DDHH
Celebran la declaración del Museo ESMA como Patrimonio Mundial
Estela de Carlotto afirmó que se trata de «un premio para los argentinos» que reconoce el «nunca haber dejado de luchar».
Ministros, funcionarios y referentes de organismos de derechos humanos celebraron este martes la declaración del Museo ESMA como Patrimonio Mundial de la Unesco con un acto en el que descubrieron una placa con esta distinción y coincidieron en que este reconocimiento internacional es un «antes y un después» para las políticas de Memoria, Verdad y Justicia.
«Es un día muy especial, se mezcla la alegría con la tristeza, porque a los ausentes -aunque no están ausentes en nuestro corazón- no los podemos ver envejecer, y los que están, entusiasman mucho con esa juventud que pone su tiempo, ganas e ingenio para que esto no se olvide y se siga pidiendo memoria, verdad y justicia», expresó la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, una de las oradoras del acto.
Durante el encuentro, realizado esta tarde en el Museo Sitio de Memoria ESMA para celebrar la distinción otorgada el martes pasado por el Comité del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Carlotto afirmó que se trata de «un premio para los argentinos» que reconoce el «nunca haber dejado de luchar».
«Llevamos 45 años de lucha, de buscar, de caminar y felizmente con el éxito de haber encontrado 137 nietos. Al envejecer lloramos de noche a los que extrañamos y abrazamos y sonreímos de día a los que están presentes, como todos ustedes hoy en esta casa», expresó emocionada Carlotto.
Del acto participaron el ministro de Justicia, Martín Soria; el ministro de Cultura, Tristán Bauer; el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti; la directora del Museo Esma, Mayki Gorosito; la Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida; la Abuela de Plaza de Mayo, Buscarita Roa; familiares de víctimas, sobrevivientes y nietos restituidos, entre ellos, Victoria Donda, Manuel Goncalves Granada, Guillermo Pérez Roisinblit y Guillermo Amarilla Molfino.
«Con este reconocimiento se demuestra que en nuestro país hubo un genocidio y que el «Nunca Más» es nunca más. A quienes reivindican la dictadura les decimos que vamos a seguir resistiendo, nosotras las locas, que a pesar de los bastones y sillas de rueda seguimos de pie», aseguró Almeida.
En diálogo con esta agencia, la histórica Madre de Plaza de Mayo contó que se enteró de la noticia el martes pasado cuando estaba en su casa y empezó a sonar el teléfono: «Nos empezamos a llamar y llorábamos, gritábamos, recibir esta noticia fue una emoción enorme».
Para el ministro de Justicia, el reconocimiento del Museo ESMA como Patrimonio Mundial es «un momento muy esperado de enorme alegría» y sobre todo, lo definió como «un logro colectivo» de un gran trabajo en equipo y del ejemplo de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo cuya lucha «es una bandera que han llevado adelante los organismos de DDHH».
«Un día como hoy no podemos olvidarnos de los 40 años de democracia que estamos cumpliendo ni de alguien que hizo de este lugar una resignificación que fue mucho más allá de bajar los cuadros (de los dictadores Videla y Mignone) en 2004, sino que lo instauró como símbolo de Memoria, Verdad y Justicia, Néstor Kirchner», recordó Soria.
El ministro de Cultura sostuvo que «estos muros guardan los ecos de aquellas voces, de los genocidas y de los luchadores» e instó a «no olvidarlo» porque «la memoria es colectiva».
«Recuerdo a ese grupo de madres fundadoras que juntas fueron secuestradas, traídas a este lugar, torturadas para ser arrojadas luego a las aguas en uno de los vuelos de la muerte. Pero también juntas fue que esos ríos y mares las sacaron a la costa y, como lo hicieron en vida, sus cuerpos fueron testimonio del Nunca Más», rememoró Bauer, quien aseguró que se seguirá «construyendo el futuro con la memoria de nuestros compañeros y de las Madres y Abuelas».
Se descubrió la placa que señaliza al Museo como Patrimonio Mundial – que será colocada en la pared de ingreso del museo sitio- y con el grito a viva voz de Taty Almeida «30 mil detenidos desaparecidos», los cientos de presentes que colmaban el Salón Dorado respondieron «presentes, ahora y siempre».
«Quiero agradecer que este reconocimiento haya llegado a este lugar, sobre todo, para los que no están con nosotros, a los que extrañamos, a los que nos sacaron la posibilidad de abrazar y besar, decirles que estamos orgullosos y que vamos a seguir reivindicando su memoria», dijo el secretario de Derechos Humanos, otro de los oradores del encuentro.
Pietragalla enfatizó que se trata de un reconocimiento histórico, no sólo contra el «terror que se vivió en estas paredes» sino como un «símbolo que representa a cada uno de los espacios que se utilizaron para secuestrar, torturar y asesinar personas durante los golpes de estado» en Argentina y otros países de Latinoamérica.
«Quienes hoy se levantan con algún anhelo del pasado, con voces negacionistas, con ganas de que este país tenga un retroceso muy grande, sabemos que eso no va a suceder, porque ahora es la comunidad internacional la que está diciendo que en Argentina y en la región hubo genocidios contra la oposición política de quienes se oponían a un modelo económico. Esto es claramente un antes y un después», argumentó el funcionario.
La directora del Museo ESMA expresó que se trata del resultado de un «trabajo riguroso y extendido en el tiempo», un día de «mucha emoción y respeto» para las más de cinco mil víctimas que pasaron por la exEsma, sus familias y sobrevivientes.
«La emoción es muy grande porque uno recuerda a todos los que pasaron por aquí y no están porque fueron asesinados y también por todos los que nos acompañan día a día, todo el colectivo de sobrevivientes, organismos de derechos humanos y el enorme equipo de trabajo que permitió que esto fuera posible», dijo Gorosito.
Durante un tramo de su discurso, Liliana Pellegrino, sobreviviente de la ESMA, hizo un pedido especial a toda la comunidad: «Nunca cuando pasen por estas puertas dejen de mirar los rostros de esas personas que siendo tan jóvenes creyeron en un país mejor, sin ningún tipo de interés personal. Esa generación dio todo, no se olviden de esos rostros».
El Museo Sitio de Memoria ESMA se ubica en el edificio del exCasino de Oficiales que durante la última dictadura cívico militar funcionó como uno de los Centros Clandestinos de Detención, Tortura y Exterminio más emblemáticos del terrorismo de Estado.
El museo fue inaugurado el 19 de mayo de 2015 por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner como una herramienta fundamental de las políticas de Memoria, Verdad y Justicia y que desde entonces ha sido visitado por más de 400 mil personas.
DDHH
La jurista que incomodó a Israel le tomó el pelo a Trump con el Nobel de la Paz
Navanethem «Navi» Pillay, la jueza sudafricana que presidió la comisión de la ONU que acusó a Israel de genocidio en Gaza, recibió el Premio Nobel de la Paz 2026 durante una cumbre de derecho internacional en Núremberg y lo celebró con una broma que pone en evidencia la obsesión de Donald Trump por el galardón.
Apenas se enteró del fallo del Comité Noruego, Navanethem «Navi» Pillay, de 85 años, se permitió un gesto que resume todo: en lugar de un discurso solemne, lanzó una broma sobre Donald Trump. «Si aplauden un poco más fuerte, podría compartir el premio con Trump», dijo ante el auditorio que la aplaudía en Núremberg. El momento fue registrado por Agnes Callamard, secretaria general de Amnesty International, que estaba presente en la sala durante la cumbre dedicada al derecho internacional donde Pillay se enteró de la distinción.
La jurista sudafricana de 85 años, ex jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y presidenta de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados, recibió el Premio Nobel de la Paz 2026. La ocurrencia provocó risas y aplausos en el auditorio, según los registros del acto.
Una broma cargada de historia reciente
El chiste de Pillay no era inocente. Tenía un blanco preciso y un antecedente fresco en la memoria colectiva: en enero de 2026, la líder opositora venezolana María Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025, le entregó físicamente su medalla a Trump durante un encuentro privado en la Casa Blanca. Trump, que había reclamado en repetidas ocasiones que merecía el galardón, aseguró que Machado le dijo que lo aceptaba «en su honor, porque realmente te lo merecías». El presidente de los Estados Unidos calificó el gesto como «un gran honor» e insistió en que había resuelto ocho conflictos bélicos desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025.
El propio Trump había vuelto a reclamar el Nobel en las horas previas al anuncio de la edición 2026. Pillay, conocedora de esa historia, remató la situación con humor. Luego, con la parsimonia de quien ha pasado décadas en tribunales internacionales, aclaró que quería verificar que la noticia fuera cierta, «teniendo en cuenta mi experiencia como abogada y jueza», según los registros del acto.
Quien acusó a Israel de genocidio en Gaza
La distinción no llega en un vacío. Pillay es la jueza que, en septiembre de 2025, presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU que concluyó que «el genocidio está ocurriendo en Gaza», una afirmación que Israel rechazó categóricamente. En la cumbre de Núremberg, recordó ese trabajo: señaló que durante el proceso su equipo tuvo que revisar material de video del terreno que describió como lo más difícil de soportar en toda su carrera. Trazó paralelos explícitos entre lo que ocurre en Gaza y el genocidio de Ruanda de 1994, donde unas 800.000 personas, en su mayoría tutsis y hutus moderados, fueron masacradas.
Pillay tiene una trayectoria que atraviesa las fronteras del derecho internacional. Fue jueza en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, integró la Corte Penal Internacional, y ejerció como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. También fue la primera sudafricana de origen tamil en obtener un doctorado en ciencias jurídicas en la Harvard Law School, en 1982, y en acceder a los niveles más altos del sistema judicial sudafricano durante el apartheid.
Trump, el Nobel y el ciclo que se repite
El episodio revela la naturaleza peculiar del vínculo que Trump mantiene con el Premio Nobel de la Paz: una obsesión pública y sostenida que, lejos de debilitarse con cada año que pasa sin recibirlo, se retroalimenta con nuevas declaraciones y nuevos episodios. La entrega de la medalla de Machado y la broma de Pillay son, en ese sentido, dos caras de una misma comedia: en una, la geopolítica latinoamericana se convierte en moneda de canje; en la otra, la defensora de los derechos humanos más persistente del sistema de Naciones Unidas utiliza el mismo galardón como herramienta de humor político. El Comité Noruego, por su parte, se ha limitado a señalar que sus decisiones «se basan únicamente en el trabajo y la voluntad de Alfred Nobel».
Lo que tenés que saber:
- Navanethem «Navi» Pillay, jurista sudafricana de 85 años y presidenta de la comisión de la ONU que acusó a Israel de genocidio en Gaza, recibió el Premio Nobel de la Paz 2026.
- Al enterarse del fallo en Núremberg, bromeó ante el auditorio con compartir el premio con Trump; el momento fue registrado por Agnes Callamard, de Amnesty International.
- La broma aludió directamente a que María Corina Machado le entregó su medalla Nobel 2025 a Trump en enero de 2026 en la Casa Blanca.
- En septiembre de 2025, la comisión que presidía Pillay concluyó que Israel está cometiendo genocidio en Gaza, una determinación que Israel rechazó.
- Trump volvió a reclamar el Nobel en las horas previas al anuncio de la edición 2026, alegando haber resuelto ocho conflictos bélicos desde su regreso al poder.
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