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Consumo

La casta eras vos: motosierra en comidas, salidas y ropa

Mientras Milei sigue celebrando los guarismos inflacionarios el país está aplastado entre los sueldos licuados y el poder adquisitivo arrasado.

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El Argentino Diario-Javier Milei en Wall Street.

Lo que tenés que saber

  • La inflación de septiembre se ubicó en el 3,5%, el nivel más bajo en tres años.
  • A pesar del alivio en la inflación, el consumo se ajusta drásticamente.
  • El 65% de los encuestados recortó gastos en cenas fuera de casa.
  • El entretenimiento y la compra de ropa son otros rubros afectados.
  • Una familia tipo necesita casi un millón de pesos para no ser pobre.

La celebración del gobierno ante la inflación

Este jueves, el gobierno de Javier Milei celebró la caída de la inflación de septiembre al 3,5%, marcando un hito como el índice más bajo en tres años. Sin embargo, la realidad para la mayoría de los argentinos es muy diferente. El costo de vida sigue en aumento, obligando a muchas familias a ajustar sus presupuestos de forma drástica.

Gastos que se reducen

Un estudio realizado por la consultora Sentimientos Públicos, reveló que de un total de 2.500 encuestados, un alto porcentaje tomó medidas significativas para enfrentar la crisis. El 65% coincidió en que lo más recortó fue la cena afuera de casa. Un asado puede costar hasta 30 mil pesos por persona, sin contar bebidas o postres.

En el rubro del entretenimiento, el 60% recortó la salida al cine, teatro o actividades de espectáculos. Las entradas para el teatro comercial varían entre 20 y 25 mil pesos, mientras que un boleto de cine arranca desde 7 mil pesos.

La compra de ropa y calzado también se vio afectada, con un 58% de los encuestados indicando que redujo este tipo de gastos. En septiembre, las prendas de vestir y calzado registraron un aumento del 6,0%.

El impacto en el turismo y otros gastos cotidianos

El turismo no quedó fuera de la lista de recortes, con un 57% de las personas afirmando que redujeron sus viajes. En el último verano, el turismo sufrió una caída, alcanzando una ocupación del 50%.

Los gastos en transporte también se ajustaron: un 44% dejó de tomar viajes de aplicaciones y taxis, mientras que el 43% se restringió a ir a cafeterías. Además, un 38% de los encuestados redujo la compra de carne, un 34% canceló sus suscripciones a plataformas de streaming y un 21% dejó de lado tratamientos médicos o medicamentos.

CABA

Vivir en CABA: el 40% de las familias más pobres deja más de la mitad del sueldo en el alquiler

Un informe del Consejo Económico y Social de la Ciudad (CESBA) y la fundación Fundar confirmó que el 40% de los hogares de menores ingresos en la Ciudad de Buenos Aires destina más de la mitad de sus recursos al alquiler de un departamento de dos ambientes. Entre 2013 y 2026, los precios relativos de vivienda y servicios treparon casi 25 puntos y la proporción de hogares inquilinos pasó del 22% al 36,9%.

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En la Ciudad de Buenos Aires, cuatro de cada diez hogares de menores ingresos destina más de la mitad de sus recursos al alquiler de un departamento de dos ambientes. El dato surge de un informe elaborado en conjunto por el Consejo Económico y Social de la Ciudad (CESBA) y la fundación Fundar, que analizó la evolución de las condiciones económicas y habitacionales de los porteños a lo largo de los últimos 13 años. El resultado retrata una ciudad donde el derecho a la vivienda se convirtió en lujo para los que menos tienen.

El estudio, que abarca el período comprendido entre agosto de 2013 y agosto de 2026, identificó un corrimiento estructural en la composición del gasto familiar. Los precios relativos de la vivienda y los servicios aumentaron casi 25 puntos porcentuales en ese lapso, desplazando el peso de otros rubros como alimentación, indumentaria, educación, salud y esparcimiento. El presupuesto familiar quedó cada vez más dominado por gastos fijos, dejando márgenes cada vez más estrechos para el resto de la vida.

El alquiler ya no es una etapa: es una condición permanente

El informe registró además una transformación profunda en la estructura habitacional de la Ciudad. Los hogares inquilinos pasaron de representar alrededor del 22% en 2001 al 36,9% en 2022, un salto que convirtió al alquiler en una condición habitacional extendida y no ya en una etapa transitoria. La tendencia se profundiza especialmente entre los jóvenes, que acceden cada vez menos a la propiedad y quedan atrapados en un mercado de alquileres que sube sin pausa.

El contraste entre los distintos tipos de hogar revela la dimensión del problema. Según el informe, la canasta de consumo de una persona sola propietaria aumentó un 25,2% en dólares entre 2013 y 2026, mientras que la de una pareja joven propietaria subió un 21,5%. La familia propietaria con dos hijos registró un incremento del 19,4%. En cambio, para una pareja joven que alquila, el aumento fue del 11,4%. Las diferencias ilustran cómo la situación habitacional no es un dato accesorio, sino un factor determinante de la estructura de gastos y de la capacidad de proyección económica de cada hogar.

Los gastos fijos que asfixian el presupuesto

El peso creciente del alquiler dentro del presupuesto familiar no opera de manera aislada. Se combina con el incremento sostenido de las expensas y los servicios públicos, que desde diciembre de 2023 acumularon subas superiores al 500% en rubros como transporte, gas, agua y electricidad, según datos del IIEP (UBA-CONICET). La presión sobre los ingresos es simultánea desde múltiples frentes: el alquiler sube, los servicios suben, y la capacidad de ahorro se contrae.

Para los sectores de menores ingresos, el impacto es de una magnitud que excede cualquier ajuste racional del presupuesto. Cuando el alquiler de un dos ambientes absorbe más de la mitad de los ingresos disponibles, el margen para mudarse, planificar, ahorrar o aspirar a una vivienda propia se vuelve prácticamente inexistente. Lo que el informe describe en términos estadísticos es, en la vida cotidiana de miles de familias porteñas, la imposibilidad de construir un horizonte.

Un mercado sin regulación y un Estado que se retiró

El deterioro del acceso a la vivienda tiene contexto político y regulatorio. La derogación de la Ley de Alquileres en 2023, impulsada como parte del programa de desregulación del gobierno libertario, eliminó los marcos de previsibilidad contractual que, con sus limitaciones, fijaban pisos para la negociación. En un mercado librado a la lógica de la oferta y la demanda, los alquileres se actualizan mensualmente y la incertidumbre sobre el costo de renovación opera como factor de expulsión para los inquilinos más vulnerables.

El informe del CESBA y Fundar llega en un momento en que el gobierno nacional reivindica el equilibrio fiscal y la desaceleración de la inflación como señales de recuperación económica. Pero los datos sobre el acceso a la vivienda revelan una recuperación que no llega a los hogares que más la necesitan: aquellos que alquilan, que tienen bajos ingresos, y que enfrentan cada mes la disyuntiva entre pagar el alquiler o cubrir el resto de las necesidades básicas.

Lo que tenés que saber:

  • El 40% de los hogares de menores ingresos de CABA destina más de la mitad de sus ingresos al alquiler de un departamento de dos ambientes.
  • Entre 2013 y 2026, los precios relativos de vivienda y servicios aumentaron casi 25 puntos porcentuales, según el informe del CESBA y Fundar.
  • Los hogares inquilinos pasaron del 22% en 2001 al 36,9% en 2022, consolidando el alquiler como condición habitacional estructural y no transitoria.
  • La canasta de consumo de una persona sola propietaria subió 25,2% en dólares en ese período; la de una pareja joven que alquila aumentó solo el 11,4%.
  • El aumento de los gastos fijos, alquiler, expensas y servicios, reduce el margen para ahorrar, mudarse o proyectar el acceso a una vivienda propia.

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