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Sociedad

Fiestas de fin de año: la importancia de no usar pirotecnia estruendosa

Es debido a su peligrosidad y al malestar y al daño auditivo que genera en recién nacido, niños y también a animales.

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Distintas organizaciones y personas de manera individual reiteraron hoy, especialmente a través de las redes sociales, la importancia de evitar el uso de pirotecnia sonora para los festejos de Navidad, debido a su peligrosidad, y al malestar y al daño que genera a muchas personas y, también, a animales.

Si bien la prohibición del uso de pirotecnia sonora se ha extendido en el país en los últimos años, como así también las campañas de concientización, a horas de la celebración de la Nochebuena volvieron a repetirse en los últimos días los pedidos a través de las redes sociales para evitar su utilización.

Por su parte, el Consejo Argentino de Oftalmología (CAO) indicó que, aunque los accidentes oculares por pirotecnia disminuyeron en un 60 por ciento en los últimos años, es importante tomar recaudos porque la mayoría de los daños se producen al destapar o explotar botellas, por el uso de pirotecnia y, en niños, por las llamadas «estrellitas».

El Ministerio Público Tutelar (MPT) porteño también se sumó a las campañas que, por redes sociales, buscan concientizar acerca de la importancia de no utilizar pirotecnia sonora.

Bajo el slogan de «la pirotecnia no es un juego», el organismo señaló que «todos los artículos pirotécnicos pueden causar lesiones físicas, algunas de gravedad, incluso a quienes no los estén manipulando».

«La mayoría de las personas que llegan a las guardias con mutilaciones, quemaduras o lesiones oculares importantes por el uso de pirotecnia son niñas y niños. Además, su impacto sonoro afecta especialmente a las personas con TEA, hipersensibilidad auditiva, recién nacidos, adultos mayores y animales», advirtió el MPT.

En paralelo, desde hace ya unos años se viene desarrollando una campaña online de recolección de firmas que ya reúne más de 190 mil adhesiones y que brega por una ley que prohíba a nivel nacional el uso de pirotecnia (https://Change.org/FestejosSinTorturas).

«Mi hijo, Ezequiel, es autista y se asusta mucho con las explosiones de los fuegos artificiales. No hay lugar de la casa en donde se pueda proteger, porque se escuchan desde todos lados. Se supone que las fiestas son fechas de celebración, pero para Ezequiel y nuestra familia son casi una tortura. Te pido que me apoyes para que se prohíba la pirotecnia», señala el impulsor de la campaña a través de la plataforma de Change.org.

Entre los distritos que ya cuentan con una normativa que prohíbe el uso de pirotecnia se cuenta la provincia de Buenos Aires, con una ley que comenzó a regir a principios de este año.

Se trata de la Ley 15.406, sancionada a fines de 2022, que establece la prohibición de la venta y del uso de pirotecnia de alto impacto sonoro, para «proteger la salud de la población de sus efectos audibles, fumígenos, químicos y físicos».

En la provincia de Santa Fe, rige desde inicios de 2020 la prohibición de la adquisición y uso de artículos de pirotecnia, de estruendo o sonoros en los eventos y espectáculos que se organicen por parte del sector público provincial, aunque algunas ciudades ya contaban con legislación de «pirotecnia cero».

Otro de los distritos en los que rige una ley provincial de pirotecnia cero es Tucumán.

En tanto, Jujuy cuenta con una ley de pirotecnia sonora cero, vigente desde 2020, que prohíbe su distribución, tenencia, comercialización y uso, con multas de $219.000 para personas que la utilicen y de $440.000 para quienes la comercialicen. según difundió el Ministerio de Seguridad local en vísperas de los festejos de este fin de año.

En Córdoba, la Ley 10.326 del Código de Convivencia Ciudadana, vigente desde 2015 y con alcance en toda la provincia, no prohíbe la venta de pirotecnia pero sí su uso únicamente en espectáculos públicos y actos masivos, tanto en ámbitos abiertos como cerrados.

No obstante, en alrededor del 50% de los 426 municipios y comunas que tiene la provincia cuentan con sus propias ordenanzas o normas análogas que prohíben la venta, el uso o en otros casos imponen restricciones.

En Córdoba capital rige desde 2016, la ordenanza N°12.468 del Código de Convivencia Ciudadana, que en su artículo 106 «prohíbe» la fabricación, el transporte, la venta minorista o mayorista y el uso particular de elementos de pirotecnia y cohetería.

En la ciudad de San Luis, una ordenanza sancionada en noviembre de 2019 prohíbe la utilización, comercialización, acopio, exhibición y expendio al público de pirotecnia y cohetería sonora, sean de venta libre o no y/o de fabricación autorizada, y quedan exceptuados de la prohibición los fuegos artificiales de tipo únicamente lumínicos.

Asimismo, varias ciudades de la provincia han limitado el uso y comercialización de la pirotecnia como Juana Koslay, Villa Mercedes, Merlo, El Volcán, Unión, Tilisarao y La Punta, y los transgresores serán sancionado con multas y clausuras.

En la ciudad de Ushuaia, Tierra del Fuego, está prohibido el uso de todo tipo de pirotecnia desde 1992, mientras que en 2016 se amplió esa prohibición a los espectáculos de fuegos artificiales organizados por el propio municipio.

Alimentación

Ninguna TV, endeudados para comer: 45% de las deudas en barrios populares es por alimentos

Un informe del CISUR sobre 428 hogares de 119 barrios populares detectó que el 78% tiene al menos una deuda y que la deuda promedio ($2,3 millones) más que duplica el ingreso familiar mediano ($1 millón).

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El 59% de los hogares de barrios populares que se endeudó para comprar alimentos recortó después su gasto en comida para poder pagar esa deuda. Es el círculo que describe un nuevo informe sobre endeudamiento, en el que la comida aparece primero como motivo del crédito y después como la variable de ajuste.

El estudio fue elaborado por el Centro para la Integración Socio Urbana (CISUR) y difundido este miércoles. Se basa en una encuesta realizada durante septiembre de 2026 en 428 hogares de 119 barrios populares registrados en el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP), distribuidos en 15 provincias. Los resultados corresponden a esa muestra.

Endeudarse para comer

Según el CISUR, el 78% de los hogares encuestados tiene al menos una deuda y el 67% de los hogares endeudados está en situación de sobreendeudamiento. La deuda promedio asciende a $2,3 millones por hogar, frente a un ingreso familiar mediano de $1 millón mensual.

El informe caracteriza al endeudamiento como un fenómeno asociado principalmente con la subsistencia. El 66% de las deudas corresponde a gastos corrientes, como alimentación, servicios, salud, indumentaria, educación, transporte y alquiler, y el 45% de las deudas relevadas se originó para comprar comida.

La alimentación es además el primer gasto de estos hogares: el 96% la ubicó entre sus tres principales egresos, seguida por los servicios (53%) y el pago de deudas (36%). El 83% de los hogares atraviesa situaciones de inseguridad alimentaria, el 71% redujo alguna comida diaria en el último año y el 60% tiene al menos un integrante que concurre a un comedor o recibe viandas.

La directora del CISUR, Fernanda García Monticelli, dijo en diálogo con el canal de noticias C5N que a la mayoría “les cuesta muchísimo pagar sus deudas” y que muchos “tuvieron que recortar gastos en comida” para hacerlo. Entre los hogares endeudados, el 51% declaró haber reducido gastos en alimentación; también recortaron indumentaria (37%) y recreación (36%).

Mora, fintech y prestamistas del barrio

Entre los hogares endeudados, el 30% está en mora (un atraso de más de 90 días), otro 22% tiene atrasos de entre 31 y 90 días y solo el 48% está estrictamente al día. El 43% destina más de la mitad de sus ingresos totales al pago de deudas.

Cada hogar endeudado tiene en promedio 2,8 acreedores. Las aplicaciones o empresas fintech son la fuente más extendida (46%), seguidas por los prestamistas particulares o del barrio (36%), el fiado en comercios y los préstamos bancarios (33% cada uno) y los préstamos de familiares o conocidos (30%). El 44% combina fuentes formales, como bancos o billeteras virtuales, con redes informales.

García Monticelli señaló que la principal fuente de financiamiento son las billeteras virtuales y las redes informales del barrio, “fuera del alcance de la regulación bancaria”.

Ingresos bajos y multiempleo

El principal aportante de estos hogares tiene en promedio 1,4 trabajos y dedica 9,1 horas diarias a la actividad laboral durante 5,3 días por semana. Aun así, la mediana de ingresos por persona es de $250.000, la mitad de la mediana nacional de $500.000 que cita el estudio, y la mediana por hogar ($1 millón) equivale al 62% del promedio nacional de $1,6 millones.

Solo el 15% de los principales aportantes tiene empleo registrado, frente al 54,9% de la tasa nacional que el informe toma como referencia, y el 56% trabaja más de 45 horas semanales. El 73% de los ingresos familiares proviene del trabajo y el 19% de transferencias, principalmente la Asignación Universal por Hijo y el Programa Alimentar.

El 87% de los hogares endeudados dijo que las deudas afectan bastante, mucho o muchísimo su vida diaria, sobre todo el estado de ánimo (67%), el sueño y el descanso (52%) y la salud (42%).

El debate en el Congreso

El informe aparece mientras Diputados define qué hacer con el sobreendeudamiento. El 9 de septiembre, la Cámara aprobó por 249 votos afirmativos y uno negativo el emplazamiento a las comisiones para tratar los proyectos sobre morosidad y endeudamiento familiar, en una sesión impulsada por bloques opositores. Según se informó, este martes un despacho del oficialismo y dos de la oposición reunieron las firmas necesarias y podrían llegar al recinto en octubre.

A fines de agosto, el presidente de la Cámara, Martín Menem, había dicho que el Gobierno no cree “necesario que el Estado intervenga” y había cuestionado los proyectos de la oposición. Los datos del CISUR muestran un endeudamiento de subsistencia, que no se explica por consumo suntuario sino por gastos básicos como la comida.

Lo que tenés que saber sobre las deudas en los barrios

  • El CISUR relevó en septiembre de 2026 a 428 hogares de 119 barrios populares de 15 provincias.
  • El 78% tiene al menos una deuda y, entre los endeudados, el 67% está sobreendeudado.
  • La deuda promedio ($2,3 millones) más que duplica el ingreso familiar mediano ($1 millón).
  • El 45% de las deudas se originó para comprar comida y el 59% de quienes se endeudaron así recortó luego su gasto en alimentos.
  • El 83% de los hogares encuestados atraviesa inseguridad alimentaria.

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