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La viruela símica avanza en Argentina: más de 20 casos confirmados en todo el país

La transmisión se produce principalmente por contacto directo con animales o personas infectadas.

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La viruela símica, conocida también como viruela del mono o Mpox, ha registrado un aumento de casos en Argentina con más de 20 positivos confirmados. A nivel global, en lo que va de 2024, se han reportado 17.541 casos en doce países africanos, con un saldo de 517 víctimas mortales. La situación epidemiológica ha generado preocupación entre las autoridades sanitarias, que monitorean de cerca la evolución de la enfermedad.

Qué es la viruela símica y cómo se transmite

La viruela símica es una enfermedad viral que se transmite principalmente por contacto directo con animales infectados o entre personas. La Directora Médica Nacional de Ospedyc, Valeria El Haj, explicó: “La viruela símica es una enfermedad producida por un virus que se transmite de animales a humanos y de una persona a otra a través del contacto físico de piel a piel”.

La transmisión ocurre mediante:

  • Contacto directo con sangre o tejidos infectados.
  • Contacto estrecho con secreciones respiratorias, lesiones cutáneas u objetos contaminados.
  • Vía placentaria, de madre a hijo.

Este virus se considera similar al que causa la viruela tradicional, aunque con síntomas más leves. La propagación de la enfermedad ha afectado mayormente a poblaciones en África, pero su reciente aparición en otros continentes, como América y Europa, ha encendido las alarmas de la comunidad médica global.

Síntomas y manifestaciones clínicas

Valeria El Haj detalló los síntomas comunes en los pacientes infectados con viruela símica: “Los pacientes presentaron malestar general, fiebre, escalofríos, cefalea, dolor de garganta, mialgia, dolor de espalda, fatiga, linfadenopatía y tos seca. En algunos casos náuseas, vómitos y conjuntivitis”.

El signo más característico de la enfermedad es una erupción cutánea, que sigue un patrón bien definido:

  • Inicia como máculas y pápulas.
  • Luego se convierte en vesículas y pústulas umbilicales.
  • Las lesiones forman costras que eventualmente se desprenden.

La cantidad de lesiones varía entre 25 y más de 100, concentrándose principalmente en las extremidades, pero también pueden aparecer en la cabeza, torso, plantas de los pies, manos y genitales. En casos graves, los pacientes pueden sufrir complicaciones como ulceración corneal, problemas de coagulación, dificultad respiratoria y disfunción multiorgánica.

Duración y tratamiento

La especialista señaló que los síntomas suelen durar entre 2 a 4 semanas, con las lesiones cutáneas recuperándose en un período de 14 a 21 días. “Los objetivos terapéuticos consisten en cuidar la erupción, tratar el dolor y prevenir las complicaciones. No hay un tratamiento específico para esta enfermedad por el momento”, afirmó El Haj.

El manejo de la viruela símica es principalmente sintomático, enfocado en aliviar las molestias del paciente mientras el organismo combate el virus. Sin embargo, la falta de un tratamiento antiviral específico complica el control de la enfermedad, sobre todo en áreas donde los recursos médicos son limitados.

Vacunas y medidas preventivas

Aunque la vacuna contra la viruela tradicional podría ofrecer cierto nivel de protección, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no la ha precalificado para su uso contra la viruela símica. No obstante, en países como Canadá, Estados Unidos, algunos países de la Unión Europea, Chile, Brasil y Perú, se está utilizando una vacuna basada en el virus vaccinia.

La producción de la vacuna es limitada, y su uso está destinado a poblaciones seleccionadas en áreas endémicas. En este contexto, Valeria El Haj indicó que “no se recomienda la vacunación masiva ni de la población general”. En Argentina, no hay registros de la vacuna ni solicitudes de autorización ante la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).

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Cáncer de mama en Argentina: el 41% de las mujeres mayores de 40 años no se controla regularmente

Un relevamiento nacional expuso barreras de información y acceso a los estudios preventivos. Aunque el 84% de las mayores de 40 años se realizó una mamografía alguna vez, el 41% no mantiene una frecuencia adecuada y solo el 36% conoce la edad de inicio recomendada.

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Cuatro de cada diez mujeres mayores de 40 años en Argentina no mantienen una frecuencia adecuada de controles para detectar el cáncer de mama, pese a que la mayoría se realizó una mamografía alguna vez. Así lo reveló el Índice de Concientización sobre Salud Mamaria Argentina 2026, que identificó brechas de información, acceso al sistema sanitario y continuidad de los estudios preventivos.

El informe, al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, advierte que conocer la importancia de la detección temprana no siempre se traduce en acciones concretas. Entre los principales obstáculos aparecen la desinformación sobre la edad de inicio de los controles, la falta de consultas periódicas y las dificultades materiales para sostener hábitos de cuidado.

El 41% de las mujeres mayores de 40 años no mantiene controles regulares

El relevamiento indica que el 84% de las mujeres mayores de 40 años se realizó al menos una mamografía a lo largo de su vida. Sin embargo, el 41% de ese grupo no sostiene una frecuencia adecuada de control, ya sea porque no tiene un hábito establecido, posterga el estudio durante más de dos años o se lo realiza únicamente cuando aparecen síntomas.

La diferencia entre conocer las medidas preventivas y llevarlas a la práctica también se observa en las consultas ginecológicas. Aunque el 70% identifica estos controles como el hábito más importante para proteger la salud mamaria, solo el 51% los realiza efectivamente de manera regular.

Entre las mujeres encuestadas, un 23% consulta únicamente cuando presenta dolor o molestias visibles, un 16% concurre con intervalos superiores a los dos años y un 10% afirma que nunca realizó una consulta ginecológica.

Estos datos exponen una dificultad central para la detección temprana: la discontinuidad de los controles puede retrasar la identificación de lesiones que todavía no producen síntomas perceptibles.

La frecuencia de las consultas ginecológicas influye en el acceso a la mamografía

El estudio encontró una diferencia marcada entre las mujeres que mantienen consultas periódicas y aquellas que no acuden al ginecólogo.

Entre quienes visitan al profesional una o dos veces al año, el 79% se realizó una mamografía. En cambio, entre quienes no consultan, la proporción desciende al 20%. La brecha entre ambos grupos es de 59 puntos porcentuales.

El resultado muestra la relación entre el seguimiento médico y la realización de estudios preventivos. Las consultas periódicas constituyen una instancia para recibir orientación profesional, evaluar antecedentes y determinar qué controles corresponden en cada caso.

La investigación también identificó dificultades vinculadas con el conocimiento sobre la edad de inicio de los estudios: solo el 36% de las encuestadas sabe que debe comenzar a realizarse mamografías a los 40 años.

Además, el 71% desconoce que, ante la presencia de síntomas o antecedentes de riesgo, puede acceder prioritariamente a una mamografía en el sistema público a cualquier edad, según los datos difundidos por el informe.

La desinformación explica parte de la falta de controles

Entre las mujeres mayores de 40 años que nunca se realizaron una mamografía, el 46% atribuye esa situación a motivos relacionados con el desconocimiento o la información insuficiente.

Entre las razones mencionadas figuran no saber si ya tienen la edad adecuada para hacerse el estudio, desconocer si lo necesitan, considerar que no es necesario porque no presentan síntomas o no haber recibido una indicación médica.

La investigación plantea así una diferencia entre la disponibilidad de información general sobre el cáncer de mama y el conocimiento práctico necesario para tomar decisiones sobre la propia salud.

Florencia Mezzadra, de la Fundación Instituto Natura, señaló que el relevamiento identifica barreras que van más allá de la voluntad individual de las mujeres.

«El Índice de Concientización 2026 demuestra que las mujeres argentinas quieren cuidar su salud, pero enfrentan severas barreras de acceso e información. Desde la Fundación Instituto Natura impulsamos esta investigación para transformar los datos en conocimiento estratégico y articular esfuerzos entre el sector público, privado, el sistema sanitario y la comunidad”, afirmó.

La representante también destacó la necesidad de garantizar condiciones que permitan llegar a tiempo al diagnóstico.

«Saber que la detección temprana salva vidas no alcanza si el sistema no garantiza las condiciones para llegar a tiempo; debemos lograr que la salud mamaria deje de ser un desafío individual y se transforme en un compromiso colectivo», agregó.

El acceso a hábitos saludables también depende de las condiciones materiales

Las dificultades para cuidar la salud mamaria no se limitan a los estudios médicos. El índice también examinó cuánto conocen las mujeres sobre los factores que pueden modificar el riesgo de desarrollar cáncer de mama y qué condiciones tienen para incorporar hábitos saludables.

El 83% de las encuestadas considera que es posible reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad y el 89% afirma estar dispuesta o muy dispuesta a modificar sus hábitos con ese objetivo.

Sin embargo, solo el 57% declara contar con las condiciones materiales necesarias para sostener esos cambios. Entre los factores considerados figuran la disponibilidad de tiempo, los recursos económicos, el transporte accesible y la estabilidad laboral.

A su vez, apenas el 38% conoce con precisión cuáles son los factores de riesgo modificables respaldados por evidencia científica.

Los resultados muestran que la disposición a adoptar hábitos saludables no siempre está acompañada por información precisa o por condiciones cotidianas que faciliten su cumplimiento.

Más de la mitad de las mujeres no sabe cómo acompañar a alguien con cáncer de mama

El informe también analizó las redes de apoyo y los canales de información sobre la enfermedad. Aunque el 52% de las encuestadas conoce a alguien cercano que atravesó un cáncer de mama, más de la mitad manifiesta que no cuenta con información suficiente para brindar ayuda concreta a una mujer que recibe ese diagnóstico.

Otro dato relevante es que el 48% no recuerda haber visto campañas de concientización sobre cáncer de mama durante el último año.

Este resultado plantea interrogantes sobre el alcance de las estrategias de comunicación y sobre la capacidad de los mensajes preventivos para llegar a distintos sectores de la población.

La experiencia cercana con la enfermedad, por sí sola, no garantiza que las personas dispongan de herramientas para acompañar a quienes la atraviesan ni que conozcan los pasos necesarios para facilitar una consulta médica oportuna.

Qué hacen las mujeres cuando aparece un posible síntoma

Ante la aparición de un síntoma, el 97% de las encuestadas afirma que acudiría inmediatamente al médico. Sin embargo, el relevamiento también detectó conductas que pueden demorar la consulta.

El 59% reconoce que esperaría algunos días o semanas para observar cómo evoluciona el síntoma, mientras que otro 59% recurriría a motores de búsqueda en internet para obtener información. Además, el 12% utilizaría herramientas de inteligencia artificial.

La coexistencia de estas respuestas refleja una diferencia entre la intención declarada de buscar atención profesional y las estrategias que algunas mujeres consideran ante una posible señal de alerta.

Frente a un cambio en la mama o la aparición de un síntoma, la evaluación médica permite determinar qué estudios corresponden según las características de cada caso. La ausencia de molestias no descarta por sí sola la necesidad de realizar los controles preventivos indicados para cada persona.

La detección temprana, un desafío para el sistema de salud argentino

El cáncer de mama es la principal causa de muerte por cáncer entre las mujeres en Argentina, según la información difundida junto con el estudio. El informe señala que la detección en estadios iniciales permite alcanzar tasas de curación superiores al 90% de los casos.

Los datos del Índice de Concientización sobre Salud Mamaria Argentina 2026 muestran que el desafío no consiste únicamente en transmitir información sobre prevención. También implica mejorar el acceso a los controles, fortalecer el seguimiento profesional y reducir las barreras económicas, laborales y de transporte que pueden dificultar la realización de estudios.

La investigación pone el foco en la distancia entre la intención de cuidarse y la posibilidad efectiva de hacerlo, una brecha que involucra tanto a las mujeres como a los profesionales, las instituciones sanitarias y las estrategias de concientización.

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