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Elecciones

Paoltroni no se banca el triunfo peronista en Formosa y pide que Milei intervenga “a dedo” la provincia

El senador nacional de LLA cuestionó el resultado electoral en la provincia e intentó desacreditar la jornada democrática al hablar de “boletas en el bolsillo” y “mercadería por votos”. Afirmó que en Formosa “la república está muerta” y pidió la intervención.

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El Argentino Diario-Gildo Insfrán-Paoltroni.

El senador nacional Francisco Paoltroni, representante de La Libertad Avanza en Formosa y electo como convencional constituyente, reclamó públicamente que el presidente Javier Milei “levante el dedo” y ordene una intervención federal de la provincia, luego de los comicios del domingo donde se impuso el oficialismo que lidera Gildo Insfrán.

En una entrevista radial, Paoltroni sostuvo que el pueblo formoseño “está secuestrado” y denunció que “le meten la boleta en el bolsillo”, en referencia a presuntas prácticas clientelares.

“Milei tiene que levantar el dedo”

El legislador libertario fue categórico en su planteo: “Milei tiene que levantar el dedo y decir que hay que intervenir Formosa. A la gente le meten la boleta en el bolsillo. Le dan mercadería y la llevan a votar”, disparó Paoltroni en declaraciones radiales.

Los comicios del domingo 29 de junio se realizaron bajo la Ley de Lemas, un sistema cuestionado por la oposición que permite la postulación de múltiples listas dentro de un mismo partido o frente electoral. Según Paoltroni, esa legislación permite “burlar” la voluntad popular y contradice un fallo previo de la Corte Suprema que declaró “inconstitucional” el artículo 132 de la Constitución formoseña, que habilita las reelecciones indefinidas.

“La república está muerta”

El senador también apuntó contra el funcionamiento institucional de Formosa. “La república está muerta en Formosa. No está garantizada la forma republicana de gobierno”, sostuvo.

En ese sentido, afirmó que tanto el Poder Legislativo como el Poder Judicial provincial “responden” al Ejecutivo conducido por Insfrán. Según el legislador, el Congreso Nacional debería discutir la intervención federal de la provincia ante el presunto quebrantamiento del sistema republicano consagrado en la Constitución Nacional.

Acumulación de poder y reforma

Paoltroni fue electo como convencional constituyente para una reforma de la Carta Magna local. Desde ese rol, dijo que intentará limitar el poder acumulado en manos del actual gobernador.

“Hace 30 años hay abusos y acumulación de poder por parte de Insfrán. El pueblo formoseño necesita libertad. Desde mi lugar como Convencional Constituyente, trabajaré para que se respeten los principios republicanos establecidos en nuestra Constitución Nacional”, declaró.

Gildo Insfrán gobierna la provincia desde 1995 y, tras sucesivas reelecciones, se convirtió en uno de los mandatarios provinciales con más años en el poder. La Ley de Lemas ha sido señalada por diversos sectores como un instrumento que favorece el oficialismo al fragmentar la oposición y permitir la suma de votos entre sublemas. El fallo de la Corte Suprema mencionado por Paoltroni se dictó en mayo de 2023, pero no derogó la ley, sino que apuntó contra la interpretación que habilita reelecciones sin límite.

Hasta el momento, ni el presidente Milei ni el Ministerio del Interior se pronunciaron oficialmente sobre una improbable en inconstitucional intervención federal.

Puntos clave:

  • Francisco Paoltroni pidió que Milei intervenga Formosa “a dedo”.
  • Afirmó que el pueblo está “secuestrado” y denunció prácticas clientelares.
  • Cuestionó la Ley de Lemas y el sistema de reelección indefinida.
  • Aseguró que la república “está muerta” en la provincia.
  • Reclama tratamiento legislativo para una intervención federal.

Elecciones

Brasil va a segunda vuelta: el bolsonarismo sorprende y Lula deberá pelear el 25

Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% contra el 45% de Lula, revirtiendo lo que marcaban las encuestas. El hijo del expresidente preso hereda la maquinaria del movimiento que intentó un golpe de Estado en 2022 y obliga al Partido de los Trabajadores a una segunda vuelta que promete ser la más disputada de la historia reciente de Brasil.

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Con el 47% de los votos contra el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre y obligó a una segunda vuelta que se disputará el 25 de octubre de 2026.

El resultado sorprendió a las consultoras, que en los días previos daban a Lula levemente por encima del senador. Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos requerido para ganar en primera vuelta, y Brasil deberá decidir en un balotaje su próximo presidente.

El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, compite bajo las siglas del Partido Liberal (PL) con el respaldo explícito de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2022.

Lula, en tanto, busca su cuarto mandato no consecutivo: gobernó Brasil entre 2003 y 2010, fue perseguido judicialmente en causas que el Tribunal Supremo revisó y terminó anulando, y regresó al poder en 2023.

Lo que las encuestas no vieron venir

Durante toda la campaña, la ventaja de Lula en la primera vuelta parecía consolidada. La encuesta Datafolha del 24 de septiembre, registrada ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) bajo el número BR-00304/2026, ubicaba a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta estimulada. La consultora Nexus/BTG Pactual, en su última medición de agosto, atribuía al presidente el 39% frente al 33% del senador. Sin embargo, en la noche del 4 de octubre los resultados reales demostraron que el mapa electoral bolsonarista, profundamente arraigado en el norte, el centro-oeste y el sur del país, fue subestimado por la mayoría de los sondeos.

La encuesta Nexus de julio ya anticipaba el carácter polarizado del balotaje: Lula con el 40% y Flávio con el 34% en primera vuelta, pero empatados técnicamente en segunda con el 46% contra el 45% respectivamente. Ese empate técnico en el escenario de segunda vuelta se repitió en prácticamente todas las consultoras durante los últimos tres meses de campaña, lo que vuelve imposible anticipar con certeza el resultado del 25 de octubre.

Bolsa Familia, el campo de batalla ideológico

La campaña giró, entre otros ejes, alrededor de la política social. Lula recuperó el Bolsa Familia como bandera central de su gestión, un programa que durante su primer mandato sacó a 54 millones de personas de la pobreza y que la derecha intentó destruir bajo el gobierno de Michel Temer y luego de Bolsonaro padre. En esta campaña, el propio Lula recordó en reiteradas ocasiones que las críticas históricas al programa, que lo tacharon de fomentar la pereza y la dependencia, no resistieron el contraste con la realidad. «De todas las críticas, la más cruel es que el Bolsa Família iba a estimular la vagabundería», sostuvo en actos de campaña, recuperando una frase que pronunció a lo largo de décadas.

A pocos días de las elecciones, Lula anunció además un aumento del 15% en los pagos del programa de asistencia social, una decisión que la oposición leyó como un gesto electoral pero que, en términos electorales, no alcanzó para definir la primera vuelta a su favor. La derecha concentra sus críticas en que el programa no es una solución estructural, mientras el PT sostiene que sin ese piso de ingresos garantizados millones de familias brasileñas quedarían directamente al borde de la indigencia.

El mapa territorial y los puntos de quiebre

La geografía electoral confirma la fractura profunda de Brasil. Según los datos de la encuesta Medio/Ideia de mayo de 2026, Flávio Bolsonaro lidera en el norte con el 57% contra el 27% de Lula, y en el centro-oeste con el 60% contra el 28%. En el sur también está por encima: 50% contra 39%. El nordeste, históricamente el bastión lulista, le da al presidente el 58% frente al 34% del senador. El sudeste, que concentra la mayor parte del padrón electoral, aparecía en empate técnico antes de la votación.

Esta distribución territorial es el termómetro de la fractura de clase que atraviesa al gigante sudamericano. Las regiones más pobres, donde los programas de transferencia directa tienen mayor impacto sobre la vida cotidiana, tienden al lulismo; las regiones más ricas y con mayor presencia de sectores conservadores, al bolsonarismo. El resultado del 4 de octubre muestra que esa segunda geografía fue más eficaz de lo que las encuestas proyectaban.

El factor Bolsonaro padre y la internacionalización de la disputa

Jair Bolsonaro, preso y sin poder presentarse por su condena de 27 años, articuló desde la cárcel el apoyo a la candidatura de su hijo mayor. La sentencia fue ampliamente criticada por el gobierno de Donald Trump, con el propio presidente norteamericano afirmando que era «muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo» y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificándola de «injusta». Esta internacionalización del caso convirtió a la elección brasileña en parte del tablero geopolítico de la disputa entre la derecha global y los gobiernos progresistas de América Latina.

Legisladores estadounidenses, en contraposición, le pidieron formalmente a Trump que no interviniera en el proceso electoral brasileño. La sombra de la interferencia exterior planeó sobre toda la campaña, y el resultado del 4 de octubre convierte la segunda vuelta en una cita electoral con consecuencias que van mucho más allá de las fronteras del país más grande de América del Sur.

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