Elecciones
Milei, el candidato que vende su engañosa idea de “libertad”
Expertos analizan el fenómeno desde la academia, pero también desde la observación de la realidad, y señalan que algo similar se dio durante la crisis de 2001, aunque esta «antipolítica» en las PASO asumió características propias, con los jóvenes como los más afectados.
Por Ana Clara Pérez Cotten
El caudal de votos obtenido por Javier Milei en las PASO, que posicionó a La Libertad Avanza como primera fuerza y sorprendió tanto a la dirigencia política como a muchos analistas que esperaban el resultado pero no su dimensión, plantea el desafío de indagar quiénes son los que vieron en el diputado nacional y candidato a la Presidencia una esperanza y no meramente a un personaje caricaturesco, a entender sus razones y llama a cuestionar la hipótesis de que son -tan solo- varones jóvenes enojados por la crisis económica.
Al respecto, el sociólogo Pablo Semán, la antropóloga Sofía Servian y Manu Jove (una de las caras del canal de streaming Blender) analizan el fenómeno, con las herramientas de la academia, pero también de la observación atenta de la realidad, un gesto que parece haber caído en desuso, adormecido en la comodidad de pretender entender a la sociedad argentina con las (ahora sí) viejas claves y categorías de «la grieta».
Coinciden, desde distintos puntos de vista y con referencias que más que distinguirse se suman al «caldo de cultivo», en que la crisis económica que comenzó en 2008 y que se administró sin resolución generó un proceso sostenido de desafección política.
El fenómeno, familiar cercano del que se dio durante la crisis de 2001, se suele englobar como «antipolítica», aunque asumió en las PASO características propias del grupo etario tal vez más afectado: los jóvenes.
En esta elección, votaron por primera vez aquellos que nacieron entre 2007 y 2008, que crecieron en una sociedad carente de las huellas y los beneficios del empleo privado formal y en una economía que nunca tuvo una inflación menor al 20% anual.
Sin clivajes ni propuestas
Amparados en los datos y las conclusiones obtenidas en entrevistas en profundidad y también telefónicas realizadas durante la pandemia, el sociólogo Javier Auyero y la antropóloga Sofía Servián publicaron «Cómo hacen los pobres para sobrevivir» (Siglo XXI), un trabajo que apuntaba a desnaturalizar certezas para, en cambio, «comprender e interpretar las maneras en que las personas, solas o en grupo, les dan sentido y lidian con la desigualdad y la destitución».
Servián nació a finales de los ’90 y toda su vida vivió en la localidad bonaerense de Quilmes Oeste. Cuenta a Télam que ya en aquella investigación de campo en la que trabajó con Auyero se pueden rastrear algunas pistas del resultado de las PASO, pero acepta que no vislumbraba semejante caudal de votos: «Supuse que le iba a ir bien por lo que escuchamos durante la investigación, todas vinculadas al impacto de la inflación y de la crisis económica (muchos hablaban de comida, de las milanesas como un anhelo, que estaban hastiados de comer alitas de pollo), pero no imaginé el 30% que obtuvo».
También las típicas señas del conurbano le impidieron -dice- leer el resultado: «En los barrios no hay ni pancartas ni pintadas de Milei, ni referentes que públicamente impulsen su candidatura. Entonces: ¿Cómo pudo sin territorio?».
Servián cree que la respuesta está en cierto «abandono del territorio» por parte de los partidos políticos y en el clima que percibió en los días previos a la elección: «Noté mucha gente desconectada de la elección y en parte es lógico porque fue una campaña sin clivajes ni propuestas más que la tan publicitada dolarización. Y sí escuché muchos chistes, con el impacto que tienen sobre la realidad, del tipo ‘Ya fue todo, voto a Milei’, ‘Milei va a rajarlos a todos’, ‘Cuando gane Milei…'».
En la mirada de Servián, la imposibilidad de revocar las paredes de la casa porque los salarios (en negro) se destinan a pagar los alimentos (que no paran de subir) y la inseguridad (que suele leerse como un fenómeno que afecta a las clases medias pero que a los sectores populares los deja en el abismo de perder lo único que tienen) son otros de los factores que alimentaron el crecimiento de Milei.
Pero además, y contrariamente a la representación que suele hacerse de los votantes de Milei -que son varones sub 20, con discursos incendiarios y machistas, con trabajos «uberizados»-, Servián advierte que aquella es una simplificación con riesgos de invisibilización: «No son solo pibes del Rappi cansados de los planeros. Hay adultos que trabajan en comercios y jóvenes que estudian en las escuelas técnicas. También jóvenes que estudian en la universidad pública y trabajan ocho horas y que no pueden irse de la casa de sus padres. La Libertad Avanza logró generar un discurso que permea y genera esperanza en incluso en sectores que podrían perjudicarse con sus políticas».
Motivos sagrados
Hace casi una década, en noviembre de 2012, días después de una de las primeras manifestaciones masivas y antikirchneristas en las calles, el sociólogo y antropógo Pablo Semán publicó en Página/12 un texto titulado «Un sujeto en plan de nacer» en el que advertía sobre el riesgo metodológico (y por supuesto, político) de negar y estigmatizar al otro. Escribió en ese artículo: «Desconocer el carácter procesual de lo que está sucediendo, ignorar que tiende a desplegarse y enriquecerse, corre el riesgo de incidir de la peor manera posible en ese proceso: estigmatizándolo como menor, golpista, consumista y despolitizado se logra al mismo tiempo confundirnos entre nosotros y aumentar la carga de agravios sobre el adversario (cuando muchos de los que estaban ahí podrían haber estado al menos en su casa y algunos, tal vez, de nuestro lado)». Aquellas primeras intuiciones de Semán se convirtieron en el puntapié y la orientación de varias de sus trabajos sobre religiosidad popular, el impacto de la pandemia en la juventud en los barrios y lo que bautizó «el mejorismo», la idea de que el progreso personal es posible y que se basa en el esfuerzo individual, más allá del alcance del Estado y de la «casta política».
Con todo este background, días antes de las PASO, Semán tuvo varias intervenciones públicas en las que advirtió sobre cómo eso repercutiría en las PASO. Varios de sus pares y sus entrevistadores subestimaron sus conclusiones, bajo la hipótesis de que el «fenómeno Milei» era otro «invento de los medios».
Con el resultado puesto, Semán insiste en la necesidad de dejar de estigmatizar el fenómeno para poder, al menos, comprenderlo en su riqueza. «Los motivos son sagrados para la explicación de la acción social aunque sean objeto de combate para la acción política», sostuvo en un trabajo reciente que firmó junto a su colega Nicolás Welschinger.
Consultado por Télam, acepta que a pesar de llevar años estudiando el fenómeno, la cifra obtenida por Milei lo sorprendió. «No vi la posibilidad de un 30%», asume sobre «un ‘polo de la libertad’ que crece a expensas del macrismo y el kirchnerismo».
«Un primer público integra dogmáticos antiprogresistas casi calcados de las fuerzas neo reaccionarias que triunfan en varios países del mundo. Un segundo público surge del proceso en que se suceden el triunfo y la derrota de Macri, la pandemia y la aceleración del proceso inflacionario: se suman y masifican desde una experiencia social que no opone la calle y las redes: las integra. El tercer público que consolidó su masificación se forjó al calor mismo del actual proceso electoral por la presidencia», explica sobre la conformación variopinta de ese 30%, en la búsqueda de los «motivos sagrados».
Conocedor de la religiosidad en los sectores populares, también se ocupa de desarmar una de las hipótesis que circularon en los análisis tras el resultado de las PASO: que Milei ganó gracias al apoyo de los evangelistas. «No, es ridículo. Seguramente hay muchos evangelistas que votaron a Milei pero es matemático: muchos argentinos lo votaron. No conocemos el nombre de ningún pastor que haya pedido que lo voten. Y además se suele agrandar el efecto de esos apoyos ¿Cuántos votos le dio Cynthia Hotton a Larreta? Ninguno», analiza.
Semán también cuestiona que se identifique al votante de Milei como a un varón resentido por el feminismo. «Las mujeres de los sectores populares aprendieron a tomar la iniciativa y a defenderse mucho antes de la última oleada feminista. Y estoy seguro de que en ese salto de los últimos días que le permitió a La Libertad Avanza llegar al 30% se sumaron muchas mujeres que, al igual que los varones, rechazan a ‘la casta’ y defienden ‘la libertad'». ¿Qué entienden por libertad? «El rechazo a un Estado que existe más en su ineficiencia que en su alcance y a las regulaciones, tan presentes durante la pandemia y que afectaron a la gran masa de trabajadores informales que no tuvieron los beneficios del asalariado. Pero también libertad ante la estigmatización y las acusaciones con las que se cuestiona su voto», arriesga.
Redes, streamers y medios
Conocido por sus stand ups en los canales de televisión en los que suele gozar de un camino allanado sin repreguntas para enunciar sus iniciativas más temerarias, se suele simplificar el alcance de Milei al atribuirle parte de su éxito a sus horas como «economista televisivo».
En verdad, el entramado «mediático» de La Libertad Avanza es tan complejo como la composición de sus votos. Horas después del resultado, se viralizó un tuit que llamaba a emparentar el fenómeno Milei con el boom de los canales de streaming: «Luzu Teve llena un Luna Park. Al otro día Milei arrasa con los votos. Esas dos cosas tienen mucho que ver entre sí. Marca de época».
Para el periodista Manu Jove, una de las caras del canal de streaming Blender, el comentario esconde un poco de «hate» (las dinámicas que el odio asume en las redes) contra el canal, al que se suele acusar de «antipolítica». Pero advierte, que en muchos programas de streaming estaba claro que el resultado de las PASO podía ocurrir: «En votaciones informales durante los programas de distintos canales solía ganar Milei. Pero como eran encuestas sin ningún tipo de recorte formal más que el entretenimiento, todos nos reíamos, era un chiste más».
A pesar de eso, sí puede rastrear pistas más certeras: «La Fábrica de ‘jingles’ en Gelatina, de Pedro Rosemblat, es un éxito de color kirchnerista, pero los mileistas han sabido alimentarse incluso de resignificar eso. Y por otra parte, los seguidores de Milei concurren en canales con muchísimos seguidores como `Los herederos de Alberdi´, que parecieran generar menor interés como fenómeno pero que dicen mucho de lo que está pasando».
Jove también advierte que los equipos de redes de las campañas, tanto del oficialismo como de Juntos por el Cambio, se mueven con una estructura y una dinámica algo elefantiásica, cansada, y lejana a la estrategia de los libertarios, más amateur, inorgánica y disruptiva. Y, también por eso, más compleja al momento asimilar y comprender.
Elecciones
Brasil va a segunda vuelta: el bolsonarismo sorprende y Lula deberá pelear el 25
Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% contra el 45% de Lula, revirtiendo lo que marcaban las encuestas. El hijo del expresidente preso hereda la maquinaria del movimiento que intentó un golpe de Estado en 2022 y obliga al Partido de los Trabajadores a una segunda vuelta que promete ser la más disputada de la historia reciente de Brasil.
Con el 47% de los votos contra el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre y obligó a una segunda vuelta que se disputará el 25 de octubre de 2026.
El resultado sorprendió a las consultoras, que en los días previos daban a Lula levemente por encima del senador. Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos requerido para ganar en primera vuelta, y Brasil deberá decidir en un balotaje su próximo presidente.
El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, compite bajo las siglas del Partido Liberal (PL) con el respaldo explícito de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2022.
Lula, en tanto, busca su cuarto mandato no consecutivo: gobernó Brasil entre 2003 y 2010, fue perseguido judicialmente en causas que el Tribunal Supremo revisó y terminó anulando, y regresó al poder en 2023.
Lo que las encuestas no vieron venir
Durante toda la campaña, la ventaja de Lula en la primera vuelta parecía consolidada. La encuesta Datafolha del 24 de septiembre, registrada ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) bajo el número BR-00304/2026, ubicaba a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta estimulada. La consultora Nexus/BTG Pactual, en su última medición de agosto, atribuía al presidente el 39% frente al 33% del senador. Sin embargo, en la noche del 4 de octubre los resultados reales demostraron que el mapa electoral bolsonarista, profundamente arraigado en el norte, el centro-oeste y el sur del país, fue subestimado por la mayoría de los sondeos.
La encuesta Nexus de julio ya anticipaba el carácter polarizado del balotaje: Lula con el 40% y Flávio con el 34% en primera vuelta, pero empatados técnicamente en segunda con el 46% contra el 45% respectivamente. Ese empate técnico en el escenario de segunda vuelta se repitió en prácticamente todas las consultoras durante los últimos tres meses de campaña, lo que vuelve imposible anticipar con certeza el resultado del 25 de octubre.
Bolsa Familia, el campo de batalla ideológico
La campaña giró, entre otros ejes, alrededor de la política social. Lula recuperó el Bolsa Familia como bandera central de su gestión, un programa que durante su primer mandato sacó a 54 millones de personas de la pobreza y que la derecha intentó destruir bajo el gobierno de Michel Temer y luego de Bolsonaro padre. En esta campaña, el propio Lula recordó en reiteradas ocasiones que las críticas históricas al programa, que lo tacharon de fomentar la pereza y la dependencia, no resistieron el contraste con la realidad. «De todas las críticas, la más cruel es que el Bolsa Família iba a estimular la vagabundería», sostuvo en actos de campaña, recuperando una frase que pronunció a lo largo de décadas.
A pocos días de las elecciones, Lula anunció además un aumento del 15% en los pagos del programa de asistencia social, una decisión que la oposición leyó como un gesto electoral pero que, en términos electorales, no alcanzó para definir la primera vuelta a su favor. La derecha concentra sus críticas en que el programa no es una solución estructural, mientras el PT sostiene que sin ese piso de ingresos garantizados millones de familias brasileñas quedarían directamente al borde de la indigencia.
El mapa territorial y los puntos de quiebre
La geografía electoral confirma la fractura profunda de Brasil. Según los datos de la encuesta Medio/Ideia de mayo de 2026, Flávio Bolsonaro lidera en el norte con el 57% contra el 27% de Lula, y en el centro-oeste con el 60% contra el 28%. En el sur también está por encima: 50% contra 39%. El nordeste, históricamente el bastión lulista, le da al presidente el 58% frente al 34% del senador. El sudeste, que concentra la mayor parte del padrón electoral, aparecía en empate técnico antes de la votación.
Esta distribución territorial es el termómetro de la fractura de clase que atraviesa al gigante sudamericano. Las regiones más pobres, donde los programas de transferencia directa tienen mayor impacto sobre la vida cotidiana, tienden al lulismo; las regiones más ricas y con mayor presencia de sectores conservadores, al bolsonarismo. El resultado del 4 de octubre muestra que esa segunda geografía fue más eficaz de lo que las encuestas proyectaban.
El factor Bolsonaro padre y la internacionalización de la disputa
Jair Bolsonaro, preso y sin poder presentarse por su condena de 27 años, articuló desde la cárcel el apoyo a la candidatura de su hijo mayor. La sentencia fue ampliamente criticada por el gobierno de Donald Trump, con el propio presidente norteamericano afirmando que era «muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo» y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificándola de «injusta». Esta internacionalización del caso convirtió a la elección brasileña en parte del tablero geopolítico de la disputa entre la derecha global y los gobiernos progresistas de América Latina.
Legisladores estadounidenses, en contraposición, le pidieron formalmente a Trump que no interviniera en el proceso electoral brasileño. La sombra de la interferencia exterior planeó sobre toda la campaña, y el resultado del 4 de octubre convierte la segunda vuelta en una cita electoral con consecuencias que van mucho más allá de las fronteras del país más grande de América del Sur.
-
Buenos Aires7 díasLuján 2026: peregrinaron 2,7 millones de fieles, muy por encima del año pasado
-
Misiones6 díasPassalacqua va a la Justicia para defender el suelo misionero
-
Campeones ⭐️⭐️⭐️3 díasEl show de los drones y la pierna que no era: el adiós a Messi, entre la emoción y el meme
-
Espectáculos 🎭6 díasCómo sigue la salud de Daniel Osvaldo
-
CABA6 díasDeliveries sin derechos: la precarización laboral que el conflicto vecinal en CABA no muestra
-
Espectáculos 🎭6 díasMiguel Pardo se diferencia de Rottemberg: “Apuesto día a día sin especular con el resultado económico”
-
Elecciones6 díasEl aprieto de Milei: apoya a Bolsonaro hijo, pero algunos en su entorno ven riesgos
-
Buenos Aires6 díasEl video se hizo viral y agresor está identificado pero la Justicia no actúa, mientras una mujer espera protección
