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Legislativo

“No podemos aceptar que se entregue la soberanía”: advirtió Hagman sobre el Gobierno de Milei

El proyecto busca reafirmar el control parlamentario sobre la política exterior y financiera.

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El diputado nacional Itaí Hagman (Unión por la Patria) anunció que la Cámara baja comenzará a tratar un proyecto de ley que establece que “cualquier acuerdo con Estados Unidos tenga que pasar por el Congreso” y que, en caso contrario, será considerado “de nulidad absoluta”.

El legislador, que encabeza la lista de Fuerza Patria en la Ciudad de Buenos Aires, señaló que el objetivo de la iniciativa es “evitar que el Gobierno entregue la soberanía nacional sin control parlamentario”.

Críticas a Caputo y advertencia al Ejecutivo

Hagman criticó al ministro de Economía, Luis Caputo, a quien acusó de mantener “un profundo desprecio por el Parlamento”. “Lleva 22 meses en el cargo y jamás vino al Congreso, ni siquiera a presentar el Presupuesto”, señaló el diputado en declaraciones al programa “Sin corbata”, por Splendid AM 990.

El dirigente agregó que el oficialismo busca “imponer una economía tutelada por el secretario del Tesoro de Estados Unidos”, en referencia a Scott Bessent, y advirtió que si el ministro no se presenta a brindar informes en Diputados, los legisladores estarán “habilitados a desconocer cualquier acuerdo que haga Milei con el gobierno norteamericano”.

Defensa de la soberanía y mensaje al FMI

“Es la única manera de seguir teniendo un país soberano y no ser una economía tutelada”, remarcó Hagman, quien sostuvo que el proyecto “busca dar un mensaje claro a los Estados Unidos y al propio Fondo Monetario Internacional: hay una parte importante del sistema político argentino que no va a aceptar esto”.

El debate, que comenzará mañana en comisión, apunta a condicionar la validez de los entendimientos firmados por el Poder Ejecutivo, en especial los vinculados con deuda, asistencia financiera o compromisos en política exterior.

Legislativo

Bregman convoca a movilizar al Congreso: «El gobierno y los jueces se ríen de nosotros»

La diputada del Frente de Izquierda llamó a movilizarse frente al Congreso el 15 de octubre, denunciando que el Poder Judicial actúa en sintonía con el gobierno de Milei y no como árbitro independiente. La frase condensa un clima político que viene creciendo: la impunidad como regla y la calle como única respuesta posible.

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«Basta de que el gobierno y los jueces se rían de nosotros. El 15 de octubre tenemos que estar todos y todas frente al Congreso.» Con esa frase directa y sin eufemismos, la diputada nacional Myriam Bregman lanzó una convocatoria a movilizarse que circula en redes sociales y que condensa en pocas palabras una temperatura política que viene acumulándose: la percepción extendida en la oposición y en amplios sectores sociales de que la Justicia opera en sintonía con el poder, no como contrapeso.

Bregman es diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires en el Frente de Izquierda Unidad (FIT-U), abogada con trayectoria en causas de derechos humanos y una de las voces más activas en el rechazo a las políticas del gobierno de Javier Milei. Su declaración, publicada en la red social Threads, coloca en el mismo banco al Ejecutivo y al Poder Judicial, a quienes acusa de actuar en perjuicio de la ciudadanía y sin rendir cuentas ante nadie.

Un diagnóstico compartido: la Justicia como problema político

La declaración de Bregman no surge del vacío. La relación entre el Poder Judicial federal y el gobierno de Milei es uno de los nudos más tensos de la política argentina actual. Por un lado, el oficialismo envió al Senado cientos de pliegos de jueces, fiscales y defensores públicos en un proceso de designaciones que la oposición cuestiona por su velocidad y por la falta de debate genuino sobre los perfiles propuestos. Por otro, causas que involucran a funcionarios del gobierno libertario, como las investigaciones en torno a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), la causa $Libra y los expedientes por enriquecimiento ilícito de funcionarios del gabinete, avanzan con una lentitud que contrasta con el ritmo de otras causas.

Ese cuadro alimenta una percepción que Bregman articula con claridad: cuando la Justicia no investiga a quienes gobiernan y simultáneamente actúa contra opositores o sectores vulnerables, pierde su condición de árbitro independiente y se convierte en un instrumento de poder. No es una lectura nueva en la política argentina, pero adquiere nueva urgencia en un contexto donde el ajuste fiscal golpea a la mayoría mientras los escándalos de corrupción se acumulan sin condenas.

La calle como respuesta a la impunidad

La convocatoria al Congreso para el 15 de octubre no es solo un gesto simbólico. En la tradición política argentina, la movilización frente al Congreso es el recurso de quienes sienten que los canales institucionales están cerrados o capturados. Bregman lo sabe y lo elige conscientemente: frente a una Justicia que, según su diagnóstico, «se ríe» de la ciudadanía, la respuesta es la presencia masiva en el espacio público.

El FIT-U viene sosteniendo una posición de oposición sin concesiones al gobierno de Milei desde el inicio de su gestión. A diferencia de otros bloques opositores que negociaron apoyos puntuales al oficialismo, el Frente de Izquierda no le votó ninguna medida de relevancia al gobierno libertario. Esa consistencia le da a Bregman una autoridad moral específica cuando llama a la calle: no convoca desde la comodidad de quien eventualmente cedió, sino desde una oposición sostenida en el recinto y fuera de él.

El Congreso como escenario de disputa

Elegir el Congreso como punto de concentración tiene una carga simbólica precisa. Es el lugar donde se aprueban los pliegos judiciales, donde se vota o se bloquea la legislación que define quiénes pueden ser procesados y con qué garantías, y donde las mayorías parlamentarias deciden qué causas avanzar y cuáles frenar. La convocatoria de Bregman instala la pregunta de fondo que el oficialismo prefiere no responder: ¿a quiénes sirven los jueces que el gobierno designa?

En ese marco, la frase «que el gobierno y los jueces se ríen de nosotros» es también una lectura sobre la impunidad como sistema. Cuando los funcionarios acumulan denuncias y las investigaciones no avanzan, y cuando simultáneamente la Justicia actúa con celeridad contra quienes protestan o reclaman, la ecuación se hace insostenible para cualquier noción básica de igualdad ante la ley. Bregman lo dice en público y convoca a decirlo en la calle. La pregunta es cuántos la escuchan.

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