Política 📢
La construcción de soberanías en Latinoamérica
La embajadora de la República Bolivariana de Venezuela en Argentina, Stella Marina Lugo de Montilla, apuntó a la necesidad de la organización popular contra las campañas de desestabilización de las empresas alimenticias.
Por Néstor Llidó
La embajadora de la República Bolivariana de Venezuela en Argentina, Stella Marina Lugo de Montilla, sostuvo que las grandes empresas alimenticias hicieron “todo lo posible” para complicar la marcha de los gobiernos de Hugo Chávez y en la actualidad al del actual presidente Nicolás Maduro y en tal sentido, consideró que “la organización popular, a través de las comunidades” opera como garantía de la “soberanía alimentaria”.
En el marco del Ciclo de Charlas organizadas por EL ARGENTINO con embajadores y personalidades de Nuestra América ofrecida en el centro cultural Torcuato Tasso en el barrio porteño de San Telmo, la embajadora de Venezuela en nuestro país hizo referencia al triunfo de Lula en Brasil, expresando que “es una gran noticia para el pueblo latinoamericano”, en un contexto de recientes victorias electorales de gobiernos progresistas en la región, como los de Gabriel Boric en Chile y Gustavo Petro en Colombia.




El encuentro para abordar la temática de la Soberanía Alimentaria tuvo como expositores a Lugo de Montilla y al director nacional de Políticas Integradoras del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Rafael Klejzer, quien enfatizó que “la propuesta de la creación de una empresa nacional de alimentos aspira a definir una política pública que asegure el acceso a los alimentos a un precio justo y razonable en relación con los ingresos”.
Ante el triunfo del PT en el balotaje brasilero, que lleva a Lula nuevamente a la presidencia, la embajadora venezolano manifestó que “como dice el compañero Alvaro García Linera ante una posible oleada de gobiernos progresistas en nuestra región se hace indispensable continuar fortaleciendo la articulación de nuestros pueblos. Por eso, hay que proponer un espacio de encuentro para pensar y discutir con compañeros embajadores de nuestro continente sobre soberanía, proyecto nacional e integración latinoamericana”
“Sin dudas, el triunfo de Lula es una gran noticia para el pueblo latinoamericano, solo espero que no le hagan lo mismo que ocurrió con Nicolás Maduro, donde la campaña de desestabilización fue notaria y permanente”.
Allí sacó a relucir la problemática alimentaria en Venezuela, señalando que “las grandes empresas de alimentos hicieron todo lo posible para complicarles los caminos, tal como ya había ocurrido en el gobierno de Hugo Chávez. Y entonces, el pueblo organizado hizo un censo para que los productos lleguen, con el apoyo del gobierno y hoy, el 80 por ciento de los productos alimenticios se producen en Venezuela”.
Sobre la situación de inestabilidad política que se pretende instalar en su país, la embajadora afirmó: “Venezuela no puede arrodillarse ante los Estados Unidos y ante los constantes bloqueos que recibe, también de otros países. Por ejemplo, en plena pandemia del coronavirus, nos retuvieron las vacunas, querían generar una crisis sanitaria, pero resistimos porque el pueblo sigue el camino que nos enseñó Hugo Chávez”.
En relación a los índices de inflación que jaquen a las administraciones de Latinoamérica, Stella Lugo de Montilla, manifestó que “en Venezuela, la inflación llegó de una manera impresionante y tuvimos que reinventarnos, para no tener que comprarle todo a otros países, como, por ejemplo, elementos tecnológicos. Y así logramos para la hiperinflación, nos repusimos, vamos a crecer este año y el próximo”.
“La organización popular en las comunas ha sido y es clave para liberar a nuestro pueblo. Maduro siempre estuvo dispuesto a conversar, sin comprometer la soberanía, al igual que Chávez, porque solo el pueblo salva al pueblo”.
Por su parte, Rafael Klejzer hizo hincapié en que “está claro que hay un sistema en nuestro país que quiere que siempre estemos de rodillas, pero tenemos que contar con herramientas, entre ellas, este cambio de transformar la matriz en la producción de alimentos. Sin dudas, que la dependencia del precio del dólar termina generando una pérdida de soberanía en lo económico”.
Al respecto, resaltó la propuesta que impulsa de la creación de una Empresa Nacional de Alimentos. “A partir de ello, aspirar a definir una política pública para asegurar la soberanía alimentaria y al acceso a los alimentos a un precio justo y razonable, que guarde relación con los ingresos del pueblo”.
“Se trata de una idea fuerza que tiende a recuperar para el Estado nacional la soberanía para planificar la producción de alimentos, la distribución y la logística. Hoy el Estado está desregulado, no participa activamente en la producción de alimentos”, precisó Rafa Klejzer.
Morón
Morón, en el top 5 del delito del conurbano: los números que Ghi no muestra
El informe oficial del SNIC ubicó a Morón con 2.841 delitos cada 100 mil habitantes, entre los cinco distritos más castigados del conurbano. El problema se concentra en los robos, que superan en un 76% la media bonaerense.
Morón registró en 2025 una tasa de 2.841 delitos cada 100.000 habitantes, casi 10.000 hechos en total, y quedó entre los cinco distritos con peores índices de los 24 que integran el conurbano bonaerense. El dato oficial, comparable con el resto de los municipios, contradice el relato de éxito que la gestión local sostiene con estadísticas de elaboración propia.
Las cifras surgen del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), cuyo informe 2025 para la provincia de Buenos Aires fue publicado en septiembre por la Dirección Nacional de Estadística Criminal del Ministerio de Seguridad Nacional, a cargo de Alejandra Monteoliva. El período coincide con el giro que dispuso el intendente Lucas Ghi en la política de seguridad al poner al frente del área al secretario de Seguridad Ciudadana, Damián Cardoso, exdiputado provincial del PRO, y dotarlo de un respaldo político y de recursos que la cartera no había tenido hasta entonces.
Un ranking que incomoda
Con esa tasa, Morón ocupó el puesto 20 entre los 24 municipios del Gran Buenos Aires. Solo lo superaron General San Martín (2.886), Avellaneda (2.944), Lanús (3.043) y Ezeiza (3.233). El promedio del conurbano fue de 2.378 delitos cada 100.000 habitantes.
La comparación con sus vecinos es todavía más elocuente. Merlo registró 1.946 delitos cada 100.000 habitantes y Hurlingham, 1.951; ambos figuran, junto con Vicente López, entre los distritos con los niveles más bajos del conurbano. Morón quedó más de 460 delitos por encima del promedio metropolitano y casi 900 por arriba de los partidos con los que comparte límites.
Dónde está el problema: los delitos contra la propiedad
El desglose del informe provincial muestra que la tasa general de Morón se explica, sobre todo, por los robos y los hurtos. En 2025 el distrito registró 1.046,5 robos cada 100.000 habitantes, un 76% más que la media bonaerense (592,9), y 736,7 hurtos, un 70% por encima del promedio provincial (432,4). En ambos rubros encabezó la zona oeste, por delante de La Matanza, Tres de Febrero e Ituzaingó.
En los delitos contra las personas, en cambio, el cuadro es otro. La tasa de víctimas de homicidios dolosos fue de 4,9 cada 100.000 habitantes, apenas por encima de la provincial (4,4). Las lesiones dolosas (273,7), los delitos contra la integridad sexual (37,0) y las amenazas (246,7) quedaron muy por debajo de los promedios bonaerenses (434,6, 84,8 y 398,0, respectivamente). En Morón se roba mucho más que en el resto de la provincia, y esa es la deuda que ninguna estadística municipal logra disimular.
Lo que el informe pide no comparar
El propio SNIC advierte que la provincia de Buenos Aires modificó sus sistemas de registro y cruce de información, lo que configura «una ruptura de la serie estadística». Por ese motivo, el informe no recomienda comparaciones interanuales en las categorías afectadas, entre ellas los delitos contra las personas y contra la propiedad, y pide interpretar con cautela las variaciones calculadas sobre menos de 20 hechos.
La advertencia alcanza a varias cifras que circularon en las últimas semanas. Los robos con lesiones o muertes en Morón pasaron de 44 a 87 y las víctimas de homicidios dolosos, de 15 a 16; en el sentido contrario, el total de robos bajó de 5.209 a 3.449. Ninguna de esas variaciones puede leerse, sin más, como el resultado de una gestión: pueden reflejar cambios reales, una mejor registración o ambas cosas. Los robos violentos, además, crecieron un 55,8% en toda la provincia, y la tasa de Morón en ese rubro (26,4 cada 100.000 habitantes) quedó por debajo de la bonaerense (36,9).
Ni la baja que puede celebrar el municipio ni las subas que le reprochan sus críticos resisten la letra chica del informe; lo que sí resiste es la foto de 2025, medida con la misma vara para todos los distritos.
Las estadísticas propias frente al barrio
Ghi y Cardoso sostienen públicamente el éxito de su política de seguridad y respaldan ese discurso con estadísticas elaboradas con datos propios. El informe nacional, en su dato más sólido, no acompaña esa lectura, y llega en un contexto local ya tensionado. Tras el tiroteo en la puerta del Colegio Emaús de El Palomar, del que fue víctima el comisario retirado Hernán Catarraso mientras dejaba a su hija en la escuela, cientos de vecinos marcharon hasta la casa del intendente y el Concejo Deliberante decidió interpelarlo.
Ghi no se presentó y envió en su lugar a Cardoso, tal como había ocurrido meses antes en la interpelación por el caso de Luna Ortigoza, entonces directora de Género y Diversidades del municipio. Cada vez que la seguridad estalla en Morón, el intendente delega la exposición en su secretario, y los números oficiales comparables tampoco juegan a su favor.
Datos bonaerenses en un informe libertario
El informe lleva la firma de un ministerio del gobierno de Javier Milei, que suele utilizar las estadísticas criminales como vidriera de gestión. Pero la materia prima proviene de los sistemas de la provincia de Buenos Aires, y la propia cartera nacional destacó su calidad. Según el documento, la actualización de los sistemas de carga, los convenios con la Procuración General y la articulación entre ministerios bonaerenses «han incrementado de manera sustantiva la cobertura, la completitud y la calidad de la clasificación de los registros».
Los números que dejan mal parado a Morón no pueden descartarse como una operación política: son registros bonaerenses cuya rigurosidad reconoció hasta un gobierno de signo opuesto. La pregunta que queda abierta es por qué la gestión municipal insiste en medirse con una vara propia cuando la comparación oficial con sus vecinos cuenta otra historia.
Lo que tenés que saber:
- Morón registró 2.841 delitos cada 100.000 habitantes en 2025 y quedó entre los cinco distritos con mayor tasa del conurbano, cuyo promedio fue de 2.378.
- Su tasa de robos (1.046,5) superó en un 76% la media bonaerense y fue la más alta de la zona oeste.
- En lesiones dolosas, delitos contra la integridad sexual y amenazas, el distrito quedó muy por debajo de los promedios provinciales.
- El SNIC advirtió una ruptura de la serie estadística bonaerense y desaconsejó comparar 2024 con 2025 en varias categorías.
- Los datos provienen de los sistemas de la provincia de Buenos Aires, cuya calidad destacó el propio Ministerio de Seguridad Nacional.
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