Elecciones
PASO: 35 millones de argentinos eligen candidatos a presidente
El domingo 13 de agosto, quedarán definidos los nombres de quienes competirán por el Poder Ejecutivo nacional y por las 24 bancas de senadores y las 130 de diputados que se renuevan en el Congreso Nacional.
La primera prueba electoral nacional del año se concretará la semana próxima, cuando algo más de 35 millones de argentinos podrán participar de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) y consagrar a quiénes serán los candidatos en los comicios generales del 22 de octubre, al optar entre 27 fórmulas presidenciales y 4.168 aspirantes a diputados y senadores nacionales.
En sólo ocho días, el domingo 13 de agosto, quedarán definidos los nombres de quienes competirán por el Poder Ejecutivo nacional y por las 24 bancas de senadores y las 130 de diputados que se renuevan en el Congreso Nacional.
A diferencia de lo que ocurrió en las primarias del 2019, cuando no hubo más de un precandidato al Ejecutivo por coalición, en esta oportunidad las principales alianzas electorales, Unión por la Patria (UxP), Juntos por el Cambio (JxC) y el Frente de Izquierda y los Trabajadores-Unidad (FIT-U) dirimirán el domingo 13 su fórmula presidencial.
Será la séptima ocasión que se realizan las PASO en el país, desde que se establecieron en el 2009 y se utilizaron por primera vez en el 2011, pero ahora, al igual que ocurrió en el 2015, servirán para definir una amplísima cantidad de postulaciones, según el secretario de Actuación Electoral de la Cámara Nacional Electoral, Sebastián Schimmel.
Además de las categorías de Presidente y vice se eligen candidaturas para senadores nacionales en ocho jurisdicciones (Buenos Aires, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, San Juan, San Luis y Santa Cruz) y diputados nacionales en el total de los 24 distritos del país.
Para los cargos de diputados habrá en estas primarias 305 listas -de 210 agrupaciones políticas-, con un total de 3.782 aspirantes (2.468 titulares y 1.314 suplentes).
Para estas nominaciones, luego de las PASO, las fuerzas políticas podrán reorganizar una nómina final según la performance de cada una de sus listas, de acuerdo con sus respectivas reglamentaciones internas y respetando la paridad de género.
En cuanto a las bancas que se renuevan del Senado, competirán 97 boletas con 386 precandidatos (194 titulares y 192 suplentes) -de un total de 69 agrupaciones políticas-, pero en este caso la nómina interna más votada es la que pasa en forma completa a la elección de octubre.
También, el domingo 13, cinco provincias definen listas para cargos locales y se eligen los nombres de quienes integrarán las nóminas de los 19 parlamentarios del Mercosur por distrito nacional y de otros 24, uno por cada provincia.
«La cantidad de categorías que hay en esta elección es récord», analizó Schimmel y detalló: 27 fórmulas presidenciales oficializadas, 3.782 precandidatos para diputados nacionales y 386 para senadores nacionales.
Las primarias del domingo 13 serán la primera prueba electoral nacional para los partidos que aspiran a competir en los comicios nacionales del 22 de octubre y que, con ese objetivo, deben alcanzar el piso del 1,5% de los votos (con la suma de todas sus listas).
En el año en que se cumplen cuatro décadas desde la recuperación democrática, Unión por la Patria (UxP) buscará renovar su mandato al frente del Gobierno y avanzar así en una estabilización definitiva de la economía del país, que hasta ahora estuvo condicionada por la multimillonaria deuda contraída con el FMI por la anterior gestión de Cambiemos (hoy Juntos por el Cambio), el impacto de la pandemia de coronavirus, la sequía y la guerra en Ucrania.
Por su parte, JxC aspira, en primer término, esclarecer quién liderará internamente la coalición y, en segunda instancia, recuperar el poder político y llevar adelante un modelo de país que recupere las políticas implementadas entre el 2015 y el 2019.
También el domingo 13, Buenos Aires, Entre Ríos, Catamarca y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires realizarán sus propias PASO distritales para elegir candidaturas a cargos provinciales y municipales, mientras Santa Cruz votará nuevo gobernador bajo un sistema en el que compiten 3 lemas, con un total de 13 fórmulas.
Otros 18 distritos ya tuvieron este año sus comicios provinciales. El oficialismo nacional sumó triunfos en Formosa, Tucumán, La Rioja, La Pampa y Tierra del Fuego, en tanto que fuerzas provinciales se impusieron en Salta, Misiones, Córdoba, Río Negro y Neuquén.
En las ocho provincias restantes JxC se anotó triunfos: como oficialismo en Jujuy (gobernador), Mendoza (PASO local) y Corrientes (legislativa provincial) y al imponerse desde la oposición en Chaco, Santa Fe, San Luis, San Juan y Chubut.
La Ciudad de Buenos Aires dispuso para este año elecciones «concurrentes», es decir con dos sistemas de votación diferentes, que se realizarán por primera vez el domingo 13. Para la elección de las candidaturas nacionales se utilizará la boleta partidaria y para los cargos porteños, la Boleta Única Electrónica (BUE).
Los 35.394.425 argentinos podrán votar en 16.950 establecimientos dispuestos por la justicia electoral en todo el país, en 104.577 mesas, además de las 305 unidades de detención donde está habilitado el sufragio para quienes cumplen prisión preventiva.
En tanto, los 451.355 argentinos que se encuentran en el exterior sólo podrán participar de los comicios generales de octubre.
Habrá 1.168.033 adolescentes de 16 y 17 años que votan por primera vez y que representan el 3,30% del padrón.
La mirada sobre los resultados de las PASO estará puesta, principalmente, en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y la ciudad de Buenos Aires, los cuatro distritos con mayor peso electoral, que concentran el 60% del padrón.
Sólo la provincia de Buenos Aires, con algo más de 13 millones de votantes, representa el 37% del total de electores del país. Detrás de ella se ubican Córdoba, Santa Fe y CABA y el resto de las provincias representa -cada una- menos del 5% del padrón, en un registro en el que Tierra del Fuego exhibe el menor peso electoral (0,42%) con apenas 148.020 votantes.
La Dirección Nacional Electoral (DINE) realizó en el último mes pruebas y un simulacro de votación para testear el sistema de recuento provisional de votos, que arrojaron resultados positivos y la estimación oficial de que a partir de las 21 del domingo podrían empezar a conocerse «de manera consolidada» los resultados de las PASO, como ocurrió en la elección legislativa anterior.
Este año será la décima oportunidad en que los ciudadanos asistirán a las urnas para votar presidente desde que se recuperó la democracia en 1983, año en que se registró una altísima participación del electorado (85,61%) tras la última dictadura cívico militar: sufragaron 15.350.186 personas del total de 17,9 millones habilitadas para hacerlo.
Para ser electo Presidente en primera vuelta, el candidato más votado debe obtener el 45% de los sufragios o el 40% y una diferencia de 10 puntos sobre el segundo postulante. Si eso no ocurre, según la ley, debe realizarse un balotaje dentro de los 30 días de realizada la elección general.
Elecciones
El PL reconoció el triunfo de Lula pero Bolsonaro quiere anular la elección que perdió por más de 4 millones de votos
El presidente del Partido Liberal, Valdemar Costa Neto, aceptó el resultado oficial, pero pidió explicaciones por las impugnaciones del senador. Lula ganó con el 51,79% y Flávio Bolsonaro anticipa que pedirá anular los comicios, en línea con el historial de su padre, condenado a 27 años por intento de golpe.
El propio partido de Flávio Bolsonaro reconoció la victoria de Lula da Silva, pero el senador sigue sin aceptar una derrota que las urnas dejaron sin discusión. La carta del Partido Liberal (PL) deja a la ultraderecha brasileña atrapada entre la aceptación institucional del resultado y el libreto de fraude que repite desde hace años.
Valdemar Costa Neto, presidente del PL, difundió este lunes una carta pública en sus redes sociales en la que sostuvo que el partido «reconoce el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral». Lula resultó reelecto en el balotaje del domingo con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, tras una remontada de más de cuatro millones de votos respecto de la primera vuelta del 4 de octubre, en la que el senador había terminado primero.
Un reconocimiento con letra chica
El texto del PL no cierra el conflicto: el partido pidió explicaciones formales sobre las impugnaciones que presentó Flávio Bolsonaro y denunció que el aumento del gasto público y de los beneficios sociales previo a la elección alteró la equidad de la contienda. Según la carta, en la segunda vuelta el resultado fue distinto en un escenario de «medidas fuertemente electoralistas, con impacto económico y social».
Flávio Bolsonaro, por su parte, rechazó la derrota y anticipó que pedirá la anulación de los comicios. Su reclamo se apoya en la decisión del máximo tribunal de extender a último momento el horario de votación, a raíz de una solicitud del oficialismo. En un video difundido en sus redes, el senador prometió «organizar a la oposición» para convertir al Congreso en una «fortaleza contra la barbarie» durante los «cuatro años más de Lula», y denunció un «complejo industrial de noticias falsas» y «abusos de poder político y económico sin precedentes». Es decir, cuestiona el mismo sistema electoral que lo había ubicado primero en la primera vuelta.
El PL, además, destacó su crecimiento parlamentario: logró 121 diputados federales, 29 senadores y seis gobernaciones. Una fuerza con ese peso en las instituciones intenta, al mismo tiempo, deslegitimar la elección que acaba de perder.
El libreto de la ultraderecha brasileña
La desconfianza hacia las urnas no nació este domingo. En 2022, Jair Bolsonaro pasó meses cuestionando la seguridad del sistema electrónico de votación, con acusaciones sin pruebas que ya habían sido refutadas, y tras perder ante Lula en el balotaje guardó silencio sin admitir la derrota. Durante meses se había negado a responder si aceptaría el resultado, y repitió que solo reconocería elecciones que considerara limpias.
Ese desconocimiento del voto popular terminó en violencia. El 8 de enero de 2023, miles de simpatizantes de Bolsonaro tomaron por la fuerza las sedes del Congreso, del Supremo Tribunal Federal y del Palacio del Planalto en Brasilia, con el objetivo de desconocer el triunfo de Lula. La Justicia brasileña concluyó que aquel asalto fue parte de un plan golpista más amplio.
El 11 de septiembre de 2025, la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal condenó a Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión, por cuatro votos contra uno, por intento de golpe de Estado, intento de abolición violenta del Estado democrático de derecho y liderazgo de una organización criminal armada, entre otros delitos. Fue la primera vez que un expresidente brasileño recibió una condena por golpismo. El tribunal rechazó luego por unanimidad sus últimos recursos y la pena quedó firme. Además, el Tribunal Superior Electoral lo había declarado inelegible hasta 2030. Hoy cumple arresto domiciliario.
Su hijo hereda la estrategia en un momento delicado: este lunes, además, Flávio denunció que la Justicia le exigió entregar su pasaporte y le prohibió salir del país, en una medida que aún no tuvo confirmación oficial inmediata.
Trump y la sombra de Washington
El conflicto tiene también un capítulo internacional. En 2025, el gobierno de Donald Trump impuso aranceles punitivos a Brasil en represalia por el juicio a Jair Bolsonaro. Antes de las elecciones, Trump recibió a Flávio en la Casa Blanca y lo elogió en su red Truth Social como «un joven inteligente que ama mucho a su país». Lula, por su parte, le había pedido al mandatario estadounidense que no se meta en las elecciones de Brasil, que son un asunto exclusivo del país.
Tras el balotaje, Trump aseguró que los comicios brasileños estuvieron «amañados», aunque advirtió: «Yo no tomé partido». La denuncia de fraude, según se informó, no estuvo acompañada de pruebas. Lula, en tanto, celebró su triunfo en el búnker del PT en San Pablo con una advertencia: «La gente no permitió que el fascismo gane».
En la región, el presidente argentino Javier Milei, que había respaldado a Flávio Bolsonaro en las redes durante la campaña, fue según se informó el único mandatario sudamericano que no reconoció la reelección de Lula. Mientras el resto de la región acepta el veredicto de las urnas, el bolsonarismo y sus aliados siguen sin hacerlo.
Lo que tenés que saber:
- El Partido Liberal reconoció el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral, aunque exigió explicaciones sobre las impugnaciones de Flávio Bolsonaro.
- Lula fue reelecto con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro.
- Flávio rechazó la derrota y pedirá la anulación de los comicios por la extensión del horario de votación.
- Jair Bolsonaro cumple una condena firme de 27 años y tres meses por intento de golpe de Estado, tras el asalto del 8 de enero de 2023.
- Trump dijo que las elecciones estuvieron amañadas, mientras Milei, según se informó, no reconoció la reelección de Lula.
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