Investigación 🔎
Giro dramático en Pinamar: se cayó la coartada de la patota y el agresor del joven resultó ser su mejor amigo
Un adolescente de 17 años permanece internado con un hematoma cerebral tras recibir una golpiza en el estacionamiento del muelle. Lo que se denunció como un ataque de «patota» resultó ser una pelea entre amigos que intentaron ocultar.
★ La madrugada del sábado 1 de febrero en Pinamar comenzó con una denuncia de violencia grupal que terminó revelando una historia muy distinta. Thiago, un adolescente de 17 años que vacacionaba con su familia, sufrió lesiones graves tras lo que inicialmente se presentó como el ataque de una patota de seis jóvenes. Sin embargo, las cámaras de seguridad y la confesión de uno de los involucrados destaparon otra realidad: el agresor era uno de sus mejores amigos del barrio.
El joven permanece internado en el Hospital Bicentenario de Esteban Echeverría con un hematoma cerebral no quirúrgico, múltiples golpes en el cuerpo y estado lúcido pero delicado. Su padre, Sebastián, expresó su dolor ante la traición descubierta.
La versión que se derrumbó
El relato inicial indicaba que Thiago había sido víctima de una agresión grupal cerca de las 5:30 de la madrugada, cuando estaba junto a dos amigos en el estacionamiento del muelle mientras sus padres pescaban en la zona. Según esa primera versión, unos seis jóvenes lo atacaron tras un intercambio de insultos, golpeándolo brutalmente hasta que se acercó un móvil policial y huyeron.
Sin embargo, la fiscal Mónica Ferre, a cargo de la investigación, comenzó a revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad de la zona. Las imágenes no mostraban ninguna patota. Por el contrario, revelaron una pelea entre los propios amigos que habían llegado juntos al lugar.
La confesión que partió al medio la historia
Uno de los acompañantes de Thiago terminó confesando ante la fiscal. Según su declaración, «estaban jugando de manos, se calentó el otro y le pegó mal», provocándole la lesión grave con un codazo. El agresor, también menor de edad, quedó detenido tras admitir los hechos.
La revelación devastó a Sebastián, el padre de la víctima, quien conocía al acusado desde que nació. «Me mintieron. Me quiero morir, no tengo palabras. Estoy decepcionado de ellos», expresó el hombre en diálogo con la prensa. Sebastián relató que la relación entre los chicos era tan estrecha que él mismo solía llevarlos y traerlos de la cancha. «Son amigos del barrio, vecinos, de al lado de casa», señaló con angustia.
Tras conocer la confesión, el padre confrontó al agresor: «Hablé con él y le dije: ‘¿por qué no me lo dijiste de entrada?’, y se puso a llorar», contó.
De la playa al hospital: el recorrido de la tragedia
Después de recibir los golpes, Thiago caminó hasta el muelle para alertar a sus padres sobre lo ocurrido. Estos lo trasladaron de inmediato en su propio vehículo al Hospital Municipal de Pinamar, donde fue atendido e internado durante la tarde del sábado.
La gravedad del cuadro, especialmente el hematoma cerebral, llevó a los médicos a decidir su derivación al Hospital Bicentenario de Esteban Echeverría, donde se encuentra actualmente bajo observación. Aunque permanece lúcido, las lesiones son múltiples y su evolución está siendo monitoreada de cerca.
La investigación judicial
El caso comenzó con la intervención del fiscal Juan Pablo Calderón, del Departamento Judicial de Pinamar, quien ordenó una serie de medidas para identificar a los responsables cuando todavía se creía en la versión de la patota. Sin embargo, el análisis de las cámaras y las declaraciones testimoniales redirigieron completamente la investigación.
Actualmente, la causa quedó bajo la órbita de la fiscal Mónica Ferre, quien continúa recabando pruebas y tomando declaraciones para establecer las responsabilidades penales. El agresor detenido, al ser menor de edad, queda bajo el régimen de responsabilidad penal juvenil.
La familia de Thiago aguarda su recuperación mientras asimila el golpe emocional de descubrir que quien casi mata a su hijo era alguien de absoluta confianza, un chico al que consideraban parte de la familia.
Puntos clave
• Un adolescente de 17 años permanece internado con hematoma cerebral tras una golpiza en Pinamar.
• La denuncia inicial hablaba de un ataque de patota, pero las cámaras de seguridad y una confesión revelaron que el agresor era su mejor amigo.
• El acusado admitió ante la fiscal que le pegó tras una pelea durante un «juego de manos» y quedó detenido.
• El padre de la víctima expresó su profunda decepción: conocía al agresor desde que nació y lo trataba como a un hijo.
• La fiscal Mónica Ferre continúa la investigación bajo el régimen de responsabilidad penal juvenil.
Investigación 🔎
Del 3% de los audios a $7.833 millones en sobreprecios: la Justicia reconstruye el negocio de la ANDIS
El juez Ariel Lijo extendió el procesamiento del ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad, de su número dos y de una veintena de empresarios a las compras de insumos ortopédicos. La resolución describe una organización delictiva que operó dentro y fuera del organismo con fondos destinados a personas con discapacidad.
Sillas de ruedas, andadores, implantes auditivos, prótesis para personas amputadas. Esos fueron los insumos sobre los que, según la Justicia federal, se montó un circuito de compras direccionadas, sobreprecios y retornos dentro de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). La diferencia de precios detectada hasta ahora ya supera los 7.833 millones de pesos, y la propia resolución aclara que se trata de una cifra provisoria y parcial.
El juez federal Ariel Lijo dictó un nuevo procesamiento contra Diego Spagnuolo, ex director ejecutivo de la ANDIS y ex abogado personal de Javier Milei, y contra quien fuera su segundo, Daniel Garbellini. La medida alcanza también a Miguel Ángel Calvete, Ornella Calvete y a un amplio grupo de empresarios proveedores del organismo. La causa está delegada en el fiscal Franco Picardi, que ya avanza sobre una nueva etapa de la investigación.
De los medicamentos a los insumos: la misma estructura
Todos los imputados ya habían sido procesados el 9 de febrero de 2026 por las maniobras en la compra de medicamentos, una decisión que luego confirmó la Sala II de la Cámara Federal. La nueva resolución extiende esa imputación a las contrataciones del rubro insumos, al considerarlas parte de la misma estructura delictiva.
Los delitos atribuidos son asociación ilícita, negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública y defraudación por administración fraudulenta agravada en perjuicio de la administración pública nacional. En algunos casos, el juez también tuvo por probados hechos de lavado de activos agravado, vinculados con la canalización y circulación del dinero obtenido mediante las maniobras.
La investigación examinó seis segmentos de compras: amputaciones, cardio, implantes auditivos y audífonos, neuro, sillas y andadores, y traumatología. Es decir, prestaciones básicas para una población que depende del Estado para acceder a ellas.
Los empresarios y los engranajes internos
Entre los procesados figuran Emilio César Olguín (Expo Trauma S.A.); Evangelina Ileana García y Martím Goncalo Armella (Artrobone Ortopedia S.A. y Cirugía y Ortopedia Imnova S.A.); Claudio Alejandro Kahn (Cirugía Alemana Insumos Médicos S.A.); Osmar Mariano Caballi (Farma Salud S.R.L.); Mariano, Christian y Vicente Eduardo Sagués (Laboratorio Ortopédico Sagués S.R.L., Probock S.R.L. y Prolite Orthopedics S.R.L.); Humberto Gabriel Maone (Med-El Latino América S.R.L.); Nicolás Luna (Meridius S.A.); Fabián César Piedimonte (Neurosalud S.A.); Gustavo David Bernat (Ortopedia Bernat S.R.L.) y Patricio Oscar Acosta, vinculado entre otras firmas con Bymax Medical S.R.L. y Sistemas Médicos Globales S.R.L.
Dentro del organismo, la decisión alcanzó a Fabián Alexis Parlakian, Matías Javier Palotti Bertola y Alberto Patricio Denholm, señalados por haber cumplido funciones clave en la gestión de invitaciones a proveedores, la coordinación de procedimientos, el manejo de información interna y el seguimiento de pagos.
En otro tramo, Lijo procesó a Alan Pocovi y Sergio Daniel Mastropietro por asociación ilícita y lavado de activos agravado, a partir de los circuitos financieros y comerciales vinculados con Calvete y la sociedad Baires Fly S.A. También fue procesado Lautaro Valentín Brítez como miembro de la asociación ilícita, mientras que otras 11 personas indagadas recibieron falta de mérito, con la indicación de profundizar la investigación sobre ellas.
«No se trató de irregularidades aisladas»
A partir de un relevamiento técnico del Ministerio de Salud, se identificaron diferencias de precios de al menos 1.849.277.963 pesos en operaciones de insumos. Sumadas a los 5.984.594.394,24 pesos detectados previamente en medicamentos, la cuantificación conjunta llega a 7.833.872.357,24 pesos.
La resolución es contundente sobre la naturaleza del esquema: «El conjunto de las pruebas reunidas permite tener por acreditada, con el grado de probabilidad exigido en esta etapa, la existencia de una organización delictiva que habría operado dentro y fuera de la ANDIS, integrada por funcionarios del organismo (principalmente Diego Orlando Spagnuolo y Daniel María Garbellini, junto con otros agentes que cumplían funciones estratégicas), operadores externos como Miguel Ángel Calvete y Pablo Atchabahian, empresarios vinculados con las firmas proveedoras y personas encargadas de recibir, trasladar y canalizar los fondos».
Sobre el funcionamiento, el fallo describe «la manipulación sistemática de los procedimientos de contratación», con «selección arbitraria de proveedores, la circulación de información privilegiada, la simulación de competencia, el direccionamiento de adjudicaciones y la gestión de pagos en favor de determinadas empresas». Y concluye que, a través de ese mecanismo, se generaron «beneficios económicos indebidos para los proveedores favorecidos y retornos destinados a funcionarios y otros integrantes de la organización». Para el juzgado, la reiteración de las prácticas demuestra que no hubo errores administrativos, sino una actuación organizada y sostenida en el tiempo.
La reconstrucción se apoya en lo ya resuelto por la Sala II de la Cámara Federal, que al analizar las contrataciones del sistema SIIPFIS sostuvo que «fechas, invitaciones, cotizaciones y pagos eran temas que se definían por fuera de los mecanismos legítimos», y que los vínculos entre funcionarios, operadores y proveedores «no fueron casuales sino el resultado de un acuerdo ilícito entre sus partícipes».
Los audios que el Gobierno quiso enterrar
La causa nació en agosto de 2025, cuando se difundieron audios atribuidos a Spagnuolo en los que una voz afirmaba que la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, recibía un 3% de las compras de medicamentos a la droguería Suizo Argentina, y mencionaba también a Eduardo «Lule» Menem. El Gobierno echó a Spagnuolo, intervino la ANDIS y el entonces vocero presidencial Manuel Adorni atribuyó el escándalo a una «manipulación política de la oposición en un año electoral». Milei calificó todo lo dicho por su ex amigo como «mentira» y luego llegó a hablar de «inteligencia artificial».
Más de un año después, la Justicia confirma, resolución tras resolución, que el sistema de retornos que describían esas grabaciones tenía un correlato concreto en las compras del Estado. La investigación, que inicialmente estuvo en manos del juez Sebastián Casanello, quedó luego bajo la órbita de Lijo, el magistrado que el propio Milei propuso para integrar la Corte Suprema. En septiembre, el abogado Gregorio Dalbón, autor de la denuncia original, pidió ante ese juzgado la detención de Spagnuolo.
Mientras tanto, el mismo Gobierno que recortó prestaciones y pensiones por discapacidad en nombre del equilibrio fiscal sigue sin dar explicaciones sobre cómo funcionó, bajo su gestión, una estructura que convirtió las necesidades de las personas con discapacidad en un negocio para funcionarios y proveedores amigos.
Lo que tenés que saber:
- El juez Ariel Lijo dictó un nuevo procesamiento contra Diego Spagnuolo, Daniel Garbellini, Miguel Ángel Calvete y una veintena de empresarios por la compra de insumos en la ANDIS.
- Se les imputa asociación ilícita, negociaciones incompatibles y defraudación agravada; en algunos casos, también lavado de activos agravado.
- Las diferencias de precios detectadas en medicamentos e insumos suman $7.833.872.357,24, una cifra provisoria y parcial.
- Las compras investigadas abarcan sillas y andadores, implantes auditivos, insumos para amputaciones, cardio, neuro y traumatología.
- El fiscal Franco Picardi avanza en una nueva etapa de la causa, mientras 11 indagados recibieron falta de mérito.
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