Salud 🩺
En Argentina subieron 135% los casos por la Ómicron
La ocupación de camas de terapia intensiva y fallecidos fue muy inferior por el impacto de la vacunación, que ya alcanzó a más del 85% de la población con al menos una dosis.
Los casos de coronavirus aumentaron 135% en los últimos siete días respecto de la semana anterior impulsados por la variante Ómicron, mientras el incremento en la ocupación de camas de terapia intensiva y fallecidos fue muy inferior por el impacto de la vacunación, que ya alcanzó a más del 85% de la población con al menos una dosis.
«En los últimos siete días se reportaron a nivel país 922,4 casos cada cien mil habitantes, un 135% más que los siete días previos», dijo el contador Martín Barrionuevo, en base a la información oficial que incluye los datos reportados hasta el jueves.
El porcentaje de suba de casos en Argentina varía de acuerdo a cada jurisdicción y la introducción o no de la variante Ómicron, que en el país y en el resto del mundo acelera la velocidad de contagios a partir de su circulación comunitaria.
«Todo crecimiento que ocurre multiplicando periódicamente una cantidad es exponencial, lo que cambia es por cuánto lo multiplicás. No es lo mismo multiplicar por 1,01 que por 2, o dicho de otra manera, no es lo mismo que cada tantos días los casos se dupliquen a que se multipliquen por diez», indicó el físico e investigador del Conicet Jorge Aliaga.
En ese sentido, afirmó que con la variante Delta «en Argentina los casos se duplicaban cada 20 días y con Ómicron cada tres o cuatro días. Esto lo vemos cuando comienza a ser comunitaria».
Sin embargo, precisó que en Córdoba, por ejemplo, «no tenemos ese ritmo de multiplicación», situación que -aseguró- puede explicarse por tres factores.
«Por un lado, mucha gente se va contagiando, entonces cada vez hay menos susceptibles; en segundo lugar, se satura el sistema de testeo, con lo cual cada vez se confirma una proporción menor de casos y, por último, la gente percibe que hay más riesgo y comienza a cuidarse más y se aplican restricciones, como la suspensión de eventos masivos», detalló.
En el mismo sentido, Barrionuevo describió que «Córdoba, que tuvo un gran crecimiento de casos las semanas anteriores, ya viene con una velocidad de aumento menor aunque está en valores altísimos».
Así, por ejemplo, si se analiza la cantidad de casos cada cien mil habitantes Córdoba es la segunda jurisdicción que más notificaciones tiene (1.786,1 casos cada cien mil en los últimos 7 días) y el crecimiento respecto de la semana previa fue del 45%.
En tanto, en San Juan, por ejemplo, hubo en la última semana 841,3 casos cada cien mil habitantes pero el incremento respecto de la semana previa fue del 602%.
Por otro lado, con 1.862,8 casos cada cien mil habitantes los últimos siete días, la Ciudad de Buenos Aires es la que más contagios reportó pero comenzó a tener un comportamiento similar al de Córdoba, es decir que desaceleró la velocidad, con un incremento del 78% respecto de los siete días previos, de acuerdo al análisis de los reportes oficiales.
La otra provincia que no llegó a duplicar sus casos esta última semana fue Tucumán y el resto tuvo incrementos mayores al 100%, e incluso superiores al 200, 300 y 400 por ciento.
En relación a las personas internadas con Covid-19 en las Unidades de Terapia Intensiva, si se analiza el mismo período (de jueves 30 de diciembre a jueves 6 de enero), se pasó de 1.004 a 1.572; y los fallecidos notificados se mantuvieron estables, entre 35 y 40 diarios.
El jueves pasado, el Proyecto Argentino Interinstitucional de Genómica de SARS-CoV-2 (PAIS) presentó un nuevo informe en el que reportó que la variante Ómicron fue detectada en Argentina en muestras a partir de la semana del 13 diciembre.
El informe apuntó que para la semana 50 (del 13 al 19 de diciembre) esta variante «se detectó en casos de infecciones adquiridas en la comunidad y seleccionadas al azar en la Ciudad de Buenos Aires (7,7%) y en la provincia de Santa Fe (12,1%), alcanzando el 50% de los casos secuenciados en la SE 51 en ambas jurisdicciones».
El trabajo «demuestra que la expansión de Ómicron fue abrupta, concentrada en las dos ó tres últimas semanas del año en las cuales se ve su irrupción, desplazamiento y rápido aumento de frecuencia en consonancia con un cambio de tendencia importante a nivel federal en la situación epidemiológica», dijo, por su parte, el virólogo Humberto Debat, integrante del Proyecto País.
Frente a este abrupto incremento de casos que ocasionó grandes filas en los centros de testeo de varias jurisdicciones, el Ministerio de Salud definió esta semana modificar las recomendaciones y considerar como caso confirmado a los contactos estrechos que presenten al menos un síntoma sin necesidad de realizar la prueba.
Por su parte, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) aprobó también esta semana cuatro test de autoevaluación (Panbio COVID-19 Antigen Self-Test; SARS-CoV-2 Antigen Self Test Nasal, SARS-CoV-2 Antigen Rapid Test (COVID-19 Ag) y WL Check SARS-CoV-2 Ag Self Testing).
Los test, que se venderán exclusivamente en farmacias, brindarán resultados en 15 minutos y servirán como orientación; no obstante, el resultado deberá ser reportado a la farmacia, que consolidará la información y la ingresara en el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SIISA).
Según miembros de distintas asociaciones farmacéuticas, estos dispositivos oscilarán entre los $2.000 y $3.000 pesos por cada kit.
Legislativo
Cárcel desde los 14 y criptomonedas desde los 13: la contradicción de un Estado que castiga en lugar de cuidar
El psicólogo Jorge Prado advirtió que la soledad infantil crece mientras la salud mental recibe solo el 1,4% del presupuesto de salud, contra el 10% que fija la ley. Lo dijo en la semana en que el Senado aprobó la reforma que, según su lectura, patologiza el malestar social “para responder a intereses corporativos”.
La ley vigente obliga a destinar el 10% del presupuesto de salud a la salud mental, pero en los hechos solo se ejecuta el 1,4%. La cifra la aportó el psicólogo Jorge Prado, que además alertó sobre una generación de chicos aislados frente a una pantalla mientras el Estado discute cambiar la norma que los protege.
Prado es psicólogo y docente de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y autor del libro “Una tablet al final del arcoíris”, un trabajo que reúne experiencias clínicas, territoriales y educativas sobre el cuidado de infancias y adolescencias. Sus advertencias llegan en un momento sensible: el Senado aprobó en la madrugada del viernes 30 de octubre la reforma de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657, impulsada por el Poder Ejecutivo de Javier Milei, y la giró a la Cámara de Diputados. El proyecto reemplaza el criterio de “riesgo cierto e inminente” para las internaciones involuntarias por el de riesgo grave de daño, con la firma de dos profesionales.
La pantalla como “contrato” entre adultos desbordados y chicos aislados
Según explicó Prado, el libro analiza cómo el juego se desplazó a las redes sociales y qué sufrimientos de época aparecen en ese cambio: consumos digitales, violencia como espectáculo, abuso de diagnósticos y uso de la inteligencia artificial como refugio. El título remite a la metáfora irlandesa del caldero de oro al final del arcoíris: la tecnología condensa la promesa de éxito y pertenencia, pero es un mito, porque al final del arcoíris nunca se llega.
El especialista describió a la tablet como parte de un contrato implícito entre adultos y niños: los cuidadores, desbordados de obligaciones, entregan la pantalla a cambio de tiempo para trabajar o resolver urgencias. Muchos padres la perciben como una opción más segura que la calle frente a los temores de inseguridad. El resultado, advirtió, es una extrema soledad, con horas y horas de chicos aislados.
De “padecimiento subjetivo” a “trastorno mental”: un cambio de términos que no es menor
Para Prado, la diferencia entre ambos conceptos es sutil pero alarmante. La norma vigente habla de “padecimiento subjetivo”, una categoría que contempla el sufrimiento derivado de contextos sociales o económicos, como el desempleo familiar o la violencia. Si la ley pasara a nombrar únicamente “trastornos mentales”, sostuvo, la atención quedaría reducida a quienes tengan un diagnóstico psicopatológico individual.
En su análisis, ese giro responde a la mercantilización de la salud y beneficia a corporaciones farmacéuticas que buscan dar respuestas medicamentosas a sufrimientos que, según planteó, son sociales e institucionales.
Internaciones más flexibles y teleconsulta ante un brote psicótico
Sobre las internaciones involuntarias, Prado recordó que la ley actual las permite ante un “riesgo cierto e inminente” y que ese criterio funciona como un marco de derechos humanos para evitar abusos. Flexibilizarlo a un riesgo “grave”, advirtió, vuelve las internaciones arbitrarias o preventivas.
También cuestionó que, ante la escasez de psiquiatras, la reforma habilite la evaluación virtual de pacientes en brote psicótico por teleconsulta, algo que calificó como un enorme peligro clínico. Todo ocurre, remarcó, en un sistema al que se le exige el 10% del presupuesto de salud pero que ejecuta el 1,4%.
Castigo para los chicos, criptomonedas para los de 13
Frente a episodios de violencia o manipulación digital en escuelas, Prado describió una “desafectización”: la realidad toma tono de ficción en las redes, pero las consecuencias emocionales son reales. La respuesta adulta, según dijo, suele centrarse en el señalamiento punitivo.
El psicólogo marcó una contradicción: se promueve la baja de la edad de imputabilidad a los 14 años bajo amenaza de cárcel y, al mismo tiempo, se aprueban normas para que chicos de 13 años puedan invertir en criptomonedas. El Estado les ofrece herramientas financieras complejas y tentadoras, pero responde con castigo cuando aparecen los problemas, en lugar de financiar dispositivos comunitarios y espacios de escucha.
Lo que tenés que saber:
- La ley de Salud Mental exige destinar el 10% del presupuesto de salud al área, pero según Jorge Prado solo se ejecuta el 1,4%.
- El Senado aprobó el 30 de octubre la reforma de la Ley 26.657 y la giró a Diputados.
- El proyecto cambia el “riesgo cierto e inminente” por un riesgo grave de daño para las internaciones involuntarias.
- Prado advirtió que reemplazar “padecimiento subjetivo” por “trastorno mental” deja afuera el sufrimiento de origen social.
- El psicólogo cuestionó que se baje la edad de imputabilidad a 14 años mientras se habilita a chicos de 13 a invertir en criptomonedas.
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