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Moyano rompió el silencio: niega drogas y dice que su novia tuvo un paro cardíaco

El ex diputado y dirigente sindical salió a dar su versión de los hechos en Telefe Noticias y contradijo punto a punto la acusación en su contra. Aseguró que fue él quien llamó al 911 y practicó RCP a Candela Arizaga, y cuestionó la actuación judicial por considerar que su condición pública influyó en su detención.

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Moyano negó el consumo de drogas y dijo que Candela Arizaga sufrió un paro cardíaco dentro del departamento.

Facundo Moyano rompió el silencio. El ex diputado nacional e hijo del histórico líder camionero Hugo Moyano habló por primera vez desde su detención la semana pasada y presentó en Telefe Noticias una versión que contradice en varios puntos centrales la acusación que pesa en su contra: lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género, cargos por los que el fiscal Julián Pistone de la UFLA NORTE dispuso su detención tras el confuso episodio que tuvo lugar en su departamento del edificio ubicado en Avenida Del Libertador al 5400, en el barrio de Belgrano.

La causa judicial sigue su curso. Candela Arizaga, la joven de 23 años involucrada en el hecho, ya declaró ante personal de la División Protección Familiar de la Policía de la Ciudad en el Hospital Pirovano, donde negó haber sido agredida y describió un contexto de consumo de estupefacientes. Sin embargo, la investigación no se cerró y resta saber si Arizaga decide continuar con el proceso.

El relato del paro cardíaco y la llamada al 911

Moyano describió el momento central de la noche con un relato que apunta directamente a desarticular la hipótesis de violencia de género. «Después de que Candela tuvo un paro cardíaco, yo me comunico con el portero», declaró, y afirmó haber practicado él mismo maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) a su pareja. Según su versión, Arizaga no recuerda ese momento porque no estaba consciente, y por eso no puede dar testimonio de lo que realmente ocurrió dentro del departamento.

El dirigente precisó que la primera llamada al 911 se realizó cuando ambos todavía se encontraban dentro del departamento, y no cuando Arizaga ya había salido al exterior, como sugirieron otras versiones. También aclaró una contradicción que consideró evidente: según trascendidos, el encargado del edificio habría dicho que Moyano le comunicó que él mismo estaba sufriendo un paro cardíaco. «Claramente, yo no puedo haber tenido un paro cardíaco porque no puedo llamar al portero mientras tengo un paro cardíaco», respondió.

Sobre las imágenes que circularon en medios mostrando a Arizaga corriendo por las calles de Belgrano, Moyano objetó la interpretación de uno de esos registros y aseguró que el hombre que aparece detrás de la joven no es él. «Nunca soy yo el que está corriendo. El que está de pantalón corto y de remera soy yo», precisó. Explicó que Arizaga salió primero del edificio en ascensor y que él debió esperar a que el elevador volviera a subir, lo que generó la diferencia de tiempo entre ambas salidas. «¿Una persona que está cometiendo violencia contra su pareja llama a la Policía y le dice ‘vengan, por favor’?», preguntó retóricamente.

Niega el consumo y explica el rechazo a los análisis

Ante la consulta directa sobre el consumo de estupefacientes, Moyano fue categórico: «No, no se consumió cocaína». Y sobre su propio caso, agregó: «No consumo, no soy adicto ni nunca tuve problemas de adicción». Sin embargo, admitió que se negó a realizarse análisis de sangre y orina porque esa decisión se la «sugirieron» sus abogados, una aclaración que no modifica el dato central: los estudios no se realizaron y, por lo tanto, no hay confirmación ni descarte clínico al respecto.

La decisión de no someterse a esas pruebas fue uno de los elementos que los críticos señalaron como inconsistentes dentro de su propia versión. En ese marco, la defensa de Moyano sostiene que la privación de libertad de Arizaga no se configuró y que los elementos de prueba no justificaban la detención.

Videos del interior del departamento y la mirada sobre la Justicia

Uno de los anuncios más llamativos de la exposición mediática fue la existencia de registros audiovisuales del interior de su departamento. «Tengo todo el episodio que sucedió, lo tengo filmado», afirmó Moyano. Sin embargo, aclaró que no tomó la decisión de aportarlos a la investigación judicial y que su intención es mostrarlos primero a Arizaga y a algunos periodistas. La negativa a incorporar esas pruebas al expediente judicial genera, por lo menos, una pregunta sobre la estrategia defensiva del dirigente, ya que si los videos respaldan su versión, ponerlos a disposición de la Justicia sería el camino más directo para refutar los cargos.

Moyano también cuestionó la actuación judicial y sostuvo que no existían elementos suficientes para acusarlo. Fue más lejos y sugirió que su notoriedad pública influyó en la decisión: «Yo soy consciente de que estuve detenido también porque soy Facundo Moyano». La afirmación instala un argumento que la defensa podría explorar en instancias superiores, aunque la Justicia deberá pronunciarse sobre si los elementos reunidos en la causa justifican o no la continuidad del proceso.

Mientras tanto, Arizaga permanece en el centro de una causa que ella misma describió, al momento de declarar, como un episodio donde Moyano «no le hizo nada». La investigación, conducida por el fiscal Pistone, incluye el análisis de las cámaras de seguridad del edificio y las inmediaciones, la toma de testimonios y la entrevista a la denunciante. El abogado de Arizaga, Diego Storto, precisó que solo asumirá la defensa si la joven decide continuar adelante con el proceso.

Puntos clave

  • Moyano negó haber consumido cocaína y afirmó que su novia sufrió un paro cardíaco; dijo haberle practicado RCP.
  • Aseguró que la primera llamada al 911 se realizó mientras ambos aún estaban dentro del departamento.
  • Rechazó los análisis de sangre y orina por indicación de sus abogados, sin que exista confirmación ni descarte clínico sobre el consumo.
  • Afirmó contar con videos del interior del departamento pero no los aportó a la investigación judicial.
  • Candela Arizaga ya declaró ante la División Protección Familiar y negó haber sido agredida; la causa sigue abierta.

Investigación 🔎

Del 3% de los audios a $7.833 millones en sobreprecios: la Justicia reconstruye el negocio de la ANDIS

El juez Ariel Lijo extendió el procesamiento del ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad, de su número dos y de una veintena de empresarios a las compras de insumos ortopédicos. La resolución describe una organización delictiva que operó dentro y fuera del organismo con fondos destinados a personas con discapacidad.

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Sillas de ruedas, andadores, implantes auditivos, prótesis para personas amputadas. Esos fueron los insumos sobre los que, según la Justicia federal, se montó un circuito de compras direccionadas, sobreprecios y retornos dentro de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). La diferencia de precios detectada hasta ahora ya supera los 7.833 millones de pesos, y la propia resolución aclara que se trata de una cifra provisoria y parcial.

El juez federal Ariel Lijo dictó un nuevo procesamiento contra Diego Spagnuolo, ex director ejecutivo de la ANDIS y ex abogado personal de Javier Milei, y contra quien fuera su segundo, Daniel Garbellini. La medida alcanza también a Miguel Ángel Calvete, Ornella Calvete y a un amplio grupo de empresarios proveedores del organismo. La causa está delegada en el fiscal Franco Picardi, que ya avanza sobre una nueva etapa de la investigación.

De los medicamentos a los insumos: la misma estructura

Todos los imputados ya habían sido procesados el 9 de febrero de 2026 por las maniobras en la compra de medicamentos, una decisión que luego confirmó la Sala II de la Cámara Federal. La nueva resolución extiende esa imputación a las contrataciones del rubro insumos, al considerarlas parte de la misma estructura delictiva.

Los delitos atribuidos son asociación ilícita, negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública y defraudación por administración fraudulenta agravada en perjuicio de la administración pública nacional. En algunos casos, el juez también tuvo por probados hechos de lavado de activos agravado, vinculados con la canalización y circulación del dinero obtenido mediante las maniobras.

La investigación examinó seis segmentos de compras: amputaciones, cardio, implantes auditivos y audífonos, neuro, sillas y andadores, y traumatología. Es decir, prestaciones básicas para una población que depende del Estado para acceder a ellas.

Los empresarios y los engranajes internos

Entre los procesados figuran Emilio César Olguín (Expo Trauma S.A.); Evangelina Ileana García y Martím Goncalo Armella (Artrobone Ortopedia S.A. y Cirugía y Ortopedia Imnova S.A.); Claudio Alejandro Kahn (Cirugía Alemana Insumos Médicos S.A.); Osmar Mariano Caballi (Farma Salud S.R.L.); Mariano, Christian y Vicente Eduardo Sagués (Laboratorio Ortopédico Sagués S.R.L., Probock S.R.L. y Prolite Orthopedics S.R.L.); Humberto Gabriel Maone (Med-El Latino América S.R.L.); Nicolás Luna (Meridius S.A.); Fabián César Piedimonte (Neurosalud S.A.); Gustavo David Bernat (Ortopedia Bernat S.R.L.) y Patricio Oscar Acosta, vinculado entre otras firmas con Bymax Medical S.R.L. y Sistemas Médicos Globales S.R.L.

Dentro del organismo, la decisión alcanzó a Fabián Alexis Parlakian, Matías Javier Palotti Bertola y Alberto Patricio Denholm, señalados por haber cumplido funciones clave en la gestión de invitaciones a proveedores, la coordinación de procedimientos, el manejo de información interna y el seguimiento de pagos.

En otro tramo, Lijo procesó a Alan Pocovi y Sergio Daniel Mastropietro por asociación ilícita y lavado de activos agravado, a partir de los circuitos financieros y comerciales vinculados con Calvete y la sociedad Baires Fly S.A. También fue procesado Lautaro Valentín Brítez como miembro de la asociación ilícita, mientras que otras 11 personas indagadas recibieron falta de mérito, con la indicación de profundizar la investigación sobre ellas.

«No se trató de irregularidades aisladas»

A partir de un relevamiento técnico del Ministerio de Salud, se identificaron diferencias de precios de al menos 1.849.277.963 pesos en operaciones de insumos. Sumadas a los 5.984.594.394,24 pesos detectados previamente en medicamentos, la cuantificación conjunta llega a 7.833.872.357,24 pesos.

La resolución es contundente sobre la naturaleza del esquema: «El conjunto de las pruebas reunidas permite tener por acreditada, con el grado de probabilidad exigido en esta etapa, la existencia de una organización delictiva que habría operado dentro y fuera de la ANDIS, integrada por funcionarios del organismo (principalmente Diego Orlando Spagnuolo y Daniel María Garbellini, junto con otros agentes que cumplían funciones estratégicas), operadores externos como Miguel Ángel Calvete y Pablo Atchabahian, empresarios vinculados con las firmas proveedoras y personas encargadas de recibir, trasladar y canalizar los fondos».

Sobre el funcionamiento, el fallo describe «la manipulación sistemática de los procedimientos de contratación», con «selección arbitraria de proveedores, la circulación de información privilegiada, la simulación de competencia, el direccionamiento de adjudicaciones y la gestión de pagos en favor de determinadas empresas». Y concluye que, a través de ese mecanismo, se generaron «beneficios económicos indebidos para los proveedores favorecidos y retornos destinados a funcionarios y otros integrantes de la organización». Para el juzgado, la reiteración de las prácticas demuestra que no hubo errores administrativos, sino una actuación organizada y sostenida en el tiempo.

La reconstrucción se apoya en lo ya resuelto por la Sala II de la Cámara Federal, que al analizar las contrataciones del sistema SIIPFIS sostuvo que «fechas, invitaciones, cotizaciones y pagos eran temas que se definían por fuera de los mecanismos legítimos», y que los vínculos entre funcionarios, operadores y proveedores «no fueron casuales sino el resultado de un acuerdo ilícito entre sus partícipes».

Los audios que el Gobierno quiso enterrar

La causa nació en agosto de 2025, cuando se difundieron audios atribuidos a Spagnuolo en los que una voz afirmaba que la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, recibía un 3% de las compras de medicamentos a la droguería Suizo Argentina, y mencionaba también a Eduardo «Lule» Menem. El Gobierno echó a Spagnuolo, intervino la ANDIS y el entonces vocero presidencial Manuel Adorni atribuyó el escándalo a una «manipulación política de la oposición en un año electoral». Milei calificó todo lo dicho por su ex amigo como «mentira» y luego llegó a hablar de «inteligencia artificial».

Más de un año después, la Justicia confirma, resolución tras resolución, que el sistema de retornos que describían esas grabaciones tenía un correlato concreto en las compras del Estado. La investigación, que inicialmente estuvo en manos del juez Sebastián Casanello, quedó luego bajo la órbita de Lijo, el magistrado que el propio Milei propuso para integrar la Corte Suprema. En septiembre, el abogado Gregorio Dalbón, autor de la denuncia original, pidió ante ese juzgado la detención de Spagnuolo.

Mientras tanto, el mismo Gobierno que recortó prestaciones y pensiones por discapacidad en nombre del equilibrio fiscal sigue sin dar explicaciones sobre cómo funcionó, bajo su gestión, una estructura que convirtió las necesidades de las personas con discapacidad en un negocio para funcionarios y proveedores amigos.

Lo que tenés que saber:

  • El juez Ariel Lijo dictó un nuevo procesamiento contra Diego Spagnuolo, Daniel Garbellini, Miguel Ángel Calvete y una veintena de empresarios por la compra de insumos en la ANDIS.
  • Se les imputa asociación ilícita, negociaciones incompatibles y defraudación agravada; en algunos casos, también lavado de activos agravado.
  • Las diferencias de precios detectadas en medicamentos e insumos suman $7.833.872.357,24, una cifra provisoria y parcial.
  • Las compras investigadas abarcan sillas y andadores, implantes auditivos, insumos para amputaciones, cardio, neuro y traumatología.
  • El fiscal Franco Picardi avanza en una nueva etapa de la causa, mientras 11 indagados recibieron falta de mérito.

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