Consumo
Día de la Niñez 2026: las ventas cayeron 2,5% y el consumo no levanta
Las ventas minoristas pymes por el Día del Niño bajaron 2,5% frente al año anterior medidas a precios constantes, según un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El ticket promedio fue de $45.892, lejos de los $57.500 proyectados. Más del 80% de los comercios ofreció promociones, pero la demanda respondió de manera selectiva y con preferencia por productos de menor valor.
Las ventas minoristas pymes por el Día del Niño bajaron 2,5% frente al año anterior medidas a precios constantes, según un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El ticket promedio fue de $45.892, lejos de los $57.500 proyectados. Más del 80% de los comercios ofreció promociones, pero la demanda respondió de manera selectiva y con preferencia por productos de menor valor.
El Día del Niño 2026 dejó un saldo que no sorprende pero que confirma la persistencia de la crisis de consumo en la Argentina del ajuste. Según el relevamiento elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pymes de esta fecha cayeron un 2,5% en términos reales respecto al mismo período del año anterior. El resultado se encadena con siete meses consecutivos de caída interanual en el segmento y profundiza el deterioro registrado incluso en 2025, cuando la baja había sido de apenas 0,3%.
Un ticket que no alcanzó ni las proyecciones más conservadoras
El gasto promedio por transacción se ubicó en $45.892, por encima de los $33.736 registrados en el Día del Niño de 2025, lo que en apariencia refleja una suba nominal. Sin embargo, una vez absorbido el impacto inflacionario, la mejora real fue de apenas un 0,8%. El número tampoco alcanzó las expectativas del mercado: Focus Market había proyectado un ticket de $57.500, estimación que quedó casi un 20% por encima de lo que realmente pagaron los compradores.
La brecha entre las proyecciones y la realidad expresa, con precisión matemática, el estado de las finanzas de los hogares populares. El poder adquisitivo erosionado por el tarifazo, la inflación acumulada y la contracción salarial real de los últimos años puso un techo concreto al gasto: las familias fueron al negocio con presupuesto acotado, eligieron lo más barato y no se dejaron seducir por las cuotas.
Descuentos que no alcanzaron para reactivar
Los comercios no se quedaron de brazos cruzados. El 81,2% de los locales encuestados aplicó algún tipo de promoción, aunque esa cifra representó una baja de 5,8 puntos porcentuales respecto al año anterior. Las herramientas más utilizadas fueron la financiación con tarjeta de crédito (55,3%) y los descuentos en efectivo (46,2%).
Aun así, el esfuerzo no fue suficiente. Desde CAME señalaron que «a pesar de los esfuerzos comerciales orientados a captar volumen mediante descuentos agresivos y cuotas, la demanda respondió de manera selectiva, postergada y se volcó hacia tickets de menor escala». La conclusión de la entidad fue directa: «la tracción generada resultó insuficiente para quebrar la tendencia de estancamiento del mes y consolidar un repunte estructural de la actividad».
El escenario que describe CAME es el de un comercio que absorbió costos de financiamiento y comprimió márgenes para vender casi lo mismo que el año pasado, mientras el consumidor priorizó la postergación de la decisión de compra y la preferencia por artículos de menor valor unitario.
Una fecha que no dinamizó el mes
El impacto de la celebración sobre la actividad general del comercio pyme fue acotado. Solo el 9,1% de los comercios consideró que el Día del Niño fue clave para dinamizar el mes. La mayoría se distribuyó entre quienes indicaron que sumó movimiento sin alterar el panorama (36%), quienes reportaron un impacto moderado (35,5%) y quienes directamente no registraron incidencia alguna (19,3%). Para CAME, la fecha operó como «un alivio transitorio de liquidez y rotación de inventario más que como un dinamizador estructural del consumo pyme».
En términos de cumplimiento de expectativas, el 43,6% de los comerciantes alcanzó lo previsto y el 41,7% quedó por debajo de sus propias estimaciones. Solo el 14,7% superó sus proyecciones, confirmando que el optimismo del sector, aun en sus versiones más cautelosas, chocó contra la restricción real del bolsillo.
Rubro por rubro: juguetes y ropa, los más golpeados
El desglose sectorial reveló que ningún rubro logró escapar a la tendencia negativa. Las jugueterías registraron una caída interanual del 4,8%, con un ticket promedio de $45.038. La indumentaria y accesorios cayó un 4,1%, con gasto medio de $42.344. El calzado y marroquinería retrocedió un 3,1% (ticket: $50.680) y las librerías un 1,8% ($38.279). El rubro de equipos de audio, video, celulares y accesorios fue el que menos cayó, con una baja de apenas el 1% y el ticket más elevado de la fecha, ubicado en $51.136.
El dato de jugueterías es particularmente revelador: la caída del 4,8% en el propio rubro que debería protagonizar la fecha marca una demanda deprimida que ni siquiera el efecto estacional pudo contrarrestar. El ajuste económico acumulado desde 2023, con recortes reales en salarios, jubilaciones y programas sociales, convirtió una fecha de festejo en un termómetro cruel del empobrecimiento.
Los números de la debacle
- Las ventas minoristas pymes del Día del Niño cayeron 2,5% en términos reales respecto a 2025, según CAME.
- El ticket promedio fue de $45.892, un 20% por debajo de la proyección de $57.500 elaborada por Focus Market.
- Más del 80% de los comercios ofreció promociones, pero la demanda se volcó hacia productos de menor valor.
- Jugueterías registraron la mayor caída del segmento: 4,8% interanual.
- Solo el 9,1% de los comerciantes consideró que la fecha fue clave para dinamizar el mes.
Consumo
Trampa del crédito: el 30% de los refinanciados vuelve a caer en mora
La morosidad de los hogares argentinos no cede y ahora suma una señal de alarma adicional: cerca del 30% de los clientes que habían logrado refinanciar sus deudas volvió a incumplir los pagos. El dato pone en duda el techo que algunos bancos creían haber encontrado, mientras la oposición legislativa impulsa medidas de emergencia para las familias sobreendeudadas.
Cerca del 30% de los clientes bancarios que habían ingresado a planes de refinanciación de deudas volvió a caer en mora. El dato, que recorre en silencio los escritorios de las entidades financieras, derrumba la expectativa de que la cartera irregular hubiera encontrado un techo y reaviva el debate sobre el verdadero estado de los bolsillos argentinos tras más de dos años y medio de ajuste libertario.
Según fuentes de importantes entidades bancarias, la reincidencia en la mora preocupa al sistema financiero precisamente cuando algunos indicadores comenzaban a mostrar señales de estabilización. El Banco Central había informado que en julio la mora de las familias se ubicó en el 12,9%, apenas por encima del 12,8% de junio, y que la irregularidad del crédito total al sector privado era del 7,7%. Esos números, sumados a la desaceleración en el crecimiento de la cartera irregular, habían alimentado cierto optimismo sectorial. La reincidencia lo borra de un plumazo.
La mora temprana, otra señal que no cierra
Otro indicador que los bancos venían monitoreando era la mora temprana, es decir, los atrasos de menos de 90 días. Ese parámetro alcanzó un pico superior a los 6 puntos porcentuales en noviembre de 2025 y se redujo a alrededor del 4% para julio de 2026. La mejora generó proyecciones optimistas para fin de año. Sin embargo, la reincidencia de los refinanciados vuelve a poner en cuestión si ese descenso es estructural o apenas un rebote técnico.
Las causas de fondo no son un misterio: la falta de recuperación del ingreso real, el crecimiento acelerado del crédito durante la primera etapa de la gestión Milei y las condiciones de otorgamiento que se flexibilizaron en ese período de expansión y competencia entre entidades generaron una masa de deudores que nunca tuvo margen real para sostener sus compromisos. El plan de refinanciación solo postergó la crisis, no la resolvió.
El crédito no bancario, la otra cara del problema
El sistema bancario tradicional no es el único frente. La consultora EcoGo advirtió que, al analizar conjuntamente el crédito bancario y el no bancario, la mora de las familias alcanzó niveles récord. Los datos disponibles ubican la morosidad del crédito no bancario, el que otorgan las fintech y las plataformas alternativas, entre el 25% y el 30% según la empresa, superando varias veces los niveles del sistema bancario formal.
El dato tiene una lógica perversa: muchos de los clientes que ya no pueden acceder al crédito bancario se volcaron a estas plataformas, que ofrecen condiciones financieras más onerosas y menos reguladas. En agosto, el crédito no bancario creció un 1,5% real mensual y alcanzó un stock de $16,3 billones, mientras que el crédito bancario se contrajo un 0,8% real. Es el mapa de una economía donde quienes más necesitan financiamiento son quienes más caro lo pagan.
La consultora Econviews ya había advertido en agosto que la mora seguía sin encontrar solución, pese a los planes de refinanciación, en un contexto en que el estancamiento del crédito figura entre los factores que condicionan la actividad económica general. El círculo es vicioso: la mora alta endurece las condiciones para nuevos préstamos; eso limita el consumo; sin consumo, los ingresos de los hogares no se recuperan; sin recuperación de ingresos, la mora no baja.
El Congreso busca respuestas que el Gobierno no da
Ante la ausencia de respuestas del Ejecutivo, la oposición legislativa busca avanzar en el Congreso. Se convocó a una sesión para el 15 de octubre donde se intentará debatir el sobreendeudamiento familiar. Las posiciones no son homogéneas: el oficialismo impulsa un proyecto orientado a transparentar el costo financiero total del crédito, con foco en la educación financiera, mientras que la oposición propone topes a las tasas de interés y límites al cobro de cuotas en relación con el salario.
La brecha entre ambas posiciones refleja la grieta de fondo: para el oficialismo, el problema es de información; para la oposición, es de regulación. La diferencia no es menor. Una familia que no puede pagar su deuda no tiene un problema de educación financiera; tiene un problema de ingresos. Y ese problema tiene nombre: ajuste.
Lo que tenés que saber:
- Cerca del 30% de los clientes bancarios que refinanciaron sus deudas volvió a caer en mora, según fuentes del sector financiero.
- El Banco Central registró una mora familiar del 12,9% en julio, con signos de desaceleración que la reincidencia pone ahora en duda.
- La mora del crédito no bancario (fintech y plataformas alternativas) se ubica entre el 25% y el 30%, varias veces por encima del sistema bancario.
- La oposición convocó a una sesión legislativa para el 15 de octubre para debatir medidas de alivio para familias sobreendeudadas.
- Consultoras como EcoGo y Econviews advierten que el deterioro de la cartera crediticia aún no encontró piso real y condiciona la recuperación del consumo.
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