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Morboso y peligroso: app paga por registrar tus conversaciones y venderlas

Neon te paga por cada minuto que hablás, pero también recopila y vende tu voz a empresas de IA. Expertos advierten riesgos graves para tu privacidad.

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Lo que tenés que saber

  • Neon graba tus llamadas y vende los audios a empresas de inteligencia artificial.
  • La app paga hasta 30 dólares por día por registrar tus conversaciones.
  • Aceptás una licencia que le da control total sobre el uso y distribución de tu voz.
  • El receptor no es notificado de la grabación, lo que expone a terceros sin su consentimiento.
  • Expertos alertan sobre clonación de voz, fraudes y falta de transparencia.

Neon: la app que transforma tu voz en mercancía digital

La aplicación Neon se presenta como una red social que te paga por hablar. Pero lo que aparenta ser un ingreso extra esconde un modelo altamente riesgoso para tu intimidad. Esta app graba tus llamadas y vende esos audios a empresas de inteligencia artificial que entrenan modelos de voz. A cambio, recibís una compensación económica.

La idea es tentadora: “gana cientos o miles de dólares al año a cambio del acceso a tus conversaciones”. Sin embargo, al analizar los términos, aparecen zonas grises que comprometen tanto tu privacidad como la de quienes te rodean. Los datos grabados incluyen tu timbre, entonación y estilo al hablar, elementos que pueden ser utilizados para crear réplicas de tu voz mediante IA.

Cómo opera Neon y cuánto dinero podés ganar

Neon funciona como una app de llamadas VoIP. Para activarla, debés descargarla, crear una cuenta y autorizar la grabación de tus audios. Cuando llamás a otro usuario de Neon, ganás 0,30 dólares por minuto. Si el destinatario no usa la app, podés seguir cobrando, pero el límite diario se fija en 30 dólares.

El funcionamiento técnico indica que “sólo graba tu lado de la llamada”, a menos que ambos usen Neon. En ese caso, se registra la conversación completa. Esa diferencia es fundamental desde el punto de vista legal y ético.

Grabaciones sin aviso: ¿y la privacidad del otro?

Durante las pruebas realizadas por medios como TechCrunch, la app no notificó al interlocutor que estaba siendo grabado. Esto significa que, aunque vos des tu consentimiento, la otra persona podría terminar en una base de datos de voz sin saberlo ni aprobarlo.

El especialista en ciberseguridad Peter Jackson señala que esta práctica podría “abrir la puerta a capturar la conversación entera y luego eliminar la voz del otro lado”. La aplicación no aclara cómo maneja esta posibilidad, ni qué resguardos ofrece.

La letra chica: lo que entregás al aceptar los términos

Al usar Neon, aceptás una licencia amplia que autoriza a la empresa a «vender, usar, mostrar públicamente, modificar, crear obras derivadas y distribuir tus grabaciones por cualquier medio presente o futuro». Esa cesión es irrevocable, exclusiva, transferible y sin royalties, lo que significa que perdés cualquier control sobre tu voz una vez grabada.

Si bien Neon promete anonimizar datos como nombres, correos o teléfonos, expertos advierten que el contenido de una conversación puede revelar identidad indirectamente. Además, la app no revela con qué empresas comparte el material ni los fines concretos del uso posterior.

El riesgo real: clonación de voz y fraudes

Con suficientes muestras de audio, una inteligencia artificial puede replicar tu voz con altísima precisión. Esto habilita desde imitaciones en redes sociales hasta fraudes telefónicos. Jackson alerta sobre “llamadas falsas a familiares o banca telefónica que suenen a vos”.

El problema se agrava porque no sólo comprometés tu seguridad, sino también la de tus contactos. Neon no exige consentimiento doble ni ofrece herramientas para notificar automáticamente al receptor de una llamada.

Éxito en la App Store y señales de alerta

En apenas unos días, Neon saltó del puesto 476 al top 10 de apps sociales en la App Store de EE. UU. Incluso llegó al número 2 en su categoría. Este crecimiento explosivo muestra cuántas personas están dispuestas a entregar datos sensibles a cambio de dinero.

El fenómeno no es nuevo. “Si esto va a pasar, mejor que me paguen”, dicen algunos usuarios. Pero aceptar este intercambio implica renunciar al control sobre tu identidad vocal y comprometer la privacidad de terceros que nunca firmaron ese acuerdo.

Quién está detrás de Neon y por qué no se conoce mucho

La app fue creada por Alex Kiam, y según registros, opera desde un apartamento en Nueva York. Aunque se menciona financiamiento de Upfront Ventures, no hay confirmación pública clara ni información sobre los socios comerciales que acceden a las grabaciones.

Este nivel de opacidad deja a los usuarios sin herramientas para evaluar con quién se comparten sus datos y con qué fines. En un contexto donde los datos de voz se vuelven cada vez más valiosos, la falta de transparencia incrementa los riesgos.

Cómo reducir el daño si decidís usar Neon

Si aún querés probar la app, podés tomar ciertas precauciones para limitar el impacto:

  • Pedí permiso a tu interlocutor antes de llamar con Neon, especialmente si vivís en una jurisdicción con doble consentimiento.
  • Evitá compartir datos personales, bancarios o familiares en llamadas grabadas.
  • Limitá su uso a conversaciones generales, sin implicancias emocionales ni sensibles.
  • Monitoreá el límite de ingresos diarios y evaluá si el riesgo justifica la recompensa.
  • Leé los términos regularmente, ya que pueden cambiar con cada actualización.
  • Colgá la llamada si notás que el contenido podría ser sensible o comprometer a alguien.

Geopolítica 🌎

Bill Gates advirtió que la inteligencia artificial podría causar mil millones de muertes

El cofundador de Microsoft advirtió que la combinación de inteligencia artificial y malas intenciones es el arma más poderosa de la historia y reclamó leyes que obliguen a controlar los modelos avanzados, mientras la Casa Blanca rechaza cualquier freno en nombre de la carrera con China.

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Hasta Bill Gates pide frenar la IA sin control, pero Trump prefiere ganar la carrera a cualquier costo.

La inteligencia artificial ya tiene poder suficiente para desencadenar hechos que cuesten mil millones de vidas. La advertencia no salió de un activista antitecnología ni de una novela de ciencia ficción, sino de uno de los hombres que construyeron la industria informática moderna. Cuando el propio establishment tecnológico habla de muertes masivas, el debate sobre la IA dejó de ser una discusión de laboratorio para convertirse en un problema político global.

El magnate y cofundador de Microsoft, Bill Gates, lo dijo en el programa de televisión «Meet the Press», de la cadena estadounidense NBC, en una entrevista con la periodista Kristen Welker que salió al aire el domingo. «La IA es, sin duda, lo suficientemente poderosa como para desencadenar sucesos que causen mil millones de muertes», afirmó. Y agregó que, «aunque resulta muy difícil alcanzar una certeza absoluta, nunca existió un arma tan poderosa como la combinación de individuos malintencionados que utilizan las herramientas de IA más avanzadas».

El arma al alcance de pequeños grupos

Gates explicó que, en la actualidad, «pequeños grupos equipados con IA pueden llevar a cabo acciones que antes estaban al alcance exclusivo de las grandes potencias», por lo que «es la combinación de intenciones maliciosas e IA lo que representa una amenaza significativa». El riesgo que describe no es el de una máquina que se rebela, sino el de una tecnología que pone capacidades de destrucción estatal en manos de cualquiera.

En ese sentido, el empresario mencionó los ciberataques y el bioterrorismo como los usos que un sistema de monitoreo serio debería prevenir, y descartó que el llamado «botón de apagado» de los modelos alcance para evitar que la tecnología sea manipulada con fines dañinos. «Si los gobiernos no implementan salvaguardas adecuadas, nos enfrentaremos a graves consecuencias negativas precisamente debido a la falta de protecciones», advirtió.

Trump y la lógica de la carrera sin frenos

Las palabras de Gates apuntaron de lleno contra el enfoque de Donald Trump. A principios de este mes, el presidente estadounidense rechazó los pedidos para que el gobierno federal impusiera restricciones a las empresas que desarrollan modelos de IA y escribió en su cuenta de Truth Social: «¡QUIEN GANE EN IA, GANA!». Para la Casa Blanca, la respuesta a un riesgo que los propios desarrolladores describen como catastrófico es acelerar.

Gates eligió un tono conciliador con el mandatario. «Lo que él (Trump) dijo es legítimo, pero creo que, tras escucharme a mí y a otros (y al darse cuenta de que esto no nos coloca en desventaja en lo que él percibe como una competencia entre naciones), se alcanzará un consenso», sostuvo. Consultado sobre qué mensaje le daría al presidente, respondió que no le pediría frenar la innovación, sino establecer estándares de supervisión y monitoreo para los modelos más avanzados, lo que según su visión implicaría un costo menor para la industria y no una desaceleración drástica.

La entrevista se conoció pocos días después de que Trump recibiera en la Casa Blanca al presidente chino, Xi Jinping, en una cumbre donde la IA ocupó un lugar central junto al comercio, los minerales de tierras raras y los semiconductores. Un día antes de la emisión del programa, la Casa Blanca anunció la creación de un «diálogo sobre superinteligencia» entre ambos países. La contradicción salta a la vista: Washington acepta hablar de IA con su principal rival geopolítico, pero se niega a ponerle reglas a sus propias empresas.

Más difícil que la Guerra Fría

Gates advirtió que alcanzar un acuerdo internacional sobre un marco regulatorio global para la IA podría resultar más difícil que las negociaciones de la Guerra Fría para limitar las armas nucleares, sobre todo si disminuye la cooperación con los aliados. Para reforzar su planteo, apeló a la historia reciente de su país: «Desde la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad, Estados Unidos puede sentirse muy orgulloso de cómo abordó los desafíos globales: lo hicimos de manera constructiva, colaborando con amigos y aliados (basta pensar en la seguridad aérea, la protección de la capa de ozono o las armas nucleares) y actuando siempre con rectitud, sin tratar de explotar nuestras fortalezas singulares en beneficio exclusivo propio».

«En el caso de la IA, tendremos que volver a este concepto: oigan, toda la humanidad está en el mismo barco», lanzó. La apelación a un Estados Unidos desinteresado y cooperativo es, como mínimo, una lectura benévola de la historia, difícil de sostener desde los países que padecieron sus intervenciones y condicionamientos. Aun así, el diagnóstico de fondo choca de frente con la doctrina de la actual administración republicana, que concibe la tecnología como un campo de batalla y no como un bien común.

El fin del mito de la autorregulación

El cofundador de Microsoft fue tajante respecto del rol de las empresas: «Nadie cree que la autorregulación sea suficiente». Por eso reclamó una legislación que haga obligatorias las salvaguardas y el monitoreo, que exija a las compañías supervisar de cerca sus modelos más avanzados y mantener registros detallados de su actividad, y que involucre a las fuerzas de seguridad y a la dirigencia política en la definición de esos controles.

Su voz se suma a la de los líderes de Anthropic y OpenAI, que también reclaman intervención estatal. «Vamos a desacelerar tanto como sea necesario para asegurarnos de que cada nueva tecnología de IA que lancemos sea realmente segura», sostuvo Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, con quien Trump confirmó que se reuniría el mismo domingo por la noche. La paradoja es elocuente: los dueños de la tecnología piden reglas, mientras el poder político que debería imponerlas prefiere mirar hacia otro lado.

No es la primera vez que Gates alerta sobre los efectos de la IA sin control humano: tiempo atrás ya había advertido que la tecnología podía convertirse en la mayor fuerza igualadora o en la peor fuente de injusticia. Que ese mensaje provenga de uno de los hombres más ricos del planeta, fundador de una empresa que es protagonista central del negocio de la inteligencia artificial, no le quita peso a la advertencia, pero sí obliga a una pregunta incómoda. Si ni siquiera quienes se benefician del negocio confían en que el mercado se ordene solo, la discusión ya no es si regular, sino quién pone las reglas y en beneficio de quién.

Lo que tenés que saber:

  • Bill Gates afirmó en el programa «Meet the Press» de la NBC que la IA es lo suficientemente poderosa como para desencadenar sucesos que causen mil millones de muertes.
  • Según Gates, nunca existió un arma tan poderosa como la combinación de personas malintencionadas y las herramientas de IA más avanzadas.
  • Donald Trump rechazó imponer restricciones federales a las empresas de IA y sostuvo en Truth Social que «quien gane en IA, gana».
  • Gates advirtió que un acuerdo global para regular la IA podría ser más difícil que las negociaciones nucleares de la Guerra Fría.
  • El empresario reclamó leyes que hagan obligatorios las salvaguardas y el monitoreo, y afirmó que la autorregulación de las empresas no alcanza.
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