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Alerta rojo en nueve provincias por las temperaturas extremas

Son Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, La Pampa y el este de Neuquén, noroeste de Río Negro y oeste de San Luis y Córdoba. La zona central del país registra un «alivio temporario» hasta el jueves, cuando se esperan marcas térmicas por encima de los 40 grados.

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El-Argentino-Clima temperatura alerta rojo verano

Las provincias de Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, La Pampa y el este de Neuquén, noroeste de Río Negro y oeste de San Luis y Córdoba se encontraban hoy bajo alerta rojo por las altas temperaturas, mientras la zona central de Argentina registra un «alivio temporario» hasta mañana, cuando se esperan marcas térmicas por encima de los 40 grados que se extenderán hasta el próximo sábado, informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

El fenómeno climático que se registra desde el viernes en gran parte del país continuaba este miércoles en una nueva jornada agobiante en el norte patagónico y el oeste argentino, mientras que el este de la región central vive un leve descenso de las temperaturas desde anoche que durará hasta las últimas horas de esta jornada.

«El martes a la noche ingresó desde el este de la provincia de Buenos Aires un frente de aire frío que provocó un leve y temporal descenso en las temperaturas», explicó en diálogo con Télam la meteoróloga del SMN Cindy Fernández.

En este sentido, precisó que «en la Costa Atlántica, este evento sumado al viento del océano» provocó un descenso térmico un poco más marcado con temperaturas que se encontraban entre los 23 y 24 al mediodía y «máximas esperadas para este miércoles que rondarán los 27 grados».

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En la ciudad de Buenos Aires y alrededores, las marcas térmicas máximas se ubicarán en los 32 grados, pero este «alivio será solo por el miércoles, ya que esta noche la misma masa de aire cálido que afecta al resto del país vuelve a avanzar sobre esta zona y provocará un nuevo incremento en las temperaturas», detalló la especialista.

Fernández explicó que desde el viernes una «masa de aire muy cálida afecta desde el norte de la Patagonia hasta el norte del país, provocando temperaturas máximas cerca de los 40 grados y mínimas muy elevadas».

En ese sentido, este miércoles el SMN emitió alertas de distintos niveles para gran parte del territorio: las provincias de Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, La Pampa, este de Neuquén, noroeste de Río Negro y oeste de San Luis y Córdoba se encuentran bajo advertencia de nivel rojo.

Esta categoría afirma que las marcas térmicas son consideradas «muy peligrosas» ya que pueden tener un «efecto alto a extremo en la salud» de «todas las personas, incluso a las saludables».

Tucumán y varias ciudades de Entre Ríos, Córdoba, San Luis, La Rioja, Buenos Aires, Mendoza y Neuquén están bajo alerta naranja por las altas temperaturas, lo que significa que «pueden ser muy peligrosas, especialmente para los grupos de riesgo» y tener un «efecto moderado a alto en la salud».

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Asimismo, decenas de localidades de las provincias de Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Buenos Aires y San Luis mantienen un alerta de nivel amarillo, lo que establece que las marcas térmicas «pueden ser peligrosas, sobre todo para los grupos de riesgo, como bebés y niños pequeños, mayores de 65 años y personas con enfermedades crónicas».

Fernández afirmó que «el norte del país no está bajo alerta por temperaturas extremas» ya que, hasta el momento las marcas térmicas «mínimas no fueron tan elevadas, lo que hace que al enfriarse el ambiente el efecto que las mismas pueden tener en la salud es menor».

Sin embargo, «es probable que esto cambie en los próximos días si se cumplen los pronósticos», advirtió la especialista y explicó que «desde el jueves los días serán iguales o peores que el martes».

«Siguen las temperaturas elevadas para todo la Argentina», aseguró y detalló que «recién a partir del sábado está previsto el avance de una masa de aire fresca desde el sur patagónico y entre el fin del sábado y el domingo esta masa avanzará hacia la zona central», agregó.

Las temperaturas máximas previstas a partir del domingo serán «más bajas, inferiores a los 30 y las mínimas a los 20 en la región central y el norte patagónico», precisó la meteoróloga y añadió que se prevén «algunas precipitaciones para el domingo en Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y La Pampa».

«Esta vez, las precipitaciones si estarán asociadas a un cambio de masa de aire, es decir que vamos a experimentar un alivio en cuanto al descenso de las temperaturas y la semana que viene comenzará una serie de jornadas más frescas, con marcas térmicas que incluso pueden estar por debajo del promedio para esta época del año», apuntó.

Asimismo, aclaró que, pese a las altas temperaturas que se registraron en la ciudad de Buenos Aires, el distrito «no está bajo ola de calor, aunque es probable que en los días siguientes se cumplen las estimaciones de temperatura y lo haga».

Otras ciudades si están bajo ola de calor, como Esquel, Comodoro Rivadavia, Viedma, muchas de la región de Cuyo y las provincias del oeste argentino.

Como parta de una semana sofocante, siete ciudades bonaerenses rompieron el martes las marcas térmicas históricas para sus distritos. Una de ellas fue Punta Indio que alcanzó los 41,2 grados y registró la jornada con temperatura más alta desde 1961, año desde que se analizan estos registros meteorológicos.

Otras ciudades de la provincia de Buenos Aires que registraron las temperaturas más altas desde ese año fueron Pilar (41); 9 de Julio (40,8); Las Flores (40,5); El Palomar (40,5); San Fernando (40,2) y La Plata (38,6).

También la ciudad de Buenos Aires vivió ayer el día más caluroso desde los registros generales de 1961, con 41,1 grados; sin embargo, el distrito tiene distritos oficiales desde 1906, por lo que ubicó a la jornada en segundo lugar, después de los 43 que se registraron el 29 de enero de 1957.

La ciudad de Córdoba vivió una jornada agobiante en la que alcanzó los 42,5 grados, cifra que rompió el récord para enero, según los registros del organismo.

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“Anticristo, momias y miserables”: el relato de Caputo que no resiste los datos

El ministro de Economía insultó a Kicillof y, por otro lado, a los empresarios que piden devaluar, y les pidió a los jubilados que valoren sus ingresos. La mínima con bono apenas supera los $505.000, el bono lleva 32 meses congelado y las canastas de pobreza suben más rápido que la inflación.

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El Argentino Diario-Toto Caputo-Axel Kicillof.
"Anticristo", "momias" y "miserables": el ministro que pide a los jubilados valorar $505.000.

Con una inflación interanual que todavía orilla el 33,5% y canastas de pobreza que suben más rápido que el índice general, el ministro de Economía eligió defender el plan con un vocabulario más cercano al púlpito que a la economía. «El kirchnerismo es el infierno y Kicillof es el anticristo, así está visto realmente, y yo entiendo que la gente lo ve así, porque efectivamente lo es», disparó. Cuando los números no alcanzan para convencer, el Gobierno recurre al demonio.

El autor de la frase fue Luis Caputo, ministro de Economía de Javier Milei, durante una exposición de casi una hora ante empresarios y financistas en el CFO Summit 2026, organizado por el diario El Cronista. El blanco principal fue el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, pero la lista de destinatarios fue más larga: tildó de «momias» y «miserables» a los empresarios que reclaman una devaluación y les pidió a los jubilados que valoren sus ingresos, que según él subieron un «14%» desde la llegada de Milei a la Casa Rosada.

Una confesión disfrazada de insulto

«Hay sectores que retraen la inversión. (Axel) Kicillof es el anticristo. En ese caso, el escenario es tan malo que tiene impacto», afirmó Caputo. Agregó que el mandatario bonaerense «quiere a la gente pobre» y que «le molesta que la gente viaje al exterior». También sostuvo que «hay que desmitificar el temor político que tienen algunos que hoy está generando en mucha gente, en muchos tomadores de decisión, una especie de retracción a la inversión».

Detrás de la agresión hay una admisión que el ministro prefirió no subrayar. El propio responsable de la economía reconoció que la inversión se frena y le atribuyó la culpa a un gobernador que no maneja ni el Banco Central ni el Palacio de Hacienda. Después de casi tres años de gestión, de un Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) presentado como la llave del crecimiento y de un acuerdo récord con el FMI, la explicación oficial para la cautela empresaria es el miedo a una elección que todavía no ocurrió.

«Momias» y «miserables»: la guerra con la industria

«Los que piden una devaluación son momias o miserables que solo piensan solo en sí mismos y quieren una Argentina pobre donde puedan pagar salarios, pobres con una economía cerrada así la gente les subsidia los precios de venta y juegan a ser megaempresarios», sostuvo el ministro, que además planteó que «la productividad no se genera pagándole sueldos de US$300 a los obreros».

Los calificativos llegaron menos de un mes después del áspero cruce que mantuvo con el sector fabril. En el acto por el Día de la Industria, el vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Guillermo Moretti, lo cuestionó sin nombrarlo: «Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno». En aquella ocasión, Moretti también señaló que las finanzas personales del ministro crecieron un 37% en dólares en un año mientras el país se endeudaba. El presidente de la UIA, Martín Rappallini, se despegó de esos dichos y los calificó como «una posición personal o provincial». Caputo respondió entonces que su tarea era «defender los intereses de 48 millones de argentinos, no de determinados empresarios».

El ministro que habla de salarios de 300 dólares es el mismo que firmó la devaluación de diciembre de 2023, la que pulverizó los ingresos en los primeros meses de esta gestión. Aquel salto cambiario disparó una inflación del 25,5% en diciembre de 2023 y del 20,6% en enero de 2024, según el INDEC.

Jubilados: el 14% que no llega a la mesa

Caputo les pidió a los jubilados que valoren su nivel de ingresos porque, según su cuenta, subió un «14%» desde diciembre de 2023, frente a una caída del 40% durante el gobierno anterior. Los números oficiales de octubre dibujan otra escena. Según la Resolución 284/2026 de ANSES, la jubilación mínima quedó en $435.748,51. El Decreto 1108/2026, publicado en el Boletín Oficial, volvió a fijar el bono extraordinario en $70.000, el mismo monto desde marzo de 2024. El ingreso total de quien cobra la mínima llega así a $505.748,51.

Cuando el refuerzo nació, con el Decreto 177/2024, la jubilación mínima era de $134.445,30 y el bono representaba cerca de la mitad del haber. Hoy equivale a apenas un 16%. Si se hubiera actualizado al mismo ritmo que la mínima, superaría los $226.000. El congelamiento del bono durante 32 meses es un ajuste silencioso que el ministro omitió en su celebración.

La comparación también choca contra la canasta: según el INDEC, en agosto una familia tipo necesitó más de $1.600.000 para no caer en la pobreza. Frente a esa cifra, los $505.748,51 de la mínima con bono ilustran con crudeza qué significa «valorar» los ingresos en la Argentina libertaria.

Una inflación «alta» que el ministro minimiza

El ministro reconoció que la inflación sigue alta «para los índices internacionales», pero pidió paciencia: «En todo proceso de estabilización la convergencia a los niveles internacionales lleva su tiempo». Los datos del INDEC muestran que en agosto el IPC subió 1,7%, acumuló 21,3% en ocho meses y marcó 33,5% interanual.

El detalle más incómodo está en las canastas. La Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total, que definen las líneas de indigencia y pobreza, registraron subas interanuales del 39,6% y del 38,3%, respectivamente. Los bienes que determinan quién es pobre en la Argentina suben más rápido que el índice que el Gobierno exhibe como trofeo.

El blindaje de 2027: swaps, FMI y promesas

Caputo aseguró que no hay motivos para temer problemas con el dólar en el año electoral y enumeró cuatro razones: la base monetaria en mínimos históricos, el estiramiento de los vencimientos de la deuda en pesos, la compra de reservas y el ingreso de divisas por inversiones del RIGI y por la balanza comercial. Estimó que el Banco Central podría comprar hasta US$30.000 millones si se cumplen las proyecciones más optimistas de Economía. «Teníamos una meta implícita de compra de US$10.000 millones con el FMI y a la situación actual vamos a estar cerca de los US$20.000 millones», afirmó.

El cierre del argumento fue revelador: «Además, tenemos el swap con China y Estados Unidos y eso son los US$75.000 millones que dice el presidente». Un programa que presume de solidez necesita anunciar un colchón de 75.000 millones de dólares, en buena parte prestados, para atravesar un año electoral. La meta de reservas pactada con el FMI, citada por el propio ministro, confirma que la política cambiaria sigue atada a los compromisos con el organismo.

Sobre los próximos pasos, Caputo descartó un «plan platita» porque, dijo, está probado que «no funciona», y prometió más de lo mismo: «Nos vamos a concentrar en seguir bajando el costo argentino y lo haremos con las mismas herramientas que lo estamos haciendo».

La «tomada de pelo»

El ministro cerró con un mensaje electoral: «A mí me parece que la mayoría de la gente no va a votar volver al pasado, creer eso es una tomada de pelo, una subestimación muy alta para todos los argentinos. Los argentinos no son tontos». La frase encierra su propia paradoja. Quien afirma que los argentinos no son tontos les pide a los jubilados de la mínima que celebren medio millón de pesos y responde a las críticas con demonios y momias.

Lo que tenés que saber:

  • Luis Caputo calificó a Axel Kicillof como el «anticristo» y al kirchnerismo como «el infierno» durante el CFO Summit 2026.
  • Llamó «momias» y «miserables» a los empresarios que piden una devaluación, menos de un mes después de su cruce con la UIA.
  • Pidió a los jubilados valorar sus ingresos, pero la mínima con bono de octubre es de $505.748,51 y el bono de $70.000 sigue congelado desde marzo de 2024.
  • La inflación de agosto fue de 1,7% mensual y 33,5% interanual; las canastas de indigencia y pobreza subieron 39,6% y 38,3%.
  • Para 2027, el ministro apoyó su blindaje cambiario en compras de reservas, metas del FMI y swaps con China y Estados Unidos.
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