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Política 📢

Represión a los mapuches: tensión en el Gobierno y rumores de renuncias

La ministra de Mujeres, Elizabeth Gómez Alcorta, habría renunciado a su cargo tras las violaciones a los derechos humanos contra las mujeres mapuche detenidas en Villa Mascardi. Habría más dimisiones.

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Si bien no existen comunicados oficiales, luego de la represión, desalojo y violaciones a los derechos humanos cometidos por el Estado Nacional en Villa Mascardi contra originarias mapuche, la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, habría presentado su renuncia al cargo.

Gómez Alcorta es ex abogada del weichafe mapuche Facundo Jones Huala y de Milagro Sala. “La situación es sumamente preocupante. Desde hace más de 48hs detuvieron a 7 mujeres indígenas, una de ellas una líder espiritual de la comunidad”, dijo este jueves la funcionaria tras el despliegue de las fuerzas represivas comandadas por el ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, sobre las tierras de la Lafken Winkul Mapu en Villa Mascardi.

De las siete mujeres detenidas, dos estaban con sus hijos pequeños y una de las mujeres está embarazada de 40 semanas.

Gómez Alcorta sostuvo que se debe «garantizar el ejercicio de los derechos humanos de las mujeres indígenas detenidas ante el incumplimiento por parte del poder judicial de la legislación vigente y los pactos internacionales de los que la República Argentina forma parte”.

Sobre el traslado de cuatro de las mujeres -más de 1500 kilómetros- a la cárcel de Ezeiza, declaró: “Es gravísimo. Las trasladan sin haber tenido contacto con un abogado, sin haber tenido contacto con nadie. Y lo más grave es que aún hoy no se sabe qué es lo que se les imputa”.

La diputada Mónica Macha -además- presentó un proyecto de resolución en Diputados “para repudiar el violento y desproporcionado operativo desplegado por la Justicia Federal y las Fuerzas de Seguridad intervinientes para desalojar a la comunidad Mapuche de sus tierras ancestrales”.

Otro de los funcionarios que renunciaría luego de estos hechos sería el Secretario de Derechos Humanos de La Nación, Horacio Pietragalla Corti.

Nota en desarrollo

Legislativo

Bregman convoca a movilizar al Congreso: «El gobierno y los jueces se ríen de nosotros»

La diputada del Frente de Izquierda llamó a movilizarse frente al Congreso el 15 de octubre, denunciando que el Poder Judicial actúa en sintonía con el gobierno de Milei y no como árbitro independiente. La frase condensa un clima político que viene creciendo: la impunidad como regla y la calle como única respuesta posible.

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«Basta de que el gobierno y los jueces se rían de nosotros. El 15 de octubre tenemos que estar todos y todas frente al Congreso.» Con esa frase directa y sin eufemismos, la diputada nacional Myriam Bregman lanzó una convocatoria a movilizarse que circula en redes sociales y que condensa en pocas palabras una temperatura política que viene acumulándose: la percepción extendida en la oposición y en amplios sectores sociales de que la Justicia opera en sintonía con el poder, no como contrapeso.

Bregman es diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires en el Frente de Izquierda Unidad (FIT-U), abogada con trayectoria en causas de derechos humanos y una de las voces más activas en el rechazo a las políticas del gobierno de Javier Milei. Su declaración, publicada en la red social Threads, coloca en el mismo banco al Ejecutivo y al Poder Judicial, a quienes acusa de actuar en perjuicio de la ciudadanía y sin rendir cuentas ante nadie.

Un diagnóstico compartido: la Justicia como problema político

La declaración de Bregman no surge del vacío. La relación entre el Poder Judicial federal y el gobierno de Milei es uno de los nudos más tensos de la política argentina actual. Por un lado, el oficialismo envió al Senado cientos de pliegos de jueces, fiscales y defensores públicos en un proceso de designaciones que la oposición cuestiona por su velocidad y por la falta de debate genuino sobre los perfiles propuestos. Por otro, causas que involucran a funcionarios del gobierno libertario, como las investigaciones en torno a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), la causa $Libra y los expedientes por enriquecimiento ilícito de funcionarios del gabinete, avanzan con una lentitud que contrasta con el ritmo de otras causas.

Ese cuadro alimenta una percepción que Bregman articula con claridad: cuando la Justicia no investiga a quienes gobiernan y simultáneamente actúa contra opositores o sectores vulnerables, pierde su condición de árbitro independiente y se convierte en un instrumento de poder. No es una lectura nueva en la política argentina, pero adquiere nueva urgencia en un contexto donde el ajuste fiscal golpea a la mayoría mientras los escándalos de corrupción se acumulan sin condenas.

La calle como respuesta a la impunidad

La convocatoria al Congreso para el 15 de octubre no es solo un gesto simbólico. En la tradición política argentina, la movilización frente al Congreso es el recurso de quienes sienten que los canales institucionales están cerrados o capturados. Bregman lo sabe y lo elige conscientemente: frente a una Justicia que, según su diagnóstico, «se ríe» de la ciudadanía, la respuesta es la presencia masiva en el espacio público.

El FIT-U viene sosteniendo una posición de oposición sin concesiones al gobierno de Milei desde el inicio de su gestión. A diferencia de otros bloques opositores que negociaron apoyos puntuales al oficialismo, el Frente de Izquierda no le votó ninguna medida de relevancia al gobierno libertario. Esa consistencia le da a Bregman una autoridad moral específica cuando llama a la calle: no convoca desde la comodidad de quien eventualmente cedió, sino desde una oposición sostenida en el recinto y fuera de él.

El Congreso como escenario de disputa

Elegir el Congreso como punto de concentración tiene una carga simbólica precisa. Es el lugar donde se aprueban los pliegos judiciales, donde se vota o se bloquea la legislación que define quiénes pueden ser procesados y con qué garantías, y donde las mayorías parlamentarias deciden qué causas avanzar y cuáles frenar. La convocatoria de Bregman instala la pregunta de fondo que el oficialismo prefiere no responder: ¿a quiénes sirven los jueces que el gobierno designa?

En ese marco, la frase «que el gobierno y los jueces se ríen de nosotros» es también una lectura sobre la impunidad como sistema. Cuando los funcionarios acumulan denuncias y las investigaciones no avanzan, y cuando simultáneamente la Justicia actúa con celeridad contra quienes protestan o reclaman, la ecuación se hace insostenible para cualquier noción básica de igualdad ante la ley. Bregman lo dice en público y convoca a decirlo en la calle. La pregunta es cuántos la escuchan.

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