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Sesión especial del Senado avaló el decreto que suspendió las clases presenciales en el AMBA

Con 39 votos a favor, el Frente de Todos logró aprobar los DNU 235, 241 y 237. En tanto, los 27 integrantes del interbloque de Juntos por el Cambio (JXC) votaron en contra.

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Con 39 votos a favor, el Frente de Todos logró aprobar los DNU 235, 241 y 237. En tanto, los 27 integrantes del interbloque de Juntos por el Cambio (JXC) votaron en contra.

El Senado avaló este jueves, sin el apoyo de la oposición, tres decretos de necesidad y urgencia emitidos por el Poder Ejecutivo con medidas generales de prevención para mitigar la propagación del coronavirus, entre ellas, la suspensión de clases presenciales en el área de metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

En la sesión especial remota que se realiza esta tarde, el oficialismo acusó a la oposición de «hacer política con la educación» y desde el interbloque de JxC se cuestionó que el Senado apoye un DNU que no contó con el aval de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en alusión al conflicto entre la Nación y el Gobierno porteño por la interrupción de las clases presenciales en las escuelas del AMBA.

En representación del oficialismo, la vicepresidenta del bloque del FdT, Anabel Fernández Sagasti, declaró que los argentinos esperan «que todos quienes tienen responsabilidad política estén del mismo lado combatiendo la pandemia», pero aseguró que «lejos de mostrar esa actitud madura frente al flagelo de la pandemia, se nota en la oposición una total falta de empatía».

«Muchos entraron en campaña y en campaña entienden que todo vale», reprochó la senadora a sus pares de Juntos por el Cambio, a quien les endilgó no tener «sensatez» y, en cambio, ejercer «una forma patética y errática de hacer política».

La sesión especial

La senadora acusó a la oposición de «judicializar la política» y volvió a calificar como «un fallo político de la Corte Suprema de Justicia» la resolución del máximo tribunal que dictaminó que con el DNU que suspendió las clases presenciales en el AMBA «se violó la autonomía» de la Ciudad de Buenos Aires.

Sagasti consideró que se trata de «otro capítulo de justicia a la carta a la que nos tiene acostumbrado el macrismo» y afirmó que «si hay algo que no le pueden decir al peronismo y a este Gobierno es que no les interesa la educación». «Cuando fueron Gobierno (el de Cambiemos) que no hicieron absolutamente nada por la educación», agregó.

En respuesta, la senadora por la Ciudad de JxC Guadalupe Tagliaferri afirmó que «el fallo fue ejemplificador», ya que puso de manifiesto la autonomía de los distritos y cuestionó que «el oficialismo apruebe un decreto que fue declarado inconstitucional por la Corte Suprema».

«Así son ustedes, creen que están por encima de las provincias, de la Constitución, de la Corte», recriminó la legisladora, y aseguró que la medida de suspensión de clases fue «inconsulta» ya que el Presidente «rompió por televisión un acuerdo federal ignorando la autonomía de la Ciudad».

«La medida se tomó sencillamente por el descontrol en la provincia que no pueden controlar, las plazas atestadas de gente, las ferias desbordadas», argumentó, y consideró que al oficialismo «la pandemia les sirvió para cerrar escuelas y liberar presos y la falta de vacunas para decir que tenemos que vacunar a familiares y amigos».

El senador del Frente de Todos, Oscar Parrilli, respondió que el discurso de Tagliaferri fue «la exposición más clara de que la oposición utiliza a la educación para hacer política», ya que demuestra que «tratan de posicionar a (Horacio) Rodríguez Larreta como jefe de ese espacio».

En ese contexto, Parrilli aseguró que «piensan en el 2023 en lugar de pensar en la salud de los argentinos». «Primero el poder, después el poder y finalmente los negocios. Tuvieron el poder para eso, destruyeron la salud, la educación y el Estado», añadió.

El jefe de los senadores de JxC, Luis Naidenoff, criticó que se intentó «imponer de prepo» una medida como la suspensión de clases y aseguró que «es tan absurda» la decisión «que ni siquiera los gobernadores del oficialismo adhirieron», porque «el Gobierno está empecinado en generar un conflicto mirando al AMBA y el federalismo y el interior importan poco».

El representante de Juntos Somos Río Negro, Alberto Weretilnek, un habitual aliado del oficialismo, apoyó los DNU pero votó en contra de algunos artículos sobre la suspensión de clases al sostener que ante un fallo de la Corte que declara inconstitucional la medida «hay cosas que han cambiado».

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AySA redibuja sus tarifas antes de la privatización: quién pagará más y quién menos

El ERAS convocó a audiencia pública por el nuevo esquema tarifario de AySA, que elevaría un 11,4% la factura residencial promedio y sumaría $140.057 millones de recaudación, mientras dos consorcios privados se disputan la empresa.

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El Argentino Diario-AySA.
Agua más cara para 6 de cada 10 hogares: AySA pide subas del 22,6% en plena privatización.

Seis de cada diez hogares que reciben agua de AySA pagarían en promedio un 22,6% más por el servicio si el ente regulador aprueba el nuevo esquema tarifario que la empresa puso sobre la mesa justo cuando el Gobierno de Javier Milei se apresta a venderla. El rediseño de las tarifas llega en la antesala de la privatización, mientras dos consorcios privados se disputan el control de la compañía.

El Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS) convocó, mediante la Resolución 41/2026 publicada este jueves en el Boletín Oficial, a una audiencia pública para tratar la propuesta de Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA) de actualizar los coeficientes zonales y el régimen tarifario. La audiencia se realizará el 26 de octubre a las 10, de manera virtual, con transmisión en vivo desde el sitio web del organismo. Como toda audiencia pública, tiene carácter consultivo y las opiniones que allí se expresen no son vinculantes para el ente.

AySA justifica la iniciativa en que el esquema vigente no tuvo una revisión integral desde su diseño original, hace más de cuatro décadas. Sin embargo, el debate que se abre no es solo técnico: ocurre en el mismo momento en que el Estado se desprende del 90% del paquete accionario de la empresa que presta agua potable y cloacas en la Ciudad de Buenos Aires y 26 municipios del conurbano.

Menos zonas, otra vara para medir

Para los usuarios del régimen no medido (los que no tienen medidor y pagan en función de la zona), la propuesta reduce los 11 coeficientes zonales actuales, que oscilan entre 1,10 y 3,50, a cinco niveles que irían de 0,75 a 2,75.

La empresa también pretende adecuar el precio del metro cúbico de desagües cloacales en el radio antiguo de la Ciudad, sumando el cobro por la prestación de desagües pluviales, e incorporar pautas tarifarias diferenciales para asentamientos informales y para urbanizaciones cerradas.

Quién paga más y quién paga menos

Según las estimaciones de la propia AySA a valores de septiembre, entre los usuarios residenciales un 20% vería reducida su factura mensual sin impuestos, con una baja promedio del 14,7%; otro 20% no tendría cambios, y el 60% restante afrontaría aumentos con una suba media del 22,6%.

En el promedio ponderado del segmento residencial de la Ciudad y el conurbano, el impacto sería un incremento del 11,4%: la factura pasaría de $27.156 a $30.250 sin impuestos. Detrás de un promedio moderado aparece una distribución desigual, donde la mayoría de los hogares pagará más y solo uno de cada cinco verá una rebaja.

Para amortiguar el golpe, la compañía prevé una implementación progresiva, con topes del 5% acumulativo a los aumentos mensuales en los cargos zonales. En el caso de los usuarios que dejen de pertenecer a zonas bajas, el subsidio adicional del 15% que hoy reciben se retirará en tres etapas de igual proporción. El tope no elimina el aumento: lo reparte en escalones mensuales que se acumulan factura tras factura.

Hogares con suba, comercios con rebaja

El contraste con el resto de los usuarios es elocuente. Para comercios, industrias e instituciones, el plan prevé una reducción promedio del 2,2% en la factura media, que pasaría de $137.807 a $134.812. En ese segmento, el 63% mantendría su factura sin variaciones, el 22% tendría bajas promedio del 24,6% y apenas el 15% registraría aumentos, en promedio del 26,5%.

Mientras los hogares cargarían con una suba promedio del 11,4%, comercios, industrias e instituciones verían bajar su factura media.

Para los terrenos baldíos, AySA plantea un aumento promedio del 7,6%, de $17.822 a $19.172 mensuales. Allí el 58% no tendría cambios, el 37% sufriría subas promedio del 21,4% y solo el 5% obtendría reducciones, en promedio del 20,9%.

El excedente y la promesa de la tarifa social

El conjunto de medidas generaría un incremento global de ingresos del 7,3%, equivalente a $140.057 millones a tarifas de septiembre. AySA sostiene que, en base al contrato de concesión, la totalidad de ese excedente se destinará al programa de tarifa social, lo que permitiría incorporar beneficiarios y dar cobertura en barrios populares, garantizando “la equidad distributiva” y el equilibrio económico financiero del contrato.

La pregunta que la propuesta no responde es quién garantizará ese destino cuando la empresa deje de estar en manos del Estado.

Las tarifas en la vidriera de la privatización

La audiencia se convoca mientras avanza la licitación para vender el 90% de las acciones de AySA. Dos consorcios quedaron habilitados para presentar ofertas económicas: el liderado por Rowing S.A., del empresario Walter Román, junto a la brasileña Arcos, Transclor y el fondo neerlandés PHX; y el encabezado por Roggio ROAS S.A.U., del Grupo Roggio, que ya opera Aguas Cordobesas.

Como informó este medio, las empresas de Román aportaron 40 millones de pesos a la campaña de La Libertad Avanza, y Transclor, de Mauricio Filiberti, es el proveedor exclusivo del policloruro de aluminio, el insumo más importante que consume AySA para potabilizar el agua. Según trascendió, el Gobierno espera recaudar alrededor de 450 millones de dólares con la operación.

El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró en su cuenta de X el avance de la privatización y aseguró que “implicará más obras, más inversiones, más seguridad y menos costos para todos los argentinos”. La promesa de menos costos choca con el primer cuadro tarifario que se discute en plena venta, que trae aumentos para seis de cada diez hogares.

La historia del servicio ofrece un antecedente ineludible: AySA fue creada en 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner, tras la rescisión del contrato con el consorcio privado Aguas Argentinas por incumplimientos. Veinte años después, el agua del AMBA vuelve a encaminarse hacia manos privadas, y el nuevo esquema tarifario será parte de la herencia que recibirá el próximo operador.

Lo que tenés que saber:

  • El ERAS convocó por la Resolución 41/2026 a una audiencia pública virtual el 26 de octubre a las 10 para tratar el nuevo régimen tarifario de AySA.
  • El 60% de los usuarios residenciales tendría aumentos promedio del 22,6%; un 20% bajaría su factura un 14,7% y el 20% restante no tendría cambios.
  • La factura residencial promedio subiría un 11,4%, de $27.156 a $30.250 sin impuestos, mientras la de comercios, industrias e instituciones bajaría un 2,2%.
  • La propuesta reduce de 11 a 5 los coeficientes zonales y sumaría ingresos por $140.057 millones, que AySA promete volcar a la tarifa social.
  • La revisión tarifaria llega con la privatización en curso: dos consorcios, liderados por Rowing y Roggio, compiten por el 90% de la empresa.
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