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Política 📢

Alberto: se dio «un paso importante» para reanudar el diálogo con Venezuela

«(El presidente francés Emmanuel) Macron nos convocó y hemos dado un paso importante para que pueda reanudarse el diálogo entre una parte que se niega a reanudar el diálogo con el presidente (venezolano Nicolás) Maduro», reflexionó Fernández, en una entrevista con el portal informativo France 24 desde Bali, Indonesia, donde participa del G20.

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El presidente Alberto Fernández consideró este lunes que se dio «un paso importante» en el camino para que «pueda reanudarse el diálogo» de una parte del mundo con Venezuela, reafirmó que la Argentina «quiere ser custodio» del proceso electoral que se desarrolla en ese país caribeño y evaluó que el mandatario estadounidense Joe Biden «tiene una mirada más razonable sobre el conflicto».

«(El presidente francés Emmanuel) Macron nos convocó y hemos dado un paso importante para que pueda reanudarse el diálogo entre una parte que se niega a reanudar el diálogo con el presidente (venezolano Nicolás) Maduro», reflexionó Fernández, en una entrevista con el portal informativo France 24 desde Bali, Indonesia, donde participa del G20.

En una entrevista con el canal France 24 que brindó desde Bali, donde se encuentra para participar del G20, el jefe de Estado indicó que los acuerdos entre UE-Mercosur, firmados por «el Gobierno de Mauricio Macri y el de Jair Bolsonaro», son «muy difíciles de implementar» para Argentina y Brasil; reafirmó la intención de Argentina de «ser custodio» del proceso electoral de Venezuela y destacó la «mirada más razonable» que tiene el actual presidente de Estados Unidos, Joe Biden, sobre el conflicto interno de ese país.

Además, Fernández aseguró hoy que «las tensiones» dentro del oficialismo «no son tan importantes como las presenta la prensa», sino que hay «miradas diferentes en algunas cosas» que se van a resolver «como se resuelven en democracia».

En esa línea, el mandatario afirmó que en este momento «no piensa» en competir por la reelección en 2023, sino en «dejar los cimientos firmes» para el próximo período de Gobierno y «que Argentina entre en una senda de crecimiento y de mejor distribución de la riqueza».

«El acuerdo UE-Mercosur lo firmaron los gobiernos de Mauricio Macri y de Jair Bolsonaro. Son acuerdos muy difíciles de implementar para Brasil y Argentina. Creo que el vínculo entre UE y Mercosur tiene que ser privilegiado, pero el acuerdo tiene que tener en cuenta las asimetrías que existen», marcó Fernández y detalló que «la irrupción de la industria europea automotriz puede ser una gran problema para las economías de Argentina y Brasil».

Respecto a la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el mandatario reiteró que resultan «insostenibles» los sobrecargos aplicados por el Fondo y remarcó que la Argentina reclama no ser tratada «con una suerte de intereses punitorios», una demanda que el país trasladará al debate de la cumbre del G20.

«La Argentina fue endeudada por el Gobierno que me precedió de un modo muy irresponsable y el Fondo Monetario Internacional fue irresponsable por el modo en que prestó ese dinero, que tuvo un solo objetivo, un objetivo político, beneficiar al Gobierno saliente. Y le dejó a la Argentina una deuda que varias generaciones van a tener que pagar», cuestionó.

Por otra parte, el Presidente aseguró que «las tensiones» dentro del FdT «no son tan importantes como las presenta la prensa».

«Tenemos miradas diferentes en algunas cosas, sí. Vamos a resolver las cosas como se resuelven en democracia. Mi responsabilidad en este tiempo es gobernar y resolver la inflación, el deterioro de los salarios», destacó.

El mandatario aseveró que dentro del FdT están «seguros de la necesidad de seguir juntos para evitar que el pasado vuelva a la Argentina», ya que «fue el pasado el que nos endeudó, el que cerró pymes. No queremos volver. Y para eso tenemos que estar unidos», añadió.

En ese sentido, Fernández comentó que en este momento no está analizando la posibilidad de competir por su reelección en los comicios del año próximo y ratificó que su objetivo está orientado a «dejar los cimientos firmes» para el próximo período de Gobierno.

«Yo no pienso en eso», respondió cuando desde el portal informativo France 24 le preguntaron si se postulará por un nuevo período presidencial a partir del 2023 y agregó: «Mi mayor preocupación es que Argentina entre en una senda de crecimiento y de mejor distribución de la riqueza».

En cuanto a la convocatoria que hizo el mandatario francés Macron para retomar el diálogo entre el Gobierno de Venezuela y la oposición de ese país, el jefe de Estado argentino consideró que la iniciativa es «un paso importante» y evaluó que el mandatario estadounidense Joe Biden «tiene una mirada más razonable sobre el conflicto».

En cambio, señaló que el expresidente norteamericano Donald «Trump hizo todo lo necesario por dividir a Venezuela y dejarla en una situación de aislamiento».

«Hoy una parte de la oposición (venezolana) sigue cuestionando al Gobierno de (Nicolás) Maduro. Tienen que recuperar el diálogo, encuentren un mecanismo para convivir democráticamente y resolver sus diferencias», exhortó Fernández.

Finalmente, el Presidente pidió que Rusia y Ucrania «encuentren una solución» a la guerra, que también es «padecida por el hemisferio sur» y afecta de manera «muy cruenta» a Europa.

«Las guerras son como el tango, se bailan de a dos, pero las responsabilidades no son las mismas. Hubo quien invadió el territorio de otro y eso comenzó la disputa. A esta altura de acontecimientos, son los dos los que tienen que encontrar una solución», analizó.

Al respecto, profundizó: «La guerra que transcurre en el hemisferio norte es padecida por el hemisferio sur. Es además muy cruenta porque hay un continente que está padeciendo, Europa. Por eso estoy planteando que nos sentemos para exigirle a las partes en disputa que encuentren una salida».

Además, afirmó que la guerra en Ucrania le costó a la Argentina «5 mil millones de dólares» porque debió pagar más caro energía, alimentos y fertilizantes» y, por esa razón, insistió en que «los montos (de sobrecargos del FMI) deben ser revisados».

Ciencia 🧬

La luz que enciende el cerebro: tres científicos ganaron el Nobel de Medicina por la optogenética

La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo otorgó este lunes el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026 al estadounidense Karl Deisseroth y a los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por luz y el desarrollo de la optogenética: una técnica que permite activar o desactivar neuronas individuales en un cerebro vivo mediante pulsos de luz, con aplicaciones prometedoras en el tratamiento de trastornos neurológicos y la recuperación de la visión.

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El Nobel que abre el cerebro: una técnica con luz que ningún fármaco pudo lograr ya tiene premio y promete cambiar la medicina.

El cerebro humano guardó por siglos sus secretos más profundos detrás de una barrera casi infranqueable: la imposibilidad de intervenir sobre una sola neurona sin alterar el conjunto. Esa barrera se derrumbó gracias a un alga unicelular, una proteína extraordinaria y tres científicos que supieron ver lo que nadie había visto. Este lunes, la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska reconoció ese trabajo con el galardón más importante de la ciencia.

El Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026 fue otorgado conjuntamente al neurocientífico y psiquiatra estadounidense Karl Deisseroth, del Instituto Médico Howard Hughes y la Universidad de Stanford (Estados Unidos), y a los biofísicos alemanes Peter Hegemann, de la Universidad Humboldt de Berlín, y Georg Nagel, de la Universidad de Würzburg, por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por luz y el desarrollo de la optogenética. El anuncio fue hecho en Estocolmo este lunes 5 de octubre de 2026.

El estadounidense Karl Deisseroth y a los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel ganaron el Nobel por el desarrollo de la optogenética.

Del alga al cerebro: cómo nació la optogenética

Todo comenzó con una pregunta aparentemente simple que formuló Peter Hegemann: ¿cómo una criatura microscópica como el alga Chlamydomonas, sin sistema nervioso ni ojos, es capaz de detectar la luz y nadar hacia ella? La respuesta que encontró cambió la neurociencia para siempre.

A principios de la década de 2000, Hegemann y Georg Nagel identificaron la canalrodopsina, una proteína presente en la superficie del alga que funciona como un canal iónico activado por la luz. Cuando el haz de luz azul la ilumina, el canal se abre, los iones cargados fluyen hacia el interior de la célula y generan un impulso eléctrico. Era, en esencia, un interruptor biológico activado por luz. Las investigaciones reconocidas de ambos científicos se realizaron en los Institutos Max Planck de Bioquímica y de Biofísica.

Karl Deisseroth llevó ese hallazgo a un terreno radicalmente nuevo. Introdujo el gen de la canalrodopsina en células nerviosas de ratas, logrando que las neuronas respondieran a la luz de la misma manera que el alga. Por primera vez en la historia, era posible encender o apagar neuronas específicas dentro de un cerebro vivo con una precisión que ningún fármaco ni electrodo había podido alcanzar. La optogenética había nacido.

Una nueva era para la neurociencia

La Academia Nobel calificó a los tres investigadores como los fundadores de «una nueva era en la neurociencia». El presidente del Comité Nobel de Fisiología o Medicina, Per Svenningsson, subrayó que «la optogenética ofrece oportunidades para mapear el cerebro de una manera que antes solo podíamos soñar». El miembro del comité Abdel El Manira precisó que la técnica «se adoptó rápidamente en todo el mundo para mapear conductas complejas como la ansiedad, la sed o la ingesta de alimentos».

Mediante la optogenética, los investigadores de todo el mundo lograron revelar los circuitos neuronales que gobiernan recuerdos, sentimientos y comportamientos específicos, y que están en la base de trastornos neurológicos y psiquiátricos tan extendidos como la enfermedad de Parkinson, la epilepsia, la depresión y las adicciones. La técnica no solo permite observar qué neuronas intervienen en cada proceso, sino también silenciarlas o activarlas, distinguiendo con claridad causa y efecto en el funcionamiento cerebral.

Aplicaciones clínicas: la vista, el Parkinson y más

El reconocimiento también pone en primer plano las aplicaciones médicas concretas que ya están en curso. Un ejemplo señalado por el propio comité Nobel es la retinitis pigmentosa, una enfermedad que destruye progresivamente las células fotorreceptoras de la retina y lleva a la ceguera. Científicos en distintos países están utilizando la optogenética para intentar restaurar la visión en pacientes con discapacidad visual, introduciendo canales iónicos sensibles a la luz en las células restantes de la retina para que puedan captar señales luminosas.

Las perspectivas se extienden también hacia el tratamiento de trastornos del movimiento y las alteraciones de los circuitos neuronales asociados a enfermedades psiquiátricas. Para el neurocientífico español Juan Lerma, consultado por medios europeos, este es «un premio largamente esperado» por la comunidad científica internacional, que lleva años apostando a la optogenética como una de las herramientas más transformadoras de la biomedicina contemporánea.

Quiénes son los premiados

Karl Deisseroth, nacido en 1971, es psiquiatra y neurocientífico. Desarrolla su labor en el Instituto Médico Howard Hughes y en la Universidad de Stanford, donde integra la práctica clínica con la investigación de laboratorio sobre los mecanismos cerebrales de la depresión y otros trastornos psiquiátricos.

Peter Hegemann, nacido en 1954, es biofísico y trabaja en la Universidad Humboldt de Berlín. Su carrera estuvo marcada por el estudio de los mecanismos moleculares de la fotorrecepción en algas y microorganismos, un campo que puede parecer alejado de la medicina pero que demostró ser la puerta de entrada a una revolución científica.

Georg Nagel, nacido en 1953, es biofísico en la Universidad de Würzburg. Junto a Hegemann, fue el responsable de identificar y caracterizar la canalrodopsina, la proteína que se convirtió en la piedra angular de la optogenética. Los tres galardonados compartirán el premio económico de 12 millones de coronas suecas, equivalentes a aproximadamente 1,2 millones de dólares.

Lo que tenés que saber:

  • El Premio Nobel de Medicina 2026 fue otorgado al estadounidense Karl Deisseroth y a los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel por el desarrollo de la optogenética.
  • La optogenética permite activar o desactivar neuronas individuales en un cerebro vivo mediante estímulos de luz, con una precisión sin precedentes en la historia de la neurociencia.
  • La técnica nació del estudio de la canalrodopsina, una proteína del alga Chlamydomonas descubierta por Hegemann y Nagel a principios de los 2000.
  • Sus aplicaciones incluyen el estudio de trastornos como Parkinson, epilepsia, depresión y adicciones, y ya se explora su uso para restaurar la visión en personas con retinitis pigmentosa.
  • El premio económico asciende a 12 millones de coronas suecas (1,2 millones de dólares), que los tres científicos compartirán.
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