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Sociedad

Banquineros Industria Nacional…

A pesar de los controles en rutas y autopistas, hay conductores que continúan cometiendo la infracción de circular por las banquinas ante los congestionamientos de tránsito. Y al ser interceptados ofrecen las más varias y disparatadas excusas

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No se trata de una conducta nueva, pero que se repite, a pesar de los controles y sanciones que se le imponen a los que violan las leyes de tránsito al circular por las banquinas asfaltadas de rutas y autopistas, casi se convirtieron en una “industria nacional”…

Durante las fiestas, se implementaron operativos con especial hincapié en los “banquineros” y desde la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) se labraron infracciones por cometer este tipo de infracciones, además de difundir imágenes de las “excusas” que dan al personal por haber incurrida en esta conducta ilegal.

Por ejemplo, se conocieron al menos cinco casos de conductores en infracción en los distintos puntos de acceso a la ciudad de Buenos Aires, que además de los “banquineros”, incluyó a los que usan el celular cuando manejan, los que conducen sin usar el cinturón de seguridad o trasladar niños de corta edad sin la sillita infantil.

“Mi mama tiene vértigo de estas situaciones” fue la excusa de un banquinero en la autopista Buenos Aires-La La Plata, dijo un joven. “Vengo con mi señora que tiene que entrar a las ocho al trabajo”, argumentó otro que venía por fuera de los carriles de circulación del Acceso Oeste, quien como otro “agravante”, tanto él como su esposa y su hija se trasladaban sin el cinturón de seguridad y sin la sillita infantil correspondiente.

Otro caso es el de una mujer que fue detenida por el agente de la ANSV al notar que circulaba usando el teléfono celular por la Panamericana y como toda respuesta, expresó: “Pensé que podía ver el audio”.

Al margen de los estrictos controles en las rutas hacia la Costa Atlántica para esta temporada de verano, los “banquineros” siguen haciendo de las suyas en la región metropolitana de Buenos Aires, tal como otros dos que fueron detectados, filmados e interceptados, en las autopistas Richeri y Del Oeste. 

Alimentación

Las canastas subieron 40% interanual y el salario mínimo no alcanza: los datos del INDEC que Milei no muestra

El INDEC publicó este martes los datos oficiales de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) de septiembre de 2026: ambas subieron 1,7% mensual y acumulan variaciones interanuales del 40% y 38,7% respectivamente. Para no caer bajo la línea de pobreza, una familia de cuatro integrantes necesitó ingresos superiores a $1.632.505. Una persona sola necesitó $528.319 para no ser pobre y $239.058 para no ser indigente.

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Una familia de cuatro integrantes necesitó ingresos mensuales superiores a $1.632.505 para no quedar bajo la línea de pobreza en septiembre de 2026. Así lo confirmó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) al publicar los valores actualizados de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT). Ambas subieron 1,7% en el mes y acumulan variaciones interanuales del 40% y 38,7% respectivamente, superando con creces cualquier pauta salarial.

Los datos fueron publicados el mismo día en que el INDEC también dio a conocer el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de septiembre, que cerró en 1,9% mensual, una décima por encima del 1,7% de agosto. La coincidencia no es menor: la Canasta Básica Alimentaria, que mide el umbral de la indigencia, aumentó prácticamente lo mismo que el IPC general, lo que significa que el costo de comer no se desacelera respecto de la inflación global.

Los números de la pobreza y la indigencia en septiembre

El INDEC detalló los umbrales por tipo y tamaño de hogar. Para un hogar de tres integrantes, el ingreso necesario para no ser pobre fue de $1.299.664 y para no ser indigente, de $588.083. Un hogar de cinco personas necesitó $1.717.036 para superar la línea de pobreza y $776.939 para evitar caer en la indigencia. Una persona adulta sola necesitó $528.319 para no ser pobre y $239.058 para no ser indigente.

Estos valores se obtienen mediante la aplicación del coeficiente de Engel (CdE), que expresa la relación entre los gastos alimentarios y los gastos totales de la población de referencia. La CBA cubre exclusivamente alimentos; la CBT incorpora además bienes y servicios no alimentarios: transporte, vestimenta, vivienda, educación y salud.

Interanual: 40% más cara para comer, 38,7% más cara para vivir

El dato más contundente no es el mensual sino el interanual. La Canasta Básica Alimentaria acumula una suba del 40% en los últimos doce meses; la Canasta Básica Total, del 38,7%. Esos números se montan sobre una base ya devastada por las devaluaciones y los aumentos de 2023 y 2024, lo que significa que el poder adquisitivo de los sectores populares viene siendo erosionado de manera sostenida desde hace más de dos años.

La inflación acumulada para la CBA en lo que va del año hasta septiembre fue de 25,3%; para la CBT, de 24,7%. En ese mismo período, los salarios de amplios sectores del mercado de trabajo no lograron igualar esa pérdida. Para los hogares que dependen de ingresos informales, jubilaciones mínimas o planes sociales, la brecha entre lo que ganan y lo que necesitan para no ser pobres se mantiene abierta y sin perspectiva de cierre.

El rubro que más pesó: vivienda y servicios en el GBA

El INDEC también publicó la apertura por rubros del IPC de septiembre. La división de Vivienda, agua, electricidad y gas subió 3,1%, empujada por ajustes en tarifas y gastos de prepagas. Educación trepó 3,0% por incrementos en colegios y universidades. Comunicación aumentó 2,5% y Salud 2,4%. En cuanto a incidencia por región, alimentos y bebidas no alcohólicas (+2,0%) fue el rubro de mayor peso en la mayoría del país, con la excepción del Gran Buenos Aires, donde el mayor impacto lo tuvo vivienda y servicios básicos.

Los rubros que menos subieron fueron restaurantes y hoteles (+1,1%), prendas de vestir y calzado (+1,4%) y bebidas alcohólicas y tabaco (+1,4%). Son los datos que el Gobierno suele destacar cuando habla de moderación de la inflación. Lo que no destaca es que la combinación de tarifas, alimentos y salud sigue golpeando con fuerza desproporcionada a los hogares de menores ingresos, que gastan la mayor parte de sus recursos en exactamente esos rubros.

Un umbral que sube, un salario que no alcanza

El dato de las canastas no es una abstracción estadística. Es el piso por debajo del cual el INDEC considera que una familia no puede subsistir. Cuando ese piso sube 40% interanual y los ingresos de millones de hogares no acompañan esa velocidad, la consecuencia es más pobreza, no menos.

La narrativa oficial insiste en que la inflación baja y la economía se recupera. Los datos del INDEC muestran que el costo de no ser pobre siguió subiendo en septiembre, que las canastas acumulan más del 38% en doce meses, y que los rubros que más impactan en los hogares vulnerables crecen por encima del índice general. Entre el relato y los números, la distancia se mide en pesos que no alcanzan.

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