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Análisis

El Frente de Todos arrancó una nueva etapa, de mayor diálogo y participación

El sábado pasado, Alberto Fernández y Cristina Kirchner retomaron el diálogo y, sin dejar de tener una mirada diferente sobre temas clave, abrieron una nueva fase en la coalición peronista y dieron señales de fortaleza política.

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El-Argentino-mensaje de Cristina 9 de julio

Por Julio El Ali

El Frente de Todos (FdT) mantiene desde la semana pasada reuniones entre sus principales miembros y eso se plasmó en las recientes conversaciones entre el presidente Alberto Fernández, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y el titular de Cámara de Diputados, Sergio Massa, lo que evidencia «mayor fortaleza política y consenso» en la mesa de acuerdos de la coalición de Gobierno.

Ante la crisis reconocida por el Gobierno tras la renuncia por Twitter del ministro de Economía, Martín Guzmán, el pasado sábado, Alberto Fernández y Cristina Kirchner retomaron el diálogo y, sin dejar de tener ciertas miradas distintas sobre cómo solucionar algunas problemáticas, dieron inicio a una nueva etapa que además incluyó a Massa y dio señales de fortaleza política.

En menos de una semana, de la desesperación y el caos que se adueñó de la coalición oficialista como una sombra se pasó a un estado de optimismo por el cual, a partir de ahora, «nace una nueva etapa en el Frente con más diálogo y mayor participación de los principales protagonistas en encuentros privados», que muchos ya denominan «Mesa FdT».

Los funcionarios, asesores y hombres y mujeres cercanos al presidente, la vice y el titular de Diputados que mostraban un gesto adusto exhiben ahora cierta «calma» y «esperanza», y todas las partes coinciden en lanzar mensajes irónicos sobre la renuncia de Guzmán, que provocó un temblor en la economía, pero logró romper el hielo y restablecer la comunicación entre Alberto y Cristina que hacía meses no existía.

Alberto y Cristina iniciaron una etapa de diálogo.

En efecto, el interventor de la AFI, Agustín Rossi, consideró la reunión entre el Presidente y la vicepresidenta como «un hecho auspicioso para todos los dirigentes del FdT».

«La posibilidad de que hayan recuperado el diálogo es un suspiro de alivio», dijo Rossi y planteó que «esta estabilidad da fortaleza política y repercute positivamente en la gestión» de la nueva ministra de Economía, Silvina Batakis.

Durante el acto por el Día de la Independencia, el Presidente expresó este sábado que «sepan los argentinos y las argentinas que los rumores que algunos lanzan a correr en medios de comunicación o las falsas noticias que hacen circular en redes sociales como instrumentos desestabilizadores, se van a chocar con nuestra firme decisión de seguir trabajando por la Patria justa, libre y soberana que nuestro pueblo merece».

También marcó lo que viene en este reinicio del FdT, al aseverar de que «no hay futuro político si la unidad no se fortalece todos los días».

El mandatario fue contundente: «Puedo tener diferencias con Cristina, pero en lo sustancial no las tengo. Sé que ella representa los mismos intereses que yo. Nunca he tenido una diferencia enorme: no es que Cristina crea que hay que ir para el norte y yo para el sur», sentenció.

“Lo que tenemos que hacer es discutir con pasión, firmeza y convicción hacia dónde queremos llevar a Argentina y al pueblo”.

En tanto, desde el entorno de la vicepresidenta, quien participó el viernes último de la inauguración de un cine en la ciudad santacruceña de El Calafate, también resaltaron «la vuelta a la normalidad» y remarcaron «la necesidad de que estos encuentros privados sean tan habituales que dejen de ser noticias de primera plana».

En ese acto, la vicepresidenta sostuvo que «la patria, el país, merece una discusión en serio de los problemas que tenemos los argentinos, en un mundo donde todo tiende a agravarse», y llamó a «discutir propuestas y ponernos de acuerdo en varios conceptos».

Massa sostuvo el sábado que «fue una semana en la que por la forma en que se dio la salida del ministro nos puso a todos en alerta, en que a veces las mezquindades individuales terminan poniendo en riesgo el trabajo colectivo».

Para lo que viene en esta etapa, previo a las elecciones presidenciales del año próximo, el exintendente de Tigre planteó que «tenemos que tener la capacidad de saber separar bien la paja del trigo, correr a aquellos que actúan con mezquindad individual y trabajar de manera colectiva».

«Lo que tenemos que hacer es discutir con pasión, firmeza y convicción hacia dónde queremos llevar a Argentina y al pueblo, y después explicarle a la sociedad cuál es el camino que elegimos», dijo Massa, que añadió: «Si pensamos distinto, discutamos y eso es muy saludable, pero no permitamos que esas discusiones le den ventajas a aquellos que quieren sacar rédito de nuestras discusiones».

Uno de los miembros del Gabinete nacional que graficó la nueva etapa del FdT fue el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, quien definió que «en un momento de crisis, el peronismo se junta y toma decisiones, no se enfoca en peleas chiquitas».

«No hay dudas de que el encuentro entre el Presidente y la vicepresidenta marcan las responsabilidades del momento, la necesidad de entender que hay cosas que no se pueden romper porque lo básico de la unidad no se puede perder», advirtió.

Para Katopodis, y todos los espacios que integran el FdT, este cambio representa «una nueva etapa en la política económica» y una «nueva agenda de trabajo».

El ministro, cercano al Presidente, no dudó en aseverar que en esta etapa «Alberto y Cristina se van a juntar las veces que haga falta».

En este aspecto, la designación de Batakis en Economía fue el «primer fruto» del acuerdo en esta etapa de mayor diálogo y más participación de todas las partes del FdT.

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Tristón, algo solitario, definitivamente final

“Como si el paredón de la Historia no existiese”. Ahí va el que anda con las flores frescas preparadas para esquivarle al destino. La oportunidad de lo que no iba a ser, lo que se justifica hasta el hartazgo que no se pudo y lo que no queda tiempo que sea en ésta suerte de anticipación póstuma que invita a buscar una lucecita en el sombrío presente.

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Por Carlos Caramello

¿Qué es ese olor descompuesto, ese efluvio de flores muertas que filtra por las hendijas de La Rosada? ¿De dónde viene ese congojo de lloronas profesionales que recorre la calle Balcarce hacia el Sur? ¿Y la luz de esas velas titilantes que cuela por los visillos y las cortinas de voile?

Aun a través de los vapores espesos del licor lo veía todo con demasiada claridad. Se había derrotado a sí mismo. Y ya era tarde para enmendarlo.

El Abogado del Diablo – Morris West

Nada. Olvidate. El tipo va. Fiel al estilo que le ha impuesto el marketing de la social plutocracia intenta morir con los zapatos abotinados puestos. Deslizando sus “serias intenciones” de candidato,  sacrificando a los últimos devotos en pie del Grupo Callao para oxigenar su ciclo de ineficacia, negocios y entrega solapada.

Elitista y desnacionalizador -como la casi totalidad de la progresía mundial-, con su perfil megalómano y su encanto de operador un tanto desvencijado, sigue deambulando sin notar que ya ni siquiera es un pato rengo. Es más, si a pato hay que referirse, mejor hablemos del famoso y nunca bien ponderado “criollo”.

Buenas lectoras del momento, algunas ratas y varias lauchas -tan traidoras como sabias-, escapan de la debacle para refugiarse en la política: el gobierno de científicos no les ha funcionado, acaso porque como advertía Perón en Conducción Política, “tenemos tantos formados por nuestras facultades y, sin embargo, no he visto ninguno que se haya destacado en el orden de la conducción política”. Además, de aquel gabinete academicista y erudito que tanto lo emocionaba, ya no queda ni uno, salvo que cuenten los enroques.

Y no es que no esté bien “tener estudio”. Lo que no está bien es creer que saber sobre algunas cosas es lo mismo que poder hacer algunas cosas. Hay grandes diferencias. Y si no lo creen, pregúntenle a los eunucos del Harem.

Otro apoyo que se disgrega es la obesidad cegetista. Más importante que defenderlo parece ser prepararse para atacar a Cristina. Esta vez con un armado electoral que ni siquiera tiene la honestidad de brazo político: le alcanza con fragmentar y aportar a la derrota porque, al fin y al cabo, si una ventaja tienen sus cuerpos rollizos es rebotar, y siempre caer parados.

Y no hablo del Movimiento Obrero Organizado ni de los honestos dirigentes que defienden trabajadores. No me refiero a los que ordenan, reclaman, luchan, recuperan la calle. Digo del sindicalismo de doble ventanilla: ese que demanda como proletario y cobra como patrón mientras los muchachos les roban el atril del escenario. Poné la fecha, la p… que te p…

Quedan, además, los desocupados, los parias del perpetuo desempleo, los siervos del planeo. Esos otros, que son el verdadero “el otro”. Pobres con los que un par de crápulas ataviados de dirigentes sensibles, hacen su agosto y “llenan la política”. Desesperados que cartonean, changuean, truecan y finalmente marchan por un plan que, sólo a veces, llega entero. Los nuevos invisibles, que se desloman con quehaceres de una dureza infinita y ni siquiera consiguen ser reconocidos como trabajadores por muchos “clasemedia” que temen caer un poco más abajo de la lona y creen que, para salvarse, hay que asirse de los que los empujan para abajo.

Y también quedan las minorías, claro, las mi-no-rías: importantes. trascendentes, significativas… Pero que no alcanzan para pintar la pieza. Y que tendrían un mejor sentido si todos comieran; tuviesen empleos dignos, participaran del futuro y de la cama caliente en el invierno.

Sin embargo, el tipo… va. A pesar del aroma a coronas rancias, las dispersas tropas en estampida, el fracaso de los sabiondos, la recurrente insatisfacción minoritaria y los millones de argentinos haciéndose añicos en el caleidoscopio de la indigencia, va.

Hacia un final inexorable va. Siempre rosqueando, operando, prometiendo. Un WhatsApp por acá, un copetín al paso… Va. Construyendo destrucción ahí donde había esperanza, desazón en donde hubo certezas, incertidumbre donde habitaba el Peronismo… va. Rodeado por el coro de amanuenses y alcahuetes, va. Como un bólido va.

Como si el paredón de la Historia no existiese.

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