Sociedad
Sospechas sobre un policía por joven desaparecido
Hace una semana se desconoce el paradero de Juan Guillermo Sepúlveda en la localidad neuquina de Senillosa y su familia apunta a un efectivo con el que tenía un problema personal.
En medio de una intensa búsqueda, crece el misterio en torno a la desaparición de un joven, de 25 años, en el pueblo de Senillosa, de quien no se tienen noticias desde el pasado martes y la familia sospecha de la participación en un hecho violento de un oficial de la Policía de Neuquén, con el que mantenía un enfrentamiento de “vieja data”.
Juan Guillermo Sepúlveda, padre de dos pequeños hijos, perdió todo tipo de contacto desde hace casi una semana y tras la denuncia por averiguación de paradero, se montaron operativos de búsqueda, con la participación de personal policial, vecinos, amigos y familiares.
En ese contexto, en cercanías de una chacra de la zona se encontró una bota que fue reconocida por el papá de Sepúlveda como de su hija y este dato es un claro indicio sobre que fue víctima de un hecho violento. También se hallaron manchas de sangre junto a un árbol y los peritos analizan las muestras para cotejarlas, a los efectos de determinar si pertenecen a Sepúlveda.
La familia contó que “tenía problemas de vieja data con un efectivo policial» y esto lo coloca como uno de los sospechosos, en la investigación sobre esta misteriosa desaparición.
«Andaba con su celular. Lo llamamos hasta las 11 y sonaba. Ya después comenzó a dar apagado», contó el hermano del joven, quien a partir del hallazgo del calzado, sostuvo que “yo creo que lo mataron».
«Nos encontramos con una bota cerca de un canal y un alambre de esos que se usan para atar fardos. También manchas de sangre cerca del puente que va a la cárcel, pero los perros rastreadores que pasaron, siguieron de largo hasta llegar a la ruta 22 donde hay un canal. Ahí se pierde el rastro”.
La localidad de Senillosa tiene tan solo ocho mil habitantes y se encuentra a 40 kilómetros de la ciudad de Neuquén lo que manifiesta ser una zona donde “todos se conocen” y ese policía es el único sospechoso en el marco de la hipótesis familiar, en relación a un crimen.
Alimentación
Las canastas subieron 40% interanual y el salario mínimo no alcanza: los datos del INDEC que Milei no muestra
El INDEC publicó este martes los datos oficiales de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) de septiembre de 2026: ambas subieron 1,7% mensual y acumulan variaciones interanuales del 40% y 38,7% respectivamente. Para no caer bajo la línea de pobreza, una familia de cuatro integrantes necesitó ingresos superiores a $1.632.505. Una persona sola necesitó $528.319 para no ser pobre y $239.058 para no ser indigente.
Una familia de cuatro integrantes necesitó ingresos mensuales superiores a $1.632.505 para no quedar bajo la línea de pobreza en septiembre de 2026. Así lo confirmó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) al publicar los valores actualizados de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT). Ambas subieron 1,7% en el mes y acumulan variaciones interanuales del 40% y 38,7% respectivamente, superando con creces cualquier pauta salarial.
Los datos fueron publicados el mismo día en que el INDEC también dio a conocer el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de septiembre, que cerró en 1,9% mensual, una décima por encima del 1,7% de agosto. La coincidencia no es menor: la Canasta Básica Alimentaria, que mide el umbral de la indigencia, aumentó prácticamente lo mismo que el IPC general, lo que significa que el costo de comer no se desacelera respecto de la inflación global.
Los números de la pobreza y la indigencia en septiembre
El INDEC detalló los umbrales por tipo y tamaño de hogar. Para un hogar de tres integrantes, el ingreso necesario para no ser pobre fue de $1.299.664 y para no ser indigente, de $588.083. Un hogar de cinco personas necesitó $1.717.036 para superar la línea de pobreza y $776.939 para evitar caer en la indigencia. Una persona adulta sola necesitó $528.319 para no ser pobre y $239.058 para no ser indigente.
Estos valores se obtienen mediante la aplicación del coeficiente de Engel (CdE), que expresa la relación entre los gastos alimentarios y los gastos totales de la población de referencia. La CBA cubre exclusivamente alimentos; la CBT incorpora además bienes y servicios no alimentarios: transporte, vestimenta, vivienda, educación y salud.
Interanual: 40% más cara para comer, 38,7% más cara para vivir
El dato más contundente no es el mensual sino el interanual. La Canasta Básica Alimentaria acumula una suba del 40% en los últimos doce meses; la Canasta Básica Total, del 38,7%. Esos números se montan sobre una base ya devastada por las devaluaciones y los aumentos de 2023 y 2024, lo que significa que el poder adquisitivo de los sectores populares viene siendo erosionado de manera sostenida desde hace más de dos años.
La inflación acumulada para la CBA en lo que va del año hasta septiembre fue de 25,3%; para la CBT, de 24,7%. En ese mismo período, los salarios de amplios sectores del mercado de trabajo no lograron igualar esa pérdida. Para los hogares que dependen de ingresos informales, jubilaciones mínimas o planes sociales, la brecha entre lo que ganan y lo que necesitan para no ser pobres se mantiene abierta y sin perspectiva de cierre.
El rubro que más pesó: vivienda y servicios en el GBA
El INDEC también publicó la apertura por rubros del IPC de septiembre. La división de Vivienda, agua, electricidad y gas subió 3,1%, empujada por ajustes en tarifas y gastos de prepagas. Educación trepó 3,0% por incrementos en colegios y universidades. Comunicación aumentó 2,5% y Salud 2,4%. En cuanto a incidencia por región, alimentos y bebidas no alcohólicas (+2,0%) fue el rubro de mayor peso en la mayoría del país, con la excepción del Gran Buenos Aires, donde el mayor impacto lo tuvo vivienda y servicios básicos.
Los rubros que menos subieron fueron restaurantes y hoteles (+1,1%), prendas de vestir y calzado (+1,4%) y bebidas alcohólicas y tabaco (+1,4%). Son los datos que el Gobierno suele destacar cuando habla de moderación de la inflación. Lo que no destaca es que la combinación de tarifas, alimentos y salud sigue golpeando con fuerza desproporcionada a los hogares de menores ingresos, que gastan la mayor parte de sus recursos en exactamente esos rubros.
Un umbral que sube, un salario que no alcanza
El dato de las canastas no es una abstracción estadística. Es el piso por debajo del cual el INDEC considera que una familia no puede subsistir. Cuando ese piso sube 40% interanual y los ingresos de millones de hogares no acompañan esa velocidad, la consecuencia es más pobreza, no menos.
La narrativa oficial insiste en que la inflación baja y la economía se recupera. Los datos del INDEC muestran que el costo de no ser pobre siguió subiendo en septiembre, que las canastas acumulan más del 38% en doce meses, y que los rubros que más impactan en los hogares vulnerables crecen por encima del índice general. Entre el relato y los números, la distancia se mide en pesos que no alcanzan.
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