Política 📢
Protestas frente al Congreso ante el discurso legislativo de Milei
Como parte del operativo participaban cientos de efectivos de la PFA que se apostaban a lo largo de otro vallado sobre Rivadavia para evitar que sea obstaculizada por manifestantes, ya que será la vía por donde ingresará el Presidente cerca de las 21.
Organizaciones sociales y de izquierda realizaban esta noche una manifestación frente al Congreso en protesta de las políticas impulsadas por el Gobierno del presidente Javier Milei, quien dará a partir de las 21 su discurso ante la Asamblea Legislativa para dejar inaugurado el período de sesiones ordinarias.
Bajo un fuerte dispositivo de seguridad, desde las 17 comenzaron a llegar militantes de distintas agrupaciones como el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), Polo Obrero (PO), Partido Obrero, Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), Izquierda Socialista, la Corriente Clasista y Combativa (CCC) porteña y la Confederación General de jubilados, retirados, pensionados y adultos mayores del país, entre otros.
Los manifestantes se congregaban ante un vallado dispuesto sobre la avenida Entre Ríos, frente a la Plaza del Congreso, que se extendía entre las avenidas Rivadavia e Yrigoyen, una de las medidas del operativo de seguridad, cuyo objetivo es hacer cumplir el protocolo antipiquete y resguardar el perímetro del Parlamento.
Como parte del operativo participaban cientos de efectivos de la PFA que se apostaban a lo largo de otro vallado sobre Rivadavia para evitar que sea obstaculizada por manifestantes, ya que será la vía por donde ingresará el Presidente cerca de las 21.
«Al gobierno de Milei lo vamos a enfrentar en la calle, esta es la clave. Hoy las asambleas barriales, los piqueteros, el movimiento estudiantil, los partidos de izquierda estamos en la calle. Vamos a preparar una gran asamblea nacional», dijo el diputado del Frente de Izquierda (FIT) Gabriel Solano frente al Congreso.
También arribaron a la protesta la agrupación Unidxs por la Cultura, centros de estudiantes y asambleas autoconvocadas de distintas partes de la ciudad y el conurbano bonaerense, quienes habían realizado previamente un «molinetazo» en las estaciones ferroviarias de Constitución, Retiro y Once contra el aumento de los boletos.
«Mucha gente se va dando cuenta que quien dijo que iba a ajustar a la casta termino ajustando a los jubilados, a los comedores, a los docentes, a los trabajadores, tanto los registrados como los no registrados y se vienen nuevos ataques y ajustes», expresó la diputada del FIT Romina Del Plá.
Como parte del operativo de seguridad también participaban efectivos de Gendarmería, Prefectura y Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), quienes tienen a cargo distintos sectores alrededor del Congreso y de la traza de Avenida de Mayo desde Entre Ríos hasta 9 de Julio.
Previo a la manifestación, los trabajadores ferroviarios del Sarmiento y asambleas barriales de zona Oeste realizarán lo que denominaron un “trenazo” desde Moreno a Once, que concluirá con un acto en «contra del intento de privatización del tren, el aumento del boleto y por aumento de salarios».
Desde Unidad Piquetera, el dirigente del PO, Eduardo Belliboni, también confirmó que, desde ese espacio, movilizan al Congreso «no importa el horario, aunque sea a la noche para evitar que los sectores populares que viven en barrios alejados puedan concurrir».
El viernes 23 de febrero, en el marco de una reunión abierta de coordinación donde se reunieron dirigentes del FIT, sectores del sindicalismo combativo, organizaciones sociales políticas, estudiantiles y asambleas barriales, decidieron impulsar una «jornada de lucha» para hoy, 1 de marzo.
Además, varios usuarios de redes sociales también anticiparon que van a hacerse presentes para llevar adelante un cacerolazo como los que tuvieron lugar durante el mes de diciembre para rechazar el DNU 70/23.
Por su parte, el actor y guionista Atilio Veronelli anunció que va a realizar una «sentada» en Plaza de Mayo para «mirar fijo» a la Casa Rosada en rechazo al Gobierno, en respuesta al lema del oficialismo que asegura que «no la ven».
Paralelamente, militantes de La Libertad Avanza también anunciaron por redes sociales que se van a concentrar en las afueras del Congreso para dar su apoyo al Presidente: «Este viernes a las 21 horas Milei expondrá a toda la casta y cómo contribuyeron durante años a robarse varios puntos del PBI. Obviamente la militancia estará afuera del recinto bancando como siempre», afirmaron desde la cuenta Líderes Liberales, que reúne a seguidores del partido del Gran Buenos Aires y Capital Federal.
Boxeo
El Roña Castro hacía lo que la política no: su última pelea fue contra el hambre
Desde un gimnasio de Temperley, el excampeón mundial llegó a sostener 14 comedores con más de 6.400 personas. Había pasado hambre de chico y no se cansó de denunciar que el Estado nacional los había dejado solos.
Cada viernes, frente a la puerta de un gimnasio de boxeo en Temperley, se formaba una fila de mil números. Arroz, fideos, polenta y harina pasaban de mano en mano mientras un excampeón mundial organizaba la entrega. Jorge «Roña» Castro, que murió tras descompensarse en un bingo de Morón, había convertido su gimnasio en una trinchera contra el hambre.
El propio Castro detalló en un video reciente la magnitud de esa tarea: unas mil personas asistidas cada viernes, cerca de 4.000 por mes, y una red de 14 comedores con más de 6.400 beneficiarios. «Yo tenía 2100 chicos dándoles de comer en los comedores, ahora son 6400. También le damos de comer a las familias, los padres y madres», había explicado en el canal de noticias C5N.
«¿Sabés lo que es que te ruja el estómago?»
Su compromiso no nació de un cálculo, sino de una herida. Castro creció con cinco hermanos en Caleta Olivia y, tras la separación de sus padres, se fue a vivir con su padre a Catamarca. «Mi viejo chupaba, el alcohol lo perdía y me molía a trompadas, no sabés las necesidades que pasé. No comía, estaba como raquítico», recordó.
Ese chico que pedía comida para sobrevivir terminó haciendo lo mismo, ahora para otros. «Yo mangueaba, igual que lo hago ahora, para parar la olla, no había otra, no hay otra», contó. La empatía con quienes hacían la fila no era un discurso: era su propia biografía repetida en otros cuerpos. «Yo pasé hambre, pasé frío, a mí no me lo puede contar ningún político, yo hago lo que deberían hacer ellos», resumió.
De una olla a 14 comedores
Todo empezó en marzo de 2020, cuando abrió un gimnasio en el barrio San José de Temperley y, un mes después, la pandemia lo obligó a cerrar. «Hicimos una olla, después hicimos dos, luego empezamos con los comedores y ahora tenemos 14 comedores», relató. Se levantaba a las cinco de la mañana para ir al Mercado Central y abastecía, además, a una red de merenderos.
La demanda nunca dejó de crecer. «No damos abasto. No llega», lamentaba. Lo que más lo golpeaba era ver a vecinos que alguna vez habían vivido bien acercarse con vergüenza a pedir un plato. «Perder el trabajo y la dignidad es muy duro», decía. En la fila, muchos tenían empleo y aun así no llegaban a cubrir la comida; jubilados y trabajadores informales repetían el mismo diagnóstico. «Trabajé toda mi vida y ahora tengo que estar mendigando», contó uno de los vecinos que esperaba su turno.
«Nación no nos ayuda en nada»
Castro nunca separó su trabajo social de la realidad política. Cuestionó de frente el relato oficial sobre la baja de la pobreza: «Milei dice que sacó a 12 millones de la pobreza y la gente va cada vez más a los comedores». Y fue contundente sobre el abandono: «El Gobierno nacional nos quitó todas las ayudas. Cada vez tenemos más gente en los comedores y Nación no nos ayuda en nada. Sí nos ayuda la provincia de Buenos Aires, las fábricas y los comercios».
Describía un cambio brutal en el perfil de quienes llegaban: «Si antes dábamos un plato de comida, ahora damos tres. Cada vez viene más gente grande, jubilados a los que no les alcanza ni para comprar comida». Él mismo padecía los aumentos de tarifas en las cuentas de su gimnasio, y aun así no dejaba de abrir la puerta. Su conclusión era tan simple como política: «Los comedores y los merenderos no deberían existir».
Morón, el último proyecto
En los últimos tiempos se había radicado en Morón, donde trabajaba para abrir un nuevo espacio comunitario con capacidad para 500 personas. Hasta el final pidió donaciones y colaboraciones para sostener la red, consciente de que la ayuda que debía llegar del Estado no llegaba. Su muerte deja un interrogante incómodo: quién va a ocupar ahora el lugar que la política dejó vacío y que un excampeón decidió llenar con ollas.
Lo que tenés que saber:
- Castro convirtió en 2020 su gimnasio de Temperley en un centro de asistencia alimentaria.
- Según sus propias cifras, asistía a unas mil personas cada viernes y sostenía 14 comedores con más de 6.400 beneficiarios.
- Atribuía su compromiso al hambre y el frío que pasó en su infancia.
- Denunció que el Gobierno nacional les quitó todas las ayudas y que solo los asistía la provincia de Buenos Aires, fábricas y comercios.
- Trabajaba en un nuevo comedor para 500 personas en Morón.
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