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Afianzan el operativo para controlar el incendio en el Parque Nacional Nahuel Huapi

El incendio «Arroyo Cretón-Brazo Tristeza» ya ha afectado unas 600 hectáreas del Parque Nacional Nahuel Huapi, según las estimaciones de APN.

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Los brigadistas, medios aéreos y guardaparques «siguen afianzando» en el terreno las tareas para controlar el incendio que afecta 600 hectáreas de bosque nativo del Parque Nacional Nahuel Huapi, se informó este lunes

«Los brigadistas de diversas instituciones, medios aéreos y guardaparques siguen en el terreno afianzando el gran trabajo realizado a lo largo de toda esta semana pasada», informó esta noche la Administración de Parques Nacionales (APN).

El incendio «Arroyo Cretón-Brazo Tristeza» ya ha afectado unas 600 hectáreas del Parque Nacional Nahuel Huapi, según las estimaciones de APN.

Mientras, en el Parque Nacional «continúan las emergencias», agregó APN, que hoy advirtió sobre «denuncias recibidas durante el fin de semana por fogones en zonas no habilitadas» de esa reserva, y reiteró las medidas de seguridad y prevención en esta área protegida

«Se informa que durante el fin de semana se recibieron diversas denuncias por fogones en zonas no habilitadas de Lago Gutiérrez y Ñirihuau, encontrándose gran cantidad de residuos en diferentes zonas del Parque Nacional», se indicó en un comunicado.

En ese marco, consideraron «lamentable» observar que, a pesar de informar «continuamente» sobre las diferentes medidas de seguridad en general y de prevención de incendios forestales en particular, los visitantes del Parque Nacional Nahuel Huapi «persisten en no respetar las indicaciones que están claramente establecidas en la cartelería», como «la prohibición de hacer fogones en lugares no habilitados y el pedido de no dejar residuos en los lugares de Uso Público».

Tras las denuncias recibidas, reiteraron el pedido de respetar la cartelería de seguridad, que indica las actividades que están prohibidas (tachadas en rojo) y las medidas de seguridad para los visitantes.

Asimismo, recordaron que «está prohibido hacer fuego en todo el territorio» del Parque Nacional y sólo se permite en los campings habilitados, mientras que en el resto de las áreas «sólo se puede utilizar calentador».

En cuanto a recomendaciones generales, recordaron no arrojar colillas de cigarrillos ni fósforos encendidos sobre suelo de zonas rurales y áreas protegidas y, para quienes viven cerca de bosques o en el campo, mantener los alrededores de la vivienda despejada de arbustos y desechos.

Ante el avistaje de una columna de humo, pidieron llamar de forma inmediata a los teléfonos de emergencia 105 o +549 2944 303219.

Al menos 600 hectáreas de bosque nativo en la costa sur del Brazo Tristeza del Lago Nahuel Huapi, sobre la ladera norte del cerro Capitán, fueron arrasadas durante el incendio que afectó la zona la última semana.

Según estiman, el fuego se inició por un fogón mal apagado en una zona restringida a la que sólo puede accederse con embarcaciones desde el lago, de acuerdo con información del sitio fiscales.gob.ar.

El parque y reserva nacional Nahuel Huapi es una extensa área natural protegida ubicada en el sureste de la provincia del Neuquén y en el oeste de la de Río Negro, en la Patagonia, y forma parte de la reserva de biosfera Andino «Norpatagónica», desde 2007. Es el más antiguo de los parques nacionales argentinos, ya que fue creado el 8 de abril de 1934.

Cambio climático

El Niño recién comienza: cómo sigue el clima en la Ciudad

La Organización Meteorológica Mundial confirmó que el fenómeno alcanzará su punto máximo en diciembre y se extenderá hasta mediados de 2027. En la región pampeana, expertos advierten que las obras hidráulicas no alcanzan si no hay planificación urbana, gestión del riesgo y un Estado presente.

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El Argentino Diario-Lluvia-Clima-Viento.

Temperaturas superiores a la media en gran parte del planeta, alteración de las pautas de precipitación y un riesgo creciente de sequías e inundaciones en diversas regiones: ese es el escenario que proyecta la Organización Meteorológica Mundial (OMM) para los próximos meses. El organismo confirmó este jueves que el fenómeno El Niño seguirá intensificándose antes de alcanzar su punto álgido en diciembre de 2026 y que sus efectos se prolongarán durante los primeros tres o cuatro meses de 2027.

La información surge del boletín mensual de la OMM correspondiente al trimestre octubre-noviembre-diciembre, publicado el 8 de octubre de 2026. El episodio se desarrollará en su fase catalogada como «muy fuerte», con temperaturas superficiales del océano Pacífico que escalarán a niveles récord, sobre todo en su sector tropical y oriental.

Un fenómeno que ya condiciona economías y ecosistemas

Desde la OMM advirtieron que este Niño «influirá en los patrones climáticos y tendrá un impacto en las economías, los ecosistemas y las comunidades de todo el mundo«. La advertencia no es menor para una Argentina que históricamente alterna entre la sequía extrema y las inundaciones devastadoras según el ciclo climático dominante. La fase muy fuerte del fenómeno implica que ninguna región del país puede descartar impactos severos en su sistema productivo y en la vida cotidiana de sus comunidades, desde el norte subtropical hasta la Patagonia.

La región pampeana: mucho más que una cuestión de obras

En ese marco, el investigador de la Fundación Tejido Urbano, Matías Araujo, planteó una lectura que va más allá de la obra hidráulica. Araujo señaló que las inundaciones son un fenómeno recurrente en buena parte de la región pampeana, pero que sus consecuencias dependen de múltiples factores que exceden la cantidad de lluvia: la exposición de la población, las condiciones previas de vulnerabilidad y la capacidad institucional para prevenir, responder y recuperarse.

«Las obras hidráulicas pueden contribuir a reducir la amenaza, pero no eliminan por sí solas el riesgo», sostuvo Araujo. Y amplió el diagnóstico: «La expansión urbana sobre áreas inundables, los cambios en los usos del suelo, la pérdida de superficies de amortiguación y las condiciones socio-habitacionales también inciden sobre la magnitud final del impacto». La misma precipitación no produce el mismo daño en todos los territorios: los barrios populares construidos sobre humedales rellenos, los asentamientos sin saneamiento formal y las zonas con déficit habitacional acumulan una vulnerabilidad que ningún canal alivia.

Araujo fue contundente al señalar que el impacto de una inundación continúa mucho después de que el agua baja. «La pérdida de viviendas, bienes e ingresos puede generar efectos prolongados sobre los hogares, especialmente entre aquellos con menor capacidad de ahorro o protección. Al mismo tiempo, el Estado debe reconstruir infraestructura, reponer servicios y destinar recursos extraordinarios a asistencia y recuperación», advirtió.

Sin Estado presente, no hay solución técnica que alcance

La propuesta del investigador es integral: combinar infraestructura hidráulica tradicional con reservorios, áreas de amortiguación, superficies permeables y soluciones basadas en la naturaleza, pero también intervenir sobre el crecimiento urbano, proteger áreas de reserva y evitar que continúe creciendo la exposición de población e infraestructura en zonas inundables. La ecuación no cierra si el Estado se retira del territorio.

A esto se suma una dimensión institucional que en el contexto de ajuste libertario adquiere una carga política concreta: la necesidad de contar con monitoreo hidrometeorológico, mapas de riesgo actualizados, sistemas de alerta temprana, ordenamiento territorial, Defensa Civil activa, planes de emergencia y mecanismos de coordinación entre municipios, la Provincia y los organismos de cuenca. Ninguno de esos recursos se sostiene con un Estado desfinanciado y desguazado.

Lo que tenés que saber de “El Niño”

  • La OMM confirmó que El Niño alcanzará su pico máximo en diciembre de 2026 y se extenderá hasta el segundo trimestre de 2027.
  • El episodio se desarrollará en fase «muy fuerte», con temperaturas superficiales del Pacífico en niveles récord.
  • El fenómeno eleva el riesgo de sequías e inundaciones en la Argentina y altera los patrones de precipitación a escala global.
  • El investigador Matías Araujo advirtió que la vulnerabilidad social y la expansión urbana sobre áreas inundables determinan el impacto real de las lluvias, más allá de las obras.
  • La respuesta efectiva requiere planificación estatal integral: no solo infraestructura, sino también ordenamiento territorial, sistemas de alerta y protección de los sectores más expuestos.

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