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Sociedad

Suspenden las clases en el ICRA tras la muerte de Juanita por influenza B

Las clases se realizarán virtualmente por al menos 24 horas para proteger la integridad de los miembros de la comunidad educativa.

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El Instituto Cristiano República Argentina (ICRA), al que asistió la niña de 13 años que falleció tras contraer Influenza B al regresar de su viaje de egresados, decidió suspender las clases presenciales. La medida fue tomada “para proteger la integridad de todos los miembros de la comunidad educativa”, según informó el establecimiento.

Comunicado oficial y suspensión temporal

Las autoridades del ICRA enviaron un comunicado por correo electrónico a los padres, informando que las clases presenciales estarían suspendidas a partir del martes 15 de octubre debido a «la violencia generada por las publicaciones en los medios de comunicación y redes sociales, y las amenazas recibidas». «. En su lugar, las clases se dictarán de forma virtual por al menos 24 horas».

El escrito detalló que la decisión busca «resguardar la seguridad y el estado emocional de alumnos, docentes y directivos». Además, señalaron que se encuentran trabajando para brindar la atención y contención adecuada tanto a los estudiantes como al personal docente.

Controversia y pedido de justicia

El comunicado también mencionó la intención de “darle a Juanita una despedida en paz” y expresó el deseo de que “se investigue y aclare adecuadamente todo lo sucedido”.

Claudia Díaz, la madre de la menor fallecida, relató que las autoridades escolares la información sobre los síntomas que presentaba su hija durante el regreso del viaje, pero cuando pidió que detuvieran el autobús en un hospital, le respondieron que no podían hacerlo debido a la Situación caótica del sistema de salud en Virasoro, Corrientes. Al llegar a la escuela, Díaz recibió a su hija con una ambulancia, momento en el cual la adolescente expresó: “Mamá no puedo más. Necesito bajarme”.

Alimentación

Las canastas subieron 40% interanual y el salario mínimo no alcanza: los datos del INDEC que Milei no muestra

El INDEC publicó este martes los datos oficiales de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) de septiembre de 2026: ambas subieron 1,7% mensual y acumulan variaciones interanuales del 40% y 38,7% respectivamente. Para no caer bajo la línea de pobreza, una familia de cuatro integrantes necesitó ingresos superiores a $1.632.505. Una persona sola necesitó $528.319 para no ser pobre y $239.058 para no ser indigente.

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Una familia de cuatro integrantes necesitó ingresos mensuales superiores a $1.632.505 para no quedar bajo la línea de pobreza en septiembre de 2026. Así lo confirmó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) al publicar los valores actualizados de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT). Ambas subieron 1,7% en el mes y acumulan variaciones interanuales del 40% y 38,7% respectivamente, superando con creces cualquier pauta salarial.

Los datos fueron publicados el mismo día en que el INDEC también dio a conocer el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de septiembre, que cerró en 1,9% mensual, una décima por encima del 1,7% de agosto. La coincidencia no es menor: la Canasta Básica Alimentaria, que mide el umbral de la indigencia, aumentó prácticamente lo mismo que el IPC general, lo que significa que el costo de comer no se desacelera respecto de la inflación global.

Los números de la pobreza y la indigencia en septiembre

El INDEC detalló los umbrales por tipo y tamaño de hogar. Para un hogar de tres integrantes, el ingreso necesario para no ser pobre fue de $1.299.664 y para no ser indigente, de $588.083. Un hogar de cinco personas necesitó $1.717.036 para superar la línea de pobreza y $776.939 para evitar caer en la indigencia. Una persona adulta sola necesitó $528.319 para no ser pobre y $239.058 para no ser indigente.

Estos valores se obtienen mediante la aplicación del coeficiente de Engel (CdE), que expresa la relación entre los gastos alimentarios y los gastos totales de la población de referencia. La CBA cubre exclusivamente alimentos; la CBT incorpora además bienes y servicios no alimentarios: transporte, vestimenta, vivienda, educación y salud.

Interanual: 40% más cara para comer, 38,7% más cara para vivir

El dato más contundente no es el mensual sino el interanual. La Canasta Básica Alimentaria acumula una suba del 40% en los últimos doce meses; la Canasta Básica Total, del 38,7%. Esos números se montan sobre una base ya devastada por las devaluaciones y los aumentos de 2023 y 2024, lo que significa que el poder adquisitivo de los sectores populares viene siendo erosionado de manera sostenida desde hace más de dos años.

La inflación acumulada para la CBA en lo que va del año hasta septiembre fue de 25,3%; para la CBT, de 24,7%. En ese mismo período, los salarios de amplios sectores del mercado de trabajo no lograron igualar esa pérdida. Para los hogares que dependen de ingresos informales, jubilaciones mínimas o planes sociales, la brecha entre lo que ganan y lo que necesitan para no ser pobres se mantiene abierta y sin perspectiva de cierre.

El rubro que más pesó: vivienda y servicios en el GBA

El INDEC también publicó la apertura por rubros del IPC de septiembre. La división de Vivienda, agua, electricidad y gas subió 3,1%, empujada por ajustes en tarifas y gastos de prepagas. Educación trepó 3,0% por incrementos en colegios y universidades. Comunicación aumentó 2,5% y Salud 2,4%. En cuanto a incidencia por región, alimentos y bebidas no alcohólicas (+2,0%) fue el rubro de mayor peso en la mayoría del país, con la excepción del Gran Buenos Aires, donde el mayor impacto lo tuvo vivienda y servicios básicos.

Los rubros que menos subieron fueron restaurantes y hoteles (+1,1%), prendas de vestir y calzado (+1,4%) y bebidas alcohólicas y tabaco (+1,4%). Son los datos que el Gobierno suele destacar cuando habla de moderación de la inflación. Lo que no destaca es que la combinación de tarifas, alimentos y salud sigue golpeando con fuerza desproporcionada a los hogares de menores ingresos, que gastan la mayor parte de sus recursos en exactamente esos rubros.

Un umbral que sube, un salario que no alcanza

El dato de las canastas no es una abstracción estadística. Es el piso por debajo del cual el INDEC considera que una familia no puede subsistir. Cuando ese piso sube 40% interanual y los ingresos de millones de hogares no acompañan esa velocidad, la consecuencia es más pobreza, no menos.

La narrativa oficial insiste en que la inflación baja y la economía se recupera. Los datos del INDEC muestran que el costo de no ser pobre siguió subiendo en septiembre, que las canastas acumulan más del 38% en doce meses, y que los rubros que más impactan en los hogares vulnerables crecen por encima del índice general. Entre el relato y los números, la distancia se mide en pesos que no alcanzan.

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