AMBA
La carga de la SUBE ya puede validarse en los colectivos del AMBA
La Carga a Bordo en el AMBA permite que millones de usuarios puedan hacer la validación directamente en el colectivo que los transporta.
El sistema SUBE recordó que para el pago del transporte urbano de pasajeros dispone de una nueva tecnología que permite validar la carga de la tarjeta directamente en el colectivo y que, luego de haber sido probada en otras ciudades del país, comenzó a aplicarse en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) junto a otras nuevas aplicaciones que favorecen al usuario.
La Carga a Bordo en el AMBA permite que millones de usuarios puedan hacer la validación directamente en el colectivo que los transporta.
Los pasos son los siguientes:
– Las personas no necesitan de un teléfono o no tienen que dirigirse a una terminal automática para contar con la carga.
– Al subir al colectivo la persona usuaria deberá indicar al chofer que necesita acreditar dinero en la tarjeta SUBE.
– Debe acercar su tarjeta en el mismo lugar donde realiza el pago del viaje.
– Una vez acreditada la carga, el usuario tendrá que indicar cuál es el destino y abonar el boleto de manera habitual.
– El chofer deberá presionar la tecla específica para que la función se ejecute y el usuario tendrá que mantener quieta la tarjeta hasta que la validadora indique que la carga fue aplicada.
– Los usuarios podrán acreditar todas las cargas que haya pendientes.
– Para acreditar cargas pendientes es necesario pedirle al chofer que seleccione esa opción.
Actualmente el sistema de Carga a Bordo está disponible en colectivos de la zona AMBA, Esquel, Puerto Madryn, Concepción del Uruguay, Tornquist, Azul, Reconquista, Neuquén, Rosario y líneas provinciales de las provincias de Catamarca y Chubut.
Además, hay dos maneras de acceder a la carga: una presencial, en cualquiera de los Puntos SUBE y abonar en efectivo, y también la posibilidad de pagar con tarjeta de débito o crédito en los Centros de Atención del AMBA.
La segunda manera es a través de la carga electrónica, mediante las aplicaciones de pago, homebanking o cajeros.
En esta segunda opción, el usuario debe cargar la tarjeta a través de la aplicación SUBE descargada en su celular, tablet o computadora, abonar el importe correspondiente desde el homebanking o a través de las aplicaciones de pago.
Posteriormente, el usuario debe acreditar esa carga en una Terminal Automática, en dispositivo de Conexión Móvil o desde la app Carga SUBE, para lo cual debe contar con un teléfono celular con tecnología NFC, que debe estar activada para que la aplicación pueda leer la tarjeta.
Para la acreditación a través de Carga SUBE en el celular, se debe seleccionar «acreditar carga» y luego apoyar la tarjeta en la parte de atrás del celular. De la misma manera se puede tener acceso al saldo y al último viaje.
Si se completó correctamente la carga, aparecerá en pantalla un mensaje que confirma la misma.
El pago se puede realizar desde billeteras virtuales y luego validar en la aplicación o agregarlas en Carga SUBE desde la cual se podrá acceder a la app para realizar la acreditación.
Conjuntamente con la implementación de la Carga a Bordo, se actualizó la app SUBE que unificó todas las funciones y gestiones en un solo lugar.
También se integró el sistema SUBE con el 911 Federal para generar un mecanismo de alerta que proteja tanto a choferes como pasajeros, a través de un sistema de geolocalización.
Y se generó una credencial SUBE para que las personas con discapacidad puedan viajar en el transporte público sin necesidad de mostrar el Certificado Único de Discapacidad (CUD) al chofer.
La credencial brindará una constancia de viaje válida frente al seguro de transporte, lo que hoy no queda acreditado con el CUD papel.
AMBA
AySA redibuja sus tarifas antes de la privatización: quién pagará más y quién menos
El ERAS convocó a audiencia pública por el nuevo esquema tarifario de AySA, que elevaría un 11,4% la factura residencial promedio y sumaría $140.057 millones de recaudación, mientras dos consorcios privados se disputan la empresa.
Seis de cada diez hogares que reciben agua de AySA pagarían en promedio un 22,6% más por el servicio si el ente regulador aprueba el nuevo esquema tarifario que la empresa puso sobre la mesa justo cuando el Gobierno de Javier Milei se apresta a venderla. El rediseño de las tarifas llega en la antesala de la privatización, mientras dos consorcios privados se disputan el control de la compañía.
El Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS) convocó, mediante la Resolución 41/2026 publicada este jueves en el Boletín Oficial, a una audiencia pública para tratar la propuesta de Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA) de actualizar los coeficientes zonales y el régimen tarifario. La audiencia se realizará el 26 de octubre a las 10, de manera virtual, con transmisión en vivo desde el sitio web del organismo. Como toda audiencia pública, tiene carácter consultivo y las opiniones que allí se expresen no son vinculantes para el ente.
AySA justifica la iniciativa en que el esquema vigente no tuvo una revisión integral desde su diseño original, hace más de cuatro décadas. Sin embargo, el debate que se abre no es solo técnico: ocurre en el mismo momento en que el Estado se desprende del 90% del paquete accionario de la empresa que presta agua potable y cloacas en la Ciudad de Buenos Aires y 26 municipios del conurbano.
Menos zonas, otra vara para medir
Para los usuarios del régimen no medido (los que no tienen medidor y pagan en función de la zona), la propuesta reduce los 11 coeficientes zonales actuales, que oscilan entre 1,10 y 3,50, a cinco niveles que irían de 0,75 a 2,75.
La empresa también pretende adecuar el precio del metro cúbico de desagües cloacales en el radio antiguo de la Ciudad, sumando el cobro por la prestación de desagües pluviales, e incorporar pautas tarifarias diferenciales para asentamientos informales y para urbanizaciones cerradas.
Quién paga más y quién paga menos
Según las estimaciones de la propia AySA a valores de septiembre, entre los usuarios residenciales un 20% vería reducida su factura mensual sin impuestos, con una baja promedio del 14,7%; otro 20% no tendría cambios, y el 60% restante afrontaría aumentos con una suba media del 22,6%.
En el promedio ponderado del segmento residencial de la Ciudad y el conurbano, el impacto sería un incremento del 11,4%: la factura pasaría de $27.156 a $30.250 sin impuestos. Detrás de un promedio moderado aparece una distribución desigual, donde la mayoría de los hogares pagará más y solo uno de cada cinco verá una rebaja.
Para amortiguar el golpe, la compañía prevé una implementación progresiva, con topes del 5% acumulativo a los aumentos mensuales en los cargos zonales. En el caso de los usuarios que dejen de pertenecer a zonas bajas, el subsidio adicional del 15% que hoy reciben se retirará en tres etapas de igual proporción. El tope no elimina el aumento: lo reparte en escalones mensuales que se acumulan factura tras factura.
Hogares con suba, comercios con rebaja
El contraste con el resto de los usuarios es elocuente. Para comercios, industrias e instituciones, el plan prevé una reducción promedio del 2,2% en la factura media, que pasaría de $137.807 a $134.812. En ese segmento, el 63% mantendría su factura sin variaciones, el 22% tendría bajas promedio del 24,6% y apenas el 15% registraría aumentos, en promedio del 26,5%.
Mientras los hogares cargarían con una suba promedio del 11,4%, comercios, industrias e instituciones verían bajar su factura media.
Para los terrenos baldíos, AySA plantea un aumento promedio del 7,6%, de $17.822 a $19.172 mensuales. Allí el 58% no tendría cambios, el 37% sufriría subas promedio del 21,4% y solo el 5% obtendría reducciones, en promedio del 20,9%.
El excedente y la promesa de la tarifa social
El conjunto de medidas generaría un incremento global de ingresos del 7,3%, equivalente a $140.057 millones a tarifas de septiembre. AySA sostiene que, en base al contrato de concesión, la totalidad de ese excedente se destinará al programa de tarifa social, lo que permitiría incorporar beneficiarios y dar cobertura en barrios populares, garantizando “la equidad distributiva” y el equilibrio económico financiero del contrato.
La pregunta que la propuesta no responde es quién garantizará ese destino cuando la empresa deje de estar en manos del Estado.
Las tarifas en la vidriera de la privatización
La audiencia se convoca mientras avanza la licitación para vender el 90% de las acciones de AySA. Dos consorcios quedaron habilitados para presentar ofertas económicas: el liderado por Rowing S.A., del empresario Walter Román, junto a la brasileña Arcos, Transclor y el fondo neerlandés PHX; y el encabezado por Roggio ROAS S.A.U., del Grupo Roggio, que ya opera Aguas Cordobesas.
Como informó este medio, las empresas de Román aportaron 40 millones de pesos a la campaña de La Libertad Avanza, y Transclor, de Mauricio Filiberti, es el proveedor exclusivo del policloruro de aluminio, el insumo más importante que consume AySA para potabilizar el agua. Según trascendió, el Gobierno espera recaudar alrededor de 450 millones de dólares con la operación.
El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró en su cuenta de X el avance de la privatización y aseguró que “implicará más obras, más inversiones, más seguridad y menos costos para todos los argentinos”. La promesa de menos costos choca con el primer cuadro tarifario que se discute en plena venta, que trae aumentos para seis de cada diez hogares.
La historia del servicio ofrece un antecedente ineludible: AySA fue creada en 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner, tras la rescisión del contrato con el consorcio privado Aguas Argentinas por incumplimientos. Veinte años después, el agua del AMBA vuelve a encaminarse hacia manos privadas, y el nuevo esquema tarifario será parte de la herencia que recibirá el próximo operador.
Lo que tenés que saber:
- El ERAS convocó por la Resolución 41/2026 a una audiencia pública virtual el 26 de octubre a las 10 para tratar el nuevo régimen tarifario de AySA.
- El 60% de los usuarios residenciales tendría aumentos promedio del 22,6%; un 20% bajaría su factura un 14,7% y el 20% restante no tendría cambios.
- La factura residencial promedio subiría un 11,4%, de $27.156 a $30.250 sin impuestos, mientras la de comercios, industrias e instituciones bajaría un 2,2%.
- La propuesta reduce de 11 a 5 los coeficientes zonales y sumaría ingresos por $140.057 millones, que AySA promete volcar a la tarifa social.
- La revisión tarifaria llega con la privatización en curso: dos consorcios, liderados por Rowing y Roggio, compiten por el 90% de la empresa.
-
Buenos Aires5 díasLuján 2026: peregrinaron 2,7 millones de fieles, muy por encima del año pasado
-
Misiones4 díasPassalacqua va a la Justicia para defender el suelo misionero
-
Fútbol & Goles!6 díasPlatense dio el golpe ante Estudiantes y quedó entre los cuatro mejores de la Copa Argentina
-
Espectáculos 🎭4 díasCómo sigue la salud de Daniel Osvaldo
-
El clima 🌤7 díasMás lluvia y menos calor: el SMN anticipa un clima atípico hasta diciembre
-
CABA4 díasDeliveries sin derechos: la precarización laboral que el conflicto vecinal en CABA no muestra
-
Economía 💲6 díasCaputo presentó la lista de precios del “faro de la libertad”: cuál es la tarifa para tener ciudadanía argentina
-
América Latina6 díasBolivia: tras de la detención del fiscal que investigaba a Cerimedo, Beller teme que desaparezcan pruebas
