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Javier Milei y su respuesta falaz al Papa Francisco: “La mejor política social es el equilibrio fiscal”

Jefe de Estado vs. Pontífice: un debate sobre represión, gasto en fuerzas de seguridad, inversión en políticas sociales y déficit fiscal. ¿Hay plata, para qué y quiénes?

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El Argentino Diario-Javier Milei-Papa Francisco.

Javier Milei respondió en las últimas horas a las críticas lanzadas por el Papa Francisco sobre la gestión económica y social de su gobierno. Sin embargo, la respuesta del mandatario esquivó los señalamientos específicos del Sumo Pontífice, quien cuestionó la asignación de recursos del Estado y denunció el uso de la represión contra la protesta social.

Las críticas de Francisco

El Papa había manifestado su preocupación sobre el manejo de los fondos públicos en Argentina, particularmente en relación con la creciente inversión en fuerzas de seguridad y la represión de manifestaciones sociales. En ese sentido, Francisco afirmó: “Si el gobierno elige gastar en fuerzas de seguridad y en reprimir la legítima protesta social, en lugar de ayudar a los sectores más vulnerables, está tomando decisiones que afectan directamente a los más pobres”. Para ilustrar su punto, el Pontífice hizo referencia al uso de gas pimienta y gases lacrimógenos en las protestas de jubilados, quienes reclamaban mejoras en sus pensiones y una reforma del sistema.

La respuesta economicista de Milei

Lejos de abordar las críticas éticas, morales y sociales planteadas por el Papa, Milei centró su respuesta en la economía, defendiendo el equilibrio fiscal como la clave de su política social. En su cuenta de X (anteriormente Twitter), el mandatario escribió: “La mejor política social es el equilibrio fiscal con presión fiscal descendiente y una política monetaria que termine con la inflación”. Esta afirmación omite las cuestiones relativas al gasto público en represión y seguridad, que el Papa había señalado como problemáticas.

Milei acompañó su mensaje con un análisis técnico sobre el impacto del déficit fiscal en la economía argentina, utilizando conceptos como la relación entre el Emerging Markets Bond Index (EMBI) y el Producto Bruto Interno (PIB). Según su planteo, la irresponsabilidad fiscal de gobiernos anteriores, a los que calificó como “degenerados fiscales”, habría provocado una caída del 33% en el PIB en dólares.

«Dado el impacto del accionar de los degenerados fiscales sobre el riesgo país, pedí a Federico Sturzenegger que midiera la relación entre el EMBI y el PIB», expresó Milei. Según los resultados de ese análisis, el riesgo país podría reducir el PIB argentino de USD 600 mil millones a USD 400 mil millones.

Falacias y omisiones en la respuesta de Milei

A pesar de la supuesta “contundencia técnica” de su discurso, Milei no respondió a las preocupaciones expresadas por el Papa Francisco sobre el gasto en seguridad y la represión de la protesta social. En su lugar, centró su respuesta en la necesidad de reducir el déficit fiscal y criticó a los anteriores gobiernos por considerar que tuvieron una mala gestión económica.

Otra falacia de Milei, una constante en sus discursos, es ofrecer datos económicos que contrastan con la realidad, acomodados caprichosamente según su conveniencia: «En definitiva, el chiste de los degenerados fiscales cuesta USD 200 mil millones. Al mismo tiempo, si el PIB se lo toma en pesos, el impacto sería de 1/3 del que se observa en dólares», sostuvo, y vinculó el déficit fiscal con la destrucción de los salarios en dólares y el aumento de la pobreza, cuando eso es directamente una grosera mentira.

No obstante, esta visión estrictamente economicista deja de lado las preocupaciones éticas y sociales que el Papa Francisco había puesto en el centro del debate, como la desigualdad y la falta de atención a los sectores más vulnerables.

El debate sobre la prioridad del gasto público

La respuesta de Milei resalta un profundo desacuerdo entre su enfoque neoliberal y la visión del Papa sobre el rol del Estado en la protección de los más necesitados. Mientras el presidente insiste en que la reducción del déficit fiscal es la única vía para mejorar la situación de los sectores vulnerables, el Sumo Pontífice enfatiza la importancia de dirigir el gasto público hacia políticas de inclusión social y la defensa de los derechos humanos.

En este contexto, la represión de la protesta social y la utilización de recursos del Estado para fortalecer las fuerzas de seguridad se convierten en un tema central de debate. Las críticas del Papa aluden a la necesidad de redistribuir esos recursos en favor de políticas que realmente beneficien a los sectores más pobres, algo que Milei no mencionó en su extenso análisis técnico.

La respuesta entre Javier Milei y las críticas del Papa Francisco pone de relieve dos visiones opuestas sobre la propia realidad, el manejo del Estado y su relación con los sectores más vulnerables. Mientras el presidente defiende el equilibrio fiscal como la solución a todo, el Pontífice señala la importancia de priorizar el tipo de gasto que se realiza y en invertir en políticas inclusivas y respetuosas de los derechos humanos.

DDHH

Día de la Salud Mental: Milei recorta el presupuesto y la Defe advierte que las infancias padecen

La Argentina bajo el régimen libertario destinó apenas el 1,27% del gasto total en salud al área de salud mental, cuando la ley fija un mínimo del 10%.

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Mientras el gobierno de Javier Milei recortó el gasto primario un 31% desde diciembre de 2023, la inversión en salud mental de niñas, niños y adolescentes continúa por debajo del 10% del presupuesto sanitario total que exige la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657, según registros de organismos especializados.

El contexto no es menor: cada 10 de octubre, el Día Mundial de la Salud Mental convoca a gobiernos y organizaciones a visibilizar una deuda que, en la Argentina de hoy, tiene nombre y apellido institucional.

La Defensoría de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes de la Nación (conocida como La Defe, con sede en ladefe.gob.ar) publicó este 10 de octubre el dossier «Malestares Contemporáneos«, un material de análisis y reflexión sobre las problemáticas de salud mental que atraviesan las infancias y adolescencias argentinas. A través de su cuenta de Instagram, el organismo sostuvo que «escuchar a niñas, niños y adolescentes es reconocer sus derechos, tener en cuenta sus experiencias y construir respuestas que contemplen sus realidades».

Escucha activa como política de Estado

El dossier parte de una premisa que debería ser elemental pero que el ajuste sistemático del Estado hace cada vez más esquiva: la escucha activa de las infancias no se agota en habilitar la palabra, sino que implica incorporar sus opiniones en las decisiones que afectan sus vidas y promover espacios de participación, cuidado y acompañamiento. Los malestares no pueden comprenderse de manera aislada: sus contextos sociales, culturales, institucionales y vinculares son determinantes para construir respuestas integrales, señala la Defensoría.

El organismo, creado por la Ley 26.061 de Protección Integral de Derechos, lleva años advirtiendo que la salud mental de niñas, niños y adolescentes es una deuda pendiente de las políticas públicas argentinas. Y lo que en otros momentos era una advertencia, hoy se convierte en una urgencia documentada.

La Defe y la OPS: un acuerdo que llega tarde pero es necesario

El 12 de agosto de 2026, la representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Argentina, Eva Jané Llopis, y el jefe de Gabinete de la Defensoría, Sebastián Medina, firmaron un acuerdo marco para fortalecer las políticas públicas en salud mental, salud sexual y reproductiva, prevención de violencias e inmunizaciones dirigidas a niños, niñas y adolescentes. En el marco de ese convenio, la OPS capacitó a profesionales de la Defensoría en el uso de un kit de abordaje comunitario de la salud mental adolescente, con el objetivo de multiplicar esa herramienta en distintas jurisdicciones del país.

El acuerdo representa un avance institucional relevante en un contexto en que el financiamiento efectivo del sector cae muy por debajo de lo que la ley ordena. Según datos de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), la Argentina destinó apenas el 1,27% del gasto total en salud al área de salud mental, cuando la ley fija un mínimo del 10%.

El ajuste tiene un costo en salud mental infantil

Las cifras del impacto sobre las infancias son contundentes. Estudios recientes relevados por la Cámara de Diputados de la Nación advierten que entre el 10% y el 15% de los adolescentes en Argentina padece algún tipo de trastorno de conducta alimentaria (TCA), y que los datos del sistema de salud registran cientos de internaciones anuales de niñas, niños y adolescentes por riesgo suicida. El Hospital Nacional de Salud Mental Laura Bonaparte, de referencia nacional, opera en condiciones de creciente restricción presupuestaria.

La experta Alejandra Barcala, con maestría en Salud Mental de la Universidad Nacional de Lanús, lo sintetizó con precisión en un encuentro organizado por la propia Defensoría: «Hay que pensar la salud mental desde que los niños son sujetos de derechos, no en forma tutelar ni acciones caritativas. La salud mental es una deuda pendiente que tenemos en las políticas públicas». En la misma línea, Amelia López, defensora de Niños, Niñas y Adolescentes de Córdoba, sostuvo que «las crisis de salud mental deben ser miradas de manera integral desde una perspectiva de derechos».

Un organismo que trabaja sin titular desde hace más de catorce años

La Defensoría Nacional de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes funciona con las autoridades designadas en 2019, en un organismo que, tal como advirtió la Defensoría General de la Nación en julio de 2026, arrastra «una deuda con la niñez» que data de hace más de catorce años, cuando la figura fue creada por la Ley 26.061. El Congreso aprobó un orden de mérito en octubre de 2025, pero los plazos procesales para la designación formal fueron venciendo sin resolución ejecutiva. La omisión fue señalada por organismos internacionales, incluido el Comité sobre Derechos del Niño de Naciones Unidas.

El contraste entre el mensaje del Día Mundial de la Salud Mental y la realidad institucional argentina es elocuente: mientras el organismo diseñado para defender los derechos de las infancias pide ser plenamente constituido, el presupuesto para atender la salud mental de esas mismas infancias se aleja de los estándares legales. Escuchar a las niñeces, como propone el dossier de La Defe, requiere algo más que publicar un material: requiere un Estado presente, financiado y con decisión política.

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