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Una testigo vinculó a la exmujer de Pachelo con un robo que sufrió y remarcó el mismo modus operandi

Se trata de Victoria Stupenengo (45), quien pidió antes de ingresar a la sala de audiencias que no esté presente el acusado Pachelo (46), ya que afirmó durante su relato que le tiene «miedo y pánico» a quien es el padre de uno de sus ahijados.

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Una amiga de la exesposa de Nicolás Pachelo declaró hoy como testigo en el tercer juicio por el crimen de María Marta García Belsunce, y vinculó a la mujer en el robo de una suma en dólares que sufrió en su departamento, ya que lo asoció el modus operandi por el cual otros conocidos en común habían sufrido el mismo delito en sus viviendas.

Se trata de Victoria Stupenengo (45), quien pidió antes de ingresar a la sala de audiencias que no esté presente el acusado Pachelo (46), ya que afirmó durante su relato que le tiene «miedo y pánico» a quien es el padre de uno de sus ahijados.

La mujer dijo que era amiga de Inés Dávalos Cornejo, expareja de Pachelo y madre de sus tres hijos, con quien confirmó que asistió el 27 de octubre del 2002, día del crimen de María Marta, a un recital de Diego Torres en el estadio Luna Park.

Stupenengo recordó que pasó a buscar a Dávalos Cornejo por la vivienda de su madre y después del recital fueron en taxi hasta la casa de la madre de Pachelo, donde se encontraba el exvecino de Carmel junto a su hijo.

«(Pachelo) Bajó con el nene, que era chiquito y una bolsa de El Mundo del Juguete, agarró el auto y me llevó hasta mi casa», aseguró.

Mientras Pachelo escuchaba la declaración en una habitación contigua, en la sala de audiencias se hallaban por primera vez juntos entre el público Carlos Carrascosa y Horacio García Belsunce, viudo y hermano de María Marta, respectivamente.

Tras dar su versión de lo que hizo el día del crimen de la socióloga, el fiscal Andrés Quintana le consultó a Stupenengo sobre un robo que sufrió a principios de octubre de 2003 en su departamento, en el cual vivía en aquel entonces con su marido y un bebé recién nacido.

«El robo que nos hicieron fue en nuestro de departamento. Los fines de semana nos íbamos al Tortugas Country Club, a casa de mi suegra. Inés me llamó para ver qué iba a hacer, pero preguntaba mucho, hasta me preguntó si la mucama se quedaba, algo que me llamó la atención», comenzó el relato.

La mujer explicó que al regresar ese domingo a la noche no notó nada extraño en la vivienda, pero al día siguiente fue a revisar una caja que tenía escondida detrás de un placard en la cual guardaba una importante suma de dólares que había cobrado de una indemnización laboral.

«Lo llamé a mi marido y le conté. Me preguntó si estaba el reloj que había heredado de su padre y dinero en una mesita de luz y no estaban», sostuvo y añadió que ambos realizaron la denuncia policial.

La testigo señaló que mientras se encontraba en la comisaría la llamó su amiga Inés, y al enterarse de lo ocurrido, fue hasta su casa con Pachelo para ponerse ambos a disposición de la pareja y le dio a entender que había sido su mucama.

«Inés sabía que tenía esa plata porque le había contado que me fui del trabajo y lo que había cobrado, y sabía que la tenía guardada en mi casa», afirmó.

Según pudo comprender tiempo después, la testigo recordó que un mes antes del robo había ido a la casa de la madre de Dávalos Cornejo para celebrar un cumpleaños y había dejado su cartera junto a otras pertenencias personales en una de las habitaciones y que desde ese día desaparecieron las llaves de su departamento y las de su madre.

Al tiempo, y por comentarios de conocidos en común, se enteraron que Pachelo había sido acusado de realizar varios robos en distintas viviendas de amigos y allegados, por lo que se reunió con las víctimas e impulsaron una denuncia conjunta, que derivó en la detención del exvecino de Carmel.

«Inés digitaba la parte de inteligencia, averiguaba todo. Me senté a hablar con ella y ni me lo negó ni me lo confirmó. Justificaba a Nicolás, que era un enfermo, un jugador (…) Desde ese día rompí la relación», aseveró la testigo, quien afirmó contundente: «Inés me robó, la saqué de mi vida, por suerte».

Antes de finalizar su testimonio, la mujer sostuvo que tras el robo recibió «muchas llamadas intimidantes, a horas insólitas» en las cuales cuando atendía el teléfono, le cortaban.

Por último, y ante la consulta del juez Federico Ecke, la testigo negó que le haya dicho al periodista Pablo Duggan, que en su presentación ante el tribunal aseguró que se reunió con Stupenengo y fue ella quien le dijo que no había denunciado a Dávalos Cornejo porque no quería «que los tres niños quedaran sin el padre y sin la madre», ya que Pachelo en ese entonces estaba detenido.

Por su parte, el primer testigo de la vigésima primera audiencia, Ignacio Giménez Zapiola, que conocía a Pachelo porque formaba parte de un grupo de amigos en la adolescencia, recordó que, luego de varios años sin tener contacto, volvió a verlo cuando se enteró del suicido de su madre, Silvia Ryan, y que con la intención de «ayudarlo» porque se estaba mudando, le compró una (consola) Play Station, un teléfono inalámbrico y un amplificador.

Al año de haber adquirido dichos elementos, el testigo dijo que lo llamó Nicanor Cetra, un primo segundo a quien veía poco pero que tenía a Pachelo como amigo en común, quien le relató que los elementos que le había comprado se los había robado Pachelo a él, algo que corroboró al coincidir el número de serie de la consola.

Tras ello, el fiscal Federico González le preguntó si tenía un familiar llamado Nicolás Giménez Zapiola, para introducir el episodio en que Pachelo quedó registrado al ingresar al Tortuguitas Country Club en la semana santa de 2018 tras exhibir un documento falso con su foto pero con esa identidad.

En dicha investigación, Pachelo fue acusado de haber cometido al menos cinco robos tras mostrar en el acceso al country el 29 de marzo de 2018 un documento trucho que tenía su foto, un número parecido al suyo pero alterado y la identidad falsa: Nicolás Giménez Zapiola.

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Condenaron a 26 y 19 años a los asesinos de Federico Aramburú en Francia

El Tribunal Penal de París sentenció a Loïk Le Priol y Romain Bouvier por el asesinato del exrugbier argentino, ocurrido en marzo de 2022. El proceso judicial se desarrolló durante septiembre ante la Corte de Asís de París.

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El Tribunal Penal de París condenó este viernes a Loïk Le Priol y Romain Bouvier por el homicidio del exrugbier argentino Federico Aramburú, ocurrido en París en marzo de 2022.

Le Priol recibió una pena de 26 años de prisión, mientras que Bouvier fue condenado a 19 años.

El exintegrante del rugby argentino fue asesinado en el bulevar Saint-Germain, luego de un enfrentamiento que había comenzado poco antes en un bar de la zona.

Cómo ocurrió el crimen de Federico Aramburú

Aramburú se encontraba junto a su excompañero Shaun Hegarty en el bar “Le Mabillon”, ubicado en el mismo bulevar Saint-Germain. Allí mantuvieron una pelea de menos de un minuto con Le Priol y Bouvier, quienes fueron separados por el personal del establecimiento.

Después del incidente, Aramburú y Hegarty comenzaron a caminar hacia el hotel donde se alojaban.

Según el relato incorporado al proceso, un Jeep verde militar conducido por la pareja de Le Priol se detuvo junto a ellos. Bouvier descendió primero y efectuó disparos que no alcanzaron a los hombres. Luego, Le Priol abrió fuego en repetidas ocasiones contra Aramburú, quien murió en la calle.

El juicio se realizó en París durante septiembre

El juicio comenzó el 7 de septiembre de 2026 y concluyó este viernes 25 ante la Corte de Asís de París.

La instancia judicial fue seguida de cerca por la familia y el entorno del exrugbier después de más de cuatro años de investigación y espera.

La sentencia determinó las penas para los dos acusados por su responsabilidad en el homicidio de Aramburú.

El homenaje de Los Pumas y el rugby argentino

El asesinato de Aramburú también generó distintos homenajes en el rugby argentino.

Los Pumas recordaron al exjugador antes de un partido frente a Australia disputado en Mendoza. Durante el calentamiento, los integrantes del seleccionado argentino utilizaron remeras negras con la inscripción “Justicia por Fede”.

La iniciativa contó con el respaldo de la Unión Argentina de Rugby (UAR) y también se extendió a los clubes que disputaron una fecha del Top 14 de la URBA.

Hego Pampa mantiene vivo su legado

Durante el proceso judicial, el acompañamiento a la familia fue una de las prioridades. Al mismo tiempo, la organización Hego Pampa fue concebida con una misión de largo plazo.

La entidad impulsa actividades culturales, deportivas y solidarias destinadas a mantener viva la memoria de Federico Aramburú y transmitir los valores que representó dentro y fuera de las canchas.

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