Inflación
Inflación de enero cerraría cerca del 2,8% impulsada por carnes y verduras
Consultoras privadas proyectan que el índice de precios al consumidor cerró enero entre el 2% y el 3%, impulsado por los alimentos. El dato confirma que la comida sigue siendo el núcleo duro de la inflación pese a la calma cambiaria y las mediciones del Indec, que le quitan relevancia.
★ El primer mes del año mostró una dinámica de precios persistente en los rubros más sensibles de la economía doméstica. Distintos relevamientos privados coinciden en que la inflación de enero se ubicará por encima del 2%, traccionada nuevamente por los aumentos en alimentos y bebidas, que no logran perforar el piso pese a la estabilidad macroeconómica y cambiaria.
Los informes de las últimas semanas detectaron una aceleración de precios hacia el cierre del mes, concentrada en productos frescos y bienes de demanda inelástica. Si bien no hubo saltos abruptos, el goteo constante en góndolas, especialmente en carnes, verduras y aceites, fue suficiente para mantener la presión sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Proyecciones privadas marcan hasta 2,8%
Las proyecciones privadas muestran un consenso en torno al 2,5%, con matices según la metodología utilizada por cada consultora. Econviews proyectó la suba más alta, con un 2,8%. LCG estimó un 2,5%, destacando la incidencia del encarecimiento de la carne. Los Almaceneros de Córdoba calcularon una variación de entre 2,4% y 2,5%. Equilibra ubicó el índice en 2,2%. Por su parte, IPC Online Bahía Blanca fue el más optimista, con un registro cercano al 1,9%.
El fenómeno responde a una inflación que conserva núcleos duros en la canasta básica. Aunque hubo factores que ayudaron a moderar el índice (como bajas estacionales en algunas verduras, ajustes suaves en lácteos y la estabilidad en precios regulados como combustibles), el peso de los alimentos frescos fue determinante para sostener la presión inflacionaria que golpea directamente el bolsillo de las familias trabajadoras.
Cambio de canasta del INDEC: ¿maquillaje estadístico?
El escenario de febrero traerá una novedad técnica clave: el INDEC comenzará a medir la inflación con una nueva canasta de bienes y servicios. Esta actualización, ajustada a hábitos de consumo más recientes, le dará mayor ponderación a los servicios y reducirá la incidencia relativa de los alimentos.
El cambio metodológico podría modificar la lectura estadística de la inflación en los próximos meses, en un movimiento que genera suspicacias entre economistas y organizaciones sociales. La pregunta que sobrevuela es si esta reconfiguración responde a un ajuste técnico genuino o si busca diluir el impacto de los alimentos en el índice oficial, justo cuando este rubro se ha convertido en el principal factor de presión sobre el poder adquisitivo de los sectores populares.
Lo concreto es que, más allá de las modificaciones en la medición, lo que sube y golpea el bolsillo de las familias sigue siendo lo mismo: los productos básicos de la mesa de todos los días.
Puntos clave
- La inflación de enero cerraría por encima del 2%, según el consenso de consultoras privadas
- Las proyecciones van desde 1,9% (IPC Online Bahía Blanca) hasta 2,8% (Econviews)
- Carnes, verduras y aceites fueron los principales impulsores del aumento de precios
- El INDEC implementará en febrero una nueva canasta que reduce la ponderación de alimentos
- Pese a la estabilidad cambiaria, los alimentos mantienen presión inflacionaria constante ★
América Latina
Inflación: Argentina, segunda en América Latina y seis veces sobre sus vecinos
Con un 23,6% acumulado entre enero y septiembre, la Argentina solo quedó detrás de Venezuela en un relevamiento de 15 economías de la región. En el mismo período, Brasil, Chile, Bolivia y Uruguay rondaron el 4% y Paraguay apenas llegó al 1,9%.
Entre enero y septiembre, los precios en la Argentina subieron 23,6%. En Brasil, Chile, Bolivia y Uruguay, en esos mismos nueve meses, la suba rondó el 4%. La economía que el Gobierno presenta como un caso de estabilización exitosa acumula casi seis veces la inflación de sus principales vecinos.
El dato surge de cruzar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que difundió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), con una suba de 1,9% en septiembre, contra los registros de otras 14 economías latinoamericanas con información disponible, según un relevamiento difundido por la prensa local. En esa comparación, la Argentina de Javier Milei ocupó el segundo lugar en la región, superada únicamente por Venezuela.
Un ranking que desarma el relato oficial
Venezuela registró en septiembre una inflación mensual de 8,4% y acumula 225,3% en el año, según su Banco Central, un caso excepcional que no admite una comparación directa con el resto. Detrás de la Argentina quedó Guatemala, con 1,18%, y luego un bloque de doce países que no llegaron al 1% mensual: Bolivia (0,85%), Brasil (0,82%), Uruguay (0,54%), Honduras (0,48%), El Salvador (0,45%), México (0,42%), Chile (0,40%), Colombia (0,37%), República Dominicana (0,33%), Perú (0,14%), Costa Rica (0,11%) y Paraguay (0,10%).
Nueve de los quince países relevados tuvieron una inflación mensual inferior al 0,5%. Aun si se dejara afuera a Venezuela, la Argentina encabezaría con holgura el ranking regional, tanto en el mes como en el acumulado del año. El 1,9% local fue más de una vez y media el de Guatemala, más del doble que el de Bolivia y Brasil, y 19 veces el de Paraguay.
Además, el número de septiembre no fue un respiro sino un retroceso: el índice se aceleró respecto del 1,7% de agosto, que había sido la variación mensual más baja en 14 meses. Como informó este medio, la suba estuvo traccionada por los precios regulados (2,3%), con gas, electricidad y prepagas a la cabeza, y por los estacionales (2,9%), mientras que la inflación núcleo fue de 1,7%. Buena parte del empuje vino de tarifas que fija o autoriza el propio Gobierno.
Nueve meses que pesan más que un mes
La distancia no se explica por un mes puntual. En el acumulado de 2026, contra el 23,6% argentino, Bolivia registró 3,88%; Brasil, 3,95%; Chile, 4%; y Uruguay, 4,21%. Paraguay, con 1,9% en nueve meses, mostró el registro más bajo entre los países limítrofes: la Argentina acumuló en el año más de doce veces la inflación paraguaya.
La comparación interanual profundiza el diagnóstico. En los últimos doce meses, los precios argentinos subieron 33,4%, frente al 5,7% de Bolivia, el 4,68% de Uruguay, el 4,58% de Brasil, el 4,3% de Paraguay y el 4,1% de Chile.
El dato incómodo para la Casa Rosada es que la Argentina ni siquiera mejora contra sí misma. En septiembre de 2025, la inflación interanual había sido de 31,8% y el acumulado de los primeros nueve meses, de 22%, según los registros del INDEC. Un año después, ambos indicadores están peor, en lugar de converger hacia los niveles de la región. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central proyecta que 2026 cerrará con una inflación cercana al 30,3%.
El costo de la «estabilización» se paga en los hogares
Cada país tiene su propia estructura de consumo, su política monetaria y su metodología estadística, y eso obliga a leer los rankings con cuidado. Pero la brecha es lo suficientemente amplia como para desmentir la idea de que la Argentina ya resolvió su problema de precios. Que el índice mensual esté lejos de los tres dígitos de otros años no convierte a la inflación argentina en un problema menor: sigue siendo una anomalía regional.
El impacto sobre la vida cotidiana depende de cómo evolucionen los ingresos. Cuando los precios suben más rápido que los salarios, las jubilaciones y las prestaciones sociales, los hogares pierden capacidad de compra y terminan ajustando gastos o endeudándose para llegar a fin de mes. Ese golpe es más fuerte cuando los aumentos se concentran en alimentos, transporte y energía, rubros que no admiten recorte.
Ahí está el núcleo del modelo libertario. Según relevamientos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP, UBA-CONICET), desde diciembre de 2023 la canasta de servicios públicos y transporte acumuló una suba superior al 525%, con el transporte por encima del 900% y el gas por encima del 700%. Y el calendario de aumentos no se detiene: en noviembre llegan nuevas subas de hasta 4% en colectivos y subte del AMBA. Incluso con una inflación mensual por debajo del 2%, la presión sobre los ingresos rezagados sigue siendo asfixiante.
La pregunta de fondo ya no es si el IPC perfora tal o cual umbral, sino cuánto tiempo necesitará la Argentina para acercarse a la dinámica de precios de sus vecinos, y qué pasará con los salarios, las jubilaciones y la actividad mientras tanto. Por ahora, la respuesta la siguen pagando los mismos bolsillos.
Lo que tenés que saber:
- Con 1,9% en septiembre, la Argentina quedó segunda en un ranking de 15 economías latinoamericanas, solo detrás de Venezuela (8,4%).
- Entre enero y septiembre, la inflación argentina acumuló 23,6%, frente a cerca del 4% en Brasil, Chile, Bolivia y Uruguay, y 1,9% en Paraguay.
- En doce meses, los precios subieron 33,4% en la Argentina, contra menos de 6% en Bolivia, Uruguay, Brasil, Chile y Paraguay.
- Hace un año, la inflación interanual era de 31,8% y el acumulado de nueve meses, de 22%: ambos indicadores empeoraron.
- El REM del Banco Central proyecta que 2026 cerrará con una inflación cercana al 30,3%.
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