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Máximo encabezó la multitudinaria marcha de La Cámpora y renovó críticas al FMI

«La democracia vive con la gente adentro, vive con la gente participando, debatiendo y discutiendo en los espacios», sostuvo el dirigente.

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El diputado nacional del Frente de Todos (FdT) y presidente del Partido Justicialista bonaerense, Máximo Kirchner, renovó hoy sus críticas al Fondo Monetario Internacional (FMI), repudió la «persecución judicial» contra la vicepresidenta Cristina Fernández y señaló que «la democracia vive con la gente participando, debatiendo y discutiendo» y no a través de «unos pocos iluminados prohombres» que «creen saberlo todo» y después «no solucionan nada».

Así lo manifestó el dirigente político al participar de una multitudinaria movilización que realizó la agrupación La Cámpora desde la exEsma hacia la Plaza de Mayo, en el centro porteño, en el Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia, al cumplirse 47 años del comienzo de la última dictadura militar en la Argentina.

Los militantes, unos 90 mil según la evaluación de la organización, arribaron cerca de las 17 a la histórica plaza luego de concentrarse desde las 9 sobre Avenida Del Libertador, donde funcionó la exEsma -hoy convertido en espacio de memoria

«La democracia vive con la gente adentro, vive con la gente participando, debatiendo y discutiendo en los espacios, si no se reúnen unos pocos iluminados prohombres de la patria que creen saberlo todo y después no solucionan nada», dijo Kirchner en una entrevista transmitida por el canal de YouTube de La Cámpora.

A su vez, también apuntó contra el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y la titular del PRO, Patricia Bullrich, al cuestionar la falta de convocatoria que tienen ambos en las calles y, por el contrario, el gran espacio que le asignan desde los medios de comunicación.

«Imaginate si Larreta y Bullrich juntaran caminando el 10% de lo que hoy camina, lo tendrías en vivo en todos los medios. Queremos que la sociedad tenga la mayor cantidad de puntos de vista para elegir libremente. Después competimos. Ganás o perdés», indicó.

Asimismo, el dirigente aprovechó para criticar el rol que tiene el Fondo Monetario Internacional (FMI) en las políticas del país al resaltar que quieren «explicar» cómo manejar la economía «mientras los bancos estadounidenses se caen y salen en su rescate».

«Cuando un ve las condiciones que imponen desde el FMI, que le interesa conducir nuestra economía, que no podamos pagar y hacer frente a la deuda de manera lógica sin que eso resienta el desarrollo de nuestra patria, tenemos que darnos cuenta lo que hizo el macrismo en materia de endeudamiento. Es criminal. y Hasta acá ningún juez, fiscal ni la corte ha puesto el ojo en ello. Es necesario saber qué se hizo con semejante cantidad de plata», advirtió el dirigente.

Recordó que se opuso al último acuerdo con el Fondo y sostuvo que, «a un año de votarse, una votación que se dio con la guerra comenzada, los precios de los commodities están disparados. A veces tenemos que saber decir que no. El acuerdo era malo y esto lo saben todos a lo largo y ancho del país».

«Argentina tiene una curva de vencimientos por delante que agobia y estresa sus cuentas. Lo peor de todo es que hay una sociedad que reclama mas patrulleros, cámaras, hospitales, pymes que reclaman dólares de importación para las cadenas de producción que generan valor y salario en el trabajador argentino. No es fácil, no es un día», completó.

Para Máximo Kirchner, «hay un desencanto en muchos sectores que en el 2019 fueron a votar masivamente porque estaban quebrados por las políticas macristas; tenemos que tener una propuesta que incentive a nuestro pueblo a participar», resaltó.

El diputado también hizo énfasis sobre la «persecución judicial» a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, condenada en diciembre del año pasado a seis años de prisión y a inhabilitación para ejercer cargos públicos.

«Ahora entendieron que sí tienen que proscribir, que no tiene que dejar ni que participe por las dudas. Se sabe de su potencia electoral. La compañera participó de tres fórmulas presidenciales y las tres ganaron», dijo Kirchner, luego de afirmar que entre 2016 y 2019 «el partido judicial y el macrismo» intentaron «desgastar y perseguir» a la exmandataria.

«Honrar a Néstor es bancar a Cristina» y «Luche y vuelve, Cristina Presidente», fueron algunos de los carteles que portaron los militantes durante los 14 kilómetros que separan ambos puntos de la ciudad de Buenos Aires.

Además del diputado Kirchner, encabezaron la movilización el ministro del Interior, Eduardo ‘Wado’ De Pedro; el ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires, Andrés Larroque; el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla; la titular de la ANSES, Fernanda Raverta; la titular del Pami, Luana Volnovich; y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, entre otros.

También, participan la vicegobernadora bonaerense Verónica Magario; la legisladora porteña Ofelia Fernández, la intendente de Quilmes, Mayra Mendoza; la subsecretaria de Análisis y Seguimiento Político Estratégico bonaerense, Victoria Donda; la ministra de Gobierno bonaerense, Cristina Álvarez Rodríguez; el subsecretario de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, Matías Moreno; y los diputados nacionales del Frente de Todos, Leopoldo Moreau, Paula Pennaca, Juan Carlos Alderete, Federico Fagioli y Natalia Zaracho y la senadora nacional Juliana Di Tulio, entre otros.

Además, estuvieron en la marcha el exintendente de Merlo, Gustavo ‘Tano’ Menéndez y su hermana Karina Menéndez, actual intendenta de esa comuna; y los jefes comunales de Cañuelas, Mónica Fassi y de Pilar, Federico Achával.

En declaraciones a la prensa, De Pedro puso de relieve la importancia de la convocatoria, al señalar que «significa la reivindicación de una sociedad a las políticas de memoria, verdad y justicia para hacer una sociedad más justa. Es reivindicar los mejores valores de la sociedad».

«Nos produce alegría y emoción ver esta manifestación popular», dijo por su parte Larroque, aunque afirmó que «a 40 años de la recuperación de la democracia hay cosas oscuras que empañan este aniversario, como el no esclarecimiento del atentado a Cristina y la condena espuria que técnicamente proscribe a Cristina».

CABA

Menos psicopedagogos, más policías: la escuela porteña deja de ser un lugar de cuidado

El protocolo porteño habilita el ingreso de la Policía de la Ciudad a las escuelas a pedido de los directivos, por orden judicial o por fuerza mayor. Ninguna ley lo impedía, pero la comunidad educativa lo defendió como una conquista democrática.

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La Policía de la Ciudad tiene, desde este lunes, una puerta formal para entrar a las escuelas porteñas. El nuevo protocolo del gobierno de Jorge Macri convierte en norma escrita lo que durante décadas la comunidad educativa resistió: la presencia de uniformados dentro de las aulas como respuesta a los conflictos escolares. La intervención policial podrá darse a pedido del propio colegio a través del 911, por orden judicial o por razones de fuerza mayor ante un riesgo inminente.

La habilitación forma parte de la Resolución Conjunta N.º 1/MEDGC/26, publicada en el Boletín Oficial porteño con la firma de los ministerios de Educación, Justicia y Seguridad de la Ciudad y del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. La norma adapta las escuelas al nuevo Régimen Penal Juvenil (Ley 27.801), vigente desde el 5 de septiembre, e impone a los directivos el deber de denunciar ante la Justicia a estudiantes desde los 14 años por hechos que pudieran constituir delitos, incluso fuera del establecimiento. El documento trascendió el fin de semana, cuando Federico Puy, secretario general adjunto de Ademys, lo difundió en su cuenta de X.

Un límite sin ley, pero con memoria

La frontera entre la escuela y la policía nunca estuvo escrita en una ley para los niveles obligatorios. El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) lo explicó en sus recomendaciones sobre policías en las escuelas: a diferencia de lo que ocurre con las universidades públicas, no existen normas en la Ciudad ni en la provincia de Buenos Aires que impidan a la policía ingresar a un establecimiento escolar, aunque sí hubo proyectos de ley que nunca fueron tratados. La única prohibición expresa es el artículo 31 de la Ley de Educación Superior, que veda el ingreso de la fuerza pública a las universidades nacionales sin orden judicial o pedido de sus autoridades.

Lo que sostuvo ese límite fue otra cosa: la Convención sobre los Derechos del Niño, la Ley 26.061 de Protección Integral y un consenso político y pedagógico construido desde 1983. La escuela democrática se pensó como un espacio de cuidado, justamente porque la dictadura la había convertido en territorio de vigilancia. El régimen militar difundió en 1977 el folleto “Subversión en el ámbito educativo (conozcamos a nuestro enemigo)”, que ordenaba a docentes y directivos detectar al “enemigo” entre sus alumnos; y en septiembre de 1976, en La Plata, un grupo de estudiantes secundarios que habían reclamado por el boleto estudiantil fue secuestrado en lo que se conoce como la Noche de los Lápices.

La escalada porteña

El protocolo actual no nació de la nada. El 28 de marzo de 2018, durante la gestión de Horacio Rodríguez Larreta, el Ministerio de Seguridad porteño aprobó mediante la Resolución 86/2018 un “Protocolo de Ingreso a los Establecimientos Educativos de la Ciudad de Buenos Aires”, que nunca se publicó en el Boletín Oficial.

Según el texto filtrado por UTE, su primer artículo establecía que “el personal policial podrá ingresar a los edificios o inmuebles escolares cuando sea requerida su presencia por alguno de los miembros del equipo de conducción del establecimiento”.

Llegó apenas 40 días después del protocolo antitomas impulsado por la entonces ministra de Educación, Soledad Acuña, y el entonces secretario de Seguridad, Marcelo D’Alessandro, se negó a hacer público su anexo con el argumento de que solo servía a los efectos “de la comunicación interna” de la fuerza.

Ese mismo año, Ademys denunció que, el día previo al tratamiento del aborto legal en Diputados, la policía entró a una escuela secundaria tomada para desalojar a los estudiantes. En 2022, frente a nuevas intervenciones, el secretario adjunto de UTE, Eduardo López, lo resumió en una frase: “La escuela no es un lugar para la Policía”.

El paso siguiente llegó en abril de este año. Tras la ola de amenazas de tiroteos que se multiplicó en todo el país después del ataque en una escuela de San Cristóbal, Santa Fe, el 30 de marzo, el gobierno porteño activó un protocolo que dispuso que, ante una denuncia realizada por la escuela o por un tercero, el equipo directivo deberá permitir el ingreso de la Policía al establecimiento. La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, lo justificó así: “La respuesta tiene que ser, al mismo tiempo, seguridad y formación. Protocolo y acompañamiento. Consecuencia y reparación”. Estudiantes, familias y docentes respondieron entonces con una consigna que hoy vuelve a circular: “No a la policía en las escuelas”.

Qué cambia ahora

La diferencia con los antecedentes es de escala y de lógica. El ingreso policial ya no aparece como una excepción ante un arma o una amenaza puntual, sino como una pieza dentro de un circuito que empieza con la obligación de denunciar a adolescentes de 14 años.

El nuevo texto exige que los efectivos se identifiquen, actúen “respetando los derechos” de niñas, niños y adolescentes y procuren “cesar el riesgo”; también prohíbe a las escuelas interrogar a los alumnos.

Las salvaguardas contrastan con los estándares que organismos de derechos humanos promovieron durante años. El CELS recomendó atender a la policía en la puerta mientras se evalúa la situación, sobre todo si los efectivos están armados y hay chicos en el edificio.

Y recordó una pauta de la guía elaborada por la provincia de Buenos Aires junto a UNICEF: no deben brindarse nombres de estudiantes a ninguna autoridad policial sin un oficio judicial, y la policía no puede tomar contacto con ningún menor de edad, aun cuando se presuma que tiene un arma, hasta que llegue un familiar o adulto responsable.

“Una antesala de las cárceles”

Puy advirtió que el protocolo “obliga a las directoras a denunciar a estudiantes que ‘podrían estar cometiendo un delito’”, sostuvo que “constituye una clara persecución a los jóvenes” y alertó que busca convertir a las escuelas en una “antesala de las cárceles”. UTE, por su parte, rechazó “que las escuelas se conviertan en puertas de entrada al sistema penal” y advirtió “sobre el riesgo de estigmatización y criminalización de niñas, niños y adolescentes”; el gremio reclamó equipos especializados, formación y recursos para abordar los conflictos sin judicializarlos.

Ninguna ley impedía que un patrullero estacionara frente a una escuela y sus agentes cruzaran el portón; lo impedía una idea de la democracia sobre qué lugar ocupan los chicos en la sociedad. Con este protocolo, el gobierno porteño elige reemplazar gabinetes, psicopedagogos y equipos de orientación por el 911, y deja la resolución de los conflictos adolescentes en manos de quienes están entrenados para otra cosa.

Lo que tenés que saber del Protocolo

  • La Resolución Conjunta N.º 1/MEDGC/26 habilita el ingreso policial a las escuelas porteñas a pedido del colegio, por orden judicial o por fuerza mayor.
  • No existe una ley que prohíba el ingreso policial a escuelas; la única prohibición expresa rige para las universidades nacionales, por el artículo 31 de la Ley de Educación Superior.
  • En 2018, la Resolución 86/2018 del Ministerio de Seguridad porteño aprobó un protocolo de ingreso a escuelas que nunca se publicó en el Boletín Oficial.
  • En abril de 2026, tras las amenazas de tiroteos, la Ciudad ya había dispuesto que los directivos permitieran el ingreso policial ante una denuncia.
  • Ademys y UTE rechazaron el nuevo protocolo por criminalizar a las adolescencias.

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