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Ministro porteño impulsa jury contra la jueza que frenó la ley penal juvenil en la Ciudad

El ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia, anunció que presentará a título personal un pedido de juicio político ante el Consejo de la Magistratura de la Ciudad contra la jueza Laura De Marinis, quien declaró inconstitucional el Régimen Penal Juvenil y sobreseyó a un menor de 14 años. El funcionario, indignado, cuestionó que los jueces «interpreten» la ley y advirtió que quienes no la apliquen también deberán atenerse a las consecuencias.

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Castigar a los jueces que “no obedecen”: el Gobierno porteño abre el jury contra la magistrada que cuestionó la imputabilidad.

Un fallo de primera instancia que solo aplica a un caso concreto encendió la mecha de una ofensiva judicial sin precedentes inmediatos contra la magistratura porteña. El ministro de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, Gabino Tapia, anunció esta mañana que presentará a título personal un pedido de juicio político ante el Consejo de la Magistratura porteño contra la jueza Laura Beatriz De Marinis, quien el domingo declaró la inconstitucionalidad del Régimen Penal Juvenil y sobreseyó a un adolescente de 14 años acusado por robo en grado de tentativa.

Tapia, funcionario del gobierno del jefe de Gobierno Jorge Macri, aclaró que el pedido de jury será a título personal y no como acto institucional del Ministerio de Justicia porteño. La jueza De Marinis, titular del Juzgado de Primera Instancia Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas N.° 3 de la Ciudad de Buenos Aires, es la segunda magistrada en declarar inconstitucional la Ley 27.801, el Régimen Penal Juvenil impulsado por el gobierno de Javier Milei que bajó la edad de imputabilidad a los 14 años.

«Los jueces no están para interpretar la ley»

En declaraciones radiales a radio Mitre, Tapia no escatimó en dureza. «Estamos indignados porque este tipo de fallos ponen en crisis todo un trabajo que se viene haciendo, que se hizo en el Congreso Nacional, que bajó la edad de imputabilidad para que aquel que no cumple la ley tenga sus consecuencias», expresó el ministro porteño. La declaración revela una concepción del rol de la magistratura que, paradójicamente, es la que más debate jurídico genera: el funcionario sostuvo que «los jueces no están para interpretar la ley, porque para eso están los legisladores», una afirmación que contradice la doctrina constitucional dominante, según la cual el control de constitucionalidad es precisamente una potestad inherente del Poder Judicial.

Tapia anunció que «va a estar presentando a título personal el pedido de jury a esta jueza para que el Consejo de la Magistratura de la Ciudad analice e interprete» si la magistrada «cumplió o no con su tarea». El ministro también advirtió: «Así como trabajamos para que el delincuente o aquel que incumpla la norma tenga sus consecuencias, también, si hay algún juez que no está cumpliendo o aplicando la norma y se dedica a interpretarla, vamos a trabajar para que tenga sus consecuencias».

Un fallo acotado que el oficialismo convierte en batalla política

Con todo, el propio Tapia reconoció los límites reales del fallo: «Es un fallo de primera instancia que se aplica primero y principal a este único caso, es decir, que la ley está vigente en la Ciudad», aclaró el funcionario, descartando que la decisión judicial haya suspendido la vigencia del Régimen Penal Juvenil en el territorio porteño. Sin embargo, esa aclaración no amortiguó la magnitud de la respuesta política. El día anterior, el propio Macri había calificado la sentencia como «manchada de sangre» e instruyó al ministerio de Justicia para avanzar en el juicio político, lo que llevó a que Tapia tomara ahora la iniciativa a título personal como paso procesalmente válido.

El pronunciamiento de De Marinis «ningunea un debate que se dio en el Congreso», según Tapia. Pero la lectura opuesta también tiene respaldo institucional: la constitucionalidad de una ley no se agota en el debate parlamentario, y es la Justicia la que, en cada caso concreto, tiene la última palabra sobre su conformidad con la Constitución Nacional. La ofensiva del ejecutivo porteño contra una jueza por ejercer ese control constitucional abre un debate sobre los límites entre la crítica legítima a las decisiones judiciales y la presión indebida sobre la independencia del Poder Judicial.

El contexto: una ley resistida desde los tribunales

El caso De Marinis no es aislado. Meses atrás, la jueza Marta Elba Pascual del fuero de Lomas de Zamora había suspendido por 60 días la aplicación de la misma ley en el ámbito bonaerense, lo que desencadenó un pedido de juicio político promovido por La Libertad Avanza en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires. La reiteración de estos cuestionamientos judiciales a la norma muestra que las objeciones de constitucionalidad no provienen de un sector ideológico aislado, sino de magistrados de distintas jurisdicciones que encuentran inconsistencias entre la ley y la Constitución Nacional, la Convención sobre los Derechos del Niño y otros tratados internacionales con jerarquía constitucional.

El Régimen Penal Juvenil, sancionado como parte del paquete de reformas de seguridad de la gestión Milei, fue cuestionado desde su origen por organizaciones de derechos humanos, colegios de abogados y especialistas en derecho de la infancia, quienes advirtieron que vulnera estándares internacionales que obligan al Estado argentino a tratar a los menores de 16 años como sujetos no punibles. La reacción del gobierno porteño, en lugar de aguardar la resolución de instancias superiores, elige el camino de la presión sobre las magistradas que dictan esos fallos.

Lo que tenés que saber

  • El ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia, anunció que pedirá el juicio político de la jueza De Marinis a título personal ante el Consejo de la Magistratura de la Ciudad.
  • El fallo de De Marinis declaró inconstitucional el Régimen Penal Juvenil en un caso concreto, pero no suspendió la vigencia de la ley en la Ciudad de Buenos Aires.
  • Tapia sostuvo que «los jueces no están para interpretar la ley», una postura que contradice el principio constitucional del control judicial de constitucionalidad.
  • Es la segunda magistrada en declarar la inconstitucionalidad de la Ley 27.801: antes lo había hecho la jueza Marta Pascual en la provincia de Buenos Aires.
  • El oficialismo porteño eligió la vía del jury en lugar de esperar la resolución de instancias judiciales superiores.

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Macri prohibió la Marcha del Orgullo por el Papa y luego dio marcha atrás

El Gobierno de la Ciudad prohibió eventos públicos en Buenos Aires entre el 6 y el 13 de noviembre por la visita del papa León XIV, lo que dejó en suspenso la 35.ª Marcha del Orgullo prevista para el 7 de noviembre. Ante el rechazo del colectivo LGBT+ y la polémica generada, Jorge Macri dio marcha atrás y anticipó un acuerdo para postergar la movilización, aunque las negociaciones siguen abiertas.

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El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires prohibió por Decreto la realización de eventos en el espacio público porteno entre el 6 y el 13 de noviembre, en el marco de los preparativos para la visita del papa León XIV.

La medida cayó directamente sobre la 35.ª Marcha del Orgullo, que estaba convocada para el sábado 7 de noviembre, un día antes de la llegada del Sumo Pontífice al país. Frente al rechazo del colectivo LGBTIQ+ y el escandalo público que despertó, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, dio marcha atrás y este martes anticipó un acuerdo con los organizadores para posponer la movilización.

Esta es una Ciudad de diversidad y todos podemos hacer un poco de esfuerzo”, declaró Macri, aunque aclaró que las negociaciones aún continúan. La postura representó un giro notable: apenas 24 horas antes, la cuenta oficial del Gobierno porteno había descartado públicamente cualquier tipo de postergación.

La prohibición, el rechazo y el giro de Macri

La resolución del Gobierno porteno que veda los eventos públicos entre el 6 y el 13 de noviembre fue la chispa del conflicto. Los organizadores de la Marcha del Orgullo respondieron con dureza: “Comprendemos la relevancia institucional de la visita de un jefe de Estado y máximo representante de la Iglesia Católica. Lo que no comprendemos es que esa circunstancia sea presentada como una razón suficiente para plantear la suspensión de uno de los acontecimientos públicos más importantes, históricos y multitudinarios de la ciudad, aún más teniendo en cuenta que el papa llega a nuestro país recién al día siguiente”, sostuvieron en un comunicado. Los organizadores ratificaron la marcha para el 7 de noviembre y advirtieron que no aceptarían una cancelación unilateral.

La presión dio resultado. Macri, que días atrás había celebrado la visita papal con declaraciones efusivas, giró hacia un discurso de “convivencia” y anunció que existía un entendimiento en camino para acordar una nueva fecha con los organizadores, aunque el acuerdo definitivo todavía no está cerrado.

La visita papal y el operativo que condiciona la ciudad

El papa León XIV llegará a Argentina el 8 de noviembre, en el marco de su primera gira sudamericana, que también incluye Uruguay y Perú, y se extenderá hasta el 11 de noviembre. Será la primera visita de un pontífice al país en 39 años, desde que Juan Pablo II recorrió la Argentina en abril de 1987. Su agenda contempla actos multitudinarios en Buenos Aires, Córdoba y Luján.

El Gobierno nacional calificó la llegada del Papa de “visita histórica para todos los argentinos” y anunció “el operativo de seguridad más grande de la historia” para garantizarla. Ese contexto de excepcionalidad fue el argumento esgrimido por la alcaldía portena para justificar la prohibición de eventos públicos en la semana de la visita, una decisión que el colectivo LGBT+ entendió como una discriminación encubierta bajo el manto del protocolo.

Un derecho que no se negocia por decreto

La Marcha del Orgullo de Buenos Aires es uno de los eventos masivos más convocantes de América Latina, con una historia de más de tres décadas de movilización por los derechos de la comunidad LGBT+. Que una resolución administrative pueda suspenderla, aunque sea bajo el argumento de la logística papal, instala un precedente peligroso sobre el ejercicio del derecho a manifestarse en el espacio público. El giro de Macri no fue un reconocimiento de ese derecho, sino una reacción a la presión: primero prohibió, luego negó que hubiera marcha atrás, y finalmente anunció un acuerdo que aún no es tal.

La situación deja en evidencia la tensión entre la institucionalidad religiosa y los derechos de diversidad conquistados en décadas de lucha, una tensión que ningún discurso de “convivencia” puede resolver con una postergación de fecha.

Lo que tenés que saber

  • El Gobierno de la Ciudad prohibió eventos públicos en Buenos Aires entre el 6 y el 13 de noviembre por la visita del papa León XIV, afectando directamente la 35.ª Marcha del Orgullo convocada para el 7 de noviembre.
  • Los organizadores de la Marcha rechazaron la suspensión y advirtieron que el Papa llega al país recién el 8 de noviembre, un día después de la movilización.
  • El jefe de Gobierno Jorge Macri anunció este martes que existe un acuerdo en camino para posponer la Marcha, aunque las negociaciones aún continúan.
  • Apenas 24 horas antes, la cuenta oficial del Gobierno porteno había descartado cualquier postergación.
  • León XIV llegará a Argentina el 8 de noviembre, en su primera visita papal al país en 39 años, con una agenda que incluye Buenos Aires, Córdoba y Luján.
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