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Caputo recibió nueva revisión del FMI: qué quiere ahora

El próximo desembolso depende de esta evaluación, que se definirá en las próximas semanas.

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El ministro de Economía, Luis Caputo, recibió este martes a los enviados del Fondo Monetario Internacional (FMI), en el inicio de una semana clave para el Gobierno. Se trata de la primera revisión técnica del nuevo acuerdo de facilidades extendidas alcanzado el 11 de abril, que contempló un crédito por US$ 20.000 millones y compromisos concretos en materia fiscal, monetaria y de reformas estructurales.

La delegación del FMI está liderada por Bikas Joshi, economista nepalés con trayectoria en América Latina, que ya mantuvo contactos previos con funcionarios de la administración Milei. La misión permanecerá toda la semana en Buenos Aires. “Se van a reunir toda la semana”, confirmaron fuentes del Palacio de Hacienda.

Más allá del lenguaje técnico, el mensaje político fue claro: el Fondo vino a mirar de cerca si la promesa de ajuste sostenido es viable, tanto desde el punto de vista económico como desde la estabilidad política del proyecto libertario.

Superávit, reservas y reformas: el nuevo mantra del Fondo

El nuevo programa, sellado en abril, flexibilizó parcialmente el cepo cambiario e introdujo un sistema de tipo de cambio flotante con bandas, condicionado al cumplimiento de tres metas:

Superávit fiscal sostenido

Acumulación de reservas internacionales

Implementación de reformas estructurales

En ese marco, la visita del FMI tiene por objetivo evaluar no sólo los números del ajuste fiscal —que hasta ahora logró reducir drásticamente el déficit a costa de una fuerte recesión— sino también el compromiso político del Ejecutivo para llevar adelante las reformas incluidas en el llamado «Consejo de Mayo», conducido por Guillermo Francos.

Caputo llega a esta revisión con algunos avances: en lo que va del año, el Gobierno registró superávit primario, contuvo la emisión monetaria y mantuvo a raya el dólar oficial. Sin embargo, los analistas advierten que la recesión, el desplome del consumo y la caída de la recaudación impositiva amenazan con minar la sostenibilidad del ajuste.

Un Excel que ya no alcanza

Para el FMI, no alcanza con ver los balances. La misión también quiere garantías políticas: que Javier Milei mantenga el rumbo, que los socios legislativos no se diluyan y que las reformas prometidas —laborales, fiscales, del Estado— se transformen en leyes efectivas.

La demora en la aprobación de la Ley Bases, el desgaste del gobierno ante la Corte Suprema por el DNU 70/23 y las dificultades para contener el conflicto social encendieron luces amarillas. La inflación sigue alta —aunque en baja— y la acumulación de reservas no alcanzó el ritmo esperado, pese al incentivo de liquidación de exportaciones promovido por el BCRA.

En ese contexto, el Gobierno intenta mostrar compromiso. La idea es convencer al Fondo de que el “plan motosierra” no sólo es consistente en el Excel, sino también gobernable en la práctica. Por eso, la Casa Rosada busca mostrar al Consejo de Mayo como un nuevo consenso, aun sin haber logrado adhesiones clave entre los gobernadores opositores ni señales de respaldo firme en el Congreso.

Lo que está en juego

El acuerdo con el FMI permite a la Argentina acceder a desembolsos condicionados. El próximo, de alrededor de US$ 800 millones, depende de la aprobación de esta revisión. Pero más allá de los fondos, el Gobierno necesita al Fondo como respaldo internacional para avanzar con su hoja de ruta.

Desde que asumió Milei, el vínculo con Washington se fortaleció. En abril, el staff del FMI elogió el “giro decisivo de la política económica argentina” y destacó la recuperación del superávit. Sin embargo, en esta nueva etapa no hay cheques en blanco: la recesión, el conflicto social y el déficit cuasifiscal por las Leliq siguen siendo factores de alto riesgo.

Por eso, esta visita no es un trámite. Es una prueba de fuego para Caputo y, en última instancia, para la viabilidad del programa económico de Milei.

CABA

Zivals no se va: abrazo contra su demolición por la Línea F del subte

La histórica disquería y librería de Corrientes y Callao convoca este sábado 31 de octubre a las 17 a un abrazo simbólico. El Gobierno porteño confirmó que el edificio será demolido en enero de 2027 para construir la Línea F, y el local reclama que se corra 20 metros el acceso a la estación.

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El Gobierno de la Ciudad confirmó que Zivals, la disquería y librería que funciona desde hace 55 años en Corrientes y Callao, será demolida en enero de 2027. La respuesta del local no fue un comunicado sino una convocatoria: un abrazo simbólico este sábado 31 de octubre a las 17, en la misma esquina que quieren expropiar.

El anuncio lo hizo el ministro de Movilidad e Infraestructura porteño, Pablo Bereciartua, y alcanza a un inmueble que el Ejecutivo de la Ciudad considera necesario para la construcción de la futura Línea F del subte. Del otro lado está la familia propietaria, representada por Fernando Laviz, dueño de la disquería, que sostiene que la obra puede hacerse sin tocar el edificio.

“Zivals no se expropia, Zivals no se va”

Con esa consigna, Zivals convocó a vecinos, artistas, músicos, escritores, lectores y referentes culturales a una “manifestación colectiva, pacífica y abierta”. El objetivo es plantear que el desarrollo urbano y la preservación del patrimonio cultural pueden convivir.

Fernando Laviz, 93 años.

Laviz advirtió que lo que está en juego excede lo comercial: son 55 años de historia, decenas de puestos de trabajo y un proyecto cultural vigente en un lugar que, dijo, “pertenece a la memoria afectiva de la ciudad”. Desde la cuenta oficial del local agradecieron el acompañamiento de estos días y aseguraron que lo que empezó en su esquina ya es de una comunidad que va más allá de sus bateas y vidrieras.

Veinte metros de diferencia

Desde Zivals aseguran que existe una salida sencilla: correr 20 metros el acceso proyectado a la estación. Según plantean, eso permitiría preservar el edificio sin expropiar a nadie y sin modificar el trazado de la línea ni el proyecto general. Insisten en que “Zivals no está en contra del subte” y sostienen que la obra eligió hacerse sobre el local teniendo alternativas más económicas y más funcionales.

Bereciartua respondió que hubo varias reuniones con la familia propietaria y que se les ofreció que el local funcione arriba, en dos pisos. También habló de “diálogo” para encontrar una solución. Lo que no se explica es cómo se concilia ese diálogo con una fecha de demolición ya anunciada.

Zivals no es el único caso: el Gobierno porteño detalló que otros 11 inmuebles están alcanzados por expropiaciones para la Línea F, porque los considera indispensables para estaciones, accesos e instalaciones de la nueva traza.

Placa, mural y una ley en carpeta

En los últimos días, Zivals celebró a Charly García y recibió la placa que lo reconoce como Sitio de Interés Cultural de la ciudad. Desde el local anunciaron además que ahora se suma la posibilidad de una ley nacional para protegerlo. Según trascendió en la prensa local, un proyecto presentado en la Cámara de Diputados propone declarar de Interés Histórico Nacional el edificio para evitar su demolición.

El homenaje a Charly tiene además una huella física sobre la esquina: un mural de 195 metros cuadrados del artista Martín Ron, pintado en la terraza del local para celebrar sus 55 años, que traslada a Buenos Aires la postal neoyorquina de la tapa de Clics Modernos. Charly García visitó la disquería para respaldar el proyecto antes de que se terminara la obra.

La paradoja es evidente: el mismo espacio que recibe un reconocimiento cultural de la ciudad tiene fecha de demolición. La convocatoria de este sábado busca que esa contradicción se vea en la calle, con la esquina rodeada de gente.

Lo que tenés que saber:

  • El Gobierno porteño confirmó que Zivals será demolida en enero de 2027 para construir la Línea F del subte.
  • El local convoca a un abrazo simbólico este sábado 31 de octubre a las 17 en Corrientes y Callao.
  • Zivals propone correr 20 metros el acceso proyectado a la estación para evitar la expropiación.
  • El ministro Pablo Bereciartua ofreció que el local funcione arriba, en dos pisos, y habló de diálogo.
  • Zivals recibió la placa de Sitio de Interés Cultural y se impulsa una ley nacional para protegerlo.

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