Ciencia 🧬
Conicet: publicarán los resultados de las becas, pero se redujeron a menos de la mitad
El directorio expresó «la necesidad de mantener el escaso Personal Administrativo con que cuenta la institución, incluyendo a los afectados por el Decreto Nº 84/2023 y la urgencia de revertir el deterioro salarial en el sector público científico-tecnológico, y en particular en el Conicet, tal como ya se lo había expresado el 7/9/2020 en un contexto de menor deterioro del poder adquisitivo que el actual».
El Directorio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) comunicó que antes del 28 de febrero se publicarán los resultados de las convocatorias de becas doctorales y señaló que «en primera instancia están garantizadas 600 becas», en lugar de las 1.300 anunciadas el año pasado, y 300 becas de finalización de doctorado, luego de que ayer la comunidad científica realizó una masiva concentración para reclamar el otorgamiento de estas asignaciones.
En un comunicado emitido por el organismo, se indicó que el directorio en la reunión de ayer resolvió por mayoría publicar los resultados de las evaluaciones de las Convocatorias de Becas Internas Doctorales y de Finalización de Doctorado 2023 antes de «la próxima reunión de Directorio del 28/2/2024».
Sobre este punto se detalló que el presidente del Conicet, Daniel Salamone, informó que «en una primera instancia están garantizadas 600 Becas de Doctorado con fecha de inicio el 1/8/2024».Sin embargo, el año pasado cuando se lanzó la convocatoria, el Conicet había indicado que se iban a asignar 1.300 becas doctorales para comenzar el 1 de abril de 2024.
En cuanto a las becas de finalización de doctorado, Salamone comunicó que «se atenderán en su totalidad las 300 becas de acuerdo a lo previsto en la convocatoria, desde el 1/4/2024».
Ante la resolución del directorio, los trabajadores del Conicet agrupados en la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) indicaron que se van a mantener «en alerta y movilización, para resistir esta política de ajuste».
En tanto, desde la organización Jóvenes Científicxs Precarizadxs (JCP) publicaron en su cuenta de X que les «queda mucho por lograr», incluida la efectivización del total de becas y el conjunto de las reivindicaciones de todo el organismo.
Ayer más de 500 científicos, becarios y estudiantes se congregaron en la explanada del Polo Científico para reclamar el otorgamiento del total de 1.600 becas y advirtieron que el organismo de prestigio internacional se encuentra «absolutamente paralizado y en estado crítico» y que el país está ante «una próxima fuga de cerebros».
En paralelo, un grupo se manifestó en el interior del edificio, ubicado en el barrio porteño de Palermo, exhibiendo el reclamo para que se publiquen los listados de becas, para luego retirarse, en medio de un estricto operativo policial.Después de la manifestación, algunos representantes fueron recibidos por el directorio y el presidente del organismo, pero «sin acuerdo, ni certezas», dijo el investigador e integrante de la Red de Autoridades de Institutos de Ciencia y Tecnología (Raicyt), Jorge Geffner.
En un comunicado publicado por Raicyt en sus redes sociales, las autoridades de la red informaron que se volverán a reunir este viernes para «evaluar las últimas novedades y definir las próximas acciones».
A su vez, también se encuentra pendiente la publicación de los resultados del proceso de evaluación de las Promociones en la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico y de la Carrera del Investigador en Salud.
«Para ambos casos, el Directorio decide pasar a cuarto intermedio mientras el Señor Presidente continúa las tratativas tanto para ampliar el cupo de becas, como para obtener el presupuesto para atender las promociones», se aclaró en el comunicado del Conicet emitido en las últimas horas.
Hacia el final del texto, el directorio expresó «la necesidad de mantener el escaso Personal Administrativo con que cuenta la institución, incluyendo a los afectados por el Decreto Nº 84/2023 y la urgencia de revertir el deterioro salarial en el sector público científico-tecnológico, y en particular en el Conicet, tal como ya se lo había expresado el 7/9/2020 en un contexto de menor deterioro del poder adquisitivo que el actual».
Ciencia 🧬
La luz que enciende el cerebro: tres científicos ganaron el Nobel de Medicina por la optogenética
La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo otorgó este lunes el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026 al estadounidense Karl Deisseroth y a los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por luz y el desarrollo de la optogenética: una técnica que permite activar o desactivar neuronas individuales en un cerebro vivo mediante pulsos de luz, con aplicaciones prometedoras en el tratamiento de trastornos neurológicos y la recuperación de la visión.
El cerebro humano guardó por siglos sus secretos más profundos detrás de una barrera casi infranqueable: la imposibilidad de intervenir sobre una sola neurona sin alterar el conjunto. Esa barrera se derrumbó gracias a un alga unicelular, una proteína extraordinaria y tres científicos que supieron ver lo que nadie había visto. Este lunes, la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska reconoció ese trabajo con el galardón más importante de la ciencia.
El Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026 fue otorgado conjuntamente al neurocientífico y psiquiatra estadounidense Karl Deisseroth, del Instituto Médico Howard Hughes y la Universidad de Stanford (Estados Unidos), y a los biofísicos alemanes Peter Hegemann, de la Universidad Humboldt de Berlín, y Georg Nagel, de la Universidad de Würzburg, por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por luz y el desarrollo de la optogenética. El anuncio fue hecho en Estocolmo este lunes 5 de octubre de 2026.

Del alga al cerebro: cómo nació la optogenética
Todo comenzó con una pregunta aparentemente simple que formuló Peter Hegemann: ¿cómo una criatura microscópica como el alga Chlamydomonas, sin sistema nervioso ni ojos, es capaz de detectar la luz y nadar hacia ella? La respuesta que encontró cambió la neurociencia para siempre.
A principios de la década de 2000, Hegemann y Georg Nagel identificaron la canalrodopsina, una proteína presente en la superficie del alga que funciona como un canal iónico activado por la luz. Cuando el haz de luz azul la ilumina, el canal se abre, los iones cargados fluyen hacia el interior de la célula y generan un impulso eléctrico. Era, en esencia, un interruptor biológico activado por luz. Las investigaciones reconocidas de ambos científicos se realizaron en los Institutos Max Planck de Bioquímica y de Biofísica.
Karl Deisseroth llevó ese hallazgo a un terreno radicalmente nuevo. Introdujo el gen de la canalrodopsina en células nerviosas de ratas, logrando que las neuronas respondieran a la luz de la misma manera que el alga. Por primera vez en la historia, era posible encender o apagar neuronas específicas dentro de un cerebro vivo con una precisión que ningún fármaco ni electrodo había podido alcanzar. La optogenética había nacido.
Una nueva era para la neurociencia
La Academia Nobel calificó a los tres investigadores como los fundadores de «una nueva era en la neurociencia». El presidente del Comité Nobel de Fisiología o Medicina, Per Svenningsson, subrayó que «la optogenética ofrece oportunidades para mapear el cerebro de una manera que antes solo podíamos soñar». El miembro del comité Abdel El Manira precisó que la técnica «se adoptó rápidamente en todo el mundo para mapear conductas complejas como la ansiedad, la sed o la ingesta de alimentos».
Mediante la optogenética, los investigadores de todo el mundo lograron revelar los circuitos neuronales que gobiernan recuerdos, sentimientos y comportamientos específicos, y que están en la base de trastornos neurológicos y psiquiátricos tan extendidos como la enfermedad de Parkinson, la epilepsia, la depresión y las adicciones. La técnica no solo permite observar qué neuronas intervienen en cada proceso, sino también silenciarlas o activarlas, distinguiendo con claridad causa y efecto en el funcionamiento cerebral.
Aplicaciones clínicas: la vista, el Parkinson y más
El reconocimiento también pone en primer plano las aplicaciones médicas concretas que ya están en curso. Un ejemplo señalado por el propio comité Nobel es la retinitis pigmentosa, una enfermedad que destruye progresivamente las células fotorreceptoras de la retina y lleva a la ceguera. Científicos en distintos países están utilizando la optogenética para intentar restaurar la visión en pacientes con discapacidad visual, introduciendo canales iónicos sensibles a la luz en las células restantes de la retina para que puedan captar señales luminosas.
Las perspectivas se extienden también hacia el tratamiento de trastornos del movimiento y las alteraciones de los circuitos neuronales asociados a enfermedades psiquiátricas. Para el neurocientífico español Juan Lerma, consultado por medios europeos, este es «un premio largamente esperado» por la comunidad científica internacional, que lleva años apostando a la optogenética como una de las herramientas más transformadoras de la biomedicina contemporánea.
Quiénes son los premiados
Karl Deisseroth, nacido en 1971, es psiquiatra y neurocientífico. Desarrolla su labor en el Instituto Médico Howard Hughes y en la Universidad de Stanford, donde integra la práctica clínica con la investigación de laboratorio sobre los mecanismos cerebrales de la depresión y otros trastornos psiquiátricos.
Peter Hegemann, nacido en 1954, es biofísico y trabaja en la Universidad Humboldt de Berlín. Su carrera estuvo marcada por el estudio de los mecanismos moleculares de la fotorrecepción en algas y microorganismos, un campo que puede parecer alejado de la medicina pero que demostró ser la puerta de entrada a una revolución científica.
Georg Nagel, nacido en 1953, es biofísico en la Universidad de Würzburg. Junto a Hegemann, fue el responsable de identificar y caracterizar la canalrodopsina, la proteína que se convirtió en la piedra angular de la optogenética. Los tres galardonados compartirán el premio económico de 12 millones de coronas suecas, equivalentes a aproximadamente 1,2 millones de dólares.
Lo que tenés que saber:
- El Premio Nobel de Medicina 2026 fue otorgado al estadounidense Karl Deisseroth y a los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel por el desarrollo de la optogenética.
- La optogenética permite activar o desactivar neuronas individuales en un cerebro vivo mediante estímulos de luz, con una precisión sin precedentes en la historia de la neurociencia.
- La técnica nació del estudio de la canalrodopsina, una proteína del alga Chlamydomonas descubierta por Hegemann y Nagel a principios de los 2000.
- Sus aplicaciones incluyen el estudio de trastornos como Parkinson, epilepsia, depresión y adicciones, y ya se explora su uso para restaurar la visión en personas con retinitis pigmentosa.
- El premio económico asciende a 12 millones de coronas suecas (1,2 millones de dólares), que los tres científicos compartirán.
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