Trabajo
Récord de pluriempleo en Argentina: 2,4 millones trabajan más de 16 horas por día
La precarización y pérdida de poder adquisitivo obligan a millones de argentinos a multiplicar trabajos y estirar su jornada hasta casi 17 horas.
Lo que tenés que saber
- Más de 2,4 millones de argentinos tienen múltiples empleos en 2024
- La jornada diaria de pluriempleados llega a 16,8 horas, un récord histórico
- El fenómeno crece desde 2016 y se profundizó en el último año
- La pérdida de ingresos obliga a estrategias de supervivencia
- Profesionales y trabajadores informales recurren a múltiples oficios
El pluriempleo alcanza niveles históricos en Argentina
La Argentina atraviesa una profunda transformación en su mercado laboral. Frente a la pérdida de poder adquisitivo, el temor a perder el trabajo y la insuficiencia de un solo salario, más personas optan por sumar empleos para sostenerse. De acuerdo a un estudio del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), «en 2024, la cantidad de personas con pluriempleos batió récords históricos en Argentina con jornadas de 16.8 horas diarias».
Claudio Lozano, coordinador del IPyPP, aportó datos contundentes: “Hoy en Argentina, 2,4 millones de personas tienen más de un empleo. Esta proporción no paró de crecer desde 2016, salvo durante el paréntesis de la pandemia. La última medición del 4° trimestre de 2024 marcó el récord histórico en pluriempleo: 12,4%. Desde 2016, cuando se comenzó a medir, que los niveles de pluriempleo no eran tan altos”.

Jornadas laborales agotadoras para sobrevivir
La extensión de las jornadas laborales refleja una precarización silenciosa. Según el IPyPP, “en el 4° trimestre del 2023 se trabajaba 65 horas semanales. Mientras que en el 4° trimestre de 2024, el tiempo dedicado al trabajo por parte de los pluriempleados ascendió a 84,5 horas semanales, es decir, 16,8 horas diarias. No son workaholics, son sobrevivientes”.
Las causas se relacionan con la dificultad de cubrir las necesidades básicas y la falta de mejoras reales en los salarios. Claudio Lozano explicó: “Cada vez más, el trabajo se apropia de nuestro tiempo de vida. Sin necesidad de modificar formalmente la regulación de tiempo de trabajo, la expansión de modalidades flexibles y precarias normaliza jornadas extenuantes”.

Estrategias para sostener el ingreso familiar
Frente a la inflación y la caída de los salarios reales, muchas familias recurren al ingenio para resistir. Mariana, empleada pública, diversificó sus fuentes de ingresos: da clases particulares, organiza ferias americanas y vende ropa en consignación. Así logra enfrentar el aumento del alquiler y los gastos básicos.
Gladys decidió alquilar tres habitaciones de su casa y mudarse al living. Su amigo Rafael le recomendó esta alternativa, que él mismo aplica mientras maneja con aplicaciones: “Es la única forma de cubrir los gastos, poder pagar la cochera, el seguro y tener la casa impecable, sin nada roto, para poder alquilar”.
Ana, que trabajaba en una empresa de comida kosher con jornadas de 12 horas y salario parcialmente en negro, ahora se desempeña por hora en casas de familia. Aunque su trabajo sigue sin registración formal, la modalidad le permite administrar mejor sus ingresos.

Nuevas formas de trabajo, lejos del oficio tradicional
No todos logran sumar empleos formales. Algunos se reinventan desde sus saberes, otros exploran nuevos caminos. Desde quienes comienzan a estudiar cerámica o programación hasta los que eligen carreras cortas como instalación de aires acondicionados o testing, la búsqueda de ingresos no siempre está ligada a la trayectoria profesional.
El informe del IPyPP remarcó que en 2024 “el promedio de horas trabajadas en pluriempleo fue de 61,3 horas, casi duplicó las horas anteriores y apenas permitió una suba del total de los ingresos laborales del 39,9%”. Entre 2016 y 2023, con 33,6 horas trabajadas, el incremento de ingresos era del 46,3%.

El trabajo como forma de subsistencia extrema
Hoy, el trabajo ya no garantiza estabilidad ni progreso. Según Lozano: “Cuando decimos que 2,4 millones de personas tienen otro empleo u otros empleos, estamos hablando del 12% de los ocupados. Pero si analizamos el universo de los que trabajan con una sobre jornada laboral es el 29% del total de la población ocupada. Un total de 5.800.000 personas trabaja en promedio más de 45 horas semanales”.
En vísperas del 1° de mayo, Día Internacional del Trabajador, el panorama laboral argentino se aleja del objetivo histórico de ocho horas diarias por jornada. Lozano concluyó: “A contramano de todo, en Argentina volvemos a jornadas laborales del siglo XIX, ya que hoy los argentinos que tienen pluriempleos trabajan extensas jornadas de 16,8 horas diarias”.
Trabajo
El mapa de la informalidad laboral en la Argentina va del 45% al 80% en algunas zonas
La informalidad laboral creció al 45% en todo el país desde el 41,4% de fines de 2023, pero en el norte escala por encima del 80% y en el conurbano bonaerense el 70% de los cuentapropistas trabaja sin registro. El fenómeno coincide con una contracción del empleo asalariado y una expansión del trabajo por cuenta propia, según un análisis de la Universidad Nacional de Rosario sobre datos del INDEC.
En la Ciudad de Formosa, casi nueve de cada diez trabajadores independientes operan sin registración ni aportes jubilatorios. La informalidad entre los cuentapropistas alcanza allí el 87,9%, una cifra que no es un accidente geográfico sino el resultado acumulado de décadas de desindustrialización, retiro estatal y precarización deliberada del mercado laboral. El norte argentino, con sus economías de subsistencia y sus estructuras productivas de baja complejidad, se convirtió en el espejo más cruel de un modelo que avanza sin contención.
El dato surge de un análisis elaborado por la Universidad Nacional de Rosario a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, correspondiente al segundo trimestre de 2026. El informe revela que la informalidad laboral promedio en la Argentina trepó al 45% del universo total de trabajadores, contra el 41,4% registrado a fines de 2023; un incremento sostenido que ocurre en paralelo a una transformación profunda en la composición del empleo.
Del salario al cuenta propia: la precarización silenciosa
Entre fines de 2023 y el segundo trimestre de 2026, la participación de los trabajadores asalariados en el total de ocupados retrocedió del 73,7% al 70,5%. En el mismo período, el cuentapropismo se expandió del 22,6% al 25,5%. La caída del empleo registrado no fue reemplazada por trabajo formal independiente, sino por una masa creciente de trabajadores sin cobertura, sin aportes y sin red de contención.
El 65,8% de los cuentapropistas urbanos opera en la informalidad. Entre los asalariados, la falta de aportes jubilatorios alcanza al 37,9%, cifra que expone un deterioro constante desde el 33,6% medido a fines de 2016. En una década, el empleo asalariado sin registro creció más de cuatro puntos porcentuales, marcando una tendencia que atravesó distintas gestiones y se agudizó bajo el esquema de ajuste y desregulación actual.
Los sectores más vulnerables: doméstico, construcción y gastronomía
La informalidad no golpea por igual a todas las actividades. El servicio doméstico encabeza la falta de registración con un 77,4%, seguido por la construcción (76,2%), la gastronomía y alojamiento (63,9%) y el comercio (54,7%). Se trata, precisamente, de los sectores donde se concentran las trabajadoras mujeres, los migrantes y los sectores con menor capacidad de organización sindical.
En el extremo opuesto, los servicios profesionales, científicos y técnicos exhiben una informalidad del 19,2%, mientras que en información y comunicación alcanza el 33,9%. La brecha entre sectores no hace más que confirmar una realidad estructural: la formalidad es, en buena medida, un privilegio de quienes acceden a empleos de mayor complejidad y productividad.
La geografía de la exclusión: norte rojo, sur relativamente mejor
Las tasas más altas de informalidad entre cuentapropistas se concentran en el norte y en Cuyo. Encabeza Formosa con el 87,9%, seguida por el Gran Tucumán y Tafí Viejo (87,6%), Santiago del Estero y La Banda (87,5%), Gran Resistencia (84%) y Gran San Juan (83%). En el Noroeste, la informalidad total oscila entre el 43,9% y el 56,2%; en el Noreste, entre el 51,9% y el 53,8%.
En el extremo opuesto, los niveles más bajos entre cuentapropistas se registran en la Ciudad de Buenos Aires (32,8%), Mar del Plata y Batán (42,7%), Bahía Blanca y Cerri (43%) y las ciudades fueguinas de Ushuaia y Río Grande (43,1%). Las localidades patagónicas muestran tasas de informalidad total de entre el 18% y el 33,5%, una diferencia abismal respecto al interior más empobrecido.
El análisis señala que estas disparidades no se reducen a la cantidad de cuentapropistas en cada zona, sino fundamentalmente a la estructura productiva, la productividad promedio y el tamaño de las empresas presentes en cada región. Donde predominan actividades de alta productividad y grandes compañías, como la industria hidrocarburífera en Neuquén (informalidad del 26,4%), la minería o la electrónica, el trabajo registrado predomina. Provincias como La Rioja y Catamarca, con empleo estatal que abarca más de un tercio de los ocupados, muestran informalidades del 43,9% y 45,1% respectivamente; el empleo público actúa como amortiguador, pero no resuelve el problema estructural.
El AMBA partido al medio
Dentro del Área Metropolitana de Buenos Aires, la asimetría también es elocuente. En la Ciudad de Buenos Aires la informalidad total es del 26% (25,6% entre asalariados y 32,8% en cuentapropistas). En el conurbano bonaerense, en cambio, trepa al 47,5% total, impulsada por un 70,2% de precariedad en el empleo independiente. El conurbano concentra millones de trabajadores que operan en la economía real sin ningún tipo de cobertura formal, financiando con su propia vulnerabilidad un modelo que les niega derechos.
Lo que tenés que saber:
- La informalidad laboral promedio en Argentina alcanzó el 45% en el segundo trimestre de 2026, contra el 41,4% de fines de 2023.
- El 65,8% de los cuentapropistas urbanos trabaja sin registro; Formosa lidera con el 87,9% de informalidad entre independientes.
- El empleo asalariado retrocedió del 73,7% al 70,5% del total de ocupados, mientras el cuentapropismo creció del 22,6% al 25,5%.
- El servicio doméstico (77,4%) y la construcción (76,2%) encabezan la falta de registración por sectores.
- En el conurbano bonaerense, el 70,2% de los trabajadores independientes opera en la informalidad, frente al 32,8% en la Ciudad de Buenos Aires.
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