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Ciencia 🧬

Preocupante caída del presupuesto para Ciencia y Tecnología

Un informe privado reveló que ya se ejecutó el 57,6% del crédito total presupuestario para este año.

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El presupuesto destinado a la Función Ciencia y Tecnología (CyT) del Estado nacional registró una disminución del 24,2% en términos reales durante los primeros cinco meses del año en comparación con el mismo periodo del 2023, según el último Análisis Presupuestario del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI).

Retracción por Encima del Promedio

El estudio del CIICTI reveló que esta retracción supera la caída real de la ejecución del Presupuesto de la Administración Pública Nacional (APN), que descendió un 22,8% en términos reales. De mantenerse esta tendencia, la proyección indica que la caída en un solo año será similar a la observada durante los cuatro años de gestión del ex presidente Mauricio Macri, entre 2015 y 2019. Así, el presupuesto científico-tecnológico se encuentra actualmente 36 puntos reales por debajo de los valores de 2015.

Ejecución del Presupuesto y Situación de los Organismos

El análisis detalló que, al último día de mayo, se había devengado el 57,6% del crédito total y el 69,46% del presupuesto destinado a salarios. Once de los dieciocho organismos que ejecutan salarios en el marco del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación ya consumieron más del 75% de su crédito. Según el CIICTI, “considerando que junio por sí solo representa más del 11% del gasto salarial del año, se vuelve evidente que tarde o temprano deberán concederse ampliaciones presupuestarias para poder pagar los retrasados incrementos concedidos en el marco de la paritaria del sector”.

Organismos Más Afectados

La caída en el crédito vigente afecta al grueso de los organismos del sector, con una disminución real del 42%. Los más perjudicados son las Universidades Nacionales, con una caída de más del 87% respecto a 2023. El CONICET muestra una caída cercana al 26,9% real, reflejando la previsión del retroceso real de los salarios y becas del organismo.

Impacto en los Salarios

El informe evaluó el rendimiento de los salarios desde que asumió el gobierno de Javier Milei, indicando que “en apenas 6 meses de gestión, y suponiendo una inflación del 4,7% en mayo, los sueldos CIC-CPA del CONICET han caído un 23% real, los ingresos de los investigadores y docentes de las Universidades Nacionales un 31,7% y las remuneraciones del personal del Sistema Nacional de Empleo Público un 12,2%”.

Deuda Flotante

El estudio subrayó el “nivel inusualmente elevado de deuda en los incisos no salariales o relacionados con el pago de becas”. A fines de mayo, se encontraba pospuesto el 31,1% de los pagos por bienes de capital, el 28,1% de las transferencias y el 23,6% de las compras de insumos críticos y bienes de consumo. El CIICTI advirtió que “junto con la demora en la actualización de los créditos vigentes y la caída de los salarios reales, se trata de uno de los más severos indicadores de la desarticulación de las capacidades del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI) para desenvolverse en el marco de la ejecución de las actividades científicas y tecnológicas”.

Puntos Destacados

  • El presupuesto para Ciencia y Tecnología cayó un 24,2% en términos reales.
  • Esta caída supera el descenso del 22,8% del Presupuesto de la Administración Pública Nacional.
  • El presupuesto científico-tecnológico está 36 puntos reales por debajo de los valores de 2015.
  • Al final de mayo, se había devengado el 57,6% del crédito total y el 69,46% del presupuesto para salarios.
  • Organismos como el CONICET y Universidades Nacionales enfrentan graves recortes.
  • En seis meses de gestión de Javier Milei, los sueldos del CONICET cayeron un 23% real y los ingresos de investigadores y docentes de Universidades Nacionales un 31,7%.
  • La deuda flotante del Estado con el sector científico-tecnológico presenta niveles elevados en pagos no salariales y de becas.

Ciencia 🧬

La luz que enciende el cerebro: tres científicos ganaron el Nobel de Medicina por la optogenética

La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo otorgó este lunes el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026 al estadounidense Karl Deisseroth y a los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por luz y el desarrollo de la optogenética: una técnica que permite activar o desactivar neuronas individuales en un cerebro vivo mediante pulsos de luz, con aplicaciones prometedoras en el tratamiento de trastornos neurológicos y la recuperación de la visión.

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El Nobel que abre el cerebro: una técnica con luz que ningún fármaco pudo lograr ya tiene premio y promete cambiar la medicina.

El cerebro humano guardó por siglos sus secretos más profundos detrás de una barrera casi infranqueable: la imposibilidad de intervenir sobre una sola neurona sin alterar el conjunto. Esa barrera se derrumbó gracias a un alga unicelular, una proteína extraordinaria y tres científicos que supieron ver lo que nadie había visto. Este lunes, la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska reconoció ese trabajo con el galardón más importante de la ciencia.

El Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026 fue otorgado conjuntamente al neurocientífico y psiquiatra estadounidense Karl Deisseroth, del Instituto Médico Howard Hughes y la Universidad de Stanford (Estados Unidos), y a los biofísicos alemanes Peter Hegemann, de la Universidad Humboldt de Berlín, y Georg Nagel, de la Universidad de Würzburg, por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por luz y el desarrollo de la optogenética. El anuncio fue hecho en Estocolmo este lunes 5 de octubre de 2026.

El estadounidense Karl Deisseroth y a los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel ganaron el Nobel por el desarrollo de la optogenética.

Del alga al cerebro: cómo nació la optogenética

Todo comenzó con una pregunta aparentemente simple que formuló Peter Hegemann: ¿cómo una criatura microscópica como el alga Chlamydomonas, sin sistema nervioso ni ojos, es capaz de detectar la luz y nadar hacia ella? La respuesta que encontró cambió la neurociencia para siempre.

A principios de la década de 2000, Hegemann y Georg Nagel identificaron la canalrodopsina, una proteína presente en la superficie del alga que funciona como un canal iónico activado por la luz. Cuando el haz de luz azul la ilumina, el canal se abre, los iones cargados fluyen hacia el interior de la célula y generan un impulso eléctrico. Era, en esencia, un interruptor biológico activado por luz. Las investigaciones reconocidas de ambos científicos se realizaron en los Institutos Max Planck de Bioquímica y de Biofísica.

Karl Deisseroth llevó ese hallazgo a un terreno radicalmente nuevo. Introdujo el gen de la canalrodopsina en células nerviosas de ratas, logrando que las neuronas respondieran a la luz de la misma manera que el alga. Por primera vez en la historia, era posible encender o apagar neuronas específicas dentro de un cerebro vivo con una precisión que ningún fármaco ni electrodo había podido alcanzar. La optogenética había nacido.

Una nueva era para la neurociencia

La Academia Nobel calificó a los tres investigadores como los fundadores de «una nueva era en la neurociencia». El presidente del Comité Nobel de Fisiología o Medicina, Per Svenningsson, subrayó que «la optogenética ofrece oportunidades para mapear el cerebro de una manera que antes solo podíamos soñar». El miembro del comité Abdel El Manira precisó que la técnica «se adoptó rápidamente en todo el mundo para mapear conductas complejas como la ansiedad, la sed o la ingesta de alimentos».

Mediante la optogenética, los investigadores de todo el mundo lograron revelar los circuitos neuronales que gobiernan recuerdos, sentimientos y comportamientos específicos, y que están en la base de trastornos neurológicos y psiquiátricos tan extendidos como la enfermedad de Parkinson, la epilepsia, la depresión y las adicciones. La técnica no solo permite observar qué neuronas intervienen en cada proceso, sino también silenciarlas o activarlas, distinguiendo con claridad causa y efecto en el funcionamiento cerebral.

Aplicaciones clínicas: la vista, el Parkinson y más

El reconocimiento también pone en primer plano las aplicaciones médicas concretas que ya están en curso. Un ejemplo señalado por el propio comité Nobel es la retinitis pigmentosa, una enfermedad que destruye progresivamente las células fotorreceptoras de la retina y lleva a la ceguera. Científicos en distintos países están utilizando la optogenética para intentar restaurar la visión en pacientes con discapacidad visual, introduciendo canales iónicos sensibles a la luz en las células restantes de la retina para que puedan captar señales luminosas.

Las perspectivas se extienden también hacia el tratamiento de trastornos del movimiento y las alteraciones de los circuitos neuronales asociados a enfermedades psiquiátricas. Para el neurocientífico español Juan Lerma, consultado por medios europeos, este es «un premio largamente esperado» por la comunidad científica internacional, que lleva años apostando a la optogenética como una de las herramientas más transformadoras de la biomedicina contemporánea.

Quiénes son los premiados

Karl Deisseroth, nacido en 1971, es psiquiatra y neurocientífico. Desarrolla su labor en el Instituto Médico Howard Hughes y en la Universidad de Stanford, donde integra la práctica clínica con la investigación de laboratorio sobre los mecanismos cerebrales de la depresión y otros trastornos psiquiátricos.

Peter Hegemann, nacido en 1954, es biofísico y trabaja en la Universidad Humboldt de Berlín. Su carrera estuvo marcada por el estudio de los mecanismos moleculares de la fotorrecepción en algas y microorganismos, un campo que puede parecer alejado de la medicina pero que demostró ser la puerta de entrada a una revolución científica.

Georg Nagel, nacido en 1953, es biofísico en la Universidad de Würzburg. Junto a Hegemann, fue el responsable de identificar y caracterizar la canalrodopsina, la proteína que se convirtió en la piedra angular de la optogenética. Los tres galardonados compartirán el premio económico de 12 millones de coronas suecas, equivalentes a aproximadamente 1,2 millones de dólares.

Lo que tenés que saber:

  • El Premio Nobel de Medicina 2026 fue otorgado al estadounidense Karl Deisseroth y a los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel por el desarrollo de la optogenética.
  • La optogenética permite activar o desactivar neuronas individuales en un cerebro vivo mediante estímulos de luz, con una precisión sin precedentes en la historia de la neurociencia.
  • La técnica nació del estudio de la canalrodopsina, una proteína del alga Chlamydomonas descubierta por Hegemann y Nagel a principios de los 2000.
  • Sus aplicaciones incluyen el estudio de trastornos como Parkinson, epilepsia, depresión y adicciones, y ya se explora su uso para restaurar la visión en personas con retinitis pigmentosa.
  • El premio económico asciende a 12 millones de coronas suecas (1,2 millones de dólares), que los tres científicos compartirán.
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