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Elecciones

CNE suspende decisión sobre reimpresión de boletas por error procesal

La Cámara Electoral encontró un defecto procesal en el recurso de LLA: no se consultó al resto de los partidos. La resolución queda postergada cerca de la elección.

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Lo que tenés que saber

  • La CNE devolvió la apelación de LLA porque la Junta no pidió opinión a los otros partidos
  • Esa omisión vulnera el principio de bilateralidad y el derecho de defensa
  • La decisión final sobre la reimpresión de boletas se retrasa justo antes de las elecciones
  • La Junta debe notificar a las 15 agrupaciones políticas involucradas
  • La apelación de LLA solicitaba reimprimir boletas en Buenos Aires tras el fallo de Santilli

Cámara Electoral devuelve recurso por falta de participación partidaria

La Cámara Nacional Electoral (CNE), presidida por Daniel Bejas, decidió devolver la apelación presentada por La Libertad Avanza (LLA) destinada a reimprimir boletas únicas en la provincia de Buenos Aires. Esa devolución fue motivada porque la Junta Electoral bonaerense cargó con un error procesal: la omisión de solicitar opinión a los demás partidos implicados.

El tribunal consideró que la Junta no actuó correctamente, pues no consultó a las demás fuerzas políticas del distrito, paso indispensable para respetar el principio de bilateralidad y garantizar el derecho de defensa. Este defecto procesal impide continuar con la revisión del pedido de LLA, por lo que el caso regresa al origen para cumplirse el trámite faltante.

Retraso justo antes de los comicios

La resolución de la CNE implica que la decisión sobre la reimpresión de 14 millones de boletas únicas en Buenos Aires se demorará. La vuelta del expediente obliga a que la Junta notifique a los 15 partidos que conforman la boleta única y dé traslado del expediente. Solo tras esa etapa, el fiscal ante la Cámara, Ramiro González, podrá emitir su dictamen y el tribunal dictar la resolución definitiva.

El fallo llega en un momento crítico: restan apenas dos semanas para las elecciones del 26 de octubre, lo que introduce incertidumbre sobre el formato definitivo de las boletas en el distrito más grande del país.

Pedido de LLA y objeciones del Ejecutivo

El origen de la disputa se remonta al rechazo de la Junta Electoral bonaerense al pedido de LLA para reimpresión. Esa Junta consideró que la solicitud era “material y jurídicamente improcedente”, dado que contradecía el Código Electoral Nacional y las normas internas de la Cámara. Su argumento incluyó que reimprimir implicaría un costo superior a $12.100 millones, sin provisión en el presupuesto nacional.

Desde LLA, sus apoderados —Alejandro Carranzio, Juan Osana y Luciano Gómez Alvariño— sostuvieron en su apelación que la reimpresión “resulta técnicamente posible y presupuestariamente viable” si una decisión judicial urgente lo habilita. El Gobierno respaldó ese planteo y remarcó que existen condiciones para “garantizar la expresión genuina de la voluntad popular como derecho político y electoral básico”.

El fallo que habilitó a Santilli y su continuidad

El mismo día que se conoció la devolución del expediente, la Cámara Electoral resolvió otro asunto vinculado: autorizó que Diego Santilli encabece la lista de LLA en Buenos Aires, reemplazando a José Luis Espert, tras un fallo anterior que había sido revocado. Esa decisión había sido fundamentada en la ley de paridad de género, al establecer que el reemplazo del candidato debía respetar el género del titular saliente.

La disputa por las boletas estaba vinculada con esa modificación, pues LLA buscaba plasmar ese cambio en las boletas que se usarán en las elecciones.

Elecciones

Brasil va a segunda vuelta: el bolsonarismo sorprende y Lula deberá pelear el 25

Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% contra el 45% de Lula, revirtiendo lo que marcaban las encuestas. El hijo del expresidente preso hereda la maquinaria del movimiento que intentó un golpe de Estado en 2022 y obliga al Partido de los Trabajadores a una segunda vuelta que promete ser la más disputada de la historia reciente de Brasil.

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Con el 47% de los votos contra el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre y obligó a una segunda vuelta que se disputará el 25 de octubre de 2026.

El resultado sorprendió a las consultoras, que en los días previos daban a Lula levemente por encima del senador. Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos requerido para ganar en primera vuelta, y Brasil deberá decidir en un balotaje su próximo presidente.

El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, compite bajo las siglas del Partido Liberal (PL) con el respaldo explícito de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2022.

Lula, en tanto, busca su cuarto mandato no consecutivo: gobernó Brasil entre 2003 y 2010, fue perseguido judicialmente en causas que el Tribunal Supremo revisó y terminó anulando, y regresó al poder en 2023.

Lo que las encuestas no vieron venir

Durante toda la campaña, la ventaja de Lula en la primera vuelta parecía consolidada. La encuesta Datafolha del 24 de septiembre, registrada ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) bajo el número BR-00304/2026, ubicaba a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta estimulada. La consultora Nexus/BTG Pactual, en su última medición de agosto, atribuía al presidente el 39% frente al 33% del senador. Sin embargo, en la noche del 4 de octubre los resultados reales demostraron que el mapa electoral bolsonarista, profundamente arraigado en el norte, el centro-oeste y el sur del país, fue subestimado por la mayoría de los sondeos.

La encuesta Nexus de julio ya anticipaba el carácter polarizado del balotaje: Lula con el 40% y Flávio con el 34% en primera vuelta, pero empatados técnicamente en segunda con el 46% contra el 45% respectivamente. Ese empate técnico en el escenario de segunda vuelta se repitió en prácticamente todas las consultoras durante los últimos tres meses de campaña, lo que vuelve imposible anticipar con certeza el resultado del 25 de octubre.

Bolsa Familia, el campo de batalla ideológico

La campaña giró, entre otros ejes, alrededor de la política social. Lula recuperó el Bolsa Familia como bandera central de su gestión, un programa que durante su primer mandato sacó a 54 millones de personas de la pobreza y que la derecha intentó destruir bajo el gobierno de Michel Temer y luego de Bolsonaro padre. En esta campaña, el propio Lula recordó en reiteradas ocasiones que las críticas históricas al programa, que lo tacharon de fomentar la pereza y la dependencia, no resistieron el contraste con la realidad. «De todas las críticas, la más cruel es que el Bolsa Família iba a estimular la vagabundería», sostuvo en actos de campaña, recuperando una frase que pronunció a lo largo de décadas.

A pocos días de las elecciones, Lula anunció además un aumento del 15% en los pagos del programa de asistencia social, una decisión que la oposición leyó como un gesto electoral pero que, en términos electorales, no alcanzó para definir la primera vuelta a su favor. La derecha concentra sus críticas en que el programa no es una solución estructural, mientras el PT sostiene que sin ese piso de ingresos garantizados millones de familias brasileñas quedarían directamente al borde de la indigencia.

El mapa territorial y los puntos de quiebre

La geografía electoral confirma la fractura profunda de Brasil. Según los datos de la encuesta Medio/Ideia de mayo de 2026, Flávio Bolsonaro lidera en el norte con el 57% contra el 27% de Lula, y en el centro-oeste con el 60% contra el 28%. En el sur también está por encima: 50% contra 39%. El nordeste, históricamente el bastión lulista, le da al presidente el 58% frente al 34% del senador. El sudeste, que concentra la mayor parte del padrón electoral, aparecía en empate técnico antes de la votación.

Esta distribución territorial es el termómetro de la fractura de clase que atraviesa al gigante sudamericano. Las regiones más pobres, donde los programas de transferencia directa tienen mayor impacto sobre la vida cotidiana, tienden al lulismo; las regiones más ricas y con mayor presencia de sectores conservadores, al bolsonarismo. El resultado del 4 de octubre muestra que esa segunda geografía fue más eficaz de lo que las encuestas proyectaban.

El factor Bolsonaro padre y la internacionalización de la disputa

Jair Bolsonaro, preso y sin poder presentarse por su condena de 27 años, articuló desde la cárcel el apoyo a la candidatura de su hijo mayor. La sentencia fue ampliamente criticada por el gobierno de Donald Trump, con el propio presidente norteamericano afirmando que era «muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo» y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificándola de «injusta». Esta internacionalización del caso convirtió a la elección brasileña en parte del tablero geopolítico de la disputa entre la derecha global y los gobiernos progresistas de América Latina.

Legisladores estadounidenses, en contraposición, le pidieron formalmente a Trump que no interviniera en el proceso electoral brasileño. La sombra de la interferencia exterior planeó sobre toda la campaña, y el resultado del 4 de octubre convierte la segunda vuelta en una cita electoral con consecuencias que van mucho más allá de las fronteras del país más grande de América del Sur.

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