonso construyó uno de los legados más poderosos del arte argentino del siglo XX.

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El Argentino Diario-Carlos Alonso, pintor.
Carlos Alonso: el pintor que convirtió la desaparición de su hija y el horror de la dictadura en arte irreductible.

Una hija desaparecida, el exilio, los cuerpos como metáfora de la violencia de Estado y más de setenta años de producción ininterrumpida: Carlos Alonso no fue solo un pintor, sino uno de los registros más lúcidos y dolorosos que el arte argentino dejó sobre sus propios traumas.

El artista plástico Carlos Alonso, nacido el 4 de febrero de 1929 en Tunuyán, Mendoza, murió este lunes 21 de septiembre de 2026 en su casa de Unquillo, Córdoba, a los 97 años. Su obra, que abarcó la pintura, el dibujo y el grabado, atravesó más de siete décadas marcadas por el expresionismo y por una mirada profundamente crítica sobre la Argentina y sus heridas.

De Cuyo a Europa: una formación entre maestros

Su trayectoria comenzó en 1944 en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, donde tuvo como maestros a Sergio Sergi, Lorenzo Domínguez y Francisco Bernareggi. En 1950 se trasladó a Tucumán para sumarse al grupo encabezado por Lino Enea Spilimbergo, experiencia que resultó decisiva en su desarrollo artístico. Tres años después viajó a Europa y tomó contacto directo con la obra de Diego Velázquez y Vincent van Gogh, influencias que reaparecerían de manera recurrente en sus trabajos.

En 1957 obtuvo el primer premio en un concurso para ilustrar la segunda parte del Quijote de la Mancha y en 1968 se instaló en Florencia para trabajar sobre La Divina Comedia de Dante Alighieri. Esas incursiones en la gran literatura occidental no fueron ejercicios académicos; fueron el laboratorio donde Alonso afiló una mirada sobre el poder, el castigo y el cuerpo que luego trasladaría a la realidad argentina.

El cuerpo como territorio político

A fines de los años 60 comenzó su serie Lección de anatomía, inspirada en Rembrandt, en la que la disección del cuerpo se convirtió en metáfora de la violencia que el poder ejerce sobre los sujetos. Esa misma línea lo llevó a su trabajo sobre El matadero de Esteban Echeverría, donde la carne animal y el cuerpo humano se fusionan bajo el mismo signo del sacrificio y la dominación. En esas obras, Alonso demostró que la tradición pictórica europea y la historia argentina podían dialogar sobre el mismo territorio: el de los cuerpos que el poder destruye.

La dictadura, el exilio y Paloma

La última dictadura militar marcó su vida de manera irreversible. Alonso debió exiliarse y vivió primero en Italia y luego en España. En 1977, su hija Paloma Alonso, de 21 años, fue secuestrada por el terrorismo de Estado y permanece desaparecida. Esa ausencia que no cierra se convirtió en el eje alrededor del cual giró su producción posterior.

Su regreso a la Argentina en 1980 y su instalación definitiva en Unquillo no significaron un cierre, sino una profundización. La serie Manos anónimas, en la que abordó el terrorismo de Estado y la violencia política, es quizás la síntesis más descarnada de esa experiencia: manos que no tienen cara, cuerpos sin nombre, la brutalidad como sistema. La desaparición de Paloma no fue solo una tragedia personal; fue la herida que le dio a su obra una dimensión que ninguna técnica podría haber construido artificialmente.

Reconocimientos y una última exposición

Su trayectoria recibió los premios Konex de Platino en 1982 y 1992. En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran exposición retrospectiva que revisó su producción y su diálogo con la tradición pictórica occidental. Sus obras integran las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.

En 2025, Alonso realizó en el Museo de Arte Contemporáneo de Unquillo, institución que contribuyó a fundar, su última exposición pública. Fue una muestra dedicada a una faceta menos difundida de su obra: su relación con el paisaje de las sierras cordobesas, el territorio que eligió para vivir y donde finalmente murió. Hasta el final, el paisaje y la memoria coexistieron en su pintura como dos formas de habitar el tiempo.

Lo que tenés que saber

  • Carlos Alonso murió el 21 de septiembre de 2026 en Unquillo, Córdoba, a los 97 años.
  • Fue uno de los artistas plásticos más importantes del siglo XX argentino, con una obra que abarcó pintura, dibujo y grabado durante más de siete décadas.
  • Su hija Paloma fue secuestrada y desaparecida por la última dictadura militar en 1977, hecho que transformó de manera definitiva su producción artística.
  • En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran retrospectiva; en 2025 realizó su última exposición en Unquillo.
  • Su obra integra las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.
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