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Golpe a la Coparticipación: puntos clave del fallo de la Corte Suprema a favor de CABA

El máximo tribunal no resolvió la cuestión de fondo sino que por el momento avaló la medida cautelar pedida por el Gobierno porteño.

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El-Argentino-Corte Suprema

La Corte Suprema de Justicia dispuso hoy que el Gobierno Nacional le pague a la Ciudad de Buenos Aires el 2,95% de la masa de impuestos coparticipables, en el marco de la disputa entre ambas administraciones por el porcentaje correcto.

El máximo tribunal no resolvió la cuestión de fondo sino que por el momento avaló la medida cautelar pedida por el Gobierno porteño, que en términos prácticos hará que los pagos de ese 2,95% se hagan «en forma diaria y automática» por el Banco de la Nación Argentina y suspende la ley 27.606 que le otorgaba 2,32%.

La decisión fue firmada por los cuatro miembros del máximo tribunal luego de que la Ciudad y la Nación no lograran ponerse de acuerdo en el costo que implica la Policía Federal, cedida a la Ciudad en 2016.

El presidente Alberto Fernández sostuvo que el «tremendo» fallo «genera una enorme desigualdad entre la ciudad más suculenta del país y el resto del país».

«Sigo insistiendo en la necesidad de garantizar igualdad y federalismo: que todos tengamos las posibilidades de crecer y desarrollarnos», insistió el mandatario desde Formosa, donde encabezó un acto de entrega de viviendas.

Tras el fallo, el Presidente se reunirá mañana a las 12 con gobernadores en la Casa Rosada, según informaron a Télam de fuentes oficiales.

Por su parte, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, sostuvo que el fallo «defiende el federalismo» y anunció la eliminación de impuestos aplicados en el distrito desde el 2021 para compensar la quita.

El funcionario porteño indicó que «todo lo que la Corte nos devuelve los vamos a aplicar a la baja de impuestos», y anticipó que enviará un proyecto a la Legislatura porteña para la eliminación de la tasa sobre las tarjetas de crédito.

Más temprano, desde el Gobierno nacional habían considerado que, aunque el fallo aparenta ser «salomónico» -como ya señaló con anterioridad el ministro del Interior, Eduardo ‘Wado’ de Pedro- en el fondo se «beneficia» a la administración porteña.

Nación ya venía depositando un monto de 2,32% a CABA y si bien el 2,95% otorgado por la Corte Suprema es mucho menos que el 3,75% que el expresidente Mauricio Macri le había dado a la Ciudad, está por debajo del 3,5 que pedía la administración de Rodríguez Larreta.

Hace poco más de un mes, un funcionario de alto rango en la Casa de Gobierno había revelado a Télam que, durante las negociaciones llevadas adelante en Tribunales, la Corte había pedido que las partes acuerden en un punto intermedio, algo que fue rechazado por la Nación.

Los primeros en reaccionar públicamente contra el fallo fueron los gobernadores de Santiago del Estero y presidente del Norte Grande, Gerardo Zamora; y de La Rioja, Ricardo Quintela.

Para Zamora, «la ciudad más rica simplemente se burla» mientras que el federalismo «quedó pulverizado» con el fallo, mientras que Quintela calificó el fallo de «inconstitucional» y consideró que «va en contra del federalismo».

«El fallo de la Corte Suprema a favor de CABA en el reclamo por la coparticipación va en contra del federalismo y es inconstitucional ya que Capital Federal no es una provincia», publicó Quintela en su cuenta de Twitter.

Para el senador nacional por la ciudad de Buenos Aires Mariano Recalde (Frente de Todos), el fallo «solo beneficia el macrismo» y consideró que se trata de un «regalo de Navidad de la Corte Suprema para Larreta: más recursos para su campaña electoral», tras recordar que «durante los 4 años que se los apropió no invirtió en seguridad, y tampoco construyó escuelas, viviendas ni subtes para los porteños».

Macri, a poco de iniciar su gestión de gobierno, había subido la cuota porteña del 1,40 por ciento al 3,75, un incremento que, en septiembre de 2020, en la gestión del FdT, fue llevada al 2,32 por ciento.

Contra esa decisión recurrió a la Corte Rodríguez Larreta, por ser el máximo tribunal el que interviene en los juicios entre la Nación y las provincias.

Así se inició un proceso en el que la Corte convocó a las partes para que resolvieran sus diferencias y pusieran el porcentaje voluntariamente pero el intento fracasó.

La Ciudad le reclamó a la Nación que le pagara los «fondos retenidos» desde septiembre de 2020, más intereses, y señaló que «además de un perjuicio financiero, es una vulneración de la autonomía constitucional de la Ciudad Autónoma y resquebraja la situación de igualdad en que deben estar todos los actores del federalismo».

Para compensar esos fondos, la Ciudad dispuso un gravamen del 1,2 por ciento sobre todas las transacciones con tarjetas de crédito que se hicieran en la Ciudad, aunque Larreta prometió que se quitaría si recuperaba lo perdido.

A modo de aclaración, la Corte aseguró en el punto 10 del fallo que «la participación aquí discutida de la Ciudad de Buenos Aires en la masa total de recaudación a distribuir no afecta la coparticipación de las provincias».

«En efecto -continuaron los cuatro jueces-, sea cual fuere el resultado de este pleito los recursos coparticipados de las provincias no se verán afectados, pues la cuota correspondiente a la Ciudad de Buenos Aires se detrae únicamente de los fondos que le corresponden precisamente a la Nación en la distribución primaria».

En el escrito de veinte páginas, publicado hoy, la Corte consideró que «el Estado Nacional no puede reducir unilateralmente ex post facto el nivel de los recursos comprometidos para la financiación del gasto» de la Policía Federal.

Por contrapartida, «el Estado receptor no podría simplemente abandonar la prestación del servicio cuando, como en el caso de la seguridad pública, se trata de una prestación esencial para la vida colectiva de la comunidad y uno de los principales cometidos».

La Corte tuvo en cuenta que los decretos de Macri, subiendo la coparticipación de la Ciudad, para el Gobierno Nacional «solo buscaron favorecer a la Ciudad de Buenos Aires por afinidad político-partidaria, pero sin contar con respaldo jurídico, presupuestario o económico».

En la misma medida, tomó en cuenta el argumento de la Ciudad en el sentido de que los decretos del expresidente «son actos válidos dictados en cumplimiento de acuerdos entre el Estado Nacional y la Ciudad de Buenos Aires».

Ahora, sin plazos, Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti, Carlos Rosenkrantz y Juan Carlos Maqueda deberán resolver la cuestión de fondo y conexas, como por ejemplo el pago de intereses que reclama la Ciudad por el tiempo que operó el recorte de sus impuestos coparticipables.

CABA

La Legislatura porteña aprobó el traspaso del fuero laboral a la Ciudad

Con 36 votos a favor y la abstención del peronismo, la Legislatura de CABA transfirió las causas individuales de trabajo al fuero local. Los juicios nuevos irán a tribunales porteños; los existentes seguirán en la Justicia Nacional hasta sentencia.

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El Argentino Diario-Legislatura porteña.
Cinco años de espera podrían convertirse en uno: la Ciudad tendrá su propia justicia laboral, si el financiamiento llega.

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó este jueves el convenio que transfiere las competencias de la Justicia Laboral desde la órbita nacional al fuero porteño. La iniciativa obtuvo 36 votos afirmativos, dos en contra y 20 abstenciones. El mapa político del recinto mostró a PRO, La Libertad Avanza, la Unión Cívica Radical y otros bloques aliados votando en bloque a favor, mientras que la representación del peronismo optó por abstenerse, una señal de distancia con un esquema de traspaso que aún genera interrogantes sobre las condiciones laborales de los trabajadores judiciales involucrados y el acceso real a la justicia para los sectores más vulnerables.

Qué se transfiere y qué queda en la Nación

El convenio delimita con precisión el alcance del traspaso: la Ciudad pasará a manejar todos los juicios individuales de trabajo, es decir, las demandas de empleados contra empresas por despidos, accidentes laborales e indemnizaciones. En cambio, los reclamos sindicales y los conflictos colectivos continuarán tramitándose en la Justicia Nacional, una distinción que no es menor en un contexto de creciente conflictividad gremial frente a las políticas de desregulación laboral del Gobierno nacional.

Los expedientes ya abiertos seguirán en los tribunales nacionales hasta que haya sentencia definitiva. Solo los casos nuevos irán directamente a los juzgados porteños. El Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad tendrá facultades para revisar las causas de derecho local y común, mientras que el Consejo de la Magistratura de la Ciudad quedó designado como el organismo responsable de garantizar las condiciones para el funcionamiento del nuevo fuero.

Tiempos más cortos, pero condicionados al segundo acuerdo

El argumento central que esgrimieron los impulsores de la reforma fue la reducción de los plazos de resolución. Desde el sector judicial estiman que los expedientes que hoy demoran entre tres y cinco años podrían resolverse en un plazo de un año o menos. Sin embargo, para que el cambio se ponga efectivamente en marcha, el Gobierno nacional y el porteño deberán firmar un segundo acuerdo que contemple la transferencia de los fondos presupuestarios correspondientes. Una vez suscripto ese documento, comenzará a correr un plazo de 180 días para designar a los nuevos jueces, adecuar la infraestructura edilicia e implementar el sistema informático.

La dependencia de ese segundo convenio introduce una incertidumbre real sobre el cronograma. La promesa de agilización queda, por ahora, supeditada a una negociación interjurisdiccional entre la administración de Jorge Macri en la Ciudad y el Gobierno de Javier Milei, en un escenario en que las tensiones entre los distintos niveles del Estado por la distribución de recursos son moneda corriente.

La abstención peronista: una señal política

La decisión del bloque peronista de abstenerse en lugar de votar en contra no fue un gesto de indiferencia sino una lectura política deliberada. El traspaso del fuero laboral a la Ciudad no es un tema nuevo: lleva años de negociación entre la Nación y CABA y distintos intentos de avanzar en su implementación se frustraron por desacuerdos presupuestarios y resistencias sindicales del personal judicial. La abstención dejó constancia de las reservas sin obstaculizar una medida que, en términos formales, apunta a mejorar la eficiencia del sistema.

El fondo del debate, sin embargo, es más espinoso. ¿Garantizará el fuero porteño el mismo nivel de protección para los trabajadores que el fuero nacional? La pregunta no es retórica. La Ciudad de Buenos Aires administra un sistema judicial propio con sus propias lógicas y presupuestos, y la transición implicará una reconfiguración profunda de la infraestructura y la cultura institucional de los tribunales del trabajo.

Puntos clave

  • La Legislatura porteña aprobó el traspaso con 36 votos a favor, dos en contra y 20 abstenciones del bloque peronista.
  • Solo se transfieren los juicios individuales (despidos, accidentes, indemnizaciones); los conflictos colectivos y sindicales quedan en la Justicia Nacional.
  • Los expedientes en curso continuarán en tribunales nacionales hasta sentencia; los nuevos irán al fuero porteño.
  • La implementación requiere un segundo acuerdo de financiamiento y un plazo de 180 días para designar jueces y adaptar la infraestructura.
  • El Consejo de la Magistratura de la Ciudad será el organismo responsable del funcionamiento del nuevo fuero.
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