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Caso AMIA: La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado argentino

La sentencia fue dada a conocer este viernes a las 11 (hora argentina) por una demanda impulsada en 1999 por familiares de las víctimas del atentado a la AMIA que integran Memoria Activa, con patrocinio del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels).

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La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH) declaró culpable al Estado argentino de “no haber adoptado medidas razonables para prevenir” el atentado contra la AMIA, de incumplir su deber de investigar eficientemente el ataque perpetrado contra la mutual judía en julio de 1994 y su posterior encubrimiento.    

El organismo regional también instó a Argentina a remover “todos los obstáculos que mantiene la impunidad total” en el caso y exhortó a “iniciar, continuar, impulsar y/o reabrir las investigaciones que sean necesarias” para sancionar a los responsables y llegar a la verdad.

La sentencia fue dada a conocer este viernes a las 11 (hora argentina) por una demanda impulsada en 1999 por familiares de las víctimas del atentado a la AMIA que integran Memoria Activa, con patrocinio del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels).

La notificación se realizó en una conferencia virtual de las que participaron las partes a días de cumplirse 30 años del atentado en el que murieron 85 personas.

La presidenta del tribunal, Nancy Hernández López, recordó durante la lectura del dictamen que la Argentina “reconoció su responsabilidad internacional” en el 2022 durante la presidencia de Alberto Fernández.

Al aceptar ese reconocimiento, la Corte (IDH) dispuso la responsabilidad del Estado argentino por “la violación a los derechos a la vida y la integridad personal” de las víctimas del atentado.

Además, el Tribunal interamerica condenó a Argentina por la “violación al acceso a la justicia y a las garantías judiciales”; por “la violación del derecho de acceso a la información” y afirmó que el Estado violó “el derecho a la integridad psíquica y moral” de las familias de las víctimas.

La Corte IDH instó además al Estado argentino a remover “todos los obstáculos, de facto y de jure, que mantienen la impunidad total en este caso”.

La instancia internacional pidió también “iniciar, continuar, impulsar y/o reabrir las investigaciones que sean necesarias para individualizar, juzgar y, en su caso, sancionar a los responsables de los hechos” para establecer “la verdad de lo ocurrido, todo ello en un plazo razonable”.

“El Estado proseguirá con la tramitación de los procesos pendientes en contra de los responsables del encubrimiento del atentado en un plazo razonable, con el fin de aplicar, si es el caso, las sanciones correspondientes a quienes fueron encontrados responsables”, solicitó el Tribunal que pidió también “reglamentar las solicitudes de desclasificación de los documentos”

En esa línea, el fallo insiste en que se le otorgue “pleno acceso a las víctimas, a sus representantes y a los querellantes de los distintos procesos judiciales a todas las investigaciones, expedientes judiciales y administrativos, así como todos los legajos e información vinculada directa o indirectamente con el atentado y su encubrimiento que estén en manos del Poder Ejecutivo o de la UFI AMIA y que hayan sido desclasificadas”.

También se exhortó a que se tomen medidas normativas “con el fin de regular las condiciones de ingreso de la información de inteligencia a las causas judiciales”.

Además, pidió que se realice un “acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional”, que se produzca un documental para difundir el caso y se cree un archivo histórico de acceso público para recopilar “los hechos del atentado, su investigación, su encubrimiento y el rol de las asociaciones de víctimas”.

El fallo estableció que el Estado pague “por conceptos de indemnizaciones por daños materiales e inmateriales y por el reintegro de costas y gastos” del proceso judicial.

Argentina contará con un año para presentar un informe ante la Corte (IDH) sobre las medidas adoptadas para cumplir con la sentencia.

La sentencia fue resuelta el 24 de enero por la Corte (IDH) y dada a conocer por un acto de notificación por las redes sociales del organismo.

Participaron de la transmisión integrantes de Memoria Activa; la directora ejecutiva del Cels, Paula Litvachky, y una delegación argentina, encabezada por el secretario de Derechos Humanos, Alberto Baños.

En declaraciones a Somos Télam, Litvachky consideró al dictamen de la Corte (IDH) como “histórico” porque reconoce que “no se pudo conocer la verdad, ni que se haya identificado a los responsables del atentado y del encubrimiento por la propia actividad estatal”.

“Empieza a ser también preocupante alguna de las decisiones que se están tomando, por ejemplo, en relación con la AFI o en relación con el funcionamiento del Ministerio de Seguridad”.Paula Litvachky (Cels)

“Fue el propio Estado con sus acciones el que impidió que las víctimas pudieran tener justicia y que las víctimas pueda tener reconocido el derecho a la verdad”, opinó y afirmó que “todas la discusiones que hubo respecto a si existió o no existió encubrimiento, todas esas discusiones que a lo largo de casi 30 año se fueron dando, quedaron resueltas con la decisión de la Corte Interamericana”.

Sobre las obligaciones que el tribunal le solicita asumir a Argentina, Litvachky opinó que “va a depender de lo que haga el Estado en este contexto en el que está el país ahora”.

“Empieza a ser también preocupante alguna de las decisiones que se están tomando, por ejemplo, en relación con la AFI o en relación con el funcionamiento del Ministerio de Seguridad”, analizó la abogada y manifestó sus “dudas” sobre lo que “va a pasar con el cumplimiento de la sentencia” pero, dijo, “en cualquier caso el Estado está obligado a hacerlo”. (somos telam)

Buenos Aires

A 20 años de la desaparición de López, la recompensa sube pero la impunidad sigue intacta

El Gobierno bonaerense duplicó a $10 millones la recompensa por información sobre el paradero de Jorge Julio López, sobreviviente del «circuito Camps» que desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua a su torturador, Miguel Etchecolatz. Dos décadas después, la causa permanece sin resolución y sin responsables identificados.

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El Argentino Diario-Jorge Julio López.
El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.

Dos décadas sin respuestas, sin culpables y sin el cuerpo de un sobreviviente que se atrevió a dar testimonio. A 20 años exactos de su segunda desaparición, Jorge Julio López sigue siendo la herida abierta más incómoda de la democracia argentina: un hombre que sobrevivió la dictadura para ser borrado en plena institucionalidad, el mismo día en que la Justicia condenaba a su torturador.

El Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires dispuso este viernes elevar de $5 millones a $10 millones la recompensa destinada a quien aporte datos fehacientes que contribuyan a determinar el paradero de López. El hombre, albañil y militante platense, fue visto por última vez el 18 de septiembre de 2006 cuando salía de su vivienda en Los Hornos, en las afueras de La Plata. Hoy tendría 96 años. La causa tramita en la Unidad Fiscal Federal de La Plata bajo el expediente FLP N° 509/2008, caratulado como «López, Jorge Julio s/ desaparición forzada de personas».

El testigo que incomodaba al poder

La historia de López es la de una doble persecución. El 27 de octubre de 1976, en plena dictadura cívico-militar, fue secuestrado y sometido a un periplo de terror por varios centros clandestinos de detención del denominado «circuito Camps», el entramado represivo montado en la provincia de Buenos Aires bajo el mando del general Ramón Camps. Permaneció detenido y fue sometido a torturas sistemáticas hasta su liberación en 1979, sin que mediara explicación alguna ni proceso judicial.

Décadas después, cuando la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad puso en el banquillo a los represores, López se convirtió en un testigo clave. Su testimonio fue determinante para que el ex comisario Miguel Etchecolatz fuera identificado como uno de sus torturadores y condenado como responsable de delitos de lesa humanidad. Etchecolatz fue jefe de la Dirección General de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la dictadura y una de las figuras más siniestras del aparato represivo de la provincia.

La desaparición en democracia

El 18 de septiembre de 2006 es una fecha que resume toda la brutalidad del caso. Ese mismo día, el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata leía los alegatos y el veredicto que condenaba a Etchecolatz a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio. López había prestado declaración en ese juicio. Pero no llegó a escuchar la condena: desapareció antes de que terminara la jornada.

Lo que ocurrió ese día no fue solo una desaparición: fue una señal de advertencia dirigida a quienes se atrevieran a testimoniar contra los perpetradores del terrorismo de Estado. La democracia argentina no pudo, o no quiso, proteger al hombre que más la había necesitado. Desde entonces, ningún gobierno logró esclarecer qué pasó con López ni identificar a los responsables de su segunda desaparición.

Veinte años, cero respuestas

La causa acumula dos décadas de investigación sin resultados concretos. El incremento de la recompensa anunciado este viernes por el Gobierno provincial es un gesto simbólico que, al mismo tiempo, deja en evidencia la magnitud del fracaso institucional: si después de 20 años el único recurso disponible es duplicar el monto de una recompensa, el Estado reconoce implícitamente que no tiene respuestas propias.

Las organizaciones de derechos humanos llevan dos décadas sosteniendo que la desaparición de López en democracia no fue un hecho aislado sino parte de una lógica de amedrentamiento a testigos que nunca fue desarticulada del todo. La impunidad en este caso es, también, un mensaje: los engranajes que hicieron posible la represión durante la dictadura no fueron completamente desmantelados.

Lo que tenés que saber

  • El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.
  • Jorge Julio López desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua al ex comisario Miguel Etchecolatz, a quien López había señalado como su torturador.
  • Sobreviviente del «circuito Camps», López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 y estuvo detenido en centros clandestinos de La Plata hasta 1979.
  • La causa tramita como «desaparición forzada de personas» en la Unidad Fiscal Federal de La Plata (FLP N° 509/2008).
  • A 20 años de su desaparición en democracia, la causa no tiene responsables identificados ni se logró determinar su paradero.
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