Elecciones
Referentes en política exterior de Massa, MiIei y Bullrich cruzaron propuestas en un debate público
Cruzaron opiniones y presentaron sus ideas sobre tres bloques temáticos: Conceptos globales sobre las «Relaciones exteriores», «Política regional» y «Geopolítica».
Los referentes en política exterior de los principales candidatos presidenciales, Sergio Massa, Javier Milei y Patricia Bullrich, participaron hoy de un debate donde contrastaron sus propuestas en materia de política regional, comercio internacional y la inserción de la Argentina en el actual escenario geopolítico mundial.
Gustavo Martínez Pandiani (Unión por la Patria-UxP), Diana Mondino (La Libertad Avanza-LLA) y Federico Pinedo (Juntos por el Cambio-JxC) cruzaron opiniones y presentaron sus ideas sobre tres bloques temáticos: Conceptos globales sobre las «Relaciones exteriores», «Política regional» y «Geopolítica».
El encuentro realizado a cuatro días de la elección presidencial, en la sede del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), forma parte de una trilogía de debates organizados por esa institución en conjunto con la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), que incluyen también los temas de Ciencia y Educación.
El actual embajador argentino en Suiza y referente de relaciones exteriores de UxP fue el primero en tomar la palabra para delinear cuales serán los principales ejes de la política internacional que Sergio Massa llevará adelante en caso de alcanzar la Presidencia, ideas que contrastó con la propuestas de Milei en esa temática.
«Usar la motosierra en política exterior no es una buena idea», porque «significaría dejar sin mercados a 1.500 pymes que hoy exportan a Brasil y China y sin trabajo a más de dos millones de laburantes», dijo para criticar la postura del líder de ultraderecha, que prometió romper las relaciones bilaterales con esos países por considerarlos «comunistas».
Pandiani señaló que UxP propone «una política exterior pragmática que priorice el interés nacional, abra nuevos mercados para nuestros productos y servicios, y apoye a la producción y el trabajo».
La política exterior debe ser una «herramienta de desarrollo con inclusión», con foco en la «generación de divisas» a través de «más exportaciones con valor agregado, más inversiones productivas y más turismo receptivo», precisó.
Para ello, sostuvo «vamos a convertir a la cancillería en un gran centro de promoción y venta de trabajo argentino en el mundo» y aseguro que un eventual gobierno de Massa «no va a dejar tirados a nuestros empresarios a la hora de salir al exterior a buscar oportunidades y conquistar mercados».
«No es cierto, como dicen algunos, que los privados negocian directamente con otros países», dijo en otro tramo que apuntó directamente sobre otra propuesta de Milei sobre dejar en manos del «sector privado» las relaciones comerciales del país.
Al respecto, indicó: «En mis 30 años de diplomático de carrera nunca vi a una Pyme de ningún país teniendo que defenderse sola, negociando por su cuenta un arancel en la OMC (Organización Mundial de Comercio) o a una cámara empresaria negociando, por ejemplo, acuerdos fitosanitarios con otros Estados».
Remarcó que «mientras algunas fuerzas políticas prometen cortar vínculos con ciertos países por cuestiones ideológicas», desde UxP buscarán «más socios y más mercados» porque «en comercio e inversiones, somos amigos de todos y satélite de nadie».
Prometió que el «pragmatismo en lo comercial» impulsado por la propuesta oficialista se complementará con un activo «multilateralismo diplomático» en foros políticos y estratégicos, con base en valores esenciales de la política exterior tales como la «defensa de la democracia y los derechos humanos, la promoción de políticas de género y diversidad, la lucha contra el cambio climático, la resolución pacífica de conflictos y, por supuesto, la irrenunciable defensa de la soberanía de las Islas Malvinas».
Sobre este último punto, marcó su diferencia respecto a otros sectores que pretenden «romper con 40 años de consenso democrático en la Argentina».
«En la Causa Malvinas nuestra prioridad son los caídos, los excombatientes y sus familias, no los isleños», declaró para luego rechazar los dichos de Mondino al diario británico The Telegraph en los que prometió que «los derechos de los isleños serán respetados», en un eventual gobierno libertario.
Pandiani prometió acuerdos comerciales que «prioricen la venta de valor agregado y la actualización tecnológica del aparato productivo, que beneficien a Pymes y trabajadores» porque «queremos ser socios, no meros proveedores de materias primas».
Indicó que el Mercosur, además de ser un bloque regional «clave en lo político» y la «principal plataforma de inserción de Argentina en el mundo» y pronosticó un «futuro promisorio» para el país.
«Tenemos lo que demanda hoy el mundo: proteínas, energía, litio, cobre, tierras raras, minerales estratégicos y capital humano. Allí están las divisas que necesitamos, no en la falsa dolarización sin dólares», apuntó en referencia a la principal idea de campaña de Milei.
A su turno, Pinedo propuso «reconstruir la confianza» del país y, en ese sentido, planteó necesario que Argentina «deje en claro cuales son los valores que defiende», para luego hacerse eco de versiones que indican un supuesto interés del Gobierno nacional en negociar con el grupo islamista Hamas la liberación de rehenes, en el marco del recrudecimiento del conflicto entre esa organización palestina e Israel.
«No se pueden dar señales equivocadas. Hubo una versión en las ultimas horas que el Gobierno pensaba negociar con una organización terrorista para la liberación de rehenes. Supongo que es mentira» porque «los gobiernos negocian con gobiernos, no con organizaciones terroristas», lanzo, en una afirmación que luego fue rechazada por Pandiani.
El embajador le recordó que Massa fue el «único candidato» que en el último debate presidencial «expresó no solo su condena a Hamas, sino que anunció que a partir del 11 de diciembre en caso de que sea elegido presidente va a incluir a Hamas en la lista de agrupaciones terroristas».
Pinedo dijo además que el país necesita «abrir mercados» para garantizar un «desarrollo sostenible», tema sobre el cual evaluó «estratégica la firma, este año, del acuerdo Mercosur-Unión Europea» y destacó la importancia del bloque para la inserción de Argentina en el comercio internacional.
Mondino, fiel a las posturas antiestado de Milei, reivindicó el «rol preponderante que el sector privado» debe tener en el comercio internacional del país, relegando al Estado a cumplir «funciones básicas», como la concreción de «tratados internacionales».
Con una extraña analogía, buscó defender la idea de dolarizar la economía y rechazar la propuesta planteada por Pandiani de favorecer la exportación de valor agregado para que el país logre acumular reservas y obtener dólares para fomentar su producción.
«Las divisas no son del Gobierno, no son del Banco Central, son del que las produce, igual que el trabajo genera un sueldo, igual que el esfuerzo genera un calificación en una prueba para un chico en un secundario», dijo.
Sobre el final, Mondino tuvo un indisimulable traspié, cuando buscó resaltar las oportunidades de «desarrollo» del país y la necesidad de «generar infraestructura» para ello: «Argentina, si uno mide de Jujuy a Tierra del Fuego, tiene una extensión igual a Moscú o a Madrid».
También intentó dejar atrás la propuesta de una eventual ruptura con Brasil cuando definió como «extremadamente importante» la «complementariedad (comercial) con nuestros vecinos» y aclaró que en la reivindicación de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas está «de acuerdo porque está escrito en nuestra Constitución Nacional».
«Escribir y borrar con el codo no es una buena idea en política exterior. Lo que se dice en política exterior queda registrado, y si queda en un medio extranjero queda más registrado», le contestó Pandiani en alusión a los dichos de Mondino a The Telegraph y le aconsejó: «Hay que tener mucho cuidado. La prudencia es una virtud de la diplomacia no es un jueguito para la tribuna».
Elecciones
Lula promulgó la jornada de 40 horas y la Argentina de Milei la estira a 12
Con 75 votos contra 1, el Senado brasileño aprobó la enmienda que reduce la jornada de 44 a 40 horas semanales sin recorte salarial. Lula la promulgó este viernes, a nueve días del balotaje contra Flávio Bolsonaro.
Seis días de trabajo y uno solo de descanso: ese fue durante décadas el régimen de millones de trabajadoras y trabajadores brasileños. Desde este viernes, es historia constitucional. El Congreso de Brasil promulgó la Enmienda Constitucional N° 141 de 2026, que elimina la escala 6×1, garantiza dos días de descanso remunerado por semana y reduce la jornada máxima de 44 a 40 horas, sin rebaja de salarios. Mientras tanto, del otro lado de la frontera, la Argentina de Javier Milei recorrió el camino exactamente inverso.
La Propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC) 221/2019 fue aprobada el miércoles 14 de octubre por el plenario del Senado Federal en dos turnos, con 75 votos a favor y uno solo en contra, el del exvicepresidente y senador Hamilton Mourão (Republicanos). Como los senadores mantuvieron la misma redacción aprobada por la Cámara de Diputados, el texto no volvió a la cámara baja y fue promulgado este viernes 16 en una sesión solemne encabezada por el presidente del Congreso, Davi Alcolumbre (União), y el titular de Diputados, Hugo Motta (Republicanos), con la presencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Qué cambia y cuándo
La enmienda modifica el artículo 7° de la Constitución brasileña y establece una transición en dos etapas. Sesenta días después de la promulgación, las empresas deberán adoptar la escala 5×2 y la jornada máxima bajará a 42 horas semanales. Doce meses más tarde, el tope quedará fijado de manera definitiva en 40 horas, con un máximo de ocho horas diarias. El texto prohíbe expresamente que la reducción de horas se traduzca en una baja salarial y preserva los pisos de cada categoría.
Según un relevamiento del Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos (Dieese), elaborado con datos de la encuesta nacional de hogares de 2025, la medida podría beneficiar a 26,8 millones de personas que hoy trabajan más de 40 horas semanales. Datos del Ministerio de Trabajo y del IBGE citados durante la votación indican que 36,2 millones de vínculos formales tienen una jornada contratada superior a ese límite.
En la ceremonia, Lula calificó la enmienda como una «victoria de la sociedad brasileña» y la comparó con la Constitución de 1988. Alcolumbre, por su parte, sostuvo que al aprobar el fin de la escala 6×1 «el Legislativo brasileño eligió el camino correcto, no el camino fácil», y afirmó que los impactos de la medida «son incalculables».
Una bandera que nació en la calle
La reducción de la jornada fue durante años una demanda histórica del movimiento sindical brasileño. El senador Paulo Paim (PT), que presentó a lo largo de su carrera diversos proyectos para llevar la jornada a 40 horas, estuvo entre los firmantes de la promulgación. El tema recobró fuerza a fines de 2024, cuando la diputada federal Erika Hilton (PSOL) lo instaló nuevamente en la agenda pública, y el gobierno lo convirtió en prioridad legislativa a partir del discurso de Lula del 1° de mayo de 2025.
La Central Única de los Trabajadores (CUT) celebró el fin de la «masacrante escala 6×1» como una victoria «mayúscula de la lucha, del sudor y de la organización de la clase trabajadora brasileña». En un comunicado, la central sostuvo que la aprobación marca un punto de quiebre en la superación de «un modelo arcaico y cruel que succiona las energías de quien realmente trabaja y produce la riqueza de esta nación». La Força Sindical, a través de su presidente Miguel Torres, destacó que la medida dará a millones de personas más tiempo para la salud, la familia, la formación y el ocio.
El lobby empresario ya pide marcha atrás
La reacción patronal no tardó. La Confederación Nacional de la Industria (CNI) calificó la enmienda como un «retroceso» y su presidente, Ricardo Alban, pidió al Congreso que revise la medida «tras la constatación, por ejemplo, de la pérdida de competitividad y de la alta inflacionaria». La entidad estimó que la reducción de la jornada elevaría los costos de producción hasta en 267.000 millones de reales, con una caída de 0,7% del PIB. La Confederación Nacional del Comercio (CNC) lamentó que el tema se discutiera «en pleno período electoral».
Las proyecciones catastróficas, sin embargo, no son unánimes. Un estudio del Instituto de Investigación Económica Aplicada (Ipea) estimó que el impacto sobre el costo total de las empresas rondaría el 1% en sectores como el comercio y la industria, con un máximo de 6,6% en vigilancia y seguridad. Una vez más, el argumento de la competitividad aparece como escudo para defender jornadas extenuantes que el propio mundo desarrollado abandonó hace décadas.
El bolsonarismo, entre el voto a favor y la letra chica
La oposición bolsonarista, que resistía la enmienda e intentó frenar su tratamiento esta semana, terminó liberando a su bancada cuando Alcolumbre puso el tema en el orden del día, y votó mayoritariamente a favor. El propio Flávio Bolsonaro anticipó que acompañaría el fin de la escala 6×1, una propuesta que se convirtió en una de las principales banderas de la campaña de Lula para el balotaje.
Pero el doble discurso quedó expuesto pocas horas después. En una entrevista con el canal de noticias Jovem Pan, el líder del Partido Liberal (PL) en Diputados, Sóstenes Cavalcante, afirmó que, si Flávio Bolsonaro gana la presidencia, debería impulsar la PEC 12/2026, que prevé un contrato «por hora trabajada». El voto favorable del bolsonarismo en el recinto convive así con una agenda de precarización que espera su turno en el cajón. El senador Randolfe Rodrigues reclamó a los legisladores contrarios al fin de la 6×1 que retiren sus firmas de esa iniciativa para permitir su archivo.
Un balotaje abierto a nueve días de las urnas
La promulgación llega en el momento más delicado de la campaña. En la primera vuelta del 4 de octubre, Flávio Bolsonaro se impuso con el 47,03% de los votos contra el 45,16% de Lula. Las encuestas difundidas este viernes muestran, sin embargo, un escenario de empate técnico: la de la Confederación Nacional del Transporte con el instituto MDA ubica a Flávio con 50,5% y a Lula con 49,5%, mientras que PoderData/AYA registra 48% contra 46%, una diferencia dentro del margen de error. En su medición anterior, PoderData había dado a Flávio una ventaja de 53% a 47%.
El segundo turno se celebrará el 25 de octubre. Lula llega a la recta final con una conquista concreta para el bolsillo y el tiempo de vida de la clase trabajadora, y con la ultraderecha obligada a votar una medida que combatió hasta último momento.
El espejo argentino: 12 horas y banco de horas
El contraste con la Argentina es brutal. En febrero de 2026, el Congreso aprobó la llamada Ley de Modernización Laboral impulsada por Javier Milei, que en el Senado obtuvo 41 votos a favor, 28 en contra y dos abstenciones, con Patricia Bullrich como jefa del bloque de La Libertad Avanza al frente de las negociaciones. La norma habilita extender la jornada diaria de 8 a 12 horas sin pago de horas extras, compensadas mediante un «banco de horas»; reduce las indemnizaciones por despido y restringe el derecho a huelga en sectores considerados esenciales, con prestaciones mínimas de entre el 50% y el 75%.
La CGT definió esa reforma como «regresiva e inconstitucional». Mientras Brasil discute cómo devolverle tiempo de vida a quienes trabajan, el gobierno libertario legisló para que ese tiempo quede a disposición del empleador. Dos modelos de país, dos ideas opuestas sobre quién debe pagar el costo del desarrollo.
Lo que tenés que saber:
- El Senado de Brasil aprobó el 14 de octubre, por 75 votos contra 1, la PEC 221/2019 que elimina la escala 6×1.
- La jornada máxima baja de 44 a 40 horas semanales sin reducción salarial, con dos días de descanso remunerado por semana.
- La transición fija 42 horas a los 60 días de la promulgación y 40 horas doce meses después.
- Lula participó este viernes de la promulgación, a nueve días del balotaje del 25 de octubre contra Flávio Bolsonaro.
- En la Argentina, la reforma laboral de Milei aprobada en febrero de 2026 habilita jornadas de hasta 12 horas con banco de horas.
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