AMBA
Voy a poner orden para vivir más seguros en San Martín
Propone un plan integral de seguridad para combatir la inseguridad en el área y enfrentar el narcotráfico. También busca implementar políticas de prevención y apoyo a las adicciones y violencia de género, y promover el desarrollo productivo y la inclusión social en el distrito.
Por Leonardo Grosso
(Precandidato a intendente de San Martín en Unión por la Patria)
Si nosotros queremos que San Martín deje de ser el lugar más inseguro del conurbano bonaerense tenemos que ejecutar un plan integral de seguridad con mucha eficiencia y transparencia. Porque la inseguridad trastocó todos los hábitos y modificó nuestra forma de vida. No voy a dejar que un tema tan complejo como la inseguridad caiga en la grieta. Hacen falta políticas públicas de seguridad que les permitan a los vecinos y a las vecinas realizar su vida tranquilamente.
Asumimos la necesidad de las PASO porque creemos que hay que renovar. Tuvimos dos buenas gestiones a cargo de Gabriel Katopodis, pero en estos últimos años se vino abajo San Martín, se perdió el ritmo de crecimiento.
Somos conscientes que si la política y el peronismo no se renuevan las agendas nuevas y los problemas de la gente no se ponen arriba de la mesa. Nosotros queremos hacer eso y una de nuestras propuestas principales tiene que ver con un Plan Integral de Seguridad.
San Martín, después de Rosario, es la ciudad con mayor nivel de violencia, de homicidios y es una de las ciudades más inseguras del conurbano bonaerense, eso tiene que ver con el narcotráfico que se asentó en San Martín con mucha fuerza.
Es un problema que afecta la vida de miles de mis vecinos y vecinas porque tenés problemas en tu barrio, no podés salir, ni entrar, cuando te vas a las cuatro de la mañana a laburar tenés que irte en grupo a tomar el colectivo porque si no te asaltan. El narcotráfico genera violencia, armas y muerte, pero además trae muchísima droga y muchos problemas de consumo en nuestra propia población, con familias destruidas por el consumo de algunos de sus integrantes.
Todo esto aturde la vida y la tranquilidad de nuestros vecinos y vecinas. Nosotros creemos que se puede resolver y nuestro plan de seguridad tiene que ver con poner orden, agregar tecnología, sumar eficiencia a las fuerzas de seguridad, colaborar con la Justicia para que trabaje de una manera más decidida contra los grandes delitos que se cometen en San Martín como el narcotráfico, la venta de autos, el tráfico de armas.
Pero también queremos prevenir, generar espacios de atención de las adicciones en cada uno de los barrios porque si dejamos tirados a nuestros pibes, después no podemos reclamarle a nadie que haga lo que no fuimos capaces de resolver desde el Estado.
Queremos crear las casas de acompañamiento comunitario de las adicciones que venimos haciendo con las organizaciones y desde el Estado para potenciar y multiplicar esas experiencias y que en cada barrio haya un lugar donde darle un abrazo a una persona que esté con un problema y que no pueda manejar su adicción.
Queremos acompañar la red que existe de prevención de la violencia de género, porque los femicidios son parte del problema de la seguridad de San Martín.
Queremos generar polos productivos de inclusión para las personas liberadas y oportunidades de trabajo para quienes ya cumplieron con la ley.
Queremos garantizar espacios de atención de la cultura y el deporte, mantener abiertos los clubes 24 horas y las escuelas en horario extendido.
Si nosotros queremos que San Martín vuelva a ser la capital de la industria necesitamos un proyecto de país que acompañe a las Pymes y no que abra las importaciones y destruya a las empresas nacionales como pasó con Macri y como prometen Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta.
Lo que está en discusión en San Martín es si empujamos esa capacidad productiva, esa experiencia de trabajo, si acompañamos y garantizamos que el Estado esté presente para llevar las cloacas y el agua a los barrios populares o si dejamos de vuelta a la buena de Dios a cada uno y vemos cómo se van a cerrar nuestras fábricas y empobrecer a nuestro pueblo a costa de un puñado de empresas que no están radicadas en San Martín.
Estamos inmersos en un contexto difícil para la región y la Argentina. Venimos transitando una crisis generada por un mega endeudamiento y la aplicación de políticas neoliberales que desarrolló el macrismo que no se pudo resolver.
Creemos que hay que sacarse de encima al Fondo Monetario Internacional. En la línea opuesta, una de las candidatas más importantes de Juntos por el Cambio ha planteado volver al FMI, y más específicamente, a establecer un blindaje, como lo hizo De la Rúa. Una política que terminó estrellando a la Argentina contra la pared, generando una de las crisis más importantes del país, 35 muertos en Plaza de Mayo y una brutal represión. Ese es el camino que no queremos seguir.
En ese contexto, se debate qué va a elegir la Argentina este año para conducir los destinos del país y en ese marco está en juego lo mismo que hace cuatro años: si se construye una Argentina en pos de los intereses de nuestro pueblo, de los que trabajan, de los que producen; o una que se someta a los intereses de los organismos internacionales de crédito y las multinacionales para destruir todos nuestros bienes comunes y hacerse más ricos aún.
Todo eso repercute en nuestros territorios. San Martín es una tierra productiva, con 3.400 Pymes, 13.000 comercios, una ubicación estratégica entre la General Paz y el Camino del Buen Ayre.
Construimos propuestas para resolver los problemas de la inflación, la producción, la seguridad, el empleo, la vivienda, la cultura, la salud y la educación en nuestro distrito.
AMBA
AySA redibuja sus tarifas antes de la privatización: quién pagará más y quién menos
El ERAS convocó a audiencia pública por el nuevo esquema tarifario de AySA, que elevaría un 11,4% la factura residencial promedio y sumaría $140.057 millones de recaudación, mientras dos consorcios privados se disputan la empresa.
Seis de cada diez hogares que reciben agua de AySA pagarían en promedio un 22,6% más por el servicio si el ente regulador aprueba el nuevo esquema tarifario que la empresa puso sobre la mesa justo cuando el Gobierno de Javier Milei se apresta a venderla. El rediseño de las tarifas llega en la antesala de la privatización, mientras dos consorcios privados se disputan el control de la compañía.
El Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS) convocó, mediante la Resolución 41/2026 publicada este jueves en el Boletín Oficial, a una audiencia pública para tratar la propuesta de Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA) de actualizar los coeficientes zonales y el régimen tarifario. La audiencia se realizará el 26 de octubre a las 10, de manera virtual, con transmisión en vivo desde el sitio web del organismo. Como toda audiencia pública, tiene carácter consultivo y las opiniones que allí se expresen no son vinculantes para el ente.
AySA justifica la iniciativa en que el esquema vigente no tuvo una revisión integral desde su diseño original, hace más de cuatro décadas. Sin embargo, el debate que se abre no es solo técnico: ocurre en el mismo momento en que el Estado se desprende del 90% del paquete accionario de la empresa que presta agua potable y cloacas en la Ciudad de Buenos Aires y 26 municipios del conurbano.
Menos zonas, otra vara para medir
Para los usuarios del régimen no medido (los que no tienen medidor y pagan en función de la zona), la propuesta reduce los 11 coeficientes zonales actuales, que oscilan entre 1,10 y 3,50, a cinco niveles que irían de 0,75 a 2,75.
La empresa también pretende adecuar el precio del metro cúbico de desagües cloacales en el radio antiguo de la Ciudad, sumando el cobro por la prestación de desagües pluviales, e incorporar pautas tarifarias diferenciales para asentamientos informales y para urbanizaciones cerradas.
Quién paga más y quién paga menos
Según las estimaciones de la propia AySA a valores de septiembre, entre los usuarios residenciales un 20% vería reducida su factura mensual sin impuestos, con una baja promedio del 14,7%; otro 20% no tendría cambios, y el 60% restante afrontaría aumentos con una suba media del 22,6%.
En el promedio ponderado del segmento residencial de la Ciudad y el conurbano, el impacto sería un incremento del 11,4%: la factura pasaría de $27.156 a $30.250 sin impuestos. Detrás de un promedio moderado aparece una distribución desigual, donde la mayoría de los hogares pagará más y solo uno de cada cinco verá una rebaja.
Para amortiguar el golpe, la compañía prevé una implementación progresiva, con topes del 5% acumulativo a los aumentos mensuales en los cargos zonales. En el caso de los usuarios que dejen de pertenecer a zonas bajas, el subsidio adicional del 15% que hoy reciben se retirará en tres etapas de igual proporción. El tope no elimina el aumento: lo reparte en escalones mensuales que se acumulan factura tras factura.
Hogares con suba, comercios con rebaja
El contraste con el resto de los usuarios es elocuente. Para comercios, industrias e instituciones, el plan prevé una reducción promedio del 2,2% en la factura media, que pasaría de $137.807 a $134.812. En ese segmento, el 63% mantendría su factura sin variaciones, el 22% tendría bajas promedio del 24,6% y apenas el 15% registraría aumentos, en promedio del 26,5%.
Mientras los hogares cargarían con una suba promedio del 11,4%, comercios, industrias e instituciones verían bajar su factura media.
Para los terrenos baldíos, AySA plantea un aumento promedio del 7,6%, de $17.822 a $19.172 mensuales. Allí el 58% no tendría cambios, el 37% sufriría subas promedio del 21,4% y solo el 5% obtendría reducciones, en promedio del 20,9%.
El excedente y la promesa de la tarifa social
El conjunto de medidas generaría un incremento global de ingresos del 7,3%, equivalente a $140.057 millones a tarifas de septiembre. AySA sostiene que, en base al contrato de concesión, la totalidad de ese excedente se destinará al programa de tarifa social, lo que permitiría incorporar beneficiarios y dar cobertura en barrios populares, garantizando “la equidad distributiva” y el equilibrio económico financiero del contrato.
La pregunta que la propuesta no responde es quién garantizará ese destino cuando la empresa deje de estar en manos del Estado.
Las tarifas en la vidriera de la privatización
La audiencia se convoca mientras avanza la licitación para vender el 90% de las acciones de AySA. Dos consorcios quedaron habilitados para presentar ofertas económicas: el liderado por Rowing S.A., del empresario Walter Román, junto a la brasileña Arcos, Transclor y el fondo neerlandés PHX; y el encabezado por Roggio ROAS S.A.U., del Grupo Roggio, que ya opera Aguas Cordobesas.
Como informó este medio, las empresas de Román aportaron 40 millones de pesos a la campaña de La Libertad Avanza, y Transclor, de Mauricio Filiberti, es el proveedor exclusivo del policloruro de aluminio, el insumo más importante que consume AySA para potabilizar el agua. Según trascendió, el Gobierno espera recaudar alrededor de 450 millones de dólares con la operación.
El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró en su cuenta de X el avance de la privatización y aseguró que “implicará más obras, más inversiones, más seguridad y menos costos para todos los argentinos”. La promesa de menos costos choca con el primer cuadro tarifario que se discute en plena venta, que trae aumentos para seis de cada diez hogares.
La historia del servicio ofrece un antecedente ineludible: AySA fue creada en 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner, tras la rescisión del contrato con el consorcio privado Aguas Argentinas por incumplimientos. Veinte años después, el agua del AMBA vuelve a encaminarse hacia manos privadas, y el nuevo esquema tarifario será parte de la herencia que recibirá el próximo operador.
Lo que tenés que saber:
- El ERAS convocó por la Resolución 41/2026 a una audiencia pública virtual el 26 de octubre a las 10 para tratar el nuevo régimen tarifario de AySA.
- El 60% de los usuarios residenciales tendría aumentos promedio del 22,6%; un 20% bajaría su factura un 14,7% y el 20% restante no tendría cambios.
- La factura residencial promedio subiría un 11,4%, de $27.156 a $30.250 sin impuestos, mientras la de comercios, industrias e instituciones bajaría un 2,2%.
- La propuesta reduce de 11 a 5 los coeficientes zonales y sumaría ingresos por $140.057 millones, que AySA promete volcar a la tarifa social.
- La revisión tarifaria llega con la privatización en curso: dos consorcios, liderados por Rowing y Roggio, compiten por el 90% de la empresa.
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