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DDHH

Piden a la Corte que acelere las causas por delitos sexuales en la dictadura

La Cámara Federal de Casación Penal ratificó esta semana 36 sentencias en las que tipificó estos hechos como de lesa humanidad, imprescriptibles en un mensaje a la Corte Suprema de Justicia de acortar los plazos.

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Funcionarios, representantes de organismos de derechos humanos e investigadores destacaron la lucha de las víctimas de abusos sexuales y violaciones sufridas durante la última dictadura, y desearon que la ratificación de 36 sentencias que la Cámara Federal de Casación Penal publicó la última semana, en las que tipificó estos hechos como de lesa humanidad, imprescriptibles y parte de un plan sistemático, sea entendida por la Corte Suprema de Justicia como un «mensaje» para acelerar los procesos en tal sentido.

El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla Corti, dijo a Télam que el dictamen de la Cámara busca «reforzar lo que los querellantes y las víctimas vienen tratando de mostrar desde hace décadas en cada juicio: que los abusos sexuales y las violaciones son delitos separados de las torturas y formaban parte de un plan sistemático».

Además, agregó que es «muy importante que se visibilice» esta cuestión «en un contexto donde algunos quieren relativizar lo que sucedió en la dictadura diciendo que hubo excesos», dijo en referencia a las afirmaciones hechas durante la campaña electoral por el candidato a presidente de La Libertad Avanza (LLA), Javier Milei.

Horacio Pietragalla pidi visibilizar la cuestin Foto Vctor Carreira
Horacio Pietragalla pidió visibilizar la cuestión. /Foto: Víctor Carreira.

«Esto demuestra que no hubo ningún exceso, sino que hubo un plan donde parte de la vejación de lo que han sufrido los detenidos desaparecidos tenía que ver también con una condición patriarcal y perversa, porque no sólo mujeres sufrieron esto sino también varones, y lo sabemos», remarcó Pietragalla Corti, y sumó fue fueron «delitos horrendos que hay que seguir visibilizando para que nunca más los vivamos como sociedad».

La Cámara Federal de Casación Penal ratificó, por medio de 36 sentencias firmadas en los últimos años, que los delitos de violencia sexual cometidos por represores durante la última dictadura cívico militar son de lesa humanidad, imprescriptibles e integraron un plan sistemático de ataque contra la población civil.

Lo hizo en un compilado de jurisprudencia en el que ratificó el «criterio unánime» a la hora de incluir a la «violencia y/o abuso sexual» como parte del plan sistemático de la última dictadura cívico miliar.

La publicación «Género y violencia sexual en la Jurisprudencia de la Cámara Federal de Casación Penal sobre crímenes de lesa humanidad» repasó los principales tramos de las sentencias referidas a estos delitos, emitidas en la etapa de revisión de veredictos de tribunales orales de todo el país.

Pablo Llonto calcula que un 60 por ciento de lo ocurrido no ha sido juzgado desliz Foto Cris Sille
Pablo Llonto calcula que un 60 por ciento de lo ocurrido no ha sido juzgado», deslizó.. /Foto: Cris Sille.

El abogado Pablo Llonto dijo a Télam que para quienes llevan «casi 40 años con estas causas y la obligatoria mirada atrás lleva tiempos de reflexiones. Un trabajo como éste nos parece una demostración más de los tantos aspectos en los que la Argentina fue marcando camino», expresó.

«No solo se trata de un reconocimiento de delitos que durante muchísimos años fueron invisibilizados, sino de la confirmación de que también en este punto la lucha de las víctimas, de las sobrevivientes, de los testigos y de los organismos y de quienes desde un primer momento no silenciamos estos delitos, fue una lucha que valió la pena», apuntó.

No obstante, Llonto opinó que «todavía queda muchísimo para juzgar. Calculo que un 60 por ciento de lo ocurrido no ha sido juzgado», deslizó.

«Esperamos que todas estas violencias sexuales, los abusos, las violaciones, lo que hicieron con los niños, los embarazos forzados, todo forme parte de las miles de sentencias que aún estamos esperando en la Argentina», afirmó.

En este punto, deseó que «la ratificación de la Cámara sea también un mensaje para la Corte Suprema. Decirles a los jueces: ´Ustedes pueden tomar medidas para acelerar los juicios para que estos delitos y otros, no queden silenciados´».

En tanto, la vicepresidenta de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), María Elena Naddeo, dijo a esta agencia que la ratificación de la Cámara «es un avance» en una lucha «de décadas de los organismos».

«Hay que destacar la insistencia de los sobrevivientes en contar sus testimonios», afirmó

La dirigente recordó que «recién en 2010 distintos tribunales y juzgados federales comenzaron a reconocer los delitos de violación y abuso sexual como crímenes independientes de la figura de la tortura o de lesiones» y señaló que de alguna forma «entra así la cuestión de género en agenda».

Además, Naddeo pidió «no olvidar» que también «hubo delitos de este tipo cometidos en contra de varones y de integrantes del colectivo LGBT, a los que los represores maltrataban muy especialmente».

«Entre los pasos que dio la justicia para avanzar en esta cuestión hubo fallos importantes al principio en la ciudad de Mar del Plata, también en Buenos Aires y Rosario», reseñó.

Para Naddeo, la publicación judicial «reconoce, además, a la persona en su género y valoriza la vulnerabilidad de las mujeres».

«Pone en evidencia que la violencia sexual es parte de los crímenes más atroces y aborda un tema tabú que durante décadas fue muy estigmatizante, al punto de que los mismos tribunales trataban de no abordar. Implica sincerar esta atrocidad», aseveró.

Desde el CELS, Delfina Lladó, integrante del equipo de Memoria, Verdad y Justicia, dijo a Télam que «siempre» insistió «en la importancia de que se visibilicen esos delitos» y que sean condenados «desde una perspectiva de género».

«Actuamos como parte querellante en la causa conocida como ´ESMA unificada´ donde muchas mujeres relataron la violencia sexual a la que eran sometidas ellas y sus compañeras desaparecidas», recordó en referencia al juicio que finalizó en mayo último año con la revisión, por parte de la Sala II de Casación Penal, del fallo emitido por el Tribunal Oral Federal 5, que juzgó por primera vez la violencia sexual en la ESMA y condenó al ex jefe de Inteligencia Jorge «Tigre» Acosta por los abusos sexuales que sufrió Graciela García Romero, secuestrada en ese centro clandestino.

En tanto, la lucha por que estos delitos sean considerados parte de un plan sistemático y en forma independiente de la tipificación de torturas quedó plasmada también desde lo artístico en 2013 en el documental «Campo de batalla, cuerpo de mujer», basado en testimonios de las víctimas, producido por la investigadora del Conicet Victoria Álvarez y dirigido por el cineasta Fernando Álvarez.

«Hoy tenemos 36 sentencias y 154 condenados por estos delitos, pero hay que destacar que las mujeres, incluso en dictadura, denunciaron siempre estos hechos. El problema era que no había lo que se denomina ámbitos sociales de escucha», planteó Victoria Álvarez.

En ese sentido, citó como ejemplo en el Juicio a las Juntas no hubo «ni respuesta ni acompañamiento cuando se escuchaba un testimonio de ese tipo».

«En los últimos años cambiaron, justamente, esos marcos sociales de escucha, lo que permitió comenzar a pensar estos delitos en su especificidad», explicó la investigadora del Conicet.

Esas modificaciones fueron consecuencia de «la reapertura de los juicios, la separación de los delitos y el activismo feminista. Desde allí se empezó a pensar en los derechos de las mujeres como derechos humanos», agregó.

En la década del 90, a partir de los casos reportados en los conflictos en la ex Yugoslavia y Ruanda, la ONU comenzó a discutir el delito de violencia sexual en un contexto de dictadura como un delito de lesa humanidad y de forma sistemática, recordó Álvarez.

A partir de eso, «cuando se reabrieron los juicios» en la Argentina «se volvió a insistir en las denuncias pese a que no había interés de parte de los jueces en separar estos delitos, o pedían más pruebas».

«Con el pasar del tiempo se fue logrando en algunos juicios que esto se condenara. La primera fue en 2010 en Mar del Plata y cuando terminamos la película, en 2013, había solo tres. Hoy hay 154», enumeró.

Álvarez recordó también que en 2011 el Ministerio Público Fiscal emitió un documento en el cual indicó a los operadores judiciales que la violencia sexual en un contexto de dictadura y detención ilegal tenía que ser considerada parte de un plan sistemático. «Eso, por supuesto, ayudó mucho», destacó.

Buenos Aires

A 20 años de la desaparición de López, la recompensa sube pero la impunidad sigue intacta

El Gobierno bonaerense duplicó a $10 millones la recompensa por información sobre el paradero de Jorge Julio López, sobreviviente del «circuito Camps» que desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua a su torturador, Miguel Etchecolatz. Dos décadas después, la causa permanece sin resolución y sin responsables identificados.

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El Argentino Diario-Jorge Julio López.
El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.

Dos décadas sin respuestas, sin culpables y sin el cuerpo de un sobreviviente que se atrevió a dar testimonio. A 20 años exactos de su segunda desaparición, Jorge Julio López sigue siendo la herida abierta más incómoda de la democracia argentina: un hombre que sobrevivió la dictadura para ser borrado en plena institucionalidad, el mismo día en que la Justicia condenaba a su torturador.

El Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires dispuso este viernes elevar de $5 millones a $10 millones la recompensa destinada a quien aporte datos fehacientes que contribuyan a determinar el paradero de López. El hombre, albañil y militante platense, fue visto por última vez el 18 de septiembre de 2006 cuando salía de su vivienda en Los Hornos, en las afueras de La Plata. Hoy tendría 96 años. La causa tramita en la Unidad Fiscal Federal de La Plata bajo el expediente FLP N° 509/2008, caratulado como «López, Jorge Julio s/ desaparición forzada de personas».

El testigo que incomodaba al poder

La historia de López es la de una doble persecución. El 27 de octubre de 1976, en plena dictadura cívico-militar, fue secuestrado y sometido a un periplo de terror por varios centros clandestinos de detención del denominado «circuito Camps», el entramado represivo montado en la provincia de Buenos Aires bajo el mando del general Ramón Camps. Permaneció detenido y fue sometido a torturas sistemáticas hasta su liberación en 1979, sin que mediara explicación alguna ni proceso judicial.

Décadas después, cuando la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad puso en el banquillo a los represores, López se convirtió en un testigo clave. Su testimonio fue determinante para que el ex comisario Miguel Etchecolatz fuera identificado como uno de sus torturadores y condenado como responsable de delitos de lesa humanidad. Etchecolatz fue jefe de la Dirección General de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la dictadura y una de las figuras más siniestras del aparato represivo de la provincia.

La desaparición en democracia

El 18 de septiembre de 2006 es una fecha que resume toda la brutalidad del caso. Ese mismo día, el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata leía los alegatos y el veredicto que condenaba a Etchecolatz a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio. López había prestado declaración en ese juicio. Pero no llegó a escuchar la condena: desapareció antes de que terminara la jornada.

Lo que ocurrió ese día no fue solo una desaparición: fue una señal de advertencia dirigida a quienes se atrevieran a testimoniar contra los perpetradores del terrorismo de Estado. La democracia argentina no pudo, o no quiso, proteger al hombre que más la había necesitado. Desde entonces, ningún gobierno logró esclarecer qué pasó con López ni identificar a los responsables de su segunda desaparición.

Veinte años, cero respuestas

La causa acumula dos décadas de investigación sin resultados concretos. El incremento de la recompensa anunciado este viernes por el Gobierno provincial es un gesto simbólico que, al mismo tiempo, deja en evidencia la magnitud del fracaso institucional: si después de 20 años el único recurso disponible es duplicar el monto de una recompensa, el Estado reconoce implícitamente que no tiene respuestas propias.

Las organizaciones de derechos humanos llevan dos décadas sosteniendo que la desaparición de López en democracia no fue un hecho aislado sino parte de una lógica de amedrentamiento a testigos que nunca fue desarticulada del todo. La impunidad en este caso es, también, un mensaje: los engranajes que hicieron posible la represión durante la dictadura no fueron completamente desmantelados.

Lo que tenés que saber

  • El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.
  • Jorge Julio López desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua al ex comisario Miguel Etchecolatz, a quien López había señalado como su torturador.
  • Sobreviviente del «circuito Camps», López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 y estuvo detenido en centros clandestinos de La Plata hasta 1979.
  • La causa tramita como «desaparición forzada de personas» en la Unidad Fiscal Federal de La Plata (FLP N° 509/2008).
  • A 20 años de su desaparición en democracia, la causa no tiene responsables identificados ni se logró determinar su paradero.
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