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Gómez Alcorta lanzó su candidatura a Jefa de Gobierno porteña: “Podemos vivir mejor y pensar cómo hacemos para construir la ciudad que soñamos”

La exministra de Mujeres, Género y Diversidad recorrió el Barrio Padre Mugica, visitó espacios de organizaciones territoriales y protagonizó una asamblea en la que se pensaron propuestas para resolver las problemáticas de seguridad, urbanización, vivienda, transporte, iluminación y obras.

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Fotos: Máximo Paredes

La recorrida se inició en Urbana TV, el único canal villero y con señal que construye comunicación popular y expande su red en todo el barrio. Luego, la panificadora de Soberana abrió las puertas de un gran espacio de trabajo. Más tarde, el centro comunitario del Partido Comunista y el MTL Capital fueron escenarios para el intercambio de experiencias.

Al finalizar visitaron el área de reciclado del Movimiento Popular La Dignidad, allí realizaron una asamblea de intercambio colectivo, puesta en común de las prácticas cotidianas, el trabajo diario y las diferentes problemáticas como la urbanización, la necesidad de obras eléctricas, seguridad, iluminación de pasillos y calles, transporte que llegue a todos los rincones del barrio, vivienda y mantenimiento de las casas nuevas.

“Tuve la posibilidad de visitar distintos espacios comunitarios de diferentes organizaciones. La gran mayoría comandados por mujeres del barrio. Charlamos sobre todos los temas que hacen a la vida diaria de cada vecino, vecina que labura y que vive en el barrio y que están vinculados a los graves problemas de inseguridad, a las enormes deficiencias en las respuestas que da el gobierno de la ciudad, vivienda, iluminación”, contó Eli Gómez Alcorta.

En esta línea agregó: “Lo que hicimos fue pensar en forma colectiva algunas cuestiones básicas como la iluminación, la claridad sale de las compañeras, del diálogo. Los colectivos pasan hasta cierta hora, cuando el ministerio de Educación cierra sus puertas dejan de entrar al barrio entonces pareciera que hay ciudadanos de primera y de segunda y que algunos se merecen tener un colectivo que entra al barrio hasta tu lugar de trabajo pero no hasta donde vos vivís”.

En cuanto a las propuestas para la ciudad expresó que “estamos representando a una enorme cantidad de organizaciones, compañeros que tienen un recorrido social impresionante. Lo que buscamos es exponer en un proyecto de ciudad todo el entramado y las acciones que se vienen llevando adelante. Vivimos y trabajamos en una ciudad que durante 15 años ha sido gobernada por el Pro y que nos hacen pensar que no hay otra forma mejor de vivir, pero en realidad a cada lugar que vamos descubrimos que hay enormes deficiencias”.

Al concluir remarcó: “Hay un montón de temas centrales como la inseguridad, la enorme dificultad de empleabilidad para los y las jóvenes, la ausencia absoluta de políticas vinculadas a la producción, políticas de género muy deficitarias y con ausencia de acompañamiento genuino, lo que estamos haciendo es demostrar que podemos vivir mejor y pensar cómo hacemos para construir esa ciudad que soñamos”.

CABA

Con el techo por el piso: en CABA el ingreso laboral promedio apenas supera la línea de pobreza

El ingreso promedio de la ocupación principal en la Ciudad de Buenos Aires fue de $1.665.849 en el segundo trimestre de 2026, apenas $21.450 por debajo de los $1.687.299 que necesita una familia de cuatro integrantes propietaria de su vivienda para no caer en la pobreza. Los trabajadores informales perdieron casi 28 puntos frente a la inflación interanual.

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El Argentino Diario-Billeteras, Consumo, Salario.
El ingreso laboral promedio en CABA casi no alcanza para superar la línea de pobreza.

En la Ciudad de Buenos Aires, trabajar ya no garantiza no ser pobre. El ingreso promedio de la ocupación principal alcanzó los $1.665.849 en el segundo trimestre de 2026, mientras que en septiembre una familia tipo de cuatro integrantes, propietaria de su vivienda, necesitó $1.687.299 mensuales para superar la línea de pobreza. La diferencia entre ambas cifras es de apenas $21.450: una brecha tan angosta que cualquier imprevisto, cualquier suba de tarifas o cualquier mes de bajo rendimiento laboral puede empujar a una familia a la otra orilla.

Los datos fueron publicados este jueves 8 de octubre de 2026 por el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA), como parte del informe de inflación y condiciones de vida de septiembre. Un análisis de Romina Piccirillo, candidata a secretaria gremial de la Lista 1 de la CTA Ciudad, advierte que la brutal caída del salario real forma parte de un proceso de vaciamiento del Estado que atraviesa universidades, administración pública, escuelas y empresas estatales.

La trampa de los números: trabajar no alcanza

La línea de indigencia para esa misma familia tipo se ubicó en $925.941 mensuales en septiembre. Es decir, para no caer en la indigencia hace falta ganar más de $925.000, y para no ser pobre, casi $1.690.000. El ingreso promedio laboral se encuentra en el límite exacto entre la subsistencia y la pobreza.

El ingreso total familiar promedio, que incluye todos los ingresos percibidos por los miembros del hogar, fue de $2.574.524. Ese número más abultado no cambia la fotografía de fondo: la mayoría de los trabajadores porteños depende de que múltiples integrantes del hogar aporten ingresos para mantenerse por encima de la línea de pobreza, lo que pone en evidencia que el ingreso individual es estructuralmente insuficiente.

Los formales pierden 9 puntos; los informales, casi 28

El IPCBA registró una variación interanual del 32,9% en septiembre de 2026 respecto del mismo mes del año anterior. Frente a ese nivel de inflación, los ingresos de los trabajadores formales, es decir, quienes tienen descuento jubilatorio, cayeron 9,1 puntos porcentuales en términos reales.

La situación de los trabajadores informales es considerablemente más grave. Entre los asalariados sin descuento jubilatorio, el ingreso promedio quedó casi 27,7 puntos porcentuales por debajo de la inflación interanual. Esa brecha no es solo una diferencia estadística: es la expresión cotidiana de la desprotección de quienes trabajan sin cobertura social, sin aportes y sin ninguna red de contención ante el deterioro del poder de compra.

Empleados y agotados: el mercado laboral porteño en cifras

La tasa de actividad en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó el 64,5% y la desocupación se ubicó en el 7,2%. Pero la lectura superficial de esos datos esconde una realidad más compleja: tener empleo no es sinónimo de bienestar. El 26,3% de las personas ocupadas trabaja más de 45 horas semanales, y el 13,3% tiene más de una ocupación. La pluriempleo y la sobreocupación no son señales de dinamismo económico; son el síntoma de una economía que obliga a los trabajadores a multiplicar sus horas para compensar la pérdida de poder adquisitivo.

«La pérdida de ingresos obliga a trabajar cada vez más horas para poder llegar a fin de mes. Por eso, discutir el salario también es discutir nuestro tiempo: cuánto tenemos que trabajar para vivir y cuánto tiempo nos queda para nuestra vida. Defender el salario es defender el derecho a una vida digna», planteó Piccirillo en su análisis.

El vaciamiento como política

Desde la CTA Ciudad, Piccirillo enmarcó el deterioro salarial en un proceso más amplio: «La brutal caída del salario es parte de un proceso de vaciamiento de lo público que atraviesa las universidades, el Estado, la administración pública, las escuelas y las empresas públicas.» La lectura sindical apunta directamente al modelo económico del gobierno de Javier Milei, cuya política de ajuste fiscal recortó en términos reales el gasto primario total un 31%, los programas sociales un 61% y los salarios públicos un 29% desde diciembre de 2023, según datos del Foro Economía y Trabajo publicados en mayo de 2026.

El cuadro que emerge de los datos del IDECBA no es el de una economía en recuperación, sino el de una Ciudad donde el ingreso laboral promedio roza la línea de pobreza, los informales pierden casi tres veces más poder adquisitivo que los formales, y una proporción creciente de trabajadores necesita emplearse en más de un trabajo para llegar a fin de mes.

Lo que tenés que saber:

  • El ingreso promedio de la ocupación principal en CABA fue de $1.665.849 en el 2º trimestre de 2026, apenas por debajo de los $1.687.299 necesarios para superar la línea de pobreza de una familia de cuatro integrantes propietaria de su vivienda.
  • Los trabajadores formales perdieron 9,1 puntos porcentuales de poder adquisitivo frente a la inflación interanual del 32,9%; los informales, casi 27,7 puntos.
  • El 26,3% de los ocupados trabaja más de 45 horas semanales y el 13,3% tiene más de una ocupación.
  • La tasa de actividad en CABA fue del 64,5% y la desocupación del 7,2% en el período analizado.
  • La CTA Ciudad vincula el deterioro salarial con el vaciamiento del Estado impulsado por el gobierno de Milei, que recortó programas sociales un 61% y salarios públicos un 29% en términos reales desde diciembre de 2023.
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