CABA
Amplio rechazo vecinal a otro negociado de Larreta en el Parque Ameghino
Con la excusa de instalar un memorial para las víctimas de la pandemia de Covid-19, Larreta busca que le aprueben un gasto de $26 millones.
Vecinas y vecinos de la Ciudad de Buenos Aires manifestaron hoy, durante una audiencia pública en la Legislatura, la oposición al proyecto del Ejecutivo para instalar un memorial para las víctimas en la pandemia de Covid-19 en el Parque Florentino Ameghino al asegurar que la obra afectará el valor histórico, ambiental y arqueológico del espacio verde.
El rechazo vecinal refiere a la iniciativa de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta para emplazar un monumento en el predio delimitado por las calles Monasterio, Santa Cruz, Caseros y Uspallata; con un costo de $26 millones y cuyo diseño fue el resultado de un concurso nacional a cargo de la Sociedad Central de Arquitectos.
El proyecto cuenta ya con una primera sanción de los legisladores porteños; no obstante requiere de una segunda aprobación dado que se encuadra en las leyes denominadas “de doble lecturas”, las cuales también demandan la realización de una audiencia pública para recibir la opinión de la ciudadanía al respecto.
Según el texto en debate parlamentario impulsado por el legislador oficialista porteño Emmanuel Ferrario, la obra prevista prevé una superficie aproximada de 2.200 metros cuadrados de pisada y responde a la intención de darle “continuidad a las políticas de revitalización del área sur de la ciudad que se vienen llevando a cabo de los últimos años”.
Sin embargo, la propuesta tiene objeciones vecinales ya que el parque elegido fue sede del cementerio del Sud que alojó a las más de 18.500 víctimas de la epidemia de la fiebre amarilla entre 1867 y 1872, por lo cual allí permanecen enterrados aún restos óseos, según manifestaron los oradores.
“Estamos completamente de acuerdo con un memorial para las víctimas del Covid, pero el Parque Ameghino tiene una historia que es lo que hay que respetar, por lo que pedimos a los legisladores que busquen otro lugar para emplazar el monumento”, aseguró Ignacio Álvarez, presidente de la Comuna 4, que abarca Parque Patricios.
Por su parte, María Rosa Gamondés, vecina del barrio e integrante de la Comisión de Patrimonio Urbano de la Comuna 4, señaló que “es de muy mal gusto profanar unas víctimas unos para homenajear a otras”, en tanto que consideró que “destruir nuestro patrimonio, cementar nuestra plaza y talar nuestros árboles no es signo de desarrollo”.
Roberto Flanklin, vecino de Parque Patricios, manifestó su negativa a “este monstruo de cemento que supone una disminución de la superficie absorbente del Parque y también la destrucción del descanso de quienes están sepultados allí”.
“Esperamos que los legisladores nos escuchen y frenen este ecocidio”, pidió Martina Vicente; en tanto que la arqueóloga Vivian Scheinsohn repudió “plantear una obra con movimiento de suelo que necesariamente supone afectar los restos óseos que tienen un inmenso valor antropológico y arqueológico”.
Al inicio de la audiencia, el subsecretario de Paisaje Urbano porteño, Juan Pablo Vacas, defendió el proyecto oficial al señalar que “la Ciudad necesita un espacio de recuerdo para las víctimas de la pandemia del coronavirus” y señaló que la propuesta ganadora del concurso “visibiliza la tragedia y propone un espacio de calma y reflexión con la naturaleza como protagonista”.

En ese sentido, los autores del diseño Leticia Alfaro y Guillermo Lesch manifestaron que “el proyecto original del concurso tuvo varios cambios y ajustes para adaptarse a la realidad”, lo cual sorprendió al centenar de vecinas y vecinos presentes en la audiencia, que se desarrolló en el salón San Martín del Parlamento.
Por ello, dejaron la consulta a los diputados respecto de la validez de la primera aprobación que obtuvo la propuesta tras las reformas incorporadas.
CABA
Cuotas de un millón y sin edificio: el modelo del colegio privado que no resiste el ajuste
Cierra el St. Martin in the Fields tradicional colegio bilingüe, fundado en 1992, anunció que no abrirá el año que viene. La caída sostenida de la matrícula y el fin del alquiler de un edificio que será demolido sellaron el destino de una institución que durante más de tres décadas formó a generaciones enteras del barrio porteño de Belgrano.
Trescientos cincuenta estudiantes de nivel inicial, primario y secundario enfrentan la urgencia de buscar nuevo destino educativo para 2027. El St. Martin in the Fields School, institución bilingüe, mixta y laica del barrio porteño de Belgrano, anunció el cierre definitivo de sus puertas al término del ciclo lectivo en curso. La decisión fue comunicada primero por correo electrónico y luego ratificada en una reunión con padres convocada por las propias autoridades del colegio.
La institución, fundada en 1992 por la psicopedagoga Liliana G. de Piccinini en la calle 3 de Febrero al 1700 de Belgrano, sostiene desde hace más de tres décadas una propuesta pedagógica que hoy no logra sostenerse. El colapso responde a una combinación de factores: la pérdida de entre 120 y 150 vacantes en los últimos cinco años, un proceso que las autoridades vinculan a la baja de la tasa de natalidad en el país, y el vencimiento del contrato de alquiler del edificio en diciembre, con una sola salida posible: la demolición del inmueble por parte de sus propietarios.
Una tormenta perfecta: matrícula en caída y sin edificio
La crisis educativa de los colegios privados porteños tiene en el St. Martin in the Fields uno de sus casos más nítidos. El colegio acumuló cientos de vacantes vacías que nunca pudieron llenarse, generando una sangría financiera progresiva en una estructura de costos operativos elevados, donde las cuotas mensuales parten desde el millón de pesos. A ese deterioro sostenido se sumó la imposibilidad de renovar el alquiler: los dueños del inmueble tomaron la decisión irrevocable de no extender el contrato y demoler la propiedad al término del año.
El resultado es una institución que llegó al final de su recorrido sin margen de maniobra. La situación de los tres niveles educativos, inicial, primario y secundario, quedó comprometida de un día para el otro, forzando a las familias a una búsqueda de vacantes a contrarreloj en un circuito educativo porteño que no siempre puede absorber traslados masivos y repentinos.
La comunidad, en estado de conmoción
En las veredas del colegio, el clima es de desolación. «Estamos muy impactados por lo sorpresivo, tristes y preocupados, porque tenemos un enorme compromiso«, expresó Virginia, abuela de dos alumnos del establecimiento. La mujer remarcó el «profundo dolor» que atraviesa a la comunidad y lamentó que la conducción se haya quedado sin margen para continuar con el proyecto educativo, al tiempo que rescató la calidad del cuerpo docente.
Frente a la emergencia, los directivos ya iniciaron conversaciones formales con otras instituciones de la zona para intentar cerrar acuerdos de traslado. La esperanza central es una fusión o absorción por parte de otro colegio, una alternativa administrativa compleja pero que garantizaría la continuidad pedagógica de grupos enteros y evitaría la diáspora definitiva de la comunidad escolar.
El fantasma del Chester College y el ajuste que llega a las aulas
El cierre del St. Martin in the Fields no es un episodio aislado. La comunidad educativa de Belgrano lo compara con la quiebra del Chester College en 2002, otra institución de características similares en el mismo barrio, que también dejó a cientos de familias sin banco de un día para el otro. Dos décadas después, la historia se repite, pero en un contexto económico donde la caída de la matrícula no es solo demográfica: es también el reflejo de familias que ya no pueden sostener cuotas de colegios privados frente al derrumbe del salario real y el impacto del tarifazo sobre el presupuesto del hogar.
La caída de la matrícula en el sector privado es un fenómeno que se registra en distintos puntos del país. El problema del financiamiento y la viabilidad de los proyectos educativos privados se agrava a medida que el ajuste impacta en el poder de compra de las familias, que son quienes sostienen las cuotas y, con ellas, los salarios docentes y los costos operativos de las instituciones. Cuando la ecuación se rompe, el cierre es la consecuencia inevitable.
Analítico:.
De Impacto: 350 chicos sin banco: cierra el histórico St. Martin in the Fields de Belgrano.
De Impacto Crítico: El ajuste llegó a las aulas: otro colegio bilingüe porteño cae frente a la caída del salario y las cuotas imposibles.
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