Tarifas
Otro tarifazo para los que menos tienen: ele Gobierno aumentó 24% las garrafas
El precio de la garrafa de 10 kilos pasó de $8.500 a $10.500.
La Secretaría de Energía, mediante la Resolución 394/2024, oficializó un aumento del 24% en el precio máximo de referencia para las garrafas de gas licuado de petróleo (GLP), utilizado en hogares sin acceso a la red de gas natural. Desde este martes, el costo de la garrafa de 10 kilos pasará de $8.500 a $10.500, con impuestos y costos adicionales incluidos.
Objetivos del aumento
El Gobierno justificó la medida para que el precio refleje los costos reales del sistema y se garantice el abastecimiento normal a todos los usuarios. Según señalaron desde el organismo, el retraso en los precios del GLP en años anteriores afectó gravemente el mercado, generando desequilibrios que comprometieron el suministro de gas butano en garrafas.
La Secretaría explicó que la nueva tarifa se alinea en un 90% con el valor de paridad de exportación (PPE), en cumplimiento con la Ley N° 26.020. Además, busca corregir distorsiones, fomentar un mercado más eficiente y promover inversiones privadas en infraestructura y seguridad.
Contexto de la medida
El ajuste forma parte de un plan más amplio de desregulación del mercado de GLP impulsado por el Gobierno Nacional, con el objetivo de:
- Incrementar la competitividad entre actores privados.
- Elevar los estándares del mercado local a niveles internacionales.
- Reducir la informalidad en la comercialización del producto.
El Gobierno sostuvo que esta política es clave para garantizar un suministro sostenible y eficiente, especialmente en zonas rurales o de bajos recursos, donde el GLP es la única fuente de energía disponible.
Impacto en el mercado y en los usuarios
El aumento podría significar un desafío para los sectores más vulnerables, aunque desde la Secretaría indicaron que buscarán medidas complementarias para mitigar el impacto. Entre ellas, destacaron la importancia de fomentar el acceso a programas sociales que subsidien el costo del GLP para quienes más lo necesiten.
Deuda externa
El FMI exige blindar el tarifazo mientras admite que la economía no arranca
En su Asamblea Anual en Bangkok, el Fondo pidió a Argentina, Bolivia y Ecuador «preservar» la eliminación de subsidios a la energía. En el mismo informe recortó al 2,1% el crecimiento argentino para 2026 por la caída de la demanda interna.
Mientras las boletas de gas, luz y transporte siguen devorando los ingresos de los hogares, el Fondo Monetario Internacional pidió que nadie dé un paso atrás. «Debe preservarse el difícilmente logrado avance alcanzado en varios países, incluidos Argentina, Bolivia y Ecuador, en cuanto a la reducción o eliminación de los subsidios a la energía», sostuvo el organismo. Lo que en Washington se celebra como un logro, en la Argentina se vive como un tarifazo que no termina.
La definición figura en el informe Perspectivas Económicas para el Hemisferio Occidental, presentado por Nigel Chalk, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, en el marco de la Asamblea Anual que el organismo realiza en Bangkok, Tailandia. Del encuentro participó también el ministro de Economía, Luis Caputo, junto a la directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva.
La receta: menos ayuda y más «señales de precios»
El documento reconoce que durante 2026 muchos gobiernos de la región aplicaron subsidios a los combustibles, reducciones de impuestos, garantías crediticias y otras intervenciones para amortiguar el encarecimiento de la energía. Pero las cuestiona: «Si bien estas medidas brindaron un alivio inmediato, las intervenciones no focalizadas generaron distorsiones y anularon señales de precios que, de otro modo, habrían reducido la demanda de energía».
Traducida a la vida cotidiana, la fórmula supone que los hogares consuman menos energía porque no pueden pagarla. El organismo planteó que «es necesario replantear estas intervenciones para mejorar su eficacia» y recomendó reemplazar las ayudas generalizadas por transferencias directas a los sectores de menores ingresos. A comienzos de octubre, el Fondo ya había difundido otro informe en el que afirmó que subsidiar la producción para sostener tarifas bajas resulta entre 14 y 22 veces más costoso que transferir recursos directamente a los sectores vulnerables.
El dato más llamativo es el contexto. El propio informe admite que «el alza en los precios internacionales de la energía y los alimentos ha interrumpido la desinflación que se observaba en gran parte del hemisferio en 2025 y parte de 2026». El FMI pide sostener la quita de subsidios justo cuando el petróleo vuelve a presionar sobre los precios. Aun así, elogió las «medidas audaces» de Argentina, Bolivia y Ecuador para que los valores internacionales se trasladen a los precios internos.
El «avance» que pagaron los hogares
Ese avance tiene un costo concreto. Desde diciembre de 2023, la canasta de servicios públicos y transporte acumuló una suba superior al 525%, según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el CONICET. En el desglose, el transporte trepó un 912%, el gas un 748%, el agua un 365% y la electricidad un 339%.
Desde comienzos de 2026 rige el régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), creado por el Decreto 943/2025, que reemplazó la segmentación anterior y restringió la asistencia a hogares con ingresos inferiores a tres Canastas Básicas Totales. A eso se sumó en mayo la reforma del régimen de Zona Fría, con la que, según precisó la Secretaría de Energía, 1.600.000 usuarios perdieron el beneficio.
El Foro Economía y Trabajo, espacio de economistas vinculados al movimiento sindical, registró una caída real del 58% en los subsidios a la energía desde 2023, en el marco del cumplimiento de las metas pactadas con el FMI. Lo que el Fondo llama distorsión es, para millones de familias, la diferencia entre pagar la boleta o resignar otros consumos básicos.
El ajuste no trajo el crecimiento prometido
El mismo informe expuso la contracara del modelo. El FMI recortó su proyección de crecimiento para la Argentina al 2,1% en 2026, frente al 3,5% que estimaba en abril, y ubicó la previsión para 2027 en 3,5%. «En Argentina los datos registrados en lo que va del año han sido más débiles de lo que esperábamos al momento de publicar nuestro informe en abril», reconoció Chalk.
El funcionario explicó la corrección: «Había algunos factores idiosincráticos, como la menor demanda interna y condiciones de financiamiento más estrictas, que hicieron que cambiara nuestra perspectiva». Y agregó: «Ese proceso de ajuste nunca es fácil». La menor demanda interna que el Fondo menciona al pasar tiene nombre y apellido: salarios que pierden la carrera contra las tarifas.
Luis Cubeddu, responsable de la División de Supervisión Multilateral del organismo, pidió que la recuperación se traduzca en empleo y respaldó los cambios laborales impulsados por el Gobierno: «Es importante también mejorar la flexibilidad de los mercados laborales. Hubo una reforma importante del sector laboral este año y creo que eso va a facilitar la creación de empleo». El Fondo vuelve a presentar la flexibilización laboral como llave del empleo, mientras sus propias proyecciones de actividad van a la baja.
Risas en Bangkok y una revisión pendiente
En el panel compartido con Georgieva y el ministro de Finanzas de Grecia, Kyriakos Pierrakakis, Caputo admitió que los shocks externos como la suba del petróleo «fueron más largos de lo que anticipamos». La titular del Fondo recordó que Grecia canceló su programa antes de tiempo y, mirando al ministro argentino, anticipó que la Argentina seguiría ese camino. «Te vas a sorprender, ya está sucediendo», respondió Caputo entre risas. Georgieva insistió en que el orden fiscal «es la condición necesaria para lograr crecimiento».
Detrás del clima distendido, los equipos técnicos trabajan para cerrar la tercera revisión del programa de Servicio Ampliado por USD 20.000 millones firmado en abril de 2025, cuya aprobación habilitaría un desembolso de aproximadamente USD 869 millones. Al cierre de 2025, la deuda argentina con el FMI sumaba USD 57.100 millones. El respaldo del Fondo a la quita de subsidios no es un consejo técnico neutral: forma parte de las condiciones de un acuerdo que pagan los usuarios en cada factura.
Lo que tenés que saber:
- En su Asamblea Anual en Bangkok, el FMI pidió preservar la reducción o eliminación de los subsidios a la energía en Argentina, Bolivia y Ecuador.
- El organismo sostuvo que las ayudas no focalizadas «generaron distorsiones» y recomendó reemplazarlas por transferencias directas a los sectores de menores ingresos.
- El mismo informe admite que la suba de la energía y los alimentos interrumpió la desinflación en la región.
- El FMI recortó el crecimiento argentino para 2026 al 2,1%, frente al 3,5% proyectado en abril, por menor demanda interna y financiamiento más restrictivo.
- Desde diciembre de 2023, los servicios públicos y el transporte acumulan una suba superior al 525%, según el IIEP de la UBA y el CONICET.
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