Franja de Gaza
Europa evalúa sanciones a Israel por el genocidio de Netanyahu en Gaza
Pese a las divisiones internas, el Consejo Europeo solicitó proponer acciones sobre las violaciones en Gaza y reiteró el pedido de alto el fuego inmediato.
Lo que tenés que saber
- España calificó como “genocidio” la situación en Gaza y pidió suspender el acuerdo con Israel
- El Consejo Europeo encargó a Kaja Kallas que proponga medidas para julio
- Bélgica, Irlanda y Suecia impulsan sanciones; Hungría mantiene su rechazo
- Se ratificó el pedido de cese al fuego, liberación de rehenes y fin del bloqueo
- En paralelo, continúan las tensiones por la adhesión de Ucrania a la UE
Europa presiona a Israel por Gaza, pero sigue dividida
El Consejo Europeo mantuvo en revisión el expediente sobre violaciones de derechos humanos en Gaza y Cisjordania por parte del ejército israelí. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificó la situación como un “genocidio” y propuso que se suspenda el Acuerdo de Asociación con Israel, aunque reconoció que “no existe el consenso necesario en el Consejo para proceder”.
Durante la cumbre celebrada en Bruselas, Antonio Costa encomendó a la Alta Comisionada Kaja Kallas que “proponga posibles medidas” para ser tratadas en el próximo Consejo de Asuntos Exteriores, previsto para julio. La revisión del acuerdo, ya iniciada por Kallas con el respaldo de 17 de los 27 países, no configura aún un bloque homogéneo.
Avanza el análisis de sanciones, pero sin consenso pleno
Aunque la mayoría de los países miembros apoyan revisar los vínculos con Israel, existen diferencias en cuanto a la aplicación de sanciones. Solo Hungría manifestó una oposición abierta a penalizar a colonos violentos. Otras naciones como Alemania, Italia, República Checa o Grecia se mantienen en posiciones intermedias, sin definiciones públicas contundentes.
Costa utilizó sus facultades institucionales para evitar una posible parálisis política. Mientras tanto, los Estados miembros reiteraron en su declaración conjunta el pedido de un “alto el fuego inmediato en Gaza” y la “liberación incondicional de todos los rehenes”, además de instar a Israel a levantar por completo el bloqueo sobre la Franja.
“En Gaza se vive una catastrófica situación de genocidio”
Pedro Sánchez insistió en su posición crítica hacia la actuación israelí: “En Gaza se vive una catastrófica situación de genocidio”, afirmó. Su propuesta de suspender el acuerdo con Israel no cuenta con la adhesión necesaria para prosperar en el Consejo.
Otros países, como Bélgica, Irlanda y Suecia, también expresaron su descontento con el estado actual de la relación bilateral con Israel. En paralelo, Kallas buscará utilizar la revisión como “una herramienta de presión” para lograr respuestas del gobierno israelí, según se informó.
Ucrania: adhesión bloqueada y estrategias alternativas
El otro eje central de la cumbre fue el proceso de integración de Ucrania a la Unión Europea. El presidente Volodímir Zelenski participó por videoconferencia tras su paso por Estrasburgo. La oposición de Viktor Orbán sigue frenando la apertura oficial del primer capítulo de negociación de adhesión.
Frente al bloqueo húngaro, se analiza una vía informal para avanzar: continuar las reuniones técnicas como si los capítulos ya estuvieran en curso y oficializarlos más adelante cuando Budapest lo permita. Este procedimiento permitiría mantener el cronograma sin contratiempos visibles.
Más presión sobre Rusia y cita clave en Roma
Los líderes del bloque también manifestaron su disposición a “aumentar la presión sobre Moscú” mediante un nuevo paquete de sanciones, cuya evaluación comenzará en las próximas horas. Además, se expresó el respaldo a la reconstrucción de Ucrania, en vistas a la Conferencia de Roma del 10 y 11 de julio, centrada en los planes de recuperación.
La UE también instó a sus miembros a reforzar el apoyo en materia de defensa y logística militar hacia Kiev. Las conclusiones sobre Ucrania fueron aprobadas por los 26, con excepción de Hungría.
DDHH
Defendió a Mandela, acusó a Israel de genocidio y hoy es Nobel de la Paz: quién es Navi Pillay
La sudafricana que defendió a los presos políticos del apartheid, entre ellos Nelson Mandela, y que presidió la comisión de la ONU que concluyó que Israel comete genocidio en Gaza, fue distinguida con el Nobel de la Paz 2026. Donald Trump, que lo reclamaba a viva voz, se quedó afuera.
El premio más simbólico del planeta fue a parar a manos de la mujer que se atrevió a ponerle nombre a lo que ocurre en la Franja de Gaza. El Comité Noruego del Nobel eligió como Premio Nobel de la Paz 2026 a la jurista que encabezó la comisión de investigación independiente de la ONU que acusó a Israel de cometer genocidio contra el pueblo palestino. La decisión, conocida este viernes, llegó apenas horas después de que Donald Trump reclamara el galardón para sí mismo ante la prensa acreditada en la Casa Blanca.
La distinguida es la sudafricana Navanethem «Navi» Pillay, de 85 años, ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014. Según anunció el propio Comité a través de su cuenta oficial, el premio le fue otorgado «por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional», así como por su aporte a la construcción de un orden jurídico global y a la persecución de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio.
Un premio para el derecho internacional en tiempos de guerra
El Comité sostuvo que Pillay trabajó para exigir responsabilidades a los Estados y a sus líderes, y que su trayectoria brindó esperanza a las víctimas de la violencia y de los conflictos armados. A lo largo de su carrera, la jurista puso el foco en la obligación de individuos y Estados de respetar el Estado de derecho, sin excepciones para los poderosos.
El presidente del Comité Nobel, Jørgen Watne Frydnes, explicó el sentido de la elección: «Cada vez más conflictos se están abordando a través de la diplomacia, tratados y mecanismos legales, en lugar de amenazas, violencia y guerra. El derecho internacional es un fundamento para un mundo más pacífico».
Frydnes fue todavía más allá al describir el escenario global: «En un momento de desafíos existenciales (incluyendo más guerras y conflictos de los que el mundo ha visto en mucho tiempo), el derecho internacional ya no es solo un complemento para la paz y la seguridad. Es una necesidad absoluta«. La frase funciona como una respuesta directa a quienes pretenden reemplazar las normas internacionales por la ley del más fuerte.
Gaza: el informe que incomodó a las potencias
El dato que convierte este Nobel en un mensaje político de alto voltaje es su rol al frente de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado. En septiembre de 2025, ese organismo concluyó en un informe de 72 páginas que Israel cometió cuatro de los actos tipificados como genocidas por el derecho internacional desde el inicio de la ofensiva sobre Gaza. Entre las pruebas, el panel citó la destrucción de una clínica de fertilidad como evidencia de medidas destinadas a impedir nacimientos dentro del grupo palestino.
En aquel momento, Pillay fue tajante: «La responsabilidad por estos crímenes atroces recae en las autoridades israelíes de los más altos niveles, que orquestaron una campaña genocida durante casi dos años con la intención específica de destruir al grupo palestino en Gaza». Israel rechazó de inmediato la conclusión, como hizo cada vez que un organismo o una figura pública utilizó ese término para describir su campaña militar.
Además, la jurista se desempeña en la causa que investiga a Myanmar por el genocidio contra la minoría rohingya ante la Corte Internacional de Justicia. Premiarla a ella es premiar exactamente aquello que Washington y Tel Aviv intentaron desacreditar durante años. Un mensaje que también interpela a los gobiernos que, como el de Javier Milei, se alinearon sin matices con la Casa Blanca y con el gobierno de Benjamín Netanyahu.
Los premios que intentaron quitarle
El reconocimiento de Oslo contrasta con los obstáculos que Pillay enfrentó en los últimos años. En septiembre de 2022, la Asociación de Naciones Unidas de Alemania iba a entregarle la Medalla de la Paz Otto Hahn en una ceremonia en el Ayuntamiento Rojo de Berlín, pero la entonces alcaldesa Franziska Giffey suspendió el acto tras la presión del embajador israelí en Alemania, Ron Prosor. El diplomático llegó a declarar que «que Navi Pillay investigue a Israel es como pedirle a Putin que presida una comisión de investigación sobre Ucrania».
En octubre de 2023, la rama estadounidense de la Asociación de Derecho Internacional desvinculó de su conferencia anual el premio que iba a entregarle, después de que una treintena de organizaciones pidieran a los grandes estudios jurídicos retirar su patrocinio. La campaña de desprestigio no logró lo que buscaba: en 2025 recibió el Premio de la Paz de Sídney y hoy suma el Nobel.
De la trinchera contra el apartheid a los tribunales internacionales
Pillay se graduó en derecho en 1965 en la Universidad de Natal y empezó a trabajar junto al abogado N.T. Naicker, integrante del Congreso Nacional Africano (CNA), quien estaba bajo arresto domiciliario. En 1967, con apenas 26 años, abrió su propio estudio y se convirtió en la primera mujer no blanca en hacerlo en la provincia de Natal. Según recordó ella misma, ningún bufete quería contratarla porque «no aceptaban que empleados blancos recibieran instrucciones de una persona de color».
Durante 28 años defendió a militantes antiapartheid del CNA, del Movimiento de Conciencia Negra y de otras organizaciones, y denunció la tortura contra presos políticos. En 1971 obtuvo una medida judicial para impedir que la policía aplicara métodos ilegales de interrogatorio a su propio esposo, detenido bajo la Ley Antiterrorista. Dos años después logró que los presos políticos de la isla Robben, entre ellos Nelson Mandela, tuvieran derecho a asistencia letrada.
En 1988 se doctoró en ciencias jurídicas en Harvard, la primera sudafricana en lograrlo en esa facultad. Más tarde integró y presidió el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, donde formó parte del tribunal que en la causa Akayesu reconoció por primera vez la violación como un acto de genocidio, un hito para los derechos de las mujeres en el derecho penal internacional. Luego fue jueza de la Corte Penal Internacional, antes de asumir como Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.
Trump, el gran perdedor de la jornada
La víspera del anuncio, el presidente de Estados Unidos insistió en que merecía el premio. «Nunca ha habido nadie en la historia del Premio Nobel que lo merezca más. Resolví ocho guerras. Detuve la destrucción total del mundo», aseguró Trump ante los periodistas en la Casa Blanca.
El mandatario evocó además a la venezolana María Corina Machado, galardonada en 2025: «La última vez se lo dieron a una joven, que era una persona fabulosa. Y ella dijo que no lo merecía, que yo lo merecía. Y me lo dio». Aun así, admitió que el Comité difícilmente lo elegiría. La distancia entre el presidente que exige medallas y la jueza que exige rendición de cuentas a los poderosos resume el mensaje de Oslo.
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