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Buenos Aires

Vecinos del Delta de Tigre movilizarán el martes a Edenor: «La situación ya es insostenible»

La movilización tendrá lugar el próximo martes 16 de enero, con una concentración a las 11 en la Plaza Bartolomé Mitre, del centro de San Fernando, para dirigirse luego hasta la sede de Edenor, ubicada en Sarmiento 1342.

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Habitantes de las islas del Delta de Tigre se movilizarán el próximo martes a la sede de la empresa Edenor, en la localidad bonaerense de San Fernando, en «un intento desesperado de volver a tener luz», a 24 días del temporal que dejó a cientos de isleños sin suministro eléctrico desde entonces.

«Es un intento desesperado de los isleños de volver a recuperar nuestra vida, de volver a tener luz. Edenor está haciendo un juego perverso con nuestros vecinos. La situación ya es insostenible», dijo el isleño Daniel Bracamonte, referente de la organización Movimiento De Raíz.

La movilización tendrá lugar el próximo martes 16 de enero, con una concentración a las 11 en la Plaza Barolomé Mitre, del centro de San Fernando, para dirigirse luego hasta la sede de Edenor, ubicada en Sarmiento 1342.

Las y los isleños advierten que cientos de personas se encuentran sin luz desde el último temporal del 17 de diciembre que afectó a todo el país, en el que fallecieron 13 personas en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca.

Además denuncian que en algunas casas el suministro eléctrico fue restablecido con 360 voltios -mayor de lo habitual- lo que generó que «se quemen todos los electrodomésticos» y que en otras volvió la luz pero a las pocas horas se cortó de nuevo.

«Edenor no solo no avanza y estamos hace 24 días sin luz, sino que pone material obsoleto y viejo. Cuando da luz, como pasó ayer con varios vecinos, que estaban contentos y compraron mercadería para recuperar su vida, a las tres horas se volvió a cortar de nuevo con dos gotitas que cayeron de agua», dijo Bracamonte.

El sábado pasado falleció un operario de una empresa contratista de Edenor mientras trabajaba en las islas del Delta del Tigre en la reparación de daños ocasionados por el temporal, mientras otro trabajador resultó herido y fue trasladado a un centro de salud, donde permanece recuperándose.

«En varias ocasiones en las reuniones del comité de crisis planteamos que estaban reparando la media tensión y dando luz con la línea de baja en el suelo y con partes de cables pelados. Eso lo hacen para gastar menos. 200 empleados vivos cuestan más que un muerto», lamentó, en diálogo con Télam, el isleño Diego Renicoli, en ese momento.

Para tratar estos temas se creó un comité de crisis en el que participan el gerente técnico de Edenor, la dirección del Municipio de Tigre y vecinos de la isla, pero los isleños denuncian que no reciben respuestas.

«Llegamos a un punto donde las autoridades municipales y provinciales tienen que actuar bajo la Ley de Defensa del Consumidor, la Ley de la Transparencia Informativa. Hay mecanismos para presionar a Edenor, para que explique dónde está trabajando y cómo, y por qué da luz en un lugar y a las tres horas se la saca», dijo Bracamonte.

A fines de diciembre, Edenor se había comprometido a restablecer el suministro en «los próximos días» si «las condiciones climáticas lo permiten y no surgen inconvenientes adicionales».

Buenos Aires

Usaba otro nombre y se escondía en Lima: así cayó «Papá», el tío de Pequeño J

Luis Alan Valverde Rodríguez fue detenido en Lima mientras usaba una identidad falsa, más de un año después del triple femicidio de Florencio Varela. La Justicia federal le embargó bienes por 1.000 millones de pesos y ahora comienza la carrera por su extradición.

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Circulaba por Huachipa, en las afueras de Lima, con documentos a nombre de Miguel Gerardo Celestino Timaná. Pero detrás de esa identidad prestada estaba Luis Alan Valverde Rodríguez, alias «Papá«, el hombre que la Justicia federal argentina señala como el máximo jefe de la organización narco que secuestró, torturó y asesinó a Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez. Más de un año después del triple femicidio de Florencio Varela, cayó la pieza que los investigadores ubican en la cima de la estructura criminal.

Valverde Rodríguez, ciudadano peruano de 40 años, también conocido como «Serranasho«, es tío de Tony Janzen Valverde Victoriano, alias «Pequeño J», el imputado más visible de la causa. Fue detenido el lunes 12 de octubre, cerca de las 15, por la Policía Nacional del Perú en un operativo coordinado con Interpol. Tenía un pedido de captura nacional e internacional dispuesto el mes pasado por el juez Jorge Rodríguez, titular del Juzgado Federal N° 2 de Morón, quien además ordenó un embargo sobre sus bienes por 1.000 millones de pesos.

El anuncio oficial y la promesa de extradición

La noticia la difundió la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, a través de su cuenta de X: «Desde Interpol Lima me informaron que hoy, cerca de las 15, detuvieron en Perú al ciudadano peruano Luis Alan Valverde Rodríguez, tío de ‘Pequeño J’, buscado por la Justicia argentina por homicidio agravado en la causa del triple crimen narco de Florencio Varela. Ahora vamos a iniciar el proceso de extradición para traerlo a la Argentina y que responda ante la Justicia. El que las hace, las paga».

El eslogan oficial choca con los tiempos reales de la causa. El antecedente inmediato es el de su propio sobrino: «Pequeño J» fue capturado en Perú el 30 de septiembre de 2025, el gobierno peruano oficializó su extradición recién el 31 de enero de 2026 y llegó a la Argentina el 4 de mayo. Entre la captura y el traslado pasaron más de siete meses, un plazo que las familias de las víctimas conocen de memoria y que anticipa un camino largo antes de que «Papá» se siente frente a un juez argentino.

Un clan familiar en la cima de la estructura

Los investigadores sostienen que Valverde Rodríguez ocupaba un rol de liderazgo dentro de la organización, a la que la causa denomina «Clan Valverde». El uso de documentación falsa para moverse en Lima refuerza la hipótesis de una red con recursos y logística suficientes para mantener prófugos a sus integrantes durante meses.

En el caso de su sobrino, el auto de procesamiento sostuvo que Valverde Victoriano «ha realizado aportes esenciales para la concreción del iter criminis, participando en distintas fases del accionar delictivo: desde la planificación previa, la logística de captación y traslado de las víctimas, el aseguramiento del lugar de cautiverio, hasta el control y sometimiento de las mismas». Tras su llegada al país, «Pequeño J» declaró desde la cárcel de Marcos Paz, negó haber participado en los asesinatos y no respondió preguntas. Su defensa anunció que apelará el procesamiento.

Si la acusación ubica a «Pequeño J» como el ejecutor operativo de la trama, la captura de su tío abre la posibilidad de reconstruir quién daba las órdenes. Ese es el punto que la causa todavía debe probar.

La noche que se llevaron a Brenda, Morena y Lara

El 19 de septiembre de 2025, las tres jóvenes subieron a una camioneta en la rotonda de La Tablada con la promesa de una fiesta en la que cobrarían dinero. Terminaron en una vivienda del barrio Villa Vatteone, en Florencio Varela, donde fueron torturadas para que revelaran el paradero de una droga que supuestamente había sido sustraída a la banda. Tenían entre 15 y 20 años; Lara, la más chica, era adolescente.

El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, confirmó en su momento que las torturas fueron transmitidas en directo por una red social a un grupo cerrado de 45 personas. Las autopsias revelaron que las primeras lesiones se produjeron mientras las víctimas estaban con vida. No fue un ajuste de cuentas entre bandas: fue el sometimiento planificado de tres mujeres jóvenes, usadas como mensaje por una organización que creyó que podía matarlas sin pagar el costo.

Una causa que avanza a cuentagotas

La investigación pasó al fuero federal en noviembre de 2025 y acumula una larga lista de imputados por triple homicidio agravado por alevosía, ensañamiento y violencia de género, entre otros delitos vinculados al narcotráfico. El 5 de septiembre de este año, a días del primer aniversario, se concretaron otras cuatro detenciones. En el camino también quedó el caso de Joseph Freyser Cubas Zavaleta, alias «Señor J», que fue investigado, beneficiado con la falta de mérito y finalmente extraditado a Perú.

Al cumplirse un año del crimen, Antonio Del Castillo, abuelo de Brenda y Morena, resumió el reclamo de las familias: «Sin verdad no hay justicia. Esperemos que se ilumine un poquito a los jueces cuando llegue la hora de impartir justicia». La detención de «Papá» es un avance concreto, pero la verdad que reclaman los familiares sigue dependiendo de que la extradición no se convierta en otra espera interminable.

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