Opinión
Nuevo milagro de la diplomacia China
Este 23 de julio se firmó, en la capital china, un pacto de dimensiones históricas. Hamas y Al Fatah firmaron, la “Declaración de Beijing”.
Por Telma Luzzani
Ha comenzado el ciclo en que la Pax Sinica desplaza a la Pax Norteamericana del siglo XX.
Este 23 de julio se firmó, en la capital china, un pacto de dimensiones históricas. Hamas y Al Fatah, los dos movimientos más importantes de la resistencia palestina, enfrentados durante más de 15 años, firmaron, junto a otras doce facciones, la “Declaración de Beijing”, un acuerdo por el que se comprometen a establecer “un gobierno interino de reconciliación” en la Franja de Gaza después de la guerra.
A esta hazaña diplomática debe sumarse otra: el pasado 10 de marzo, también con la intermediación del gobierno de Xi Jinping, Irán y Arabia Saudita pusieron fin a una rivalidad que, hasta entonces, parecía irreversible. Por si hubiera dudas, durante la firma del acuerdo palestino, el canciller Wang Yi, explicó el rol que China busca jugar en el futuro tablero mundial: “desempeñar un papel constructivo en la salvaguardia de la paz y la estabilidad en Oriente Medio”.
El crecimiento diplomático de China es sorprendente. Allí donde Washington ya no consigue formalizar compromisos y pierde influencia, Beijing logra acercar posiciones y –en terminología china- “crear oportunidades”. El caso de Arabia Saudita es un ejemplo. En 2024, Riad minimizó fuertemente su (hasta entonces) sólida alianza con la Casa Blanca, abandonó el petrodólar y se sumó a los BRICS plus. El actual acuerdo de “unidad nacional palestina” puede tener consecuencias igualmente cruciales para Israel, los vecinos árabes y la geopolítica global.
Los objetivos de Hamas y Fatah han sido los mismos pero sus criterios sobre cómo lograrlo, opuestos. Hasta ahora las disensiones eran tan profundas que era imposible pensar en un acercamiento.
Enemigos íntimos
Hamas es el acrónimo árabe de Movimiento de Resistencia Islámica. Surgió durante la “primera intifada” de diciembre de 1987, un histórico levantamiento palestino contra la ocupación y militarización de Israel en Gaza, Cisjordania y los “territorios ocupados”, eufemismo con el que se nombra el robo de tierras palestinas por parte de los israelíes.
Hamas es la rama palestina de los Hermanos Musulmanes de Egipto. Son religiosos, seguidores de la línea sunita del Islam. Durante la Guerra Fría, EEUU financió movimientos religiosos musulmanes (Hermanos Musulmanes o Al Qaeda de Bin Laden), con el objetivo de dividir y debilitar las organizaciones laicas de origen musulmán que, en aquel período, lideraban no sólo la lucha antiimperialista (como el egipcio Gamal Abdel Nasser) sino también contra la ocupación de Israel (como Fatah, del palestino Yasser Arafat). Hamas buscó conseguir sus objetivos a través de la lucha armada. No reconoció el Estado de Israel hasta 2017, cuando firmó un documento aceptando las fronteras que existían antes de la Guerra de 1967.
Al Fatah, acrónimo del Movimiento de Liberación Nacional Palestino, fue fundado en 1958 por uno de los líderes más importantes del siglo XX, Yasser Arafat, y otros militantes. Es el principal componente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y la Autoridad Palestina. Es laico. En un comienzo se oponía a la existencia del Estado de Israel y usó la vía armada, pero a partir de 1980 se abrió al diálogo diplomático y, en 1988, aceptó la Resolución 242 de Naciones Unidas que establece los límites de los dos estados –israelí y palestino- como estaban en 1967, antes de la Guerra de los Seis Días, tras la cual Israel ocupó la península de Sinaí, Cisjordania, Jerusalén Este, Gaza y parte de los Altos del Golán, triplicando su tamaño.
Las tensiones y las disputas por los espacios de poder entre Fatah y Hamas se intensificaron tras la (rara) muerte de Arafat, en 2024. El líder enfermó en Cisjordania, fue trasladado a Francia, donde falleció sin que se le practicara la autopsia. En 2012, un informe del Hospital Universitario de Lausana (Suiza) afirma haber encontrado rastros de material radioactivo “polonio 210” en su ropa. Sucedió a Arafat. el actual presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, un dirigente que carece del carisma y la determinación de su antecesor.
El quiebre total entre Hamas y Fatah se produjo en 2006. Por la política de ocupación de tierra palestinas por parte de Israel, Gaza y Cisjordania están separadas por una franja de 93 kilómetros de tierra. Su comunicación e interacción es imposible. En 2005, el premier israelí Ariel Sharon ordenó el retiro de sus tropas de Gaza. Los palestinos llamaron entonces a elecciones y ganó holgadamente Hamas. Fatah no reconoció el triunfo y se desencadenó una espiral ascendente de violencia entre ellos que terminó con la salida de Fatah de la franja. Hubo varios intentos de reconciliación pero ninguno prosperó.
Rechazo de Israel y EEUU
La “Declaración de Beijing” expresa tres importantes puntos en común: 1) establecer un Estado palestino en las tierras que Israel capturó en la Guerra de los Seis Días de 1967, con Jerusalén Este como capital; 2) rechazar los intentos de desplazar a los palestinos de sus territorios y 3) condenar los asentamientos construidos por Israel en Cisjordania y Jerusalén Este, contrarios al Derecho Internacional.
El otro tema crucial -según destacó el canciller chino Wang Yi junto a los firmantes de Hamas, Mussa Abu Marzouk; de Fatah, el vicepresidente del Comité Central, Mahmud Aloul y los emisarios de los otros 12 grupos palestinos- fue “el acuerdo para formar un gobierno interino de reconciliación nacional en la Gaza de posguerra”, Para China, son los propios palestinos quienes deben administrar Palestina”, pero “no puede lograrse sin el apoyo de la comunidad internacional”. En la reunión hubo también representantes de Rusia, Egipto -habitual mediador entre Hamas e Israel- y Argelia.
El contraataque de Israel y EEUU fue inmediato. El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Israel Katz, escribió en su cuenta X: “Hamas y Fatah han firmado un acuerdo en China de cara a un control conjunto de Gaza después de la guerra.
En lugar de rechazar el terrorismo, Mahmud Abbas (actual presidente de la Autoridad Palestina) abraza a los asesinos y violadores de Hamas, y descubre así su verdadera cara”. Y agregó: “Esto no sucederá, porque el poder de Hamas será aplastado, Abbas observará Gaza de lejos y la seguridad de Israel seguirá estando únicamente en manos de Israel”.
Para el Departamento de Estado de EEUU, “Hamas tiene las manos manchadas de sangre de civiles inocentes, tanto israelíes como palestinos. Por eso, cuando nos fijamos en la gobernanza de Gaza tras el conflicto, queremos ver a la Autoridad Palestina gobernando una Gaza y Cisjordania unificadas. Pero no apoyamos un rol para Hamas”.
La ONU, en cambio, mostró mayor apertura. En rueda de prensa el vocero de Antonio Guterres aseguró que “el secretario general alienta a todas las facciones a superar sus diferencias a través del diálogo y las insta a dar seguimiento a los compromisos asumidos en Beijing. La unidad palestina es crucial para la paz y la seguridad y para promover las aspiraciones del pueblo palestino a la libre determinación”.
Planes también para Ucrania
China tiene más planes para convertirse en el gran jugador por la paz. A fines de mayo el presidente Xi Jinping propuso convocar una conferencia de paz ampliada para acabar con las matanzas en Gaza. “La guerra no debe continuar indefinidamente. La justicia no debe estar ausente para siempre”, afirmó en un discurso donde destacó la importancia –entre otras cosas por el petróleo- de un buen vínculo entre China y los países árabes. Xi subrayó que su país “apoya firmemente la creación de un Estado palestino independiente” y “la plena incorporación de Palestina a la ONU”.
En cuanto al conflicto en Ucrania, China también está muy activa. El 8 de julio, Xi se reunión con el primer ministro de Hungría, Viktor Orban, para hablar del tema y unos días después, el canciller Wang recibió en Beijing a su homólogo ucraniano Dmitri Kuleba. “Debemos evitar la competencia entre planes de paz. Es muy importante que Kiev y Beijing lleven a cabo un diálogo directo”, advirtió Kuleba.
El viernes el canciller de Ucrania aseguró haber “recibido una señal clara de que China no busca una solución temporal, ni un alto el fuego temporal, sino que trabaja en una solución permanente y estratégica”. Otro punto muy importante para Ucrania, para China (por Taiwán) y también para Argentina (por las Islas Malvinas) se tocó en ese encuentro. Se trata de la “integridad territorial”. Según Kuleba su par chino le dijo de forma “clara y repetida” que China considera como temas insoslayables la soberanía y la integridad territorial de Ucrania.
Las opiniones expresadas en la presente nota de opinión y/o análisis son las de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de El Argentino Diario o de sus integrantes. Las denominaciones empleadas en la misma y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no implican, de parte de El Argentino Diario juicio alguno sobre la información y/o datos y/o valoraciones aquí expuestas.
Elecciones
¿Qué significa ser leales?: el pueblo vuelve a salir a buscar su propia historia
A 81 años de la jornada que parió al peronismo, el Día de la Lealtad llega con Cristina presa, un Gobierno que desprecia al Congreso y a la Justicia, y un feminismo que eligió la Ciudad de Buenos Aires para su Encuentro de 2027. La lealtad hoy tiene un nombre: organizarse para que Milei pierda.
El 17 de octubre de 1945, miles de trabajadores y trabajadoras cruzaron el Riachuelo, se lavaron los pies en las fuentes de la Plaza de Mayo y torcieron el rumbo de un país que hasta entonces decidía sin ellos.
No esperaron que nadie les concediera nada. Ese día el pueblo dejó de esperar y salió a buscar su propia historia. Ochenta y un años después, la fecha vuelve a interpelarnos con una pregunta urgente: qué significa ser leales cuando la democracia, los derechos y la propia identidad popular están bajo ataque.

Este Día de la Lealtad no es uno más. Llega con Cristina Fernández de Kirchner, dos veces presidenta de la Nación, cumpliendo prisión domiciliaria tras una condena que representa el fruto más acabado del lawfare de Comodoro Py; con un Gobierno nacional que gobierna por decreto y desprecia la división de poderes; y a menos de un año de unas elecciones presidenciales que definirán si la Argentina sigue por el camino del ajuste, el odio y la crueldad, o si recupera un horizonte de justicia social.
Una lealtad que se conjuga en presente
Este sábado, en el Polideportivo Juan Domingo Perón de González Catán, en La Matanza, el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó el acto central del PJ provincial junto a la vicegobernadora Verónica Magario y el intendente Fernando Espinoza. “Acá estamos, querían callarnos y acá estamos, recordando a Evita y Perón en La Matanza, que es la capital del peronismo”, dijo ante la multitud.
El gobernador recordó que aquella gesta “le dio voz a los que no tenían voz, les dio derechos y participación política a los que estaban marginados y excluidos”, sostuvo que Cristina “está injustamente presa por defender nuestras banderas” y planteó el desafío que atraviesa a todo el campo popular: “La lealtad con el pueblo es construir una alternativa que el año que viene termine con esta pesadilla que nos gobierna”. También dejó una definición que debería ordenar el debate de los próximos meses: “Sin justicia social no hay libertad verdadera: hay privilegios, hay explotación y desigualdad. Eso no es libertad”.
Un Gobierno que no respeta la democracia
Desde el primer día, Javier Milei eligió gobernar contra las instituciones. Inauguró su gestión con el DNU 70/2023, un megadecreto que pretendió derogar y modificar centenares de normas sin pasar por el Congreso.

Intentó designar por decreto a dos jueces de la Corte Suprema, Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, salteando el acuerdo del Senado, que finalmente rechazó ambos pliegos en abril de 2025.
Vetó la ley de financiamiento universitario y la emergencia en discapacidad, y obligó al Poder Legislativo a insistir con dos tercios para defender lo que la sociedad ya había defendido en las calles.
Llamó al Congreso “nido de ratas” y llegó a decir que “no odiamos lo suficiente a los periodistas”.
No se trata de exabruptos aislados, sino de un método: degradar a los otros poderes para concentrar el poder en uno solo. Cuando un presidente trata al Parlamento como un estorbo, a la Justicia como una herramienta y a la prensa crítica como un enemigo, lo que está en juego no es una gestión de gobierno, sino la propia arquitectura republicana que tanto dicen defender quienes lo votaron por odio al peronismo.


El odio como herramienta, el antiperonismo como tradición
El antiperonismo no nació con Milei. Tiene una genealogía sangrienta: el bombardeo a la Plaza de Mayo en junio de 1955, el golpe de septiembre de ese año, el decreto 4161 de 1956 que prohibió siquiera pronunciar el nombre de Perón y dieciocho años de proscripción del movimiento mayoritario del país. Cada vez que las élites no pudieron derrotar al peronismo en las urnas, intentaron borrarlo por la fuerza, por decreto o por los tribunales.
Lo nuevo es la escala y el tono. El discurso libertario convirtió el odio en política de Estado: contra los “kukas”, contra los “zurdos”, contra las feministas, contra la diversidad, contra los trabajadores estatales y los jubilados que reclaman. Ese clima no es inocuo. En septiembre de 2022, Cristina sobrevivió a un intento de asesinato frente a su casa, porque el arma no se disparó. Las palabras que deshumanizan preparan el terreno para la violencia que mata, y una democracia que naturaliza el odio termina pagando ese precio.
Las mujeres y disidencias van al centro del poder
Hace apenas cinco días, el 12 de octubre, terminó en Córdoba el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, con más de 150.000 participantes y un centenar de talleres. En el acto de cierre, por decisión unánime, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue elegida como sede del 40° Encuentro en 2027. No es un dato menor: el primer Encuentro Nacional de Mujeres se realizó en esa misma ciudad en 1986. Cuatro décadas después, el feminismo vuelve al lugar donde nació, en pleno año electoral, para hacerse oír frente a la Casa Rosada.
La ministra de Mujeres bonaerense, Estela Díaz, lo resumió así: “Es una demostración de que se puede convivir en un espacio con sectores con los que se tienen muchísimas diferencias, construyendo una fuerza para confrontar electoralmente en el 2027”. Esa es exactamente la lección que el campo popular necesita aprender: la unidad en la diversidad no es una consigna, es una condición para ganar.
Las razones para movilizarse sobran. Este Gobierno desmanteló el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, su ministro de Justicia anunció la intención de eliminar la figura de femicidio del Código Penal y el propio Presidente utilizó el escenario de Davos para atacar al feminismo y a la diversidad, lo que provocó la masiva Marcha Federal Antifascista y Antirracista de febrero de 2025. Para nosotras, el ajuste no es una abstracción macroeconómica: es menos asistencia a víctimas de violencia, menos políticas de cuidado y más trabajo no remunerado sobre las mismas espaldas.
Evita lo entendió antes que nadie. Fue ella quien impulsó el voto femenino en 1947 y organizó a las mujeres como sujeto político con voz propia. El feminismo popular argentino, del Ni Una Menos a la Marea Verde, es heredero de esa tradición. No hay 17 de Octubre sin las mujeres en la Plaza.
2027: la lealtad es organizarse
Decirlo con claridad no es una provocación, es una responsabilidad democrática: Milei tiene que perder en 2027. No por revancha, sino porque un proyecto que desprecia la división de poderes, persigue a opositores, insulta a periodistas, ajusta sobre jubilados, universidades y personas con discapacidad, y convierte el odio en programa de gobierno es incompatible con la Argentina que soñaron quienes se movilizaron aquel 17 de octubre.
Pero la derrota del proyecto libertario no vendrá sola. Exige un peronismo que deje atrás sus internas, que escuche a los movimientos sociales, a los sindicatos, a las juventudes y al feminismo, y que vuelva a ofrecer un horizonte de futuro y no solo una defensa del pasado. La lealtad no es nostalgia: es la decisión colectiva de no volver a esperar que otros escriban nuestra historia. Como en 1945, el pueblo tendrá que salir a buscarla.
-
Boxeo5 díasEl Roña Castro murió tras descompensarse en el Bingo de Morón: investigan las causas
-
CABA3 díasCarbón Blanco: vuelven a rematar un departamento decomisado en Villa Urquiza, 18% más barato
-
Elecciones4 díasBrasil en empate técnico: Flávio Bolsonaro saca dos puntos y el miedo se reparte
-
Mundo 🌐4 díasFin de la 6×1 en Brasil: el Senado aprobó dos días de descanso y Lula celebra antes del balotaje
-
Fútbol & Goles!5 díasMucha posesión, poco arco: por qué Boca no pudo con Vasco ni con un hombre de más
-
Papa León XIV5 díasEl Gobierno sostiene el operativo por León XIV pese al diagnóstico del Papa
-
CABA5 díasMano dura como bandera: Jorge Macri suma 600 policías y se burla de sus críticos
-
Papa León XIV5 díasLeón XIV despertó lúcido tras la cirugía y el Gobierno se aferra a la visita
