Legislativo
Nicolás Del Caño fustigó el veto de Milei y apuntó contra los “panqueques”
El diputado del Frente de Izquierda afirmó que “el movimiento estudiantil y docente tiene el poder para frenar las políticas del Gobierno” y criticó duramente al radicalismo y al peronismo tucumano por su apoyo al veto presidencial.
El diputado nacional del Frente de Izquierda, Nicolás del Caño, manifestó que el movimiento estudiantil y docente tiene el poder para frenar las políticas del Gobierno de Javier Milei en relación al financiamiento universitario. Durante su intervención en la sesión especial de la Cámara de Diputados, Del Caño destacó que si el oficialismo logra sostener el veto presidencial será “gracias a los panqueques” del radicalismo y del peronismo tucumano.
La lucha por el financiamiento universitario
El debate se centró en la decisión del presidente Javier Milei de vetar la ley que garantizaba el financiamiento de las universidades públicas. En este contexto, Del Caño aseguró que «con la lucha del movimiento estudiantil y docente, hay fuerzas para derrotar la política de este Gobierno». Además, llamó a la organización de un plan de lucha para enfrentar las medidas que afectan a la educación pública.
El legislador recordó los recientes movimientos en defensa de las universidades, señalando que las tomas de facultades en diversas instituciones del país son una muestra clara del descontento social. “Miren si no tenemos una enorme tradición para realizar una lucha decidida”, subrayó.
Críticas al oficialismo y al radicalismo
En su discurso, Del Caño apuntó directamente contra los sectores políticos que podrían facilitar el avance del veto. Según el diputado, si el Gobierno logra su objetivo será “gracias a los panqueques” de partidos como el radicalismo y el peronismo tucumano. Sin embargo, fue contundente al afirmar que, independientemente del resultado del debate, la lucha continuará.
“No nos vengas a decir que hay que esperar las elecciones del 2025 o del 2027. Hay que hacer un verdadero plan de lucha”, reclamó el legislador de izquierda, que instó a no abandonar las calles ni las movilizaciones.
El ejemplo del Hospital Bonaparte
Del Caño utilizó como ejemplo la lucha de los trabajadores del Hospital Bonaparte, quienes consiguieron que el Gobierno revirtiera su decisión de cerrar la institución. «Lograron torcerle la mano al Gobierno», afirmó, enfatizando la importancia de la organización y la resistencia.
El diputado concluyó su intervención reiterando la necesidad de una movilización constante: “Esto no termina acá”, aseguró, anticipando que la lucha por la defensa de la educación pública seguirá vigente mientras el Gobierno mantenga sus políticas de ajuste.
Legislativo
Bregman convoca a movilizar al Congreso: «El gobierno y los jueces se ríen de nosotros»
La diputada del Frente de Izquierda llamó a movilizarse frente al Congreso el 15 de octubre, denunciando que el Poder Judicial actúa en sintonía con el gobierno de Milei y no como árbitro independiente. La frase condensa un clima político que viene creciendo: la impunidad como regla y la calle como única respuesta posible.
«Basta de que el gobierno y los jueces se rían de nosotros. El 15 de octubre tenemos que estar todos y todas frente al Congreso.» Con esa frase directa y sin eufemismos, la diputada nacional Myriam Bregman lanzó una convocatoria a movilizarse que circula en redes sociales y que condensa en pocas palabras una temperatura política que viene acumulándose: la percepción extendida en la oposición y en amplios sectores sociales de que la Justicia opera en sintonía con el poder, no como contrapeso.
Bregman es diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires en el Frente de Izquierda Unidad (FIT-U), abogada con trayectoria en causas de derechos humanos y una de las voces más activas en el rechazo a las políticas del gobierno de Javier Milei. Su declaración, publicada en la red social Threads, coloca en el mismo banco al Ejecutivo y al Poder Judicial, a quienes acusa de actuar en perjuicio de la ciudadanía y sin rendir cuentas ante nadie.
Un diagnóstico compartido: la Justicia como problema político
La declaración de Bregman no surge del vacío. La relación entre el Poder Judicial federal y el gobierno de Milei es uno de los nudos más tensos de la política argentina actual. Por un lado, el oficialismo envió al Senado cientos de pliegos de jueces, fiscales y defensores públicos en un proceso de designaciones que la oposición cuestiona por su velocidad y por la falta de debate genuino sobre los perfiles propuestos. Por otro, causas que involucran a funcionarios del gobierno libertario, como las investigaciones en torno a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), la causa $Libra y los expedientes por enriquecimiento ilícito de funcionarios del gabinete, avanzan con una lentitud que contrasta con el ritmo de otras causas.
Ese cuadro alimenta una percepción que Bregman articula con claridad: cuando la Justicia no investiga a quienes gobiernan y simultáneamente actúa contra opositores o sectores vulnerables, pierde su condición de árbitro independiente y se convierte en un instrumento de poder. No es una lectura nueva en la política argentina, pero adquiere nueva urgencia en un contexto donde el ajuste fiscal golpea a la mayoría mientras los escándalos de corrupción se acumulan sin condenas.
La calle como respuesta a la impunidad
La convocatoria al Congreso para el 15 de octubre no es solo un gesto simbólico. En la tradición política argentina, la movilización frente al Congreso es el recurso de quienes sienten que los canales institucionales están cerrados o capturados. Bregman lo sabe y lo elige conscientemente: frente a una Justicia que, según su diagnóstico, «se ríe» de la ciudadanía, la respuesta es la presencia masiva en el espacio público.
El FIT-U viene sosteniendo una posición de oposición sin concesiones al gobierno de Milei desde el inicio de su gestión. A diferencia de otros bloques opositores que negociaron apoyos puntuales al oficialismo, el Frente de Izquierda no le votó ninguna medida de relevancia al gobierno libertario. Esa consistencia le da a Bregman una autoridad moral específica cuando llama a la calle: no convoca desde la comodidad de quien eventualmente cedió, sino desde una oposición sostenida en el recinto y fuera de él.
El Congreso como escenario de disputa
Elegir el Congreso como punto de concentración tiene una carga simbólica precisa. Es el lugar donde se aprueban los pliegos judiciales, donde se vota o se bloquea la legislación que define quiénes pueden ser procesados y con qué garantías, y donde las mayorías parlamentarias deciden qué causas avanzar y cuáles frenar. La convocatoria de Bregman instala la pregunta de fondo que el oficialismo prefiere no responder: ¿a quiénes sirven los jueces que el gobierno designa?
En ese marco, la frase «que el gobierno y los jueces se ríen de nosotros» es también una lectura sobre la impunidad como sistema. Cuando los funcionarios acumulan denuncias y las investigaciones no avanzan, y cuando simultáneamente la Justicia actúa con celeridad contra quienes protestan o reclaman, la ecuación se hace insostenible para cualquier noción básica de igualdad ante la ley. Bregman lo dice en público y convoca a decirlo en la calle. La pregunta es cuántos la escuchan.
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