Elecciones
Scioli: «en las PASO van a fortalecer las chances de victoria del FdT»
«Las PASO van a fortalecer las chances de victoria de nuestro espacio político en las elecciones generales», señaló Scioli.
El embajador argentino en Brasil y precandidato a presidente, Daniel Scioli, consideró hoy que la competencia interna del Frente de Todos (FdT) en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) «van a fortalecer las chances de victoria» de la coalición oficialista en los comicios generales, y aseguró que su postulación «no es en contra de nadie, sino a favor del país».
«Las PASO van a fortalecer las chances de victoria de nuestro espacio político en las elecciones generales. Mi carrera política empezó con una elección interna del peronismo que disputé en Capital Federal. Por eso defiendo la competencia al interior de las fuerzas políticas porque son un gran ordenador. Es bueno que cada precandidato lleve una propuesta integral para no confundir a la gente», señaló Scioli en declaraciones a Radio Con Vos.
Al mismo tiempo, en su cuenta de Twitter, se expresó contra la dolarización, que es especialmente defendida por el candidato presidencial de La Libertad Avanza (LLA), el diputado Javier Milei.
«La dolarización no es el camino hacia lo que necesita el país. Más que nunca, necesitamos unidad. La bronca no puede definir el futuro de Argentina», sostuvo.
Respecto a la situación interna del FdT, el exgobernador bonaerense reconoció que existen diferencias en la coalición oficialista, pero aseguró que «todos los días» trata de ayudar al ministro de Economía, Sergio Massa, en la pelea «titánica que está dando» al frente de la cartera que encabeza.
«No soy un irresponsable porque trato todos los días de ayudar en a tarea titánica que lleva Massa al frente del Ministro de Economía. Él tiene su visión y yo la respeto. Estoy convencido que tengo el mejor programa de desarrollo para la Argentina, en defensa de su industria nacional y del trabajo».
En un contexto de aceleración de las negociaciones que se llevan a cabo en el FdT para determinar en qué términos se dirimen las postulaciones de cara a las próximas elecciones, Scioli ratificó sus aspiraciones, pero aclaró que es «peronista» y «siempre» jugará «adentro» de esa fuerza política.
«Mi precandidatura no es contra nadie, si no que es a favor del país. Estoy convencido que tengo el mejor programa para el desarrollo de la Argentina y por eso quiero presentarme a las PASO. Mi crédito es haber anticipado lo que pasó en 2015», remarcó Scioli.
De eta forma se refirió el diplomático al intercambio que mantuvo con Mauricio Macri en el debate presidencial de ese año, cuando anticipó las medidas que tomaría el gobierno de Cambiemos (hoy Juntos por el Cambio) como fue volver a tomar una deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
«Nunca desarrollo mis ideas y mi acción política en términos de ruptura ni en contra de nadie. Dicen que (la vicepresidenta) Cristina (Fernández de Kirchner) quiere tal cosa o tal otra, pero yo, en cambio, me levo por las realidades. Confió en la gente que me va a respaldar», destacó.
Al ser consultado si el presidente Alberto Fernández apoya su precandidatura, Scioli respondió que el jefe de Estado «conoce» sus aspiraciones y «las respeta».
También sostuvo que el binomio que encabezará de cara a las PASO será «anunciado en su momentos», pero adelantó que «será una fórmula con un fuerte compromiso federal y pensada para gobernar».
Con respecto a quien será su candidato a la gobernación de Buenos Aires, Scioli manifestó que están «trabajando intensamente» junto con la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, para definirlo.
«Estamos trabajando juntos y coincidiendo en una visión de la Provincia y el país. Ella es una trabajadora incansable y tiene pasión por las ideas, por los derechos sociales y por la inclusión productiva. Las políticas sociales son un marco de contención, ahora tenemos que generar trabajo genuino. En eso coincidimos con Victoria y otros dirigentes», remarcó.
También aseveró que «no necesito sobreactuar ninguna afinidad. Lo demostré en hechos concretos cuando estuve junto con Néstor en el Gobierno» como vicepresidente, remarcó.
El exmandatario bonaerense cuestionó a la oposición porque «a diferencia de 2015, ahora lo dicen abiertamente, que van a hacer lo mismo que hizo Cambiemos, pero más rápido».
«La otra alternativa la encarna Javier Milei, que tiene la habilidad de interpretar y buscar representar a toda esa gente que tiene bronca. No hay que votar con ese sentimiento. hay que hacerlo con esperanza y certidumbre. Voten a favor de ustedes», exhortó.
Elecciones
Brasil va a segunda vuelta: el bolsonarismo sorprende y Lula deberá pelear el 25
Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% contra el 45% de Lula, revirtiendo lo que marcaban las encuestas. El hijo del expresidente preso hereda la maquinaria del movimiento que intentó un golpe de Estado en 2022 y obliga al Partido de los Trabajadores a una segunda vuelta que promete ser la más disputada de la historia reciente de Brasil.
Con el 47% de los votos contra el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre y obligó a una segunda vuelta que se disputará el 25 de octubre de 2026.
El resultado sorprendió a las consultoras, que en los días previos daban a Lula levemente por encima del senador. Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos requerido para ganar en primera vuelta, y Brasil deberá decidir en un balotaje su próximo presidente.
El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, compite bajo las siglas del Partido Liberal (PL) con el respaldo explícito de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2022.
Lula, en tanto, busca su cuarto mandato no consecutivo: gobernó Brasil entre 2003 y 2010, fue perseguido judicialmente en causas que el Tribunal Supremo revisó y terminó anulando, y regresó al poder en 2023.
Lo que las encuestas no vieron venir
Durante toda la campaña, la ventaja de Lula en la primera vuelta parecía consolidada. La encuesta Datafolha del 24 de septiembre, registrada ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) bajo el número BR-00304/2026, ubicaba a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta estimulada. La consultora Nexus/BTG Pactual, en su última medición de agosto, atribuía al presidente el 39% frente al 33% del senador. Sin embargo, en la noche del 4 de octubre los resultados reales demostraron que el mapa electoral bolsonarista, profundamente arraigado en el norte, el centro-oeste y el sur del país, fue subestimado por la mayoría de los sondeos.
La encuesta Nexus de julio ya anticipaba el carácter polarizado del balotaje: Lula con el 40% y Flávio con el 34% en primera vuelta, pero empatados técnicamente en segunda con el 46% contra el 45% respectivamente. Ese empate técnico en el escenario de segunda vuelta se repitió en prácticamente todas las consultoras durante los últimos tres meses de campaña, lo que vuelve imposible anticipar con certeza el resultado del 25 de octubre.
Bolsa Familia, el campo de batalla ideológico
La campaña giró, entre otros ejes, alrededor de la política social. Lula recuperó el Bolsa Familia como bandera central de su gestión, un programa que durante su primer mandato sacó a 54 millones de personas de la pobreza y que la derecha intentó destruir bajo el gobierno de Michel Temer y luego de Bolsonaro padre. En esta campaña, el propio Lula recordó en reiteradas ocasiones que las críticas históricas al programa, que lo tacharon de fomentar la pereza y la dependencia, no resistieron el contraste con la realidad. «De todas las críticas, la más cruel es que el Bolsa Família iba a estimular la vagabundería», sostuvo en actos de campaña, recuperando una frase que pronunció a lo largo de décadas.
A pocos días de las elecciones, Lula anunció además un aumento del 15% en los pagos del programa de asistencia social, una decisión que la oposición leyó como un gesto electoral pero que, en términos electorales, no alcanzó para definir la primera vuelta a su favor. La derecha concentra sus críticas en que el programa no es una solución estructural, mientras el PT sostiene que sin ese piso de ingresos garantizados millones de familias brasileñas quedarían directamente al borde de la indigencia.
El mapa territorial y los puntos de quiebre
La geografía electoral confirma la fractura profunda de Brasil. Según los datos de la encuesta Medio/Ideia de mayo de 2026, Flávio Bolsonaro lidera en el norte con el 57% contra el 27% de Lula, y en el centro-oeste con el 60% contra el 28%. En el sur también está por encima: 50% contra 39%. El nordeste, históricamente el bastión lulista, le da al presidente el 58% frente al 34% del senador. El sudeste, que concentra la mayor parte del padrón electoral, aparecía en empate técnico antes de la votación.
Esta distribución territorial es el termómetro de la fractura de clase que atraviesa al gigante sudamericano. Las regiones más pobres, donde los programas de transferencia directa tienen mayor impacto sobre la vida cotidiana, tienden al lulismo; las regiones más ricas y con mayor presencia de sectores conservadores, al bolsonarismo. El resultado del 4 de octubre muestra que esa segunda geografía fue más eficaz de lo que las encuestas proyectaban.
El factor Bolsonaro padre y la internacionalización de la disputa
Jair Bolsonaro, preso y sin poder presentarse por su condena de 27 años, articuló desde la cárcel el apoyo a la candidatura de su hijo mayor. La sentencia fue ampliamente criticada por el gobierno de Donald Trump, con el propio presidente norteamericano afirmando que era «muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo» y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificándola de «injusta». Esta internacionalización del caso convirtió a la elección brasileña en parte del tablero geopolítico de la disputa entre la derecha global y los gobiernos progresistas de América Latina.
Legisladores estadounidenses, en contraposición, le pidieron formalmente a Trump que no interviniera en el proceso electoral brasileño. La sombra de la interferencia exterior planeó sobre toda la campaña, y el resultado del 4 de octubre convierte la segunda vuelta en una cita electoral con consecuencias que van mucho más allá de las fronteras del país más grande de América del Sur.
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