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Absuelven en juicio por coimas al primer jefe de la Policía porteña y condenan a tres agentes y un comisario

José Pedro Potocar fue el primer jefe que de la Policía de la Ciudad y estaba acusado de integrar una asociación ilícita que en 2016 cobraba sumas de dinero a comerciantes de los barrios porteños de Núñez, Saavedra y Coghlan.

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José Pedro Potocar fue el primer jefe que de la Policía de la Ciudad y fue a juicio oral acusado de integrar una asociación ilícita que en 2016 cobraba sumas de dinero a comerciantes de los barrios porteños de Núñez, Saavedra y Coghlan. En el mismo proceso fueron condenados otros cuatro efectivos, entre ellos un comisario, a penas de entre 3 y 5 años y medio de prisión.

Fuentes judiciales informaron que el fallo fue dictado esta tarde por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 16 porteño, que condenó a solo cuatro de los once policías que llegaron a juicio oral por cobros de coimas que engrosaban la denominada «caja negra» de la entonces comisaría 35a.de la Policía Federal.

En una audiencia que se llevó a cabo de manera virtual como medida de prevención por la pandemia de coronavirus, el tribunal absolvió a Potocar, quien había llegado a juicio en libertad acusado de los delitos de «asociación ilícita y concusión de funcionario público».

«Es un momento de mucha emoción, necesitaba el testimonio reivindicatorio del fallo del tribunal oral, lo cual me puso muy feliz. No tengo rencor», señaló el ex comisario, quien estuvo preso por este caso «durante cien días que transcurrieron con mucho dolor».

El hecho que se le imputaba a Potocar ocurrió meses antes de que fuera nombrado como jefe de la Policía de la Ciudad, el primero que tuvo esa fuerza creada en enero del 2017.

Además de Potocar, el TOC 16 absolvió al entonces comisario Guillermo Calviño, jefe de la Superintendencia de Seguridad Metropolitana de la PFA; a la ex comisario inspector Susana Aveni; a los ex subcomisarios Marcelo Stefanetti y José Codaro; y a los efectivos Adrián Paul Otero y Hernán Antonio Kovacevich, quienes también llegaron a juicio acusados de integrar la asociación ilícita.

En tanto, los jueces condenaron a 5 años y medio de prisión al ex comisario de la entonces seccional 35ta., Norberto Villarreal, el único de los acusados que llegó preso al debate y que fue acusado de ser «el jefe de una asociación ilícita y concusión de funcionario público reiterada».

Según el fallo, los jueces Gustavo González Ferrari, Inés Cantisani y Claudia Moscato fijaron como vencimiento de la condena para el ex comisario el 24 de octubre del 2023 y le fijaron cinco años de inhabilitación especial para ejercer cargos públicos.

En tanto, también fueron condenados los policías Alberto Quiroga Marciano, Sergio Gabriel Ríos y Alejandro Malfetano a 3 años y 4 meses de prisión como integrantes de la «asociación ilícita y la concusión de funcionario público».

Durante los alegatos, el fiscal del juicio Fernando Fiszer había pedido las absoluciones de Potocar y de Calviño, pero había solicitado condenas para el resto de los acusados, entre ellos para la ex comisario inspector Aveni, quien era la jefa de la Circunscripción VII al momento de los hechos.

La causa se inició a raíz de una denuncia anónima recibida en 2016 en el Ministerio de Seguridad de la Nación, que alertaba sobre el presunto cobro de coimas por parte de efectivos de la seccional 35a. a partir de la llegada de Villarreal en enero de ese año, cuando dicha dependencia aún dependía de la PFA. Así es que, tras la denuncia, se abrió una causa penal que llevó adelante el fiscal de Distrito Núñez-Saavedra, José María Campagnoli.

Luego, se allanó la comisaría, donde se encontró un cuaderno en el que supuestamente estaban registrados los pagos y se mencionaba a la DCG (Dirección General de Comisarías) y a la SSM (Superintendencia de Seguridad Metropolitana), por donde pasó Potocar, como reparticiones receptoras de los pagos.

Además, en los comercios afectados se hallaron comprobantes de aportes a la «Asociación Amigos de la Comisaría 35», que habría sido una de las formas de canalizar las coimas, entre otras pruebas.

Sin embargo, durante la instrucción del caso, la Cámara del Crimen sostuvo en uno de sus fallos que el cuaderno «si bien tiene alto valor indiciario, no resulta concluyente a la hora de decidir un auto de procesamiento con prisión preventiva por la figura escogida».

También se cuestionó a Campagnoli porque no le había tomado declaración a los dueños de los locales supuestamente afectados ni había efectuado otras medidas.

Por su parte, todos los imputados estuvieron presos durante algún tiempo y posteriormente fueron logrando la excarcelación, excepto Villarreal.

Buenos Aires

Devoto: la Justicia avaló traslados sin aviso en cárceles sobrepobladas

El juez Santiago Bignone rechazó el hábeas corpus colectivo por 326 presos trasladados de Devoto a Marcos Paz, aunque la fiscalía admitió que no se cumplieron los plazos de notificación. Las cárceles federales alojan 767 personas por encima de su capacidad.

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El Argentino Diario-Traslado presos Devoto.
Primero el traslado, después los derechos: la Justicia convalidó el cierre exprés de Devoto y los traslados masivos sin aviso.

La Justicia convalidó el vaciamiento a contrarreloj de la cárcel de Devoto aun cuando el propio Ministerio Público Fiscal reconoció que el Servicio Penitenciario Federal (SPF) no cumplió con los plazos de notificación que exige su protocolo de traslados. El aval judicial llegó en un sistema penitenciario federal que hoy aloja a 767 personas más de las que puede albergar.

El juez Santiago Bignone, titular del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°60, rechazó el hábeas corpus colectivo y correctivo que la Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN) presentó en favor de 326 personas detenidas en el Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en Villa Devoto, trasladadas al nuevo complejo de Marcos Paz. La resolución se alineó con la postura del fiscal Pablo Recchini, a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°44.

El fallo se conoció mientras continúan los operativos de traslado. El Ministerio de Seguridad Nacional informó que en apenas dos días mudó 609 internos al Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz, el 40% de la población del penal porteño, en el marco de la Resolución 1042/2026. La ministra Alejandra Monteoliva fijó como meta terminar el año con Devoto trasladado y cerrado.

Una admisión sin consecuencias

Durante las audiencias celebradas el domingo y el lunes, Recchini pidió rechazar las acciones. Su argumento contuvo una confesión: «si bien por razones de seguridad no se han dado cumplimiento con los plazos de las notificaciones, de manera alguna ello refleja un desmejoramiento de las condiciones de detención». La fiscalía admitió el incumplimiento del protocolo, pero no le asignó ninguna consecuencia.

El fiscal describió la situación como inédita y excepcional, porque no se trataba de un traslado ordinario sino de un operativo masivo vinculado con el cierre definitivo de un establecimiento. Sostuvo además que el objetivo era mejorar las condiciones de detención y que las autoridades penitenciarias trabajaban para garantizar la continuidad de los estudios y evaluar cómo hacer efectivas las salidas transitorias desde el nuevo complejo.

Bignone hizo suya esa lectura. Consideró que no se configuraba «una afectación colectiva actual ni un riesgo cierto e inminente de agravamiento ilegítimo de las condiciones de detención que justifique la adopción de las medidas generales pretendidas», aunque dejó a salvo «las responsabilidades que pudieran corresponder ante eventuales situaciones concretas que se verifiquen en el futuro». En los hechos, el control judicial quedó postergado para cuando el daño ya esté consumado.

Estudios universitarios en suspenso

La presentación de la PPN cuestionó que los traslados se realizaron «sin informar previamente a las defensas y a los juzgados y tribunales intervinientes los establecimientos de destino, en presunto incumplimiento del Protocolo de Traslado de Personas Privadas de su libertad en el ámbito del Servicio Penitenciario Federal (SPF)». También advirtió sobre la posible interrupción de las carreras de quienes estudiaban en el Centro Universitario Devoto (CUD), en el marco del Programa UBA XXII, alojados mayoritariamente en los pabellones 50 y 52.

El juez respondió que «la invocación genérica de que los traslados podrían afectar los estudios universitarios no basta para acreditar, por sí sola, un agravamiento actual de las condiciones de detención, especialmente cuando se han previsto mecanismos para asegurar la continuidad educativa». Para eso ponderó informes del SPF y de las autoridades universitarias que daban cuenta de gestiones en curso. La continuidad educativa de cientos de estudiantes quedó sujeta a gestiones, no a garantías verificadas.

Los planteos individuales

El fallo también rechazó el reclamo en favor de Ricardo Castro Madrid, integrante de la denominada «Banda del Fal». Su defensa explicó que desde marzo de 2025 transitaba el Período de Prueba del régimen de progresividad y que desde noviembre de ese año estaba alojado en el pabellón 50 de Devoto, de régimen abierto y autodisciplina. En agosto, el Juzgado Nacional de Ejecución Penal N°2 había limitado su eventual traslado a las unidades 19 o 33, que cuentan con ese mismo régimen. Bignone reconoció que el traslado podía incidir en las salidas transitorias concedidas, pero entendió que no se acreditaron circunstancias que exigieran una intervención urgente.

En cambio, declaró abstracto el hábeas corpus de Guillermo Antonio «Concheto» Álvarez, detenido desde 1996 y condenado a reclusión perpetua más la accesoria de reclusión por tiempo indeterminado por robo agravado, homicidio calificado reiterado en cuatro oportunidades y lesiones graves. Álvarez había sido trasladado a Marcos Paz y luego reintegrado a Devoto por orden judicial, por lo que el motivo del reclamo cesó.

Un sistema que no tiene dónde alojar a nadie

El contexto en el que se ejecuta el cierre de Devoto lo describe la Procuraduría de Violencia Institucional (PROCUVIN), a cargo del fiscal general Alberto Adrián María Gentili. Según su reporte sobre la población privada de libertad en cárceles federales entre enero y septiembre de 2026, en septiembre había 12.301 personas alojadas en establecimientos del SPF, 135 más que en diciembre de 2025 (un aumento del 1,1%).

La capacidad informada por el propio SPF es de 11.534 plazas. Eso arroja una sobrepoblación del 6,6%: 767 personas encerradas por encima del cupo disponible. La serie muestra que diciembre de 2025 cerró con 12.166 detenidos, que el pico se registró en mayo de 2026 con 12.347 y que el reporte de junio había contabilizado 12.319.

A fines de septiembre, días antes de iniciarse el operativo, el complejo de Devoto era el tercero más poblado del sistema, con 1.493 detenidos. Solo lo superaban el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza, con 1.916, y el Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz, con 1.876. Completaban la lista el Complejo VI de Mendoza, con 858, y el Complejo III del NOA, en Salta, con 587. Vaciar la tercera cárcel más poblada del país en plena sobrepoblación exige algo más que camiones y escoltas: exige controles que el fallo eligió no ejercer.

Los mayores incrementos del período se registraron en la Unidad 36 de Santa Fe, inaugurada en diciembre de 2024, que pasó de 334 a 449 detenidos, y en la Unidad 6 de Rawson, que subió de 441 a 489.

Más de un tercio, sin condena

El informe de la PROCUVIN también expone la situación procesal de la población encarcelada. En septiembre, el 64,6% (7.946 personas) tenía condena firme y el 35,4% (4.354) permanecía detenido en calidad de procesado. Respecto de diciembre de 2025, los condenados aumentaron un 3,5% (266 más) y los procesados disminuyeron un 2,9% (131 menos). Más de un tercio de quienes están presos en cárceles federales todavía no tiene una sentencia firme.

Lo que tenés que saber:

  • El juez Santiago Bignone rechazó el hábeas corpus colectivo de la Procuración Penitenciaria por 326 presos trasladados de Devoto a Marcos Paz.
  • El fiscal Pablo Recchini admitió que, por razones de seguridad, no se cumplieron los plazos de notificación de los traslados.
  • En septiembre había 12.301 personas en cárceles federales para 11.534 plazas, una sobrepoblación del 6,6%.
  • Devoto era el tercer complejo federal más poblado, con 1.493 detenidos, antes del inicio del operativo.
  • El 35,4% de las personas detenidas en el SPF está procesada, sin condena firme.
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